Binóculo N° 412

Sin formación, no hay revolución

Existe una famosa frase de Mao Zedong (antes era Setung) que si no me equivoco la dijo en el discurso durante el Foro de Yenán: "quien no estudia, no habla". Lo dijo uno de los teóricos más importantes que ha dado la humanidad, cuyos excelentes libros, más que políticos, tienen una enorme carga filosófica. Y como Mao era maestro de escuela, toda esa capacidad didáctica la derrochó en sus escritos. Por ello, al contrario de Marx, a Mao se le entendía perfectamente todo lo escribía. Y, además, era una exquisitez. Para quienes no lo han leído, les recomiendo tres nada más: "Acerca de las contradicciones", "Cinco tesis filosóficas" y éste de donde extraigo esta frase: "Intervenciones en el foro de Yenán" (1942).

En los inicios de militante por allá en los setenta, antes de entrar a las filas de la organización, atravesábamos por un proceso. En principio, se nos llamaba "Aspirante a militante", que incluía no solo el comportamiento de todos los días, el cumplimiento de las tareas, la disposición al trabajo, sino una férrea disciplina de estudio, comenzando por los libros más elementales: Los cuadernos de Educación Popular de Marta Harnecker, que eran cinco, folletos y algunos libros de historia. Todos debían ser no solo fichados, sino discutidos y debatidos entre los compañeros. Luego de ese proceso, que podía durar un tiempo, se pasaba a Militante, y era el inicio de la candela, comenzando por el Manifiesto Comunista, y en ese paulatino proceso, caminar hasta llegar a los teóricos, entenderlos y debatirlos para ampliar el conocimiento. Y cuando uno creía que ya era militante y se las sabía todas, venían responsabilidades mayores, entre ellas la asignación de varios aspirantes a militantes, para que uno les fuera siguiendo el curso de su formación. Al final no solo terminaba uno leyendo de todo, sino que leía un libro por semana, muchas veces hasta dos. Recuerdo haber leído varios en una noche como la "Crónica de una muerte anunciada" de García Márquez.

Y según me contaron los viejos guerrilleros de los 60, también era así en sus tiempos de militancia. Era un énfasis que hacía Chávez de manera permanente. La necesidad de estudiar. No hay forma de entender los procesos ni los vaivenes del hombre y sus circunstancias, si no se va a los teóricos, a los filósofos. Regularmente les decía a mis alumnos en la universidad, que debían estudiar a Darwin, Freud y Marx. No hay otra forma de entender al hombre, su contexto, y su dialéctica como sujeto histórico, si no se estudiaba a estos tres grandes teóricos, que permitieron entender la evolución, el hombre en sí mismo, es decir, el hombre por dentro; y el hombre en y la sociedad.

Ese estudio y la militancia permanente, es decir, el pateo de la calle, es lo que nos hace conscientes, es lo que desarrolla la conciencia y nos lleva a dar un paso determinante: la capacidad de reflexión. La capacidad de razonar y entender diversas variables y de concientizar los hechos, En su esencia, es lo que nos hace humanos. Pero también es lo que nos hace revolucionarios.

Por ello no solo ha fracasado, sino que fracasará, esa insistencia de Nicolás y apóstoles, de entregar cargos a muchachos cuya formación política se ciñe a algún panfleto que vieron en algún lado o a algún foro al que asistieron de los que se hacían antes, porque ya no se hacen.

Siendo reportero, mientras cubría la primera Asamblea Nacional, de la que fue William Lara su presidente, quien estudio conmigo en la UCV, me preguntó que debía hacerse de primero, por allá en el 2001. Le dije que Chávez debía crear una Escuela de Formación Política y Administración Pública. De manera intensiva, cuatro semestres para estudios de posgrado y un año intenso de especialización para líderes sociales y sindicales que no fueran universitarios. Por cierto, de esa conversación fue testigo José Vielma Mora, a quien le pueden preguntar.

Pero, por alguna razón se sigue creyendo que ser revolucionario es ponerse una camisa roja y jalarle bolas al jefe de turno. Decirle amén, aunque no tenga razón. No. Ser revolucionario es una condición de vida, una conducta, un apostolado, una forma de ver el mundo. Es incluso un complicado proceso de formación. Por ello, para ser revolucionario, tenemos necesariamente que apelar a la vieja frase de Mao: "quien no estudia, no habla".

Hace poco descubrieron una intrincada red de ladrones que ganaban miles de dólares con la venta de gas, mientras el pueblo lleva más de un año cocinando con leña. He discutido los hechos con varios camaradas y tenemos varias conclusiones, porque no me vengan a decir que en las esferas del poder no sabían que eso estaba ocurriendo.

Pero una de las conclusiones es que al bandido de Pdvsa-gas, se le abrieron las agallas y no dio la cuota mensual que debía aportar. Otra puede ser que decidió montar su tienda aparte, el pana, Jacob Grey de Gas Comunal PDVSA. Por eso se lo echaron a los leones, No creo que Tarek, tampoco se coma ese cuento.

En los 60 hubo más de un traidor, que no solo robó dinero de la guerrilla, sino que se convirtieron en policías para delatar, incluso asesinar a sus propios compañeros. Uno de los más sonados, Luisito Núñez Tenorio, era hermano de un teórico marxista venezolano. Y esos delatores y traidores, tenían formación, por lo menos un libro habían leído. Como será esta manga de incapaces que ni siquiera el Manifiesto comunista leyeron, dirigiendo entes de un Estado "revolucionario". Que vaina tan ridícula, por decir lo menos.

También puede ser que como Maduro no quiere que ninguno del gobierno, sea de la izquierda trasnochada, prefiere que sean ladrones e ignorantes. Es una prueba de que sin formación no hay revolución.

Caminito de hormigas…

Pregunta: En qué Pdval de la gran Valencia reciben cientos de miles de kilos de alimentos, pero gerentes y personal decidieron dañar las líneas telefónicas para no vender por punto, porque ya la mercancía ha sido vendida al mercado mayorista de Tocuyito.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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