Bases epistemológicas de la II Batalla de Carabobo

Por otra parte, las burguesías autóctonas han

perdido toda su capacidad de oposición al

imperialismo si alguna vez la tuvieron y sólo forman

su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o

revolución socialista o caricatura de Revolución.

Mensaje a los pueblos del mundo a través

de la Tricontinental

Ernesto Che Guevara

La Batalla de Carabobo, la del 24 de junio de1821, se hizo para terminar de sellar, con genio y gloria, la independencia y soberanía de Venezuela del imperio español. Pero, la II Batalla, la del 2021, que está en curso, es la actualización de la anterior y se lleva a cabo con bases epistemológicas nuevas, para liberar a la Patria de los malos hijos, que con sus ideologías reaccionarias y recolonizadoras; lo que hacen es manosearla.

Cuando se leen obras literarias como: "La balada de los muertos" del Tachirense; Luís López Méndez y "Memorias de un venezolano en la decadencia" del Carabobeño; José Rafael Pocaterra, son lecturas que hacen que uno tenga la sensación, de que ambos escritores hubiesen estado ya en su época, escribiendo contra la "atmósfera espectral" que ensombrece hoy al mundo y particularmente al Estado Carabobo. En honor a sus memorias, la de guerreros y escritores, nuestra crítica no puede, sino, ser radical.

En esta región, el gobierno es una intrincada red de adicciones y negocios sobre cuya naturaleza, la vida de las mujeres y hombres de a pie, va quedando desprovista de sentido y finalidad. Todo en la vida cotidiana de la gente se torna líquido, sombrío y lleno de miedos e incertidumbres, los espacios de existencia de la población más pobre se han gentrificado y se rigen por las fuerzas de la fragmentación y la codicia pero gobernar así, con tales características, los destinos de un Estado como Carabobo, significa una gran irresponsabilidad, porque una sociedad sólo es viable si predominan en su psicología colectiva relaciones como la esperanza, la solidaridad, el hacer las cosas bien y la alegría.

Se suscitan por consiguiente, una serie de interrogantes y las respuestas no tardan en definir un diagnóstico terminante del cual brota un pronóstico aún más pesimista: ¿acaso las políticas públicas del subsistema de salud no han sido un fracaso? ¿ el impulso al aparato industrial así como la aplicación de un programa de desarrollo basado en la expansión del mercado local para desarrollar una economía productiva y solidaria regional al servicio de la sociedad no son también un fracaso? ¿Es que las políticas del subsistema público de educación en la entidad no son un fracaso?; ¿la producción, comercialización y distribución del gas, de la gasolina y del agua en Carabobo para el pueblo no son un fracaso (aunque para él y su combo un negoción)? ¿las políticas públicas en la agroindustria y de agricultura de pequeña escala no son un absoluto fracaso? ¿el subsistema de transporte público no es un rotundo fracaso? ¿las políticas públicas de fomento de la investigación científica y la innovación tecnológica no han sido un fracaso por inexistente? ¿el fomento, desarrollo y goce de las artes y el deporte público no son un fracaso ¿la atención y el cuidado a la tercera edad no es un fracaso y la atención a la niñez no es otro fracaso? ¿la conservación del medio ambiente no ha resultado en un desastroso fracaso? ¿la praxis de la democracia participativa y protagónica no es un fracaso? ¿la ética que debe tenerse en el cuidado de los bienes públicos no es un absoluto fracaso? ¿acaso ha hecho algo por detener la especulación, por frenar la hiperinflación y la extinción del salario? ¿cuándo ha habido políticas para generar empleo? ¿toda su actuación pública no es una agresión a la salud pública mental? ¿el servicio público de telefonía e internet no ha sido un fracaso? ¿no está todo predispuesto para que continúe el fracaso? Son tantos, tan distintos y variados los fracasos reunidos en una sola persona, que uno no encuentra la forma de explicarse las razones del por qué a draculín se le impuso como gobernador de Carabobo, porque las condiciones de vida en esta región involucionó a niveles desastrosos.

Ahora bien, en términos técnicos, hay un acuerdo cada vez mayor, respecto a explicar, que en la base de esta cornucopia de fracasos, enumerados en el párrafo anterior, imperan causas que no sólo corresponden a las relacionadas con la incapacidad para gobernar, sino, que también subyacen otras, de un peso tremendo, que son determinadas por los planes de desmontaje del estado y la democracia popular y la transferencia de los bienes públicos hacia los dominios de las privatizaciones neoliberales y el saqueo. Generándose, de esta manera, el cuadro de injusticia social y un vasto proletariado de marginados, indigentes, excluidos y desocupados.

En tal sentido, no puede aceptarse con tranquilidad la cínica tesis neoliberal del draculismo de que la empresa pública es ineficiente, cuando ha sido con la renta de las empresas del estado venezolano que se ha financiado las muchas veces ineficientes, improductivas y corrompidas empresa privada.

Cualquier observador mediano, aunque no hubiese seguido paso a paso el modo como se han desenvuelto las actividades neoliberales y contrapopulares en Carabobo, sabe que en los fundamentos de este comportamiento desastroso operan los impulsos por darle continuidad a las lógicas capitalistas del atraso y la corrupción.

El mismo observador, efectivamente, tiene que presentir que la acumulación de tantos "fracasos y saqueos" hará aparecer en el horizonte la emergencia de condiciones políticas locales favorables a la conformación de una fuerza social popular, con la cual se pueda contar para darle fin a este desesperante desastre y reconstruir la sociedad y el estado sobre nuevas premisas, y enrumbarse, nuevamente, a levantar el camino de la sociedad transicional democrático popular. Pues, la dialéctica de las revoluciones populares es así, a cada intento fracasado en que parece que es la maldad la que triunfa, le sigue un nuevo comienzo hasta que logran su objetivo.

La razón de proponer de continuo tener siempre en primer plano, la atención puesta en la necesidad de salir del draculismo - que puede ya darse como un hecho en el alma popular y que según el ruido que producen las piedras del río Cabriales, se escucha que empieza a perder el apoyo del mismo Maduro - es porque significaría, además de derrotar a uno - no el único-- de los bastiones más importantes desde donde se ejecutan planes para impedir que el pueblo instaure un modo de vida buena y desarrolle la conciencia de una cultura distinta, condición sine qua non, para que pueda ingresar a la transición democrática popular. De igual manera, serviría para derrotar un discurso delirante y alucinógeno que pretende convencernos que es imposible cambiar nada, que la democracia es una quimera y sólo nos queda resignarnos a mirar cómo se destruye al país y cómo los bienes públicos pasan a manos privadas.

Justamente, contra ese paradigma capitalista subdesarrollado y dependiente, debe hallarse una de las razones del porqué el movimiento de la izquierda popular no puede seguir despilfarrando fuerzas en ficciones abstractas y perniciosas, distraída en cosas generales sin sentido, que no despiertan acciones concretas y agendas que no tienen ningún peso ni eco estratégico en la lucha de liberación de los pobres. En este momento lo que adquiere cada vez mayor claridad es la movilización política estable, constante y continua para derrotar al draculismo, porque ello significaría inaugurar un ciclo de derrotas a los planes de reanimación de una "burguesía nacional revolucionaria parasitaria" para que dirija la continuación de la ya imposible como indeseable vía de desarrollo capitalista periférico, atrasado y corrupto en Venezuela. Éste es el objetivo principal de esta fracción proburguesa contrapopular infiltrada -pero no la única infiltrada- en el proceso bolivariano en Venezuela, aliada a un sector imperialista, que desde siempre ha tenido como estrategia el desarme de la inteligencia espiritual del pueblo venezolano, de sus valores. Que se dedica a destruir los referentes simbólicos y las coordenadas políticas de lo popular liberador para desubicarlo ideológicamente. Que impone patologías en la educación cívica, transgrediendo el código genético cultural de la sociedad carabobeña con antivalores como la corrupción, el burocratismo, el cinismo, sectarismo, la mentira y el individualismo. Que busca así desactivar la moral del chavismo popular revolucionario minando su voluntad, porque sabe que "la moral es a lo físico como tres es a uno" (Napoleón) a tal punto, que esta fuerza social se encuentra hoy literalmente paralizada y perpleja para regocijo de esta fracción contrapopular.

La derrota del draculismo, un verdadero revolucionari@, debe interpretarla como una necesidad en el orden de las ideas, como una batalla por recuperar la transición de la democracia socialista pero es sobre todo encontrarle en lo inmediato una salida a la crisis social y política en la que los carabobeños estamos atrapados, dicho de otra manera, se trata de concentrar todas las fuerzas de las energías armónicas de la vida para terminar con las oscuras baladas de la muerte, entre la lucha por organizar una sociedad con las lógicas del valor de uso contra la continuidad de la lógica opresora del valor de cambio.

En la mar de contradicciones en que se bate la realidad carabobeña (como en toda Venezuela), lo que se oculta en la profundidad es la lucha de dos modelos radicalmente distintos de sociedad, dos visiones contrapuestas de organizar la vida; una donde todos quepamos con igualdad de oportunidades, la otra, una sociedad ya cansada, agotada por sus propios fracasos y contradicciones, pero, que no puede permitir que la primera nazca.

La Ignorancia olímpica o atribuirle poca importancia a las anteriores razones, no sólo conduciría a empantanar el análisis llenándolo de errores y por consiguiente de simplicidad sino también a una mala práctica del quehacer político. No se puede pretender reducir la derrota del draculismo a una lúgubre disputa electorera; de "quítate tú pa ponerme yo" sin evitar caer en una visión estrecha y de derecha, vaciada de lo verdaderamente sustancial, tal cual la quieren convertir sectores que estuvieron gobernando Carabobo recientemente y fueron tan nefastos y responsables de este desastre como lo es Lacava y cia. Por eso, ninguna y ningún revolucionario debe prestarse para seguir despojando al pueblo de las herramientas científicas de interpretación, al menos que sea también un vividor de los bienes públicos, es decir un chor@ más.

Por eso hay que interpretar bien esta "trama encantada" para utilizar una frase de Sherrington. Aunque en general lo nieguen con gran porfía, se trata de planes bien pensados, incluso, puede decirse, que de todo el bloque de la oposición, esta fracción proburguesa infiltrada (el draculismo es parte de la oposición) ha sido la más exitosa en cuanto a descarrilar la direccionalidad de la Revolución Bolivariana en Carabobo, e impedir así, ir perfeccionando el carácter del modelo socialista y la construcción ético-científica de la dirección colectiva de la revolución. Lo que nos obliga a hacernos la siguiente pegunta: ¿Si Rafael Lacava, alias draculín, da constantes muestras de ser el capataz de los planes contrapopulares en Carabobo, entonces por qué, Nicolás Maduro apoya y aplaude las bufonadas de éste, permitiendo que siga haciendo daño al bienestar físico y moral del pueblo carabobeño?

Al ser despojado el Psuv del rol de ser una correa de transmisión para coadyuvar en la solución de los problemas que sufre el pueblo, y , haber sido reducido a una simple plataforma para conquistar riquezas personales malahabidas, le asigna al draculismo otro nivel de significancia: ser parte en la compleja trama de las luchas intestinas del Psuv en Carabobo, pugna que protagonizan distintas fracciones por el control del aparato del partido a nivel nacional y que tiene sus correligionarios regionales. No seguimos aquí la larga historia de esta confrontación —aunque valdría la pena hacerlo para una mayor comprensión— pero trataremos más bien de bosquejar este nivel de la lucha interna partidista hasta donde el montón de escombros- al que ha sido reducido este partido en Carabobo- nos permita indagar. Si estoy en lo cierto, es muy probable que en los meses por venir las contradicciones internas se harán más agudas, elocuentes e inevitablemente evidentes, porque es de perogrullo, que aquel que obtenga más gobernaciones se va a sentir más cerca de levantar el teléfono en Miraflores y cuando de eso se trata; ocurren cosas asombrosas.

Tampoco, dejaremos títere con cabeza, por más general que sea esta radiografía. Ciertamente, asistimos en Carabobo a un desmantelamiento del Psuv y al mismo tiempo, a un debilitamiento de los signos vitales de la revolución. El partido fue minimizado a dos fracciones de derecha enfrentadas y nos atrevemos a afirmar que existe una tercera, que se caracteriza por siempre hacer mutis, guabinosos, pero muy habilidosos cuando hay que jugar a varias puntas y mantenerse en espera en cualquier oscuro lugar como la pulga, animalito especializado en saber sobre quién y cuándo saltar. Sin embargo, las tres, como jugadores tramposos, han escamoteado siempre los intereses populares.

Por un lado, podemos identificar el Madurísmo-draculismo-oposición, alianza que está a punto de romperse (véase Zonas Económicas Especiales en Carabobo) y de otro lado, está el Diosdaismo-ameliachismo también con unos cuantos caimanes en boca é caño, por cierto, se ha escuchado que la primera combatiente está ubicada en este bando.

Por supuesto, draculín les lleva una relativa ventaja a la otra facción al tener el control del cascaron del partido, las desprestigiada gobernación y alcaldías y siga contando por poco tiempo con algunos apoyos de Miraflores. Mientras Ameliach, no solo no tiene fuerza partidista sino que cuenta con muy poca popularidad resultado de su bajísimo desempeño ( consecuencia de su pensamiento de derecha) cuando fue gobernador, hasta el punto que hubo de ser postulado por el estado Lara a la asamblea nacional. Además Ameliach no cuenta, entre sus fichas locales, con alguien que tenga la credibilidad, para enfrentarse a la fracción Maduro-draculín-oposición.

Este lúgubre conflicto interno del Psuv, divorciado de las dramáticas condiciones sociales que sufre el pueblo carabobeño diariamente, lo coloca en una situación de amplio rechazo popular. Podemos ampliar su comprensión de agravamiento contextualizándolo en un mundo de injerencias y agresiones del imperialismo norteamericano caracterizada por la intensificación de las presiones a través de las sanciones, organizando desde Guyana y Colombia una guerra contra el pueblo venezolano; igualmente se le puede ver usando a su "HP el fascista Bolsonaro, permitiéndosele llevar a cabo, usando la pandemia, un genocidio contra el pueblo brasileño y suramericano, tal cual lo hacen ellos mismos en el propio territorio de los EEUU.

Porque usando el humano derecho que nos asiste de hacer conjeturas, es que se nos ocurre pensar que la pandemia pudo haber sido concebida, por el imperialismo norteamericano, como un asunto político y militar en el marco de la pugna entre las potencias intercapitalistas que se desarrolla por un nuevo reparto de los mercados del mundo. Y podemos intuir también, que el hermano pueblo brasileño fue escogido para ser sacrificado y satisfacer el insaciable apetito de muerte de la acumulación del capital.

Es que desde la llegada de Bolsonaro al poder el territorio y en consecuencia el pueblo brasileño está siendo utilizado para ensayar con armas biotecnológicas ( véase a Andreolli Bittencourt ) de destrucción masiva propias de la cuarta revolución industrial anunciada por las grandes corporaciones en el Foro Económico Mundial (Foro de Davos) en 2016, para experimentar la manera cómo los ricos, dueños de este mundo ancho y ajeno, pueden llevar a cabo en esta oportunidad, la tercera guerra mundial contra los pobres de América Latina y de toda la población de la humanidad que estos consideran un estorbo (Forrester), para solucionar sus crisis cíclicas y estructurales sin la necesidad de mover tropas ni lanzar misiles. Fantasía o ficción, amanecerá y ojalá podamos ver que estuvimos equivocados.

Pero, volviendo a la desastrosa realidad local, resulta interesante, que precisamente pudieran ser estos los escenarios predilectos adonde les gustaría de saltar la tercera fracción, las de las pulgas, demostrando ser útiles a los intereses de poderosas corporaciones. No olvidemos que son unos malinches.

Ante este cuadro de fuerzas en pugna, al draculismo como al resto de las fracciones de derecha, y lo que sigue hay que decirlo a "los cuatro vientos"; solamente pueden ser superados radicalmente por la insurgencia de una fuerza social popular autónoma con voluntad de poder, que se dedique con pedagogía e imaginación a articularse, a acumular toda la fuerza social posible, que agrupe y organice todo el malestar acumulado en el alma tanto de los sectores populares no burocratizados y empobrecidos del chavismo, como de los mismos sectores traicionados de la oposición. Igualmente, deberá ser un movimiento que nazca como una verdadero magma telúrico, situándose en el vórtice de la crisis, allí donde se asoma la oportunidad de lo nuevo; en la cotidianidad de la gente. No obstante, deberá mostrarse diferente y atractiva, que la gente la asuma como su única tabla de salvación frente a esta malla de desastres y en este sentido, no puede sino emerger de las entrañas, de los deseos y esperanzas mismas del pueblo carabobeño. Lo cual puede únicamente conseguirse trabajando como pueblo, desde el pueblo y con el pueblo.

Las condiciones objetivas, de las que habla y exige la ciencia de la liberación para hacer una revolución social, se renuevan a cada rato, el portal hacia otro mundo posible se encuentra abierto, pero, hay mucho retraso en la aparición de las condiciones subjetivas de las fuerzas del cambio, lo que se precisa es el estado de ánimo de una vanguardia colectiva popular y revolucionaria. Hay que sostener en alza las banderas de unidad de todos los empobrecidos.

El desastroso presente que sufre el pueblo carabobeño - que están tratando de maquillar con distintos medios desde el gobierno nacional- tiene a draculín retenido pagando penitencia, nada más que esperando en la puertas de la mortificación, su inminente y aplastante derrota política en las próximas elecciones regionales (ya tuvo su primera el 6 de diciembre del 2020,con más del 80% de rechazo) Sin embargo, insistimos, lo pertinentemente revolucionario es que la derrota le sea propinada por una verdadera fuerza popular autónoma , bien organizada y con vocación de poder. Porque a pesar de todos los esfuerzos que hagan .por maquillar la tragedia social, económica, sanitaria, educativa y cultural, imitando los programas de dominación del neofascista Salas Rômer, no les será posible ocultar el sucio echándolo debajo de la cama; la casa seguirá hedionda a azufre. Para colmo, dicho maquillaje choca y está en abierta contradicción con la directriz de la refundación ética y moral de la nación venezolana, que Chávez planteó en el Proyecto Nacional Simón Bolívar 2007-2013. Es que definitivamente a Chávez lo sentían pero como una piedrita en el zapato.

Como resultado de estas intensas contradicciones se ha consolidado en el estado de ánimo colectivo del pueblo carabobeño la decisión, que incluye incendiar las naves para que no haya después ninguna posibilidad de un vuelta atrás: draculín y los suyos serán desalojados del poder este año y serán derrotados como lo hace el pueblo; democráticamente en elecciones. Pero para cumplimentar esta tarea lo que hace falta es que toda esa inmensa cantidad de arroyos y de sentimientos de cambio atomizados que conforman al movimiento popular de las izquierdas en Carabobo, que hacen parte de esa poderosa fuerza adormecida en que se encuentra el chavismo popular, se unifiquen y dejen de ser arrastrados como manadas por falsos líderes, y se planten unidos como un solo bloque de poder, para estar a la altura del reto. Constituyéndose en una sola cuenca que desemboque en un único esfuerzo orgánico, que actúen en concierto, en un frente de unidad popular. Mas para lograrlo deben necesariamente superar el problema de su estrecho diseño organizativo actual y ampliar el foco de su visión del mundo por uno que les permita expandirse y crecer como una fuerza social, constituirse al nivel de un movimiento contracultural anticapitalista que alcance a lo más profundo del ser colectivo y ponga en tela de juicio el status quo, partir de su propia médula espinal; el pueblo, de donde pueda sacar nuevas energías.

Sin organización y una cadena de afectos unificada, la voluntad revolucionaria del pueblo seguirá reducida y confinada a una agenda de egoísmos narcisistas, sin ningún peso político y condenadas a la derrota. Por eso todos los esfuerzos de unidad que se inicien deben comenzar por deslastrarse de aquellos elementos oportunistas, que recurren a viejas y desgastadas artimañas y argumentos antidemocráticos harto conocidos, y que buscan es desbaratar cualquier intento de unidad de las fuerzas populares revolucionarias que no gire en torno a sus intereses personales.

Los reportes del pueblo son claros, sin pelos en la lengua: ni que hagan trampa ganarán. Ahora bien, ¿le corresponde o no a las izquierdas del chavismo popular otorgarle la debida importancia a las labores por unificar al movimiento popular en Carabobo, que garantice una derrota contundentemente masiva a los planes contrarrevolucionarios del draculismo y luego concentrarse a edificar una vida nueva? la respuesta sigue siendo la misma que siempre hemos dado: puede y debe hacerlo, porque "el draculismo es una "inflamación perjudicial" en el cuerpo del movimiento popular y de más éxito en los planes de continuación del modelo capitalista desastroso corrupto que se expresa en Carabobo. El draculismo vino expresamente a destruir la edificación de una formación económica-social intermedia basada en la propiedad colectiva de los medios de producción y el proyecto humanista de la democracia popular postergada desde La guerra federal pero la de Ezequiel Zamora. Es una de las fracciones proburguesa infiltrada en la revolución, que está en marcha y que se opone a todo el programa de transformaciones que se plantea la Revolución Bolivariana. El draculismo es el campo minado para matar la democracia protagónica y participativa pero la de Hugo Chávez, desde las propias filas del proceso.

Pero ante el inminente desmoronamiento de esa gran mentira que es el draculismo, necesitamos construir una respuesta articulada desde el movimiento popular revolucionario carabobeño, ya sea en el plano político, económico y filosófico.

Es por eso que los cambios en curso, en el pueblo carabobeño, van descubriendo un sentimiento irreversible de querer deshacerse de este mal. En su estado de ánimo, en la espiritualidad colectiva, se ha producido mucha irritación de estar aguantando este oscuro desastre, ésta mal formación. Ya nadie quiere que está locura continúe pero tampoco el pueblo puede sacar su voluntad de cambio atrapado en la queja sino actuando. El carabobeño quiere que este trágico accidente político acabe de una vez. Sin embargo, este amargo intervalo no ha pasado en vano, por donde vino tendrá que irse. La tarea entonces de toda y todo militante de la revolución bolivariana es que este deseo colectivo se haga realidad en los próximos meses. La consigna es entonces aplicar la ley dialéctica de: "articular, juntar, organizar y movilizar todas las partes, las luchas, los deseos y esperanzas de unirnos bajo el sello de la solidaridad y el deseo del bien común. Apoyados en un Frente por la Unidad Popular".



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Arnaldo Aguilar Dorta


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