Mi cola gasolina, el bloqueo, mis María Guevara y la “solución” Guaidó Maduro

Ahora son la 1:44 p.m. del día miércoles 3-Junio. No me lo van a creer, aunque toda Venezuela sabe, que para colocar 30 litros de gasolina hay que sufrir intensamente. Me vine a las 11:00 p.m del martes 2-Junio para estar en la cola en la estación que está en Santa Ana del Norte en Margarita. Aún estoy lejos y se nos informó como a las 8:00 a.m, que el camión no había llegado. O sea, no había gasolina para el momento en que debía comenzar las operaciones de venta. ¡Sufrir! Primero esperando el camión y luego, ¡sufrir! En una larga espera, para ver si efectivamente al llegar a sitio preciso; el surtidor podía echarle gasolina a mi carrito. Estaba consciente, que al llegar al rancho de Ñango, también debía sufrir porque tenía que soplar la candela del fogón y ese sufrimiento es duro, porque uno siente al soplar fuerte, que las hemorroides se agitan.

Me dije: ¡Pare de sufrir! Inmediatamente, busqué un motivo casi heroico para animarme y mantenerme como un miliciano en la lucha. Así de repente, siento los gloriosos rugidos de aviones "sukoi" rompiendo el azul del cielo de Margarita y pasando tan rápido por el cielo de la Villa del Norte, que no alcancé a verlos. Se me hincha el pecho de emoción y sentí una cosa muy extraña en mis senos (mis María Guevara), caídos ya por el uso y haber amamantado a mis tres hijos. Fue una cosa muy extraña; oír en mi imaginación los sukoi y esa especie de hinchazón en mis María Guevara. Se inflaron. Disimuladamente me los veos (¡guau!) y siento que vuelvo a mis 18 años. Me los veos nuevamente para disfrutar esta emoción-sensación de los sukoi tronando el cielo de Margarita. No lo creo, pero la emoción de imaginar los sukoi surcando el cielo de la Villa del Norte, hizo que mis pezones (maltratados) se volvieran puyúos como misiles. Todo esto de gratis sin cirugía y solo por imaginarme a los sukoi vigilando la venta de gasolina en Margarita.

Me acordé como cuando tenía mis 20 años y mi negro de siempre, hizo el primer intento de acariciarmelo en la histórica "tierra de nadie" en la UCV, Justo detrás del Aula Magna. Me acuerdo, que lo paré en seco, aún no tenía licencia y le recordé muy enérgicamente: Con mis María Guevara no te metas; todavía.
Emocionada por el rejuvenecimiento de mis tetas, me dije esta vaina vale la pena. La revolución y esta emoción de oír de cerquita los sukoi con mis senos puyos lo merecen.

A las 2:09 con un sol inclemente y un calor bravo se desbarataron los misiles. Ya estaban esgonzados. El agua que me traje del conuco de Ñango estaba a punto de hervir y ya emoción no me quedaba. A las 3.00 pm me vi bajo la sombra de la mata de mamey en el conuco de Ñango sintiendo que la brisa me golpeaba. En mi imaginación, volví la mirada hacia unas matas de topocho que revolucionariamente resistían a las sanciones de la naturaleza y vi Chela observándome con cara de picara. Rápidamente borré ese paisaje de mi mente y me ubicó en la realidad: la cola por 30 litros de gasolina en país petrolero que importa todo o casi todo y ha importado gasolina con muchas refinerías. Con orgullo se ha dicho, que una, es casi la más grande del mundo.

Pienso y me digo: Toda la vida hemos estado bloqueado e incapacitado para sostenerse por si mismo. Vivimos un siglo XX con unas sanciones internas, que nos impidió ser un país independiente y productivo. Las sanciones internas de prohibirnos sostenernos han sido las peores de la historia. Estas sanciones se juntaron hoy con las sanciones de EEUU y somos más incapacitados. Me acordé de los cuentos que nos echó recientemente Pascualina Curcio y de su cuento particular con datos, queriéndonos decir, que si hemos sido un país productivo, porque (entre otras cosas) hay datos que dicen que crecimos económicamente.

Ayer la renta y la "amistad" útil con EEUU lo garantizaba todo. Hoy necesitamos intermediarios capitalistas para echar gasolina revolucionaria, pero seguimos siendo el país bloqueado, incapacitado y sancionado. Las universidades autónomos que se guindan de su autonomía para sus tropelías, toda la vida han estado sancionada internamente por sus equipos rectorales. ¿Cuantas de las cosas que comimos ayer y comemos hoy son producto de investigaciones en una universidad? ¿Cuántos? ¿Habrá una chupeta cuyo sabor y color haya salido de una universidad pública o privada? Entiendo, casi bien, que las universidades no han comprendido. Sabemos cómo somos pero no han podido desbloquearnos internamente. Ayer no sabíamos que éramoss bloqueados y teníamos unas sanciones internas. Hoy, cuando la revolución en su primer plan apostó por un nuevo modelo económico, continuamos estando bloqueados y sancionados interna y externamente. Seguimos siendo un país manganzón.

Hoy lamentablemente, estoy en plena revisión de las tesis de Mariano Picón Salas, Augusto Mijares y Mario Briceño Iragorry.

Salgo de estas consideraciones y reflexiones de mi cola y siento una ola, como esa que se ven en los juegos de Caracas y Magallanes y comienza a oírse: cierran a las 7 p.m. y son las 6:00 pm. Pensé en Chela y volví a verle su sonrisa pícara. La rabia pretendía invadir mi humanidad pero no la dejaba entrar. Cuando ya parecía desfallecer por el calor y el sol, pensé en algo, distinto a los sukoi para animarme nuevamente. Me vino a la mente esta especie de Che comunicador que tenemos. Vi a Mario Silva con una limonada con mucho hielo y un vaso muy grande, en mi imaginación y bajo esta pepa de sol, veía el vaso con esas goticas de sudor que suelen verse en los vasos cuando están muy fríos. El vaso se veía tan bonito con sus goticas. Observe (en mi imaginación) que este Mario silva seleccionaba los videos sobre la situación de protesta en EEUU para su próximo programa y me dije para mis adentros. ¿Sera inteligente él? ¿Su audiencia estará tan reprimida intelectualmente para gozarse la represión en EEUU?

Esta pregunta apareció porque supe ahí, que esa práctica de suponer la caída del imperio, de colocar las miserias de otros países o de rechazar la violencia racial en EEUU, es una manera de tapar a los morenos, negritos y bachacos que están pasando hambre en Venezuela. Es una manera de tapar la cola que la oposición servil y el gobierno han mantenido. Es una manera de tapar el hambre y la miseria que continua golpeando a los que menos tienen porque los que tienen y son los que joden, tienen el derecho de no hacer colas en ninguna parte.

Cuando veía en mi imaginación a Mario Silva llevarse el pitillo la boca y disfrutar esa agüita divina, oí a lo lejos: ya son las 6:30 p.m y cierra a las 7:00 pm.

A las 8:00 p.m llegué al rancho de Ñango darme un baño. Ya con la totuma en la mano para echarme el primera totuma de agua, vi hacia donde había visto los misiles y tuve que voltear la mirada hacia la mata donde el guacharaco Carrao me observaba. Me animé preguntándome: ¿Mis tetas están más caídas que la "solución de Maduro y Guaidó? No lo creo. Ni de vaina. No lo están.



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Amaranta Rojas


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