Binóculo N° 399

Lo peor no llega

Pudiéramos decir que ya no tenemos capacidad de asombro, y que los hechos ocurridos forman parte de la cotinianidad de una sociedad que comienza a acostumbrarse a las cosas "normales". Ello hace que, en el caso de la política, las declaraciones y acciones de la oposición, nos parezca común en gente que ya evidencia no tener un ápice ni de dignidad, ni de sentido común, ni de humanidad. Y nos parece "normal" que un bárbaro como Juan Guaidó, diga vía tuiter que se resolverá el problema de la gasolina en tan solo quince días una vez que se acabe la "dictadura" de Maduro.

Y hacer tantas barbaridades juntas, y convocar a tanta gente, igual de disociados, de que debe asesinarse a un país entero con tal de que sea destituido un gobierno electo democráticamente en una de las veinticinco elecciones que se han producido en veinte años, es decir, más de una elección por año (único caso en el mundo), son actos inauditos.

Llevo tiempo preguntándome si esa es la nueva clase política que le tocará a la humanidad en el devenir histórico. Que es una clase sin lógica, sin sentido, sin escrúpulos, sin visión, sin estrategia, sin alguna forma de ver la vida que no sea maquiavelizando a la vida misma y acabando con todo lo que esté en medio. Una clase política capaz de negociar con lo más bajo del inframundo con tal de saciar sus ambiciones. Por ello el gobierno del Paraguay es un narco gobierno. Por ello el gobierno de Colombia convirtió al país en un Estado Narco-paramilitar, por ello el presidente de Brasil, expresa cínicamente que le importa poco la muerte de miles de connacionales por la pandemia. Y parece que, de esa clase política, la de Venezuela es la peor. Dirigentes que sin cortapisas no solo han negociado el país, sino que se roban descaradamente hasta las donaciones que le dan otros gobiernos para tumbar a Nicolás.

Por eso cuando uno lee el tuit de Guaidó, diciendo semejante barbaridad, tiene el derecho de desearle cualquier cosa, menos que Dios lo perdone. Y a veces me pregunto si en realidad sabe el daño que le hace a la población. Si sabe que hay niños que se acuestan sin comer, que en las zonas urbanas, los que viven en apartamento no pueden hacer fuego con leña para cocinar; que un medicamento como los antibióticos no pueden comprarse, que en los pueblos la gente ha regresado a la tusa para limpiarse porque no hay materia prima para hacer papel toilet, que en los barrios, las mujeres están haciendo pañitos con láminas de goma espuma por dentro para usarlas como toalla sanitaria, las que después lavan y hierven en jabón de panela, es decir, los viejos métodos de las abuelas, la Venezuela de 1920. Que todo ese bloqueo económico no ha sido más que traer desgracia para el país, pero desgracia que pagan los sectores más empobrecidos de la población, porque Nicolás y sus ministros, jamás se acuestan sin comer. De dónde saca un pensionado para comprar un paquete de harina Pan que cuesta el salario mínimo. Que hasta las cajas Clap, mezcla de ladronismo, incompetencia, sabotaje y desabastecimiento, se han retrasado por meses.

Haciendo una retrospección, mirando a la dirigencia política de la Cuarta, también era corrupta, y también había personas sin escrúpulos, pero los envolvía un cierto manto patriótico que les impedía tener un comportamiento rastrero, sobretodo en la insistencia de hablar de su país, aunque lo estuvieran negociando por debajo de cuerdas.

La realidad es que el país se encuentra sumido en la mayor crisis de la que se tenga conocimiento. Ni siquiera cuando las hambrunas producto de la Guerra Federal, fueron tan agresivas como ésta. Por lo menos ya nadie puede negar que hay una guerra económica encarnizada, cuyo objetivo es poner al país de rodillas y lograr finalmente la renuncia de Maduro. Lo que aún no entiende esa oposición, es que no puedes someter a todo un país a llevar penurias por el simple hecho de destituir a un presidente. Recordemos que un tercio de la población, vale decir, diez millones de habitantes, está en proceso de formación desde la escuela hasta la universidad. Aún desconozco las cifras, o si acaso se han hecho, pero debe haber un altísimo nivel de deserción escolar, no solo por el hambre, sino por el hecho de no tener 50 dólares para comprar un par de zapatos que apenas le durarán seis meses. Aun así, y a pesar de los pesares, es un hecho que hay clase y que el gobierno está haciendo un esfuerzo porque no baje el nivel de escolaridad.

Y en todo esto no podemos quitarle culpas al gobierno, cuya corrupción se elevó a los máximos niveles jamás vistos luego de la muerte de Chávez; y cuya incompetencia ya rebasa los límites de la imaginación, con un Nicolás Maduro que cada cierto tiempo anuncia un plan de reconstrucción económica, pero que nunca ha dado ningún resultado. No existe una empresa del Estado que funcione, donde todas están quebradas y mantenidas por el Estado. Qué nación resiste mantener cuatro millones de trabajadores que no sirven para nada. Cómo se mantiene semejante burocracia.

Y no es menos cierto que en este bloqueo económico también el gobierno tiene su cuota de culpas, porque no se preparó para lo que venía. Y los estrategas del gobierno debieron saber que esta embestida venía. Ya la habían aplicado a otros países. Cuba lleva sesenta años de bloqueo, Irán, Nicaragua, y una larga cadena de etcéteras. Pero el gobierno confió en que esto terminaría rápido y ahora estamos viviendo las consecuencias.

Es decir, que, entre los traidores, arrastrados y vendepatria de la oposición, y la incompetencia del gobierno, el país sufre los peores enconos de una crisis que no se detendrá por ahora, y que por el contrario se agudiza, sin que, para colmo de males, se vislumbre una salida, aunque sea a largo, por lo menos que veamos la luz al final del túnel.

Caminito de hormigas…

Venvidrio, empresa del Estado que producía 12 millones de dólares de ganancia al mes, hoy está quebrada, mantenida por el Estado. De 11 líneas de producción, solo dos están operativas.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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