Hay que renovar al socialismo

El socialismo ha sido revisado pero no renovado. Que sepamos, no existe una teoría que contemple un socialismo renovado. El Materialismo Histórico es el resultado de la aplicación a la comprensión de la realidad del instrumento metodológico de la dialéctica materialista que proviene del determinante ajuste que Marx hace a la dialéctica idealista Hegeliana.

Entendemos que la dialéctica es un método científico que tiene raíces en Aristóteles, Kant, Hegel y Marx. En Aristóteles, la potencia y el acto van sucesivamente cambiando la naturaleza de las cosas hasta llegar a la entelequia que es el fin del desarrollo. Con Kant, el ser se maneja con una inmanencia que lo impulsa a avanzar dentro de un orden natural de progreso para alcanzar el estado de perfección. Hegel nos muestra que hay una lógica dialéctica que guía el desarrollo de la razón, del espíritu, en un discurrir de choques que van destruyendo lo malo y conservando lo bueno, un continuo conflicto que nos conduce al cielo de la razón, la estabilidad final. Marx fue su entusiasta seguidor hasta que la interpretación histórica de la realidad alemana del Siglo XIX lleva a Hegel a señalar que el desarrollo dialéctico culmina en la perfección del estado monárquico prusiano, allí termina el ilustre alumno con la escuela del maestro y amolda la dialéctica a la historia despojándola del carácter inmanente y espiritual, con lo cual se propone hacernos comprender la dinámica del desarrollo real de los fenómenos sociales basada en la contradicción central de la lucha de clases. Al final, son todas filosofías deterministas porque también para Marx hay un final de satisfactoria estabilidad y paz que es el comunismo.

Cuando iniciamos militancia en la Juventud Comunista de la UCV en 1966, en la CEL de Derecho, nos pusieron en las manos dos libros: la novela de Nicolai Ostrovsky, Así se Templó el Acero y Los Principios Fundamentales de la Filosofía Marxista de Georges Politzer. En el segundo se exponen las cuatro leyes de la dialéctica marxista: 1ra: El cambio dialéctico, todo cambia permanentemente; 2da: El encadenamiento de los procesos porque los procesos de cambio no son aislados, se relacionan entre sí; 3ra: La contradicción: hay una constante pugna entre contrarios que dinamiza los procesos de cambio, y 4ta: El progreso por saltos o ley del salto cualitativo, lo que quiere decir que el cambio que se produce en las cosas es transformador, lo nuevo es cualitativamente distinto a lo viejo.

Volviendo al inicio. Decíamos que el Socialismo ya ha sido revisado. Tenemos noticia de las ideas revisionistas de líderes como Eduard Bernstein quien decía "el movimiento lo es todo, la meta final no es nada", queriendo significar que lo importante era conseguir mejoras y reivindicaciones dentro del capitalismo y las democracias burguesas y que lo mejor era olvidar lo demás, incluso la propia intención de llegar al poder para establecer el socialismo. Antes también lo revisó Karl Kautsky quien expuso que la revolución socialista sólo era posible en los países donde no existen democracias formales porque donde las hay se debe participar en sus elecciones participando en coaliciones que los lleven al ejercicio del poder. Como se puede apreciar la revisión conduce al rechazo del socialismo. Estas ideas se posicionaron en la Segunda Internacional Socialista Obrera (1899) que se acogió a los sistemas electorales para acceder al poder y que posteriormente, en 1914, se dividió entre los partidos socialistas que apoyaban a la Primera Guerra Mundial y los que no, naciendo al poco tiempo la Tercera Internacional Socialista, creada por Lenin quien ya había triunfado en 1918 con la Revolución Bolchevique.

No obstante, lo que no ha sucedido aun es una renovación del Socialismo. No de los procesos para llegar al poder o de las formas de lucha para "asaltar el cielo" como exclaman los izquierdistas que conservan la visión romántica de la Revolución de Octubre -que también de joven compartimos- sino sobre el tema de qué se va a hacer una vez se alcance el poder. ¿Cuál socialismo se deberá llevar a cabo, será el soviético, el chino, el cubano, el venezolano o uno distinto a ellos? Tampoco se trata de fórmulas gradualistas o inmediatas. Es sobre el contenido mismo de su institucionalidad y no sólo de su nombre que es lo único que cambian por estos días. Hablamos de lo que Maurice Hauriou denomina Institución persona o corporativa para definir a las que tienen estructura organizativa e Institución Cosa para determinar a la que sostiene procesos y costumbres y alrededor de las cuales se agrupa la gente por un fin común.* ¿Llegado el socialismo, habrá una transformación de todas las instituciones del capitalismo, se modificarán unas si y otras no, o -si acaso- cambiando nada más el nombre? Esto hay que precisarlo. Es necesario crear un teoría nueva porque el socialismo como actualmente se conoce por su teoría y praxis no funciona bien.

Aunque no nos proponemos hacer un catálogo de la los órganos políticos, económicos y sociales del socialismo ya suficientemente conocidos y criticados por ineficientes y desfasados, en el transcurso de este ensayo recordaremos conceptos que gravitan sobre el particular socialismo (¿del Siglo XXI?) que aqueja a Venezuela.

El MÉTODO MARXISTA PARA ESTUDIAR LA REALIDAD:

La primera ley de la dialéctica marxista habla del cambio permanente al que están sometidas todas las cosas porque hasta las piedras sin moverse del sitio cambian por efecto de la erosión del agua y el viento, aunque nunca dejen de ser piedras.

*Ensayo sobre la Teoría de la Institución y las Fundaciones (Traducción de José I. Coelho Mendes, Porto Alegre: 2009, Serie Antonio Fabris)

¿Podríamos trasladar esta máxima a situaciones que tuvieron plena vigencia durante el Siglo XIX como la cruel explotación del ser humano por el sistema capitalista que mantenía jornadas de trabajo de doce o más horas, mandaba a niños de doce años a trabajar en minas de carbón y pagaba salarios miserables, al Capitalismo actual que tiene jornadas de ocho horas, prohíbe el trabajo de niños y niñas y paga mejores salarios? Está claro que la ley del cambio es aplicable y nos permite entender que se han producido mutaciones socialmente positivas en el capitalismo por muchas razones, tales como la lucha por las reivindicaciones (hija legítima de la lucha de clases), las ideas marxistas, socialdemócratas y socialcristianas, entre otras, pero lo que también es cierto es que así como las piedras cambian con el transcurso del tiempo pero siguen siendo piedras, el capitalismo cambia pero continúa siendo capitalismo. ¿Y por qué a pesar de los cambios positivos aun se mantiene el capitalismo? Porque hay algo en el capitalismo que si cambia, provoca el efecto transformador de la cuarta ley de la dialéctica materialista (la del cambio por saltos o cambio cualitativo) y ocasiona que el capitalismo perezca y nazca lo nuevo, lo que el marxismo llama socialismo científico. ¿Pero, dónde está la clave, aquello que al cambiar genera el efecto transformador definitivo? Está en la eliminación de la apropiación que ejecuta el dueño de la empresa o medio de producción de la plusvalía que yace en el bien terminado en el proceso productivo.

De todos los valores que se van agregando al bien durante el proceso manufacturero hay uno que es vital porque da forma al producto final, es la suprema causa eficiente, y ese es el trabajo. Cuando el bien va al mercado como mercancía tiene un valor que se determina por los costos de los insumos que le van añadiendo valor al producto (valor agregado) pero además hay un valor adicional que el capitalista enmascara como margen de ganancia (la remuneración del dueño o capitalista) que para la tesis marxista es un plus valor (plusvalía) que viene dado por la acumulación en el producto de horas-hombre de trabajo que no son remuneradas por el patrono. En otras palabras, el margen de ganancia no es una ocurrencia sin base real y llevada por lo que desea ganar el empresario o capitalista, está relacionado con la acumulación de horas de trabajo que están en el bien, no estamos hablando del precio total que incluye costos + beneficio, sino -más allá de eso- de la parte del precio que representa el plus valor que proporciona el trabajo y de la que se apropia el capitalista porque no lo remunera o la hace de manera incompleta. Para que sea de bulto la ejemplificación del asunto, podemos retratar el caso en que por más caprichoso que sea el dueño y desee cobrar un precio estrambótico para maximizar su beneficio jamás podrá vender un saco de naranjas por el precio de una lavadora porque no conseguiría comprador, y es que salta a la vista que la cantidad de horas de trabajo para fabricar una lavadora es muy superior a las que se acumulan en la recolección y empaque de las naranjas. La acumulación de horas de trabajo en el bien final es tan determinante para entender el fenómeno de la plusvalía como lo es la piedra clave para sostener el arco.

Ahora bien, para poder llegar a una idea de cómo renovar el socialismo primero debemos analizarlo dentro del contexto actual partiendo del hecho de que la aplicación del socialismo como lo concibieron Marx, Lenin, Stalin, Mao y Fidel, así como las malas copias de Chávez y Maduro, no tuvo éxito, y es necesario averiguar que pasó y por qué todos fracasaron. Es por ello que es pertinente hablar de la plusvalía y preguntarnos, por ejemplo, si hoy en día los únicos que aportan plusvalía son los obreros. Debemos también interrogarnos sobre la nueva clase media porque es obvio que ya no se trata de los pequeños burgueses del Siglo XIX puesto que hoy en día la clase media está inserta en los procesos productivos como veremos más adelante. Esto no quiere decir que se eliminan las contradicciones, por el contrario, se amplían porque ya no podemos verlas a través del lente de la clase obrera como único sujeto activo que confronta con el patrono. Igualmente, hay que hacer una reflexión sobre el ser humano, sobre su esencia, lo que lo guía y dinamiza en un proceso creativo y útil que lleve a inventar un nuevo modelo de socialismo que no choque con las inmanencias fundamentales del ser humano. Dicho sea de paso, Marx no es negador del espíritu lo que ocurre es que le antepone la materia, de manera que el método dialéctico marxista continua siendo aplicable. A fin de cuentas el objetivo de este trabajo no es establecer el predominio de la materia sobre el espíritu o al revés. También aprovechamos para decir que el uso de la dialéctica marxista como una herramienta metodológica no es algo privativo de los miembros de los partidos comunistas o aquellos que sin serlo se proclaman marxistas.

ENTENDAMOS AL SER HUMANO COMO INDIVIDUO Y COMO SER SOCIAL:

Ontológicamente el hombre y la mujer, están dotados de inmanencias como el llamado sentido común, un "inmanentismo absoluto" gramsciano*. Pero, hay otras inmanencias que marcan su personalidad y que naturalmente van sufriendo modificaciones en el decurso de la vida, primero socializando en familia y luego en la escuela. De este tipo son dos las que señalaremos como trascendentes para la participación del ser humano en sociedad, esto es, como ser social.

Las personalidades son individualistas o gregarias. La primera marca la tendencia a hacer y resolver por sí y para sí, mientras en la segunda la tendencia es a actuar con y para los demás. La virtud del individualismo es la creatividad y su desviación el egoísmo. La virtud del gregarismo es la solidaridad y la desviación es el colectivismo ciego y la mansedumbre acrítica.

*Antonio Gramsci, trató el tema del sentido común con carácter filosófico en su obra que está dispersa en artículos que escribió para revistas y periódicos, en sus 32 Cuadernos de la Cárcel y en las Cartas de la Cárcel. Ver trabajo de Hugo Alberto Verdera, profesor de la Universidad de La Plata: "Gramsci y el cambio del sentido común. Su estrategia anticatólica."

Hasta ahora hemos presenciado como a lo largo de la historia los países capitalistas orientan sus leyes y políticas públicas para proteger al individualismo al amparo de los principios del liberalismo económico, mientras que en los países que han sido y son socialistas se protege al gregarismo. Es de destacar que políticamente en los primeros se garantizan las libertades civiles y DDHH y, además, podemos añadir que la competencia de mercado acicatea la creatividad que es la gran virtud del individualismo. Por otra parte, en el socialismo la tendencia política es hacia el autoritarismo y la limitación del ejercicio de los derechos civiles, además de que centraliza la economía lo que pone obstáculos para la creatividad y ello no necesariamente mejora la calidad del instinto solidario que es la virtud del gregarismo. Es en los defectos donde se pone de bulto el problema del egocentrismo y el egoísmo como vicio y desviación del individualismo que es protegido y alentado en el Capitalismo, aunque también en el socialismo existen desviaciones como el colectivismo ciego y acrítico que suele ser lo fundamental en el apoyo político de sus líderes con las conocidas consecuencias punitivas para la disidencia, además de supresoras de toda creatividad que no tenga por objeto la exaltación del sistema y su gobierno.

La experiencia personal que tenemos en los países socialistas de la Europa del Este anterior a 1990 (antes de la caída de la URSS) es que en las economías de planificación central todo lo que sucedía en la industria, comercio, investigación científica y tecnológica, educación, cultura, inversión social y de infraestructura, tenía que estar previsto en el Plan o no existía formalmente. No obstante, habían hechos que escapaban al Plan, como el cambio de divisas en el mercado negro, las reparaciones de automóviles y electrodomésticos, trabajos de albañilería, plomería, electricidad y ampliaciones de casas, porque eran realizadas por particulares debido a que las empresas estadales que se ocupaban del asunto siempre tenían una larga lista por delante para llevar a cabo el servicio. Estas personas que trabajan por su cuenta también eran obreros y empleados que laboraban para el gobierno en fábricas y talleres y lo usual era que tomasen prestadas las herramientas de su lugar de empleo y también las piezas de repuesto. Se trataba de un circuito económico paralelo al oficial y tolerado por las autoridades. Más aun, en la antigua Checoslovaquia, se podían observar diferencias sociales entre el ciudadano común y, no sólo con los miembros de la Nomenklatura del Partido Comunista, sino con ingenieros y técnicos que hacían asesorías y trabajos fuera de su país y cobraran en divisa fuerte con lo que tenían acceso a unas tiendas llamadas Tuzex que vendían cualquier producto de marca, de lujo y de última creación fuese prenda de vestir, joyas o vehículos. Naturalmente, era prominente la diferencia entre un praguense que conducía un Skoda o un Lada al compararlo con el que manejaba un Mercedez Benz o un Audi. Observemos que en el circuito económico paralelo en alusión hay un predominio de la satisfacción individual sobre la gregaria que contradice a la "realidad socialista" para el caso de quienes necesitan reparaciones en sus viviendas, por ejemplo, y, en el segundo caso, porque el Estado Socialista se aprovecha del instinto individualista para retirarle las divisas que ganó el técnico fuera del país haciendo uso de las tiendas Tuzex. ¡Qué ironía! Puro "realismo socialista".

La contribución que la creatividad del individuo entrega a la generación de invenciones y procesos tecnológicos es muy importante para la producción de bienes y servicios, así como para mejorar la producción de alimentos. Veamos una lista de países según su capacidad de producir patentes de invención por ante la OMPI al 2017 para ilustrar el tema y llegar a conclusiones:

1 Suiza (1), 2 Suecia (2), 3 Países Bajos (9), 4 Estados Unidos de América (4), 5 Reino Unido (3), 6 Dinamarca (8), 7 Singapur (6), 8 Finlandia (5), 9 Alemania (10), 10 Irlanda (7), 11 República de Corea (11), 12 Luxemburgo (12), 13 Islandia (13), 14 Japón (16), 15 Francia (18), 16 Hong Kong (China) (14), 17 Israel (21), 18 Canadá (15), 19 Noruega (22), 20 Austria (20), 21 Nueva Zelandia (17), 22 China (25), 23 Australia (19), 24 República Checa (27), 25 Estonia (24)

El número que aparece entre paréntesis es el lugar que ocuparon el año anterior, 2016. Organización Mundial de la Propiedad Industrial (OMPI)

Apreciemos que entre los 25 países hay uno sólo que es socialista, China, aunque conviene aclarar que su crecimiento y su desarrollo esta originado en la adopción de políticas propias del capitalismo y no del socialismo en sectores territoriales definidos por su gobierno. Todos los demás, sin importar si políticamente son liberales, socialdemócratas, socialcristianos, de inspiración izquierdista o derechista, practican políticas económicas de mercado abierto. De manera que la correlación entre la capacidad de inventar y producir patentes industriales está relacionada con la libertad económica que a su vez favorece al individualismo y éste a la creatividad. Naturalmente, que también hay factores institucionales y académicos que tributan en el mismo sentido de la capacidad de producir patentes como lo son las instituciones educativas de nivel superior, y el apoyo estadal y corporativo privado a la investigación básica y tecnológica.

Las ventajas que el individualismo aporta al crecimiento y desarrollo económico saltan a la vista, tanto como la capacidad de distribuir riqueza y satisfacer necesidades se observan en el instinto solidario que deriva del gregarismo. De manera que deberíamos entender que ambas atribuciones que en principio son contradictorias deberían hacer síntesis para marchar de la mano.

Los seguidores del socialismo deben abrir los ojos y tomar nota de estos hechos que son reales y no inventados por la derecha imperial o local. Y es que las cosas van cambiando y la situación de los medios de producción, los modos de producción y las relaciones de producción no es la misma que apreció Marx en su época. No hablemos de que se han transformado sino de que han cambiado y eso debemos registrarlo.

LA ECONOMIA ES UNA REALIDAD SOCIAL:

La economía es un fenómeno social que acompaña a la humanidad desde sus orígenes. Desde hace más de 200.000 años hombres y mujeres, instintivamente al comienzo y de manera elaborada después, actúa para proveer alimento, cobijo y vestimenta para sí y su familia.

Recolectores, cazadores, agricultores, criadores de ganado, alfareros, constructores. Los seres humanos fueron generando conocimiento que se acopiaba desde la experiencia al principio, luego se sumaron las tradiciones orales, posteriormente aparecieron los textos y la educación formal, pero en absolutamente todas esas etapas la capacidad de la creatividad humana estuvo presente.

La producción de bienes, una vez superado el umbral de subsistencia de la familia, quedaba abierta al intercambio de excedentes entre semejantes, incluso se descubren cosas como la sal muy apreciadas por su capacidad de conservar y mejorar el sabor de los alimentos, que llega a ser usada casi como una moneda. Nace el mercado como el lugar ideal donde se cruza la oferta y la demanda. De manera que el mercado es más antiguo que el capitalismo y el socialismo donde -por cierto- también existe el mercado, que sea libre en el primero caso y se pretenda controlarlo en el segundo, es otro asunto.

Esa es una primera realidad.

Otro fenómeno que está siempre presente es la forma en que el ser humano se organiza para resolver el reto de la supervivencia, verbigracia, para recolectar frutos silvestres, para cazar, sembrar, criar animales, para hacer recipientes de barro, lanzas, macanas y flechas, o luego, siglos después, para transformar cosas fundiendo y forjando metales, descubrir del acero, la rueda y tantas cosas más.

El animal caza su presa con las condiciones naturales que posee: su agudo olfato, sus garras y sus fauces. El cavernícola requería de un medio para cazar y la razón le proporcionaba la creatividad para elaborar una lanza, hacer una macana e ir progresando hasta llegar al arco y la flecha.

El individuo continuó progresando y devenido en herrero necesitó convertir un trozo de metal de hierro en una espada y lo aleó con carbono para crear acero y luego con su fragua, su yunque, su martillo y un recipiente de agua para templarlo, fabricó la espada.

En ambos ejemplos, el del cazador y el del herrero, con los matices de tiempo y espacio, están presentes los medios para entregar (producir) un resultado: una presa de caza y una espada. Mutatis mutandi, estamos hablando de bienes de capital. Con el fin de cazar para alimentar a la familia se necesita arco y flecha, se trata de un medio (bien de capital) para obtener un producto de cacería. Con el objeto de fabricar la espada lo que es mucho más complejo, se necesitan los medios (fragua, yunque, martillo, etc.) pero además un lugar donde hacerlo: el taller. De manera que aquí, además de los bienes de capital, también está presente el taller que es el germen de la empresa.

Es una segunda realidad.

Continúa el desarrollo de la humanidad que se alimenta del conocimiento adquirido y la creatividad individual para verterse en la producción de bienes y servicios, de educación y cultura para responder al aumento de las necesidades humanas convertidas en demanda social de soluciones. Germinan las grandes agrupaciones de seres humanos como naciones que se organizan como estados y tienen gobierno y territorio. Los talleres de maestros y aprendices de la era feudal devienen en empresas con la insurgencia capitalista. Ocurren la Revolución Industrial a mediados del siglo XVIII en Inglaterra y la Revolución Francesa a finales del mismo siglo. Nace la clase obrera cuyo trabajo tienen trascendente importancia en los procesos productivos. En lo adelante, las contradicciones de clase afloran, crecen, se agudizan, pero ceden porque la parte patronal de la confrontación negocia y acuerda términos con los dirigentes sindicales, incluyendo la opinión de los líderes obreros socialistas. En medio de las contradicciones, la revolución no se procesa y triunfa, se posterga con cada contrato colectivo que se firma. En las economías más desarrolladas donde las relaciones de producción son maduras y las contradicciones se presentan con más fuerza, el conflicto (huelga) no lleva a la revolución sino a la negociación y a la síntesis que no desemboca en la toma del poder sino en un pacto continente de las concesiones que entregan soluciones y proveen un tiempo de "paz laboral".

Entonces –nos preguntamos- qué es lo que acontece. Está claro que para la Revolución Socialista no es fácil la tarea de hacerse del poder en los países desarrollados, no obstante, estimamos que si ocurriese debería ser una acción propicia de llevar a cabo porque basta con entregar cada uno de las fábricas y comercios, a la clase obrera y quedaría realizado el socialismo.

Lo que sucede es que el fenómeno de hacer una revolución socialista en un país con un capitalismo avanzado y desarrollado es inédito, sólo la hemos presenciado en países feudales (Rusia de 1918 y China de 1945) o países atrasado y subdesarrollados africanos, asiáticos y latinoamericanos. No cuenta aquí el socialismo Checoslovaco, por ejemplo, donde se aplicó por efecto de los pactos celebrados entre las potencias aliadas occidentales y la URSS de Stalin al término de la Segunda Guerra Mundial. No hubo una revolución en su génesis sino el interés geopolítico de la URSS que implantó el socialismo soviético en Bohemia, Moravia y Eslovaquia que entonces, en su conjunto, eran una república independiente e industrializada desde el fin de la Primera Guerra Mundial que liquidó al Imperio Austro Húngaro y aquella se formó con el nombre de República de Checoslovaquia y que, hoy en día, son dos estados independientes: la República Checa (Bohemia y Moravia) y la República de Eslovaquia.

¿Podría tener razón entonces Kautsky cuando decía que la única manera de hacer la revolución era en los países atrasados? ¿O será que la complejidad que van adquiriendo las relaciones de producción influye de forma determinante en el cambio cualitativo que generan las contradicciones en el capitalismo?

Apartando el comentario sobre Kaustky, estamos frente a una tercera realidad.

La clase media hoy en día no está formada por oficinistas, tenderos y amas de casa como durante el Siglo XIX y primer tercio del Siglo XX. La clase media es una clase profesional que tiene injerencia en la producción de bienes y servicios. El edificio que el empresario constructor erige con el trabajo de albañiles, plomeros y electricistas también necesita de arquitecto e ingeniero para hacer el diseño de edificio y los cálculos estructurales, y todo ello acumula valor al producto final. El creador de una patente de invención de un proceso industrial que permite fabricar mejores cocinas, hornos y lavadoras que los actuales, le agrega valor a esos productos. De manera que arquitecto, ingeniero e inventor se incorporan a la generación de plusvalía. Por lo tanto, esa forma despectiva de referirse a la clase media como pequeño burguesa (a la usanza de época de Marx y Lenin) debe ser vista con una óptica más amplia, menos dogmática.

Esta es una cuarta realidad.

Cuando lo que existía era el taller de un artesano que fabricaba zapatos o muebles o cerámica (Sociedad Feudal), el trabajo que se acumulaba al producto final era proporcionado por el artesano y dueño del taller. De manera que aplicando con rigor la explicación marxista, aquí no habría apropiación del valor del trabajo ajeno porque la figura del operario era la misma del dueño. En otras palabras, no hay plusvalía.

Con el tiempo los talleres ampliaron su capacidad de producir incorporando aprendices, personas que aprendían el oficio y colaboraban con el trabajo pero sin remuneración.

Aquí vale la pena una reflexión. En el capitalismo el dueño o patrón compra la fuerza de trabajo como si se tratase de una mercancía, un insumo más. ¿Acaso es posible pensar que en la era del taller pluripersonal no hay plusvalía porque no hay valor agregado al bien final proveniente de la parte del salario que no se paga al trabajador que o es el mismo dueño o es el aprendiz quien tampoco percibe remuneración aunque si tiene una contraprestación por la vía de la enseñanza del oficio?

El tema da para especular más, pero deseamos centrarnos en lo concreto y es que el taller como fruto del crecimiento de las relaciones de producción en Gran Bretaña con sus telares en la época pre revolución industrial y con otras factorías ya en plena revolución industrial, se dedica a la producción fabril, se organiza en empresas y adopta el proceso taylorista para organizar el trabajo. De esta forma nace el capitalismo británico que luego emerge en Europa continental a partir de la Revolución Francesa.

Surge así la empresa como elemento que une al factor capital con el factor trabajo para producir bienes con un elemento adicional que coordina a ambos y es la gerencia o dirección de la producción que se asegura de que la planta física y las maquinas (bienes de capital) funcionen bien, los insumos necesarios para la creación del producto fluyan incesantemente a las cadenas o mesas de producción, se paguen los salarios puntualmente a los obreros y empleados, entre otras cosas.

Bien, a nuestros socialistas criollos les parece aberrante hablar de empresas porque la asocian con el capitalismo y comienzan a usar nombres que no emanan de la economía como ciencia ni siquiera de la mera observación del fenómeno económico. El propio Marx hablaba de medios de producción lo que sí es una denominación general que alude a la empresa, como también al taller, a una finca agropecuaria o a una mina de carbón.

Entendemos que la empresa que puede ser capitalista o socialista según quien sea el dueño, es la unidad de producción o medio de producción en la que se encuentra el capital con el trabajo bajo la coordinación de una gerencia para producir bienes.

Esta es una ineludible realidad.

Por otra parte, siempre está la omnipresencia del mercado. Si el mercado es totalmente abierto lo domina todo y si es regulado es más pequeño y su influencia es menor. Pero el mercado nunca deja de existir como el lugar ideal donde se cruza la oferta y la demanda.

Existen unas leyes económicas que regulan al mercado de manera tan natural como lo es la manera en que los niños llegan al mundo. Una de ellas dice que cuando la oferta es mayor que la demanda los precios bajan y cuando es al revés y la demanda es superior a la oferta, los precios suben. En el desconocimiento de esto por parte de nuestros gobiernos está el origen de su incomprensión de los procesos inflacionarios. Después hay otras razones que se le añaden y aceleran la inflación, como el exceso de circulante que se traduce en una pérdida del valor del dinero y que se refleja en los precios.

Esta es una quinta realidad.

La sana administración del patrimonio familiar siempre fue emblemática. Para los romanos de la República Romana ser buen padre de familia incluía el manejo acertado del patrimonio y la máxima era no gastar más de lo que se tiene porque si se quiere poseer más es necesario aumentar los ingresos.

Así lo hicieron los romanos en el manejo de la res pública y también es así como deben hacerlo nuestros gobernantes capitalistas o socialistas. No hemos tenido suerte, en ambos casos hemos fallado porque no solamente hemos sido pésimos administradores sino que desviamos el camino y nuestros gobiernos se han dejado penetrar por el cáncer de la corrupción. Comprendemos que corrupción no sólo es tomar para sí los dineros públicos (peculado) sino también malversar, gastar con dispendio, descuidar el mantenimiento de los activos del estado, regalar sin justificación ni regulación legal.

Sin duda, una sexta realidad que salta a la vista.

¿CUÁL ES EL DILEMA?

El socialismo político y económico hasta el presente forma un sistema cerrado de ideas deterministas concebidas a la luz de la interpretación que el materialismo histórico hace de los fenómenos económicos y sociales por aplicación a su vez de una metodología creada por Marx que es la dialéctica materialista o marxista. Su primera aplicación a la realidad de un país la hizo Lenin en la Rusia Zarista.

Vladimir Lenin conduce al partido Bolchevique al poder en la Rusia de 1918 y aplica el socialismo a través de los Soviets para darle el control político y económico de Rusia pero se percata del atraso del país cuasi feudal que dejaban los Zares, de la pobreza que dejó la Primera Guerra Mundial, los estragos de la guerra civil librada entre rusos rojos y ruso blancos apoyados por las fuerzas de occidente, además de la falta de capital para el crecimiento económico y el desarrollo social. Ante ese panorama, Lenin no intensificó la aplicación del socialismo sino más bien, creó la Nueva Política Económica (NEP) para buscar inversiones y hacer proyectos conjuntos con capitalistas occidentales pero fallece en 1924 y, después de poco tiempo, Stalin establece su larga dictadura socialista en la que a sangre y fuego industrializa a la URSS con sus planes quinquenales, de forma determinante combate al nazi fascismo alemán para lo que entregó 25 millones de muertos y, al igual que sus sucesores del Kremlin, se embarca en una lucha por el poder mundial que hace gastar al estado Soviético más de lo que produce. El resultado fue que mientras Occidente con los EEUU a la cabeza generaba recursos para combatir a la URSS en la costosa guerra fría y a la par mejoraba las condiciones de vida de su población, la Madre Rusia disminuyó la calidad de vida de sus habitantes, perdió la guerra fría, colapsó como estado y liquidó al socialismo en esa parte del mundo.

Otro modelo socialista que existe es el Chino. Pero, ¿el sostenido crecimiento económico de China se debe al socialismo? Todos sabemos que no es así. El Gran Salto Adelante de Mao, sin duda un caudillo político y militar que tuvo éxito al derrotar a los japoneses y al Kuomitang de Chiang Kai Shek, en lo económico resultó un desastre que generó hambruna y muertes en China. No obstante, la tradicional y reflexiva sabiduría China entendió que debía liberar fuerzas creativas y constructivas acicateadas por el individualismo capitalista para crecer de manera acelerada. Para ello, el liderazgo emergente post Mao, implantó la propiedad privada sobre los medios de producción y el mercado abierto con libertades económicas en varias ciudades y regiones costeras de su territorio. Hoy en día China es una potencia económica de primer orden que recaba enormes ingresos que aplica para desarrollar la parte agropecuaria y atrasada de su país, para ayudar a otras naciones y mejorar su posicionamiento político en el mundo. Pero ciertamente, nada de ello es un éxito del socialismo.

Podemos hablar un poco de la Cuba Socialista. Un país sin riquezas naturales, dominado desde su independencia a principios del Siglo XX por los EEUU, incluso ocupado militarmente por Washington comenzando su vida republicana por ocho años, con consecuencias coloniales como la ya derogada enmienda Platt y una base militar perenne en su territorio, con crueles dictaduras consulares, breves espacios de gobiernos electos y corruptos, penetrado por la mafia de los burdeles y casinos durante la dictadura de Batista. El Movimiento 26 de Julio insurge contra el tirano Batista y lo derroca en enero de 1959. Su comandante, Fidel Castro, hace su primer viaje a los EEUU y permanece 20 días visitando varias ciudades en búsqueda de inversiones pero regresa con las manos vacías. Voltea para la URSS y consigue su apoyo, se declara socialista y por ello la Casa Blanca lo enfrenta con un bloqueo económico feroz que pone al pueblo cubano a sufrir, pero, poco a poco, comienza a avanzar y mejora la calidad de vida de la isla gracias a la ayuda soviética y sus países aliados. No obstante, el socialismo se acabó 1990 en la URSS y quedó una Rusia arruinada que dejó sin piso de sustentación a los cubanos. Llegó el difícil período especial que duró casi diez años y fue la Venezuela de la Revolución Bolivariana de Chávez la que ayudó intensivamente al gobierno cubano e hizo una estrecha alianza en la cual Cuba le da cobijo defensivo al Gobierno de Venezuela en todas las instancias multilaterales en las que a lo largo de los años había construido relaciones con países asiáticos, africanos, latinoamericanos y europeos.* Dicho sea de paso, los cubanos han actuado en defensa y provecho de su patria y eso no es reprochable. Mientras que si lo es la manera adulante y corruptora que la dirigencia del gobierno venezolano despliega a lo interno y para relacionarse con el mundo buscando apoyo.

*Por cierto, en la votación de la ONU del 25 de septiembre de 2018, este apoyo se vino abajo al recibir el Gobierno de Venezuela una paliza en la votación que aprobó la ayuda Humanitaria para nuestro país. La votación de la Asamblea fue: 93 países a favor, 16 en contra y 17 abstenciones.

Por otra parte, en Cuba se discute un nuevo proyecto constitucional en el que se contempla la existencia de la propiedad privada de medios de producción y admiten las libertades del mercado buscando encontrar la ruta del crecimiento, sin embargo, para nuestra cúpula "revolucionaria" eso no está planteado porque lo que se debe acelera es la profundización de su desastrosa visión del socialismo en Venezuela.

Queda el ejemplo de Corea del Norte, a la que poco conocemos. No obstante, si sabemos que aunque su población no flota en la abundancia tiene acceso a salud y educación y debemos reconocer, además, que su gobierno ha logrado notables avances en el desarrollo de tecnología nuclear y balística de corto y largo alcance y eso supone que detrás hay infraestructura de investigación, apoyo propio y foráneo. No comentamos ni preguntamos sobre por qué volcaron sus esfuerzos en el desarrollo de sistemas de armas costosos y sofisticados, esa es una decisión de los norcoreanos y no nuestra. Tendrán sus razones.

¿Qué tenemos en común en los ejemplos sucintamente descritos?

No podemos hablar de pérdida de la democracia porque salvo en Venezuela, ninguno de ellos la tuvo antes del socialismo. ¿De manera que subjetivamente cómo pueden saber los nacionales de esos países si la perdieron o no? No tienen vivencias democráticas. Según sea la fuente, la democracia la conocen por referencia buena, regular o mala.

Son regímenes autoritarios que practican un socialismo de catecismo, dogmático, imperecedero. Sus principios son dogmas de fe y quienes osan tratar de modificarlos incluso dando razones para hacerlo, lo primero que sufren es la acusación de apostasía.

Sus liderazgos son perennes como el de los reyes que mueren en el poder. Tienen linaje que ocupa cargos importantes en el gobierno y, con excepciones que reconocemos, ejercen y disfrutan los privilegios que reciben.

La URSS, China antes de sus reformas, y Venezuela practicaban y practican en el caso nuestro, un socialismo que no es sustentable porque gasta por encima de sus ingresos, lo que en términos sencillos significa que son pésimos administradores. En principio, excluimos a Cuba porque tienen en el bloqueo económico una excusa absolutoria.

Sus presupuestos militares y de las fuerzas de seguridad son sensiblemente superiores al de educación y salud y esto en caso de que puedan consultarse porque la opacidad de la información es otra característica muy propia de ellos.

Los miembros de la Nomenklatura de sus partidos actúan como caudillos y jefes de bandas que se protegen entre sí, salvo que alguno de ellos declare o sostenga argumentos que los demás consideren son de alto riesgo para sus intereses (no para el país) y declaren que saltó la talanquera y se pasó al enemigo que es el omnipoderoso imperio, el culpable de todos los males incluyendo la corrupción que conjuntamente con la mala gestión arruina al país.

De manera que la cuestión dilemática es o continuar avanzando con un sistema socialista que la experiencia histórica ha demostrado que agota los recursos y empobrece a los habitantes o pasarse al capitalismo existente con armas y bagajes. Es en este segundo escenario donde actúa la solución social demócrata y demócrata cristiana* que aceptan como única vía de crecimiento y desarrollo al capitalismo pero, a la vez, se erigen en movimientos que morigeran la explotación del trabajo por el capital al convertirse en capitanes reivindicacionistas que procuran obtener ventajas para los asalariados mediante argumentos de convencimiento** o manejando las contradicciones hasta el enfrentamiento mediante huelgas en las fábricas, paros en los servicios o acciones de calles que desembocan en una solución de síntesis que procura beneficios para las partes y en las que el obrero muerde un poco en la plusvalía de su trabajo. Por cierto, esta segunda actividad de la social democracia y la democracia cristiana que toca los linderos de la violencia o llega a la violencia, en nuestra opinión, es o puede ser revolucionaria pero no forma parte de la "revolución socialista" porque se produce dentro del ámbito del sistema capitalista sin afán de cambiarlo. Esto lo recalcamos porque hacer revolución no es un monopolio de la izquierda socialista o comunista.

Ahora bien, ¿acaso existe una salida distinta a las dos reseñadas supra? Pensamos que si la hay porque se puede recrear un socialismo que sea la síntesis adecuada de la contradicción ontológica básica del ser humano que se debate entre el ser individual y el ser gregario. Además, un socialismo que entienda que la economía tiene principios cuya ejecución permite el crecimiento, la masificación de productos manufacturados, de alimentos y medicinas, así como de servicios de salud, educación, cultura y otros. Un socialismo que por definición es altruista y, por esa condición, puede y debe distribuir la riqueza creada y no como ocurre en su realización conocida que muestra a un socialismo productor de pobreza, enfermedad y ruinas.

Otro elemento importante es –en nuestro criterio- que el socialismo debe ser desarrollado por sus mejores y más preparados líderes. Democratizar el socialismo no

*La social democracia nace de la Segunda Internacional Obrera del año 1899 bajo la influencia del revisionismo de Eduard Bernstein y Karl Kautsky; la democracia cristiana surge a partir de 1881 cuando el Papá Leon XIII publica su encíclica Rerum Novarum y crea la moderna doctrina social de la Iglesia Católica de Roma.

**El argumento típico de convencimiento al patrono es que la concesión en el aumento salarial tendrá un efecto multiplicador en la expansión de la demanda del mercado.

es llevar a los sin camisa a las labores de dirección del estado. Ser de origen humilde y pobre no puede ser la condición per se para ejercer como ministro o presidente de instituto autónomo o empresa del estado, también se debe ser preparado. Democratizar la acción de gobierno es dar a todos la oportunidad de acceder a la buena educación. La masificación como técnica para ampliar el número de educandos marcha bien para alfabetizar y para las etapas iniciales del proceso educativo, pero no para la formación de educación media y universitaria y menos aun para los estudios de postgrado pues aquí es imprescindible incrementar la calidad educativa. Si de verdad deseamos cambiar en la manera de conducir los asuntos de estado y administrar la cosa pública tenemos que prestarle especial atención a esto y también a la calidad moral y ética de los sujetos activos de la política.

La cultura de la golilla, la viveza, la caribería debe encogerse hasta desaparecer y darle paso al florecimiento de una de responsabilidad, seriedad, honestidad que de manera natural tribute en una corriente de lealtad al país y sus instituciones. El líder hace parte de las instituciones, el líder debe ser visto como una institución porque es sabio, sabe escuchar la crítica positiva y la negativa y, sobretodo, predica con el ejemplo, entonces puede ser también destinatario de nuestro apoyo.

De manera que sostener una divergencia dilemática entre plegarse al capitalismo o al socialismo tal y como conocemos a ambos no es apropiado.

El capitalismo que nació desbordando una desmedida explotación generadora de segregación, marginalidad y miseria, con el paso del tiempo y la influencia de varias corrientes del pensamiento* evolucionó y trajo enormes progresos a la humanidad en materia económica y social porque permitió la expansión de las fuerzas productivas hasta alcanzar su fase de masificación de la producción de bienes de consumo y ello se tradujo en bienestar material al alcance de la mano para la población a cambio del pago del precio de alimentos y demás mercaderías. No obstante, el predominio del individualismo egoísta, ávido de poder omnímodo, desembocó en la dictadura monopólica de los conglomerados industriales armamentísticos, de la energía, la alimentación y la salud. Las guerras son la consecuencia más directa del monstruoso crecimiento del transnacional capitalismo concentrado. Guerras para controlar fuentes de materias primas y mercados brotan en muchas partes menos en el territorio de

*Verbigracia, la corriente del positivismo, término acuñado por el filósofo y creador de la Sociología, Augusto Comte. La metodología de su creación lleva al descubrimiento de leyes basadas en el estudio de la realidad, convertidas en tales mediante la inducción. Su concepción de la necesidad de un orden social y la evasión de los conflictos sociales. Todo ello fue muy influyente en el pensamiento humanista del siglo XIX y buen parte del siglo XX.

los centros de poder. También hacen uso de la transculturización directa o inducida como medio de control social y hasta son capaces de afectar la salud colectiva con la diseminación de un virus para ampliar el mercado de medicinas. Todo ello resulta de un deseo patológico de dominación que se instrumentaliza con la aplicación expansiva del llamado Capitalismo Salvaje.

Por otra parte, la respuesta del socialismo no ha sido la esperada. El lógico y justo afán de distribuir riqueza de manera que la mayor parte de la población pobre, preterida y segregada reciba beneficios, se trunca porque pasado el lapso de reparto de los bienes en inventario no se cuenta con los recursos para reponerlos y darle continuidad al proceso. La razón está en que los liderazgos socialistas no atinan a entender que se necesita producir bienes y servicios, producir alimentos, medicinas. Hay que insertarse en el mercado mundial aprovechando las ventanas que muestra la división internacional del trabajo para generar medios de pago (divisas) y adquirir lo que no podemos producir, y algo que no le entra en la cabeza al actual Gobierno de Venezuela, y es que nada de eso se decreta.

El resultado de la errada manera de tratar la economía con un voluntarismo propio de dioses termina aterrizando en un erial miserable del que sólo se puede distribuir pobreza.

Este no puede ser el dilema que obliga escoger uno u otro sistema.

VENEZUELA:

Nuestro país es un claro ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas.

En apretada síntesis:

Los últimos veinte años de la llamada IV República estuvieron dominados políticamente por dos partidos tradicionales (AD y COPEI), por empresarios parasitarios adheridos al presupuesto del estado para obtener créditos a fondo perdido y que además compartían negocios con socios obligados del gobierno, así mismo gravitó con fuerza una sostenida caída de los precios del petróleo que contrajo el ingreso de divisas y que lo primero que afectó fue el gasto social, un control de cambios pervertido por su mal uso y una dura represión, todo lo cual trajo como consecuencia una explosión social (El Caracazo del 27FEB1989) y dos alzamientos de sectores de la Fuerza Armada que fueron derrotados militarmente pero que crecieron políticamente en la esperanza popular.

Nadie se explicaba entonces cómo fue que aquel pujante país de la década de los cincuenta que superó las persecuciones, el control autoritario y el sofoco político de la dictadura Pérez Jiménez para instaurar la democracia representativa el 23 de enero de 1958, no pudo sacar adelante un modelo económico que trascendiera la dependencia petrolera, diversificase su industria, asegurase la producción de alimentos, construyese un eficiente aparato burocrático y distribuyese riqueza. Venezuela, a diferencia de muchos países atrasados y subdesarrollados, contaba con su enorme riqueza petrolera, minera, hidráulica, turística y potencialidad agropecuaria. ¿Qué pasó? ¿Por qué no pudo aprovechar su capital petrolero traducido en divisas fuertes para hacer atinadas inversiones y gerenciarlas bien?

Para dar respuesta a todo eso llegó un gobierno nuevo, distinto a todo lo anterior. En 1998 ganó las elecciones el Comandante Hugo Chávez Frías. Abrumadoramente la población le brindó su voto convencida por su carisma y un creíble programa de modificación institucional para profundizar la democracia e implantar la justicia social.

El nuevo gobierno consultó al pueblo, convocó a la elección de una Asamblea Constituyente que escuchó las propuestas de la población, debatió un nuevo texto constitucional y el 15 de diciembre de 1999 aprobó la naciente Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

Hacia afuera Venezuela se promovió con una visión tercermundista y a lo interno como un gobierno democrático y reformista. Actuó en consecuencia. En lo internacional dio pasos para destacar su independencia y de allí el incremento de relaciones con Cuba que era un marcador de independencia en los foros internacionales. Hacia adentro el Ejecutivo eliminó ministerios para reducir la burocracia y aprobó por decreto más de treinta leyes y, entre ellas, una que fue muy combatida por los sectores dominantes del agro criollo: la Ley de Tierras. El gobierno fue poco proclive al diálogo y los opositores largaron las amarras para navegar en el incierto mar de la conspiración.

Se produjo el golpe de estado del 11 de abril de 2002. Chávez fue depuesto y reducido a prisión sólo por 48 horas porque la masiva reacción popular y el respaldo de las FAN lo trajeron de vuelta. El retorno del presidente a Miraflores no supuso la recuperación de la paz. Fueron meses de paro, de demostraciones violentas (guarimbas) y un referendo revocatorio que ganó el Comandante Chávez, tras lo cual, finalmente llegó un período de estabilidad que produjo crecimiento económico por el repunte de los precios petroleros, la inyección de dinero del gobierno dirigido al incremento del gasto social, el aumento de la actividad manufacturera y sobretodo de servicios. Nos encaminábamos a progresar dentro de la concepción de una economía mixta, tal y como la describe el artículo 299 de la CRBV.

No obstante, un hecho subjetivo produce un quiebre con la intención del gobierno nacionalista y revolucionario de diversificar la economía, crecer y distribuir la riqueza. El Gobierno Cubano y su máximo líder que tienen conciencia de que su país es una isla sin recursos petroleros ni mineros y que, además, sufre un bloqueo severo, por otra parte, también tiene conciencia de las bondades de nuestras riquezas, por lo que con agudeza, resuelven estimular y consentir la fibra revolucionaria del Comandante Chávez para amadrinarlo al proceso cubano y, en conjunción con su ego, se implanta la matriz de que Hugo Chávez es el sucesor de Fidel. La noticia se siente y corre a sotto voce. Pero quien más la cree y asume es el propio Chávez. En lo adelante, toda la actividad del colectivo partidista y gubernamental tributa en ese sentido: engrandecer la figura del líder que trasciende nuestras fronteras y se convierte en guía mundial de la revolución. Este giro genera decisiones que producen desviaciones económicas y trastornos políticos que en varios años dan al traste con el modelo original que era democrático, participativo, nacionalista, no alineado, de economía mixta y justicia social.

Se modifica la Constitución para eliminar los límites a la reelección. El conocimiento y la eficiencia declinan como atributos para ocupar los puestos de gobierno y el único activo valedero es la lealtad al Comandante. Los ministros, por más ineficientes que sean y por más teñidos que pudiesen estar por la corrupción, se atornillan a sus cargos y si los cambian es para ocupar otros ministerios en una rotación que se convierte en la práctica normal de las variaciones del gabinete ministerial.

El programa "Aló, Presidente" que tenían amplia audiencia y eran el foco de los mensajes constructivos del Comandante que insistían en diversificar la producción nacional, crear industrias, fundar petroquímicas, plantas de leche, etc., se convirtió en el escenario desde el que resuena el comando de "exprópiese" para pasar fábricas del área privada a la pública y ser administradas por funcionarios del gobierno. En el afán no sólo de ser revolucionario sino parecerlo, se desató una ola de expropiaciones, muchas de ellas verdaderas confiscaciones porque sus activos no fueron pagados a sus dueños. En todos los casos, la producción decayó, más aun, muchas empresas expropiadas sencillamente dejaron de operar, aunque los altos precio del petróleo permitieron cubrir los déficits en la oferta interna con importaciones y poco se percibió entonces el impacto en el consumo. Pronto, la tendencia a importar se convirtió en una fatalidad y todo debía ser importado por lo que la residual industria nacional moría de mengua. Además, la importación se potenció también porque la corrupción decidió tomar por asalto los dólares preferenciales que otorgaba el gobierno y guardaban una abismal diferencia con el valor del dólar paralelo que, acicateado por la creciente demanda, se disparaba cada vez más arriba. Importar con dólares preferenciales equipos obsoletos, material de desecho, maquinaria inapropiada o inservible, cantidades inmanejables de comida que se descomponía en los patios de los puertos, contenedores vacíos, todo ello ocurría frente a la mirada de todos y sin que las autoridades contraloras del estado cumpliesen con sus funciones. Se hicieron fortunas de la noche a la mañana y en todas estaba metida la mano cómplice y asociada de uno o más funcionarios de gobierno.

La manera como el Poder Ejecutivo maneja el Tesoro de la República con un Presupuesto Nacional aprobado por la Asamblea Nacional que durante el período anual de ejecución recibía decenas de reformas con créditos adicionales, con un Presidente que desde sus programas de televisión llamaba al Tesorero Nacional para pedir dinero y resolver la compra de una casa para una señora necesitada o llamaba por teléfono al Presidente de PDVSA y le pedía varios millones dólares para entregarlos al gobierno de Uruguay que los destinaría a construir un hospital, todos loables fines pero resultaba evidente que con tan heterodoxo trámite se saltaba los procedimientos legales. Hechos como estos no son un modelo de administración responsable del Tesoro de la República. Es probable que le granjeasen al Comandante la admiración de las masas empobrecidas y preteridas del mundo, pero también habrá estimulado a los funcionarios a sacar provecho para sí distrayendo dinero del tesoro para sus cuentas personales o de interpuesta persona. Recordemos que conocemos los casos de, al menos, dos tesoreros del Presidente Chávez que viven en el extranjero exteriorizando signos de inmensa riqueza, uno de ellos un teniente retirado que participó en el movimiento militar del 4 de febrero de 1992 y otro que antes fue su enfermera.

Políticamente, Venezuela continuó siendo un país polarizado. En la llamada IV República la polarización era entre dos partidos que tenían una visión afín o parecida de las soluciones nacionales y, en consecuencia, sus plataformas de gobierno, aunque con diferencias, no antagonizaban frontalmente. A partir de 1999, en la V República de Chávez, la polarización se repite entre el partido de gobierno y los partidos de la oposición pero las diferencias son de fondo y generan una divergencia frontal que a su vez produce una dinámica en la que cada parte pretende la destrucción de la otra. Este ambiente político más el deterioro que ya carcomía a la economía pero que al momento no notábamos por los altos ingresos de dólares petroleros, preparaba el ambiente al desastre que estaba por llegar.

En el 2011 el Presidente Chávez se enferma y buena parte de su tiempo lo copa la atención de su grave dolencia. En esos dos años (2011 y 2012), cesa la actividad contralora de orden moral que a su manera venía ejerciendo el Comandante en sus programas y apariciones en televisión, cuando públicamente le reprochaba a sus ministros y otros funcionarios acciones administrativas inadecuadas, por decir lo menos. Fue en esos dos años que muchas obras importantes como el Ferrocarril Puerto Cabello-El Tuy, la Línea 5 del Metro, el tercer puente sobre el Orinoco, el Metro Caracas-Guarenas y muchas otras, no pudieron ser entregadas porque agotaron las sumas presupuestadas y algunas de ellas no tenían ni la mitad construidas. La Contraloría no abrió la boca, tampoco la Fiscalía. El que mandaba estaba ocupándose de su terrible dolencia. La decisión fue darle más dinero a los ministerios y empresas involucradas y aun, al día de hoy, ninguna de esas obras ha sido concluida.

Chávez gana las elecciones presidenciales por tercera vez, en octubre de 2012. El esfuerzo que hizo en la campaña electoral probablemente le permitió al cáncer ganar terreno en su cuerpo. El 8 de diciembre, antes de marcharse a Cuba para operarse de nuevo, se despide del pueblo venezolano y en su mensaje incluye la recomendación de apoyar al Vicepresidente, Nicolás Maduro, como candidato presidencial si fuese el caso de tener que llamar a elecciones por su falta absoluta. Su post operatorio fue largo y lo confinó a una cama clínica, vinieron meses de inmovilismo por parte del gobierno que estaba siempre en vilo, expectante de la grave situación que aquejaba al Comandante Chávez y poco se dedicaba a sus tareas.

Chávez regresa a su país y al poco tiempo, el 5 de marzo de 2013, fallece. El balance de su tránsito por el gobierno no puede realizarse ponderadamente en el presente. Pasarán unos cuantos años para que los historiadores, alejados de la pasión actual, comiencen a investigar su vida para armar una narrativa esclarecedora sobre este personaje que llegó con la fuerza de un caudillo, quiso perdurar como líder revolucionario incluso más allá de nuestras fronteras y sin embargo, en el tiempo histórico, su paso fue efímero y no podemos predecir cómo será visto por las generaciones futuras.

Así es como llegamos al gobierno de Nicolás Maduro.

El 14 de abril de 2013 Nicolás Maduro Moros resultó electo con el 50,61% de los votos. Ganó con un estrecho margen, en nuestra opinión y en buena medida, provocado por el inmovilismo del gobierno que le tocó presidir provisoriamente por mandato constitucional en su carácter de vicepresidente por casi cuatro meses, además de una campaña electoral mezcla de luto con festividades y poca oferta programática que no fuese más allá del enunciado de dar continuidad a la Revolución Bolivariana y Socialista.

La miopía de la oposición organizada no supo interpretar los acontecimientos y tomó las calles para asaltar el poder bajo las denuncias de fraude. La dirigencia radical opositora, viendo que no tuvo éxito, se replegó y cedió el paso a factores moderados que trazaron una estrategia dirigida a ganar las elecciones parlamentarias que se celebrarían en diciembre del año 2015. Organizadamente la oposición se dedicó a denunciar implacablemente a un gobierno errático y demagogo que no leyó las señales de una grave crisis económica en puertas y que ya para mediados del año 2014 se hacía sentir, ante lo cual el Ejecutivo Nacional no atinaba sino a decir que se trataba de una guerra económica que el imperialismo y sus lacayos criollos habían desatado contra el país. A la oposición le funcionaron sus planes, tuvo una resonante y amplia victoria en las elecciones de la Asamblea Nacional y gano las dos terceras partes de los curules. Todo ello con el mismo CNE que supuestamente le cometió fraude al candidato de la oposición en las elecciones presidenciales del 14 de abril de 2013.

La victoria envalentonó la vena radical opositora y desde la Asamblea Nacional su avasallante mayoría dirigida por el presidente del Poder Legislativo abrió una campaña para en un lapso de seis meses salir del Presidente Nicolás Maduro por renuncia, referendo revocatorio o abandono del cargo. Esa fue la política que asumió la oposición al estimar que su gigantesco despliegue de voluntarismo provocaría que Maduro se viese obligado a renunciar o abandonar el cargo. Llegaron a tal extremo de que el plenario de la Asamblea Nacional decretó que el Presidente había abandonado la presidencia cuando, por el contrario, la ejercía a plenitud, incluso dictando medidas económicas que la oposición criticaba con acritud, o realizando acciones en el orden político que también denunciaban por ser controladoras de otros poderes del estado.

Por su parte, el gobierno se despojo del relativo respeto que venía mostrando por los Poderes Nacionales y comenzó a utilizar abiertamente el control político que ejercía sobre ellos. La Sala Electoral y la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral y la intervenida Fiscalía General de la República, representantes de los Poderes Judicial, Electoral y Ciudadano se ponen al servicio del Poder Ejecutivo. La Sala Constitucional del TSJ declara al Poder Legislativo Nacional en desacato y convierten a la Asamblea Nacional en una institución ineficaz que el gobierno no respeta. El CNE despacha la consulta para celebrar el revocatorio y luego la Sala Electoral lo apoya y finalmente varios tribunales penales suspenden la celebración de la votación. Interpretamos que el Presidente de la República quemó las naves del respeto a la Constitución y a la democracia, optando por sostenerse en el poder apoyado en las fuerzas policiales y militares más una porción minoritaria de la población, a juzgar por el resultado electoral de diciembre de 2015. Este giro político del gobierno lo enfrenta con el entorno de países democráticos de América Latina y de la mayor parte el mundo, afirmación que hacemos tomando como referencia la votación en la Asamblea General de la ONU el pasado 25 de septiembre de 2018, en la que se declaró la emergencia humanitaria de la población venezolana, tema que ha sido negado insistentemente por el Gobierno de Venezuela. Solamente 16 países de los 126 presentes lo respaldaron mientras 93 votó favorablemente la declaración.

En lo económico el Gobierno Nacional no ha dado pie con bola. El desconocimiento de principios de la economía y el anclaje a una interpretación ideológica dogmática del socialismo que, con exclusión de los gobiernos de China y Vietnam, es la que predomina en los movimientos de izquierda, esto es, con la totalidad o casi totalidad de los medios de producción en manos del estado, mercado regulado al máximo, economía planificada, ampliación de la gama de los llamados delitos económicos.

Hay que aclarar que en nuestro caso, de las 505 empresas manufactureras y fincas agropecuarias expropiadas, según informe de Transparencia Venezuela del 2016, muy pocas aun producen y la mayoría están clausuradas, lo que poco significó cuando teníamos elevados ingresos de divisas por la venta de nuestro petróleo y todo lo importábamos. El caso ahora es que desde hace seis o más años nuestra producción petrolera viene disminuyendo y de casi tres millones de barriles diarios descendimos a menos de un millón diario de barriles de petróleo, siendo que buena parte de esta última cantidad está comprometida con el pago de deuda que tenemos pendiente con China y Rusia porque debe ser pagado en especie petrolera. De manera que la capacidad de importar bienes de consumo diario como alimentos y medicinas se contrajo drásticamente. El resultado es que hay una grave restricción del tamaño de la oferta de bienes frente a una demanda permanentemente estimulada por aumentos de salarios y entrega de bonos mediante la emisión de dinero inorgánico lo que desde hace más de un año generó un proceso hiperinflacionario que azota a los venezolanos.

Este gobierno no parece entender los principios de la economía. Los desequilibrios entre la oferta y la demanda se reflejan en los precios. Si la oferta se alza por encima de la demanda, los precios bajan y si es la demanda la que supera a la oferta, los precios suben. Es sencillo.

El gobierno se queja de la manipulación del precio del dólar en el mercado paralelo y amenaza estentóreamente con someterlo, como si no existiese un mercado del dólar no oficial y en su lugar hubiese una especie de junta directiva anónima que se reúne cada varios días para fijar su precio. De nuevo la explicación está en el mercado. Los comerciantes que diariamente reciben grandes cantidades de bolívares por sus ventas compran dólares para refugiarse en ellos, mantener el valor de compra de sus ingresos para reponer inventarios y poder liquidar beneficios en futuras ventas. Es pues la demanda la que presiona al alza los precios del dólar paralelo. Por otra parte, el gobierno no está en capacidad de ofertar dólares para suplir al mercado porque sólo dispone de limitadas cantidades que subasta con el sistema DICOM cuyo precio es sensiblemente inferior al dólar paralelo, de manera que el precio de este no puede ser el marcador para quienes no acceden a él; así es que cuando el gobierno pretende ejecutar un control de precios basado en el dólar DICOM le resulta inaplicable y si toma medidas punitivas como el cierre de expendios de alimentos esta restringiendo más aun la oferta de bienes.

La escasa producción de bienes, la emisión de dinero inorgánico y el aumento del dólar paralelo están en la base misma del proceso inflacionario y es su causa eficiente, pero también es razonable reseñar otros factores que inciden en el reiterado aumento de precios. La especulación es uno de ellos, el acaparamiento de inventarios para sacarlos a la venta días después con el precio por las nubes, es otro. Ambos se adjudican al sector privado, pero también para el sector privado inciden en el precio de venta de los alimentos los peajes que los productores merideños y trujillanos deben pagar en las alcabalas que hay entre La Grita y Caracas, así como los productores que viene del Oriente. Se habla de 46 alcabalas en el primer caso y 26 en el segundo. ¿Y esto último no lo puede controlar el gobierno?

Se hacen anuncios en continuas apariciones de TV ofreciendo soluciones económicas con la puesta en marcha de motores que accionaran en el aparato productivo. Nos preguntamos, ¿cuál aparato productivo? Las fábricas o se mudaron de país o vendieron sus máquinas a empresas colombianas y peruanas. Las pocas que quedan tienen un atraso tecnológico que afecta su productividad. Se requieren inversiones para comprar bienes de capital y materia prima y aquí cabe otra pregunta: ¿existe confianza para el inversionista en Venezuela con un gobierno que no conoce el manejo de la economía y sólo responde con totalitarios dogmas de fe socialista para hacerlo?

Lo más desafortunado de toda esta narrativa es que el Estado tuvo los recursos para hacer muchas inversiones en materia de producción de alimentos y manufactura porque disfrutó de, al menos, diez años de elevados precios del petróleo. Estimamos que sin hacer ninguna o muy pocas expropiaciones ha podido fundar empresas con los cuantiosos recursos de capital de que dispuso y repetir lo que ya había hecho con la red de ventas Mercal en materia comercial incursionando en la manufactura. Nada de eso sucedió y los recursos generados por la venta petrolera más aquellos de los créditos de China, desaparecieron por arte de la corrupción que se generalizó con el actual gobierno.

Pero aun peor. No contentos con la dilapidación de los referidos recursos, se dedicaron a sacarle dinero a PDVSA que se quedó sin capacidad de inversión en materia de producción, refinación y transporte. Le comieron las entrañas a la gallina de los huevos de oro que ya no puso uno más. El gobierno constantemente le requería entregas de dinero y le secaron la liquidez por lo que PDVSA acudió a los préstamos pagando intereses muy altos, hasta del 30%. Un verdadero crimen financiero.

Las empresas básicas de la Zona del Hierro en Guayana son todas del estado y sólo Ferrominera probablemente llegue a producir el 20% de su capacidad a fin de año, las demás o están en cero producción como Bauxilum e Interalúmina o estarán entre el 5% y el 10% de producción. Las empresas eléctricas y de comunicaciones también están en estado precario por la falta de inversión.

La actual situación del país está a la vista de todos. La población es víctima de una hiperinflación cuyos precios en permanente crecimiento abaten el bolsillo de los consumidores y esto ha provocado que la familia se desintegre al verse sus miembros obligados a emigrar para buscar recursos de vida allende de nuestras fronteras.

Ante la drástica disminución del ingreso de divisas por efectos de la caída de la producción petrolera, con los apremios del servicio de una enorme deuda externa y la necesidad de hacer inversión pública, el gobierno entregó a la explotación de oro, diamantes, coltán y otros, un inmenso territorio de los bosques húmedos de la región de Guayana que cobijan importantes ríos, entre ellos el Caroní que alimenta el embalse del Guri que, a su vez, provee energía hidroeléctrica para la mayor parte del país. Sus suelos, protegidos por una delgada capa de humus, son inestables y ante la vorágine devastadora que destruye árboles centenarios, excava minas a cielo abierto y envenena los cursos de agua con mercurio y arsénico, se puede asegurar que al cabo de pocos años tendremos instalado un desierto en el lugar y veremos fuera de servicio las turbinas de la Represa del Guri ante el declive total del suministro de agua que proporciona el río Caroní. El gobierno cínicamente denomina este bárbaro proceso de explotación aurífera: "minería ecológica"

Venezuela es un Estado que se parece bastante a un Estado Fallido. No hay gobernabilidad porque carece del apoyo de dos terceras partes de la población y en la otra tercera parte debe haber un componente importante de pobladores sólo enganchados por el interés de una caja CLAP o un bono sorpresa; el orden que imparte el gobierno lo hace desde la capacidad de imponer su autoridad por el uso de la fuerza y no por su autorictas. Tampoco hay gobernanza. No hay programas ni políticas públicas. A la Alcaldesa de Caracas se le ocurre que en lugar de recoger la basura, limpiar Caracas y arreglar sus calles, es mejor hacer un costoso espectáculo musical porque "el pueblo tiene derecho a la recreación". Los demás alcaldes sencillamente hacen nada y algunos gobernadores –sin tener atribuciones legales para hacerlo- confiscan parte de la producción de carne y productos agrícolas para venderlos a precio regulado en sus estados sin entender que resolviendo puntualmente una situación local están agravando el problema nacional. Por otra parte, los servicios públicos están en estado crítico. En vastas zonas del país falla el servicio eléctrico por días. Todo lo que se avanzó con el servicio de agua corriente para los hogares venezolanos en la primera década del Gobierno Revolucionario involucionó y, hoy día, la mayor parte de la población sufre la carencia de agua hasta por meses. La basura siembra las calles de prácticamente todas las ciudades del país ni hablar de los huecos en el pavimento. El transporte es una vergüenza, la gente se traslada en camiones mientras siete mil autobuses Yutong están abandonados en estacionamientos porque no hay manera de que los servidores públicos entiendan que estas máquinas se reparan y se mantienen debidamente para dar servicio, pareciera que esperan ingresos extraordinarios del oro guayanés (el nuevo Dorado) para salir a comprar más autobuses sin licitación y ganarse una gruesa comisión. Venezuela está en ruinas.

Mientras esto ocurre, el gobierno continúa jugando a la revolución en una especie de juego a ensayo y error que nos hunde cada vez más.

En una Asamblea Nacional Constituyente cuya convocatoria no fue consultada con el pueblo como si lo hizo el Comandante Chávez en 1999 y como debe hacerse según la Constitución vigente, se han dedicado a usurpar funciones que corresponden al Poder Legislativo y últimamente se ha develado oficiosamente que después de 15 meses de instalada circula un proyecto de constitución. Vamos a citar un ejemplo de cómo se juega a la revolución procurando cambiar la Constitución aprobada el 15 de diciembre de 1999 catalogada por ellos mismos como la mejor del mundo.

En la denominada parte dogmática de las constituciones se plasman los principios de la nación y del estado que son de importancia primordial. Suele ubicarse al comienzo de los textos constitucionales como lo es en el caso de la nuestra.

En el proyecto se toman los artículos originales, se copian y se le añaden conceptos que son o pueden ser adecuados y buenos pero también pueden resultar redundantes e innecesarios. Igualmente se omiten valores de suma importancia. Además se añaden artículos nuevos y creativos a la Constitución que crece de 350 a 411 artículos,

Ejemplifiquemos brevemente:

El columnista del diario últimas Noticias, Luis Britto García, denunció que del artículo 1 había eliminado como un valor irrenunciable de la Nación a la inmunidad con lo cual, según explica, se deja el camino abierto al sometimiento de la solución de conflictos con empresas foráneas en los que es parte el Estado a jurisdicciones judiciales extranjeras. Compartimos esta opinión.

Ahora veamos también la redacción original del artículo 2 de la CRBV y la del proyecto para luego contrastarlos en el análisis.

Artículo 2 (vigente): Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.

Artículo 2 (proyecto): El pueblo en Venezuela se constituye en un Estado Popular, Democrático de Derecho y de Justicia Social esencia de la Patria Bolivariana y Socialista, para ejercer directamente el poder popular mediante la gestión directa y democrática de la dirección del proceso social del trabajo, en función de producir los bienes, prestar los servicios, distribuirlos e intercambiarlos con justicia social para garantizar el cumplimiento de todas las condiciones requeridas para la plena realización del ser humano, el desarrollo integral de la nación y su defensa en caso de agresión extranjera, asumiendo como principios éticos de nuestro ordenamiento jurídico y de nuestra actuación: la vida en todas sus manifestaciones, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la complementariedad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de la condición de ser humano de todos sus habitantes, la sociedad humana, la ética y el pluralismo político.

El artículo del proyecto comienza con el mismo concepto del original y le añade que ese principio pertenece a la Patria Bolivariana y Socialista. En nuestra opinión, nada extraordinario por la añadidura de la palabra socialista que per se no necesariamente significa que apunta a algún proyecto político en particular y sobran ejemplos de lo que decimos. El PSOE, es el Partido Socialista Obrero Español y dista mucho de otros partidos que se hacen llamar socialistas como el de Venezuela. De manera que no es aquí donde apreciamos un problema como si lo hacemos en la frase que sigue: "para ejercer directamente el poder popular mediante la gestión directa y democrática de la dirección del proceso social del trabajo, en función de producir los bienes, prestar los servicios, distribuirlos e intercambiarlos con justicia social para garantizar el cumplimiento…"

Analicemos el uso de los tres vocablos subrayados que rondan el mismo significado: directamente (adverbio), directa (adjetivo) y dirección (sustantivo). El primer caso alude al ejercicio del Poder Popular que suponemos debe ser en asambleas en las que el ciudadano participa directamente y no por interpuesta persona, llámese representante o apoderado. Eso está bien, pero la dificultad está en lo viene a continuación, esto es, que quien gestiona de forma "directa y democrática" es la dirección del proceso social del trabajo. Dirección es un sustantivo que refiere a un organismo que comanda el proceso social del trabajo. Habría que preguntarse cuál es. ¿Serán los sindicatos? y ¿Cuál sindicato? o será el Ministerio del Trabajo. Según el texto, todo indica que hay un organismo de dirección que a su vez determinará a la persona o personas que participarán en el Poder Popular y -a título de presunción- suponemos que probablemente lo hará después de la consulta a la comunidad, al taller, a la fábrica o será más bien a la Inspectoría del Trabajo, al PSUV, etc. Pero hay más porque resulta que todo ello es "en función de de producir bienes, prestar los servicios, distribuirlos e intercambiarlos con justicia social…" y continúa el artículo 2 señalando atribuciones del Poder Popular Directo bajo la Dirección de quienes Dirigen el proceso social del trabajo.

Ahora bien, en el socialismo como en el capitalismo existen medios de producción bajo la forma jurídica (leyes, estatutos) de empresas cooperativas o de otra forma asociativa, empresas de propiedad colectivas o de propiedad estatal y también de propiedad individual. Cabe preguntarse cómo es que el proceso social del trabajo, porque el trabajo es un hecho social que además se manifiesta como un factor de producción y tiene importancia y significación social de primer orden, repetimos, cómo es que la dirección del proceso social del trabajo gestiona directamente el Poder Popular en función de la producción de bienes y servicios. Parece un galimatías. Tal vez hay maneras más sencillas de apuntar a la cogestión obrera en las fábricas, si acaso es lo que se quiere decir, aunque mucho nos tememos que no.

Pero el asunto es más complicado aun, porque si leemos el apartado in fine del artículo 3*, encontraremos que el proceso social del trabajo también dirigirá la autoformación colectiva, integral, continua y permanente de la clase obrera. Universidades Obreras existen pero la creación en este caso pareciera ser la de un aparato obrero educativo del estado, algo así como un Ministerio de Educación Obrero y todo ello por un apreciable afán burocrático.

El asunto se complica más si vamos a los artículos del proyecto que van del 328 al 357. Ellos son continentes del Título VI del Sistema Nacional de Producción de la Republica Bolivariana de Venezuela y todo queda sujeto a la Dirección del Proceso Social del Trabajo. No hay alusión a empresas, medios de producción, unidades de producción, inversiones, inversionistas, bienes de capital, tecnología. Además, la Dirección del Procesos Social del Trabajo también se ocupará de la Planificación Popular (Capitulo II del mismo Título).

Nos preguntamos de qué sirvieron los avances para la humanidad que significaron las innovaciones y logros económicos y sociales del capitalismo si todo ello puede ser subestimado por las abstracciones de unos creativos que juegan a la revolución. Ideas estas que a la hora de concretarlas pueden retrotraer la economía al feudalismo con sus talleres porque hablar de empresas que masifican la producción es pecaminoso para la nueva Iglesia de los santones revolucionarios que militan en la oficialista Asamblea Nacional Constituyente. Estos señores no se han leído ni el Manifiesto Comunista que comienza por destacar los avances económicos logrados por el capitalismo. Pretenden meter de contrabando el capitalismo de estado.

Entendemos que la contradicción en el capitalismo está entre la propiedad particular de los medios de producción y el trabajo obrero que genera plusvalía. Esta relación provoca un conflicto entre el dueño de la empresa y el obrero porque el primero se apropia del plusvalor que proporciona al producto el trabajo del obrero. Claro está, si le entregamos la propiedad de la fábrica a los obreros cesa la contradicción porque dueño y trabajador son una misma persona.

*Articulo 3 (proyecto): "El Estado popular, Democrático, de Derecho y de Justicia Social tiene como fines esenciales la plena realización como seres humanos de todos y cada uno de sus habitantes, su defensa y desarrollo, el respeto a su dignidad, el ejercicio directo y democrático del Poder Popular por parte del pueblo, la reconstrucción de la sociedad humana justa y amante de la paz, la promoción de la prosperidad y el bienestar del pueblo y la garantía del cumplimiento de los principios, derechos y deberes reconocidos y consagrados en este texto constitucional y en los tratados y convenios suscritos por la República Bolivariana de Venezuela.

El proceso social del trabajo y su esencia: la autoformación, colectiva, integral, continua y permanente de la clase obrera, constituye el proceso fundamental para alcanzar dichos fines."

Lo que llaman la Dirección del Proceso Social del Trabajo no es sino una entidad burocrática que coloca la "solución" en la misma acera del capitalismo de estado. Las consecuencias pueden ser terribles, como hasta ahora han sido en todas partes del mundo. Verbigracia, en nuestro país. La situación de las empresas básicas de Guayana manejadas por la burocracia civil y militar del estado no pueden ser peor. Bauxilum e Interalúmina están desmanteladas y en cero producción, SIDOR producirá este año 200.000 T de acero y su capacidad de producción era de 4.300.000 T y en ALCASA, de las 400 celdas de producción originales sólo 18 están activas. Ni hablar de la caída de la producción petrolera y la capacidad de refinación de PDVSA. Todo esto es el resultado de colocar burócratas ignorantes e ineptos o preparados pero bandidos o ignorantes, ineptos y bandidos a manejar empresas que son de todos los venezolanos; y peor aún es saberlo en el alto gobierno y quedarse de brazos cruzados por interés político o complicidad.

En el socialismo se trata de entregar la propiedad de los medios de producción a los obreros que probablemente dejarán la misma estructura institucional que tiene la fábrica sólo que recibirán la plusvalía para sí. La Asamblea de accionistas o de socios que ahora integran los trabajadores del medio de producción, nombrará la dirección de la empresa, su junta directiva y gerentes. Entendemos que por ser propietarios los obreros serán proclives a seleccionar profesionales aptos y preparados y si existen entre los trabajadores aquellos que estudiaron una carrera también podrán formar parte de esa selección, pero por decisión de los propietarios que es el cuerpo obrero de la fábrica y no el despacho de un ministro o de la Dirección del Proceso Social del Trabajo. También entendemos que el socialismo propone una sociedad que se eleva sobre la explotación del hombre por el hombre, porque una vez cesa la contradicción en la relación de producción, ésta se humaniza y el desarrollo de hombres y mujeres se potencia con educación y cultura. Los hijos de los obreros dueños de la fábrica estudiarán y algunos se prepararán para administrarlas. Pero –y esto tengámoslo muy claro- el socialismo no es capitalismo de estado ni un substituto burocrático de éste.

En el resto del texto del proyecto abundan añadiduras parecidas a esta como si se tratase de una tormenta de ideas que se van introduciendo en un cajón de sastre y después un redactor busca darle sentido.

Si queremos ser más y mejores revolucionarios la vía no es una reforma constitucional. El camino es la dedicación, la ética, la eficiencia, el ejemplo. Exactamente todo lo que nos ha faltado hasta el presente. Ya tenemos una buena Constitución que probablemente no requiera sino enmiendas para cambios puntuales como, por ejemplo, la eliminación de la reelección indefinida.

Entendemos que el gobierno del Comandante Chávez tuvo afortunados logros que fueron aludidos en otro momento de este ensayo, no obstante, el gobierno actual ha sido tan errado que acabo con ellos y nos sumió en un verdadero desastre que tendrá graves repercusiones para la revolución latinoamericana. Esto ya los estamos viendo con los cambios políticos y el viraje a la derecha en los últimos procesos electorales de Suramérica. Pensamos que las ideas conservadoras recalcitrantes que se está presentando no tienen mucho futuro porque los pueblos sufrirán y pronto rechazarán sus gobiernos. La derecha extrema no tienen porvenir pero tampoco lo posee la izquierda debido al sonoro fracaso del actual Gobierno de Venezuela que usurpa y ofende el nombre de Bolívar. Luego del transcurso de poco tiempo, el electorado latinoamericano -espantado por las barbaridades de la derecha radical y la terrible experiencia socialista- estará a la búsqueda de un modelo distinto e inclinado a ubicarse en el centro del espectro político.

UN NUEVO PARADIGMA:

Hasta ahora los gobiernos socialistas conocidos no son económicamente sustentables.* Alcanzan el poder mediante la vía armada o por elecciones y a continuación siempre proceden igual: llegan como repartidores de riquezas sin ser generadores de riqueza. Cuando las existencias se agotan sólo distribuyen pobreza, dividen los recursos que van escaseando para que alcancen a todos o racionan las entregas de alimento. Llegado este punto se convierten en gobiernos que ejercen un severo control social para impedir las protestas y cuando éstas ocurren las reprimen con crudeza. No pueden ser generadores de riquezas porque arriban al poder con un acumulado odio de clases que en su afán de destruir lo viejo se lleva por el medio también lo bueno, es así como los burócratas del capitalismo de estado, arrasan con fincas ganaderas productivas vendiendo y consumiendo reses hasta que se agotan, toman control de fábricas y vacían las cuentas bancarias comprando camionetas de lujo, llevándose el dinero a casa y ampliando las nóminas con compadres, queridas y amigos. En nuestra opinión, la teoría socialista sugiere que a las empresas productoras de alimentos y manufacturas sólo hay que cambiarles el propietario individual por los obreros que laboran en el medio de producción, pero el liderazgo, la cúpula de sabios socialistas, la Nomenklatura, asume para el estado la propiedad de las mismas para redistribuir la plusvalía, como si no hubiesen otros medios conocidos para recaudar ingresos de las empresas tales como los impuestos que revierten luego en la sociedad por efectos de la acción del Estado.

El socialismo dogmático una vez en el poder, crea un aparato de propaganda que se dedica a convencer a la sociedad de la existencia de un enemigo externo, el Imperialismo, que lo ataca por todos los flancos, dicho sea de paso, los EEUU** y sus

*A excepción de China y Vietnam.

**Hay una división internacional del trabajo creada para favorecerlos y sostenerlos, sabemos que pueden llegar hasta declarar la guerra para mantenerla, pero no creemos que la mejor manera de lograr avances para nuestra economía en las relaciones internacionales sea gritarle improperios y ab initio desestimar la negociación y buscar ventanas de oportunidades para nuestra economía.

aliados cometen torpezas que ayudan en este sentido. También despliega una actividad diplomática febril para buscar cobijo en los organismos multilaterales y en ex colonias que fueron la mitad del mundo y ahora son estados independientes. Todo ello enmascara una relación de sometimiento a una burocracia y una abundancia de leyes que van regulando todo. Por cierto, la derecha actúa de manera similar, pues para ellos también hay elementos enemigos foráneos que son culpables de los errores del gobierno, en nuestro caso, antes era la URSS y ahora es Cuba.

Una nueva visión del socialismo tiene que superar todo esto. Debe desecharse el capitalismo de estado porque es imposible que un gobierno pueda saberlo todo, decidirlo todo, resolverlo todo, por más redes cibernéticas que tenga a su disposición. El problema es el factor humano que es muy complejo y es quien en definitiva dice sí o no, tal vez o nunca, a lo mejor o siempre.

La lucha de clases es un reflejo de una contradicción original entre el dueño de la fábrica que se apropia de la plusvalía que el trabajo aporta al producto y el obrero que le vende su fuerza de trabajo. No obstante, estimamos que no se trata de una guerra en la que una parte pretende la liquidación física de la otra. Por esa razón la contradicción no puede derivar en odio y destrucción. Una nueva organización social debe acoger tanto a las empresas de apropiación privada como a las de apropiación colectiva, de manera que exista la posibilidad para cualquiera de seleccionar cuál tipo quiere fundar (privada o colectiva) o en cuál quiere trabajar.

Uno de los créditos que hay que darle a las sociedades de libre competencia es que hay un autocontrol que les permite mantenerse en el mercado. El dueño de una fábrica sabe que si se equivoca en el manejo de los costos puede producir un bien muy costoso que lo deja fuera del mercado y sólo podrá venderlo a pérdida. Si extrapolamos eso a otras actividades veremos otros ejemplos, tal como en el reclutamiento de personal especializado y escaso ofreciendo un sueldo inferior al del mercado laboral, lo que significa que será otra la empresa quien obtendrá sus servicios porque le pagará el valor de su trabajo según lo dicta el mercado. Para el propietario moverse adecuadamente dentro del mercado de libre competencia puede significar triunfar o perderlo todo. Esto no le ocurre al burócrata que dirige una empresa del estado y exhibe números en rojo en el turn over, a éste lo cambiarán a otro destino y el partido enviará a otro que probablemente tendrá el mismo desempeño y terminará por quebrar a la empresa.

Ahora bien, no se trata de plegarse al capitalismo de libre mercado como hace la socialdemocracia y el socialcristianismo e iniciar un eterno proceso de negociación para que los propietarios de medios de producción cedan con más impuestos, si se negocia con el gobierno o, a través de los sindicatos se "conquisten" mejores condiciones laborales y salariales.

De lo que se trata es dar forma a una propuesta económica centrada en el hombre. Una economía liberadora y no opresora como lo son tanto el capitalismo como el socialismo real y su pesadilla: el socialismo estalinista.

Por una parte, es terrible que la concentración de capital haya llevado a que el 1% de la población mundial sea la dueña del 80% de la riqueza producida en el orbe y es necesario que ese proceso de concentración no sólo se detenga sino que comience a disminuir. Para ello no hay que declarar la revolución mundial y cometer el genocidio de eliminar a 6 o 7 millones de personas que son los dueños de las corporaciones que manejan la división internacional del trabajo que predomina en la economía planetaria. Hay otras vías. Lo primero es establecer que la necesidad de romper monopolios y liberar áreas económicas de su control no es una tarea inmediata y única. Más bien es un proceso que debe comenzar reuniendo voluntades, trazando planes y estrategias destinadas a generar convenios, tratados, leyes y acuerdos que procuren romper la influencia del capital monopolista. No se trata de eliminar físicamente a persona alguna. Estos multimillonarios continuarán existiendo como personas muy ricas pero sus corporaciones deberán dejar de ser dueñas de vidas y almas. La libre competencia gradualmente ira poniendo las cosas en su lugar en el orden económico mundial. Verbigracia, imagínense por un momento, la cantidad de agentes económicos que entrarán en la escena del mundo con el avance de la creación de la nueva Ruta de la Seda* que unirá a tres continentes con redes ferroviarias, puertos y carreteras. A cada etapa, ya en proceso o terminada, corresponderán nacientes empresas de producción y comerciales, habrá un extraordinario aumento en las fuerzas laborales, crecimiento y desarrollo para sus regiones, a la par de ello también visualicemos que estos nuevos agentes económicos nada tendrán que ver con las corporaciones monopólicas que vienen actuando universalmente, algunas desde la conclusión de la Guerra Civil de los EEUU en 1865, otros desde la terminación de la Primera Guerra y Segunda Guerra Mundial, y otras amparadas en la guerra fría y en los adelantos tecnológicos de los últimos 40 años. Esta inmensa cantidad de agentes económicos entrarían a competir con las corporaciones transnacionales en cada región, en cada localidad y a traer normalidad natural a los mercados. Porque el capitalismo también tiene sus cosas buenas que debemos conservar para una propuesta de síntesis que por fin abra un camino de progreso para todos.

Pensamos que ha llegado el momento en el que se desarrolle la teoría del nuevo socialismo y que a partir de ella se cree un programa, un nuevo manifiesto que indique las metas y los tiempos de la gran reforma política, económica y social que requiere la humanidad para avanzar en la superación del capitalismo con un socialismo que

*La Ruta de la Seda. (One belt, one road): https:g.co/kgs/4Acxwb

 

 

mantenga los aspectos positivos de aquel, entendiendo que la iniciativa económica privada es una respuesta natural a esa parte del ser que es individualista y que por lo mismo es creativa. Son inmensos los aportes que gracias a la creatividad individual la humanidad ha recibido, verbigracia, en materia de producción alimentaria con la invención de insumos que abonan la preparación de la tierra, mejoras de semillas, equipos de siembra, riego y cosecha, silos para almacenar y conservar, además de métodos de transporte y distribución de alimentos que permiten su masiva distribución. Nada de eso es fruto del control del señor feudal sobre los siervos de la gleba ni del rey absoluto sobre sus súbditos ni del capitalismo de estado, mal llamado socialismo. Este ejemplo se repite en muchas otras áreas de la economía.

 

 

Por otra parte, se requiere que la parte gregaria y solidaria que todo ser humano también posee tenga canales de expresión en la económico y social para que sirva de contrapeso y se eviten las desviaciones egoístas del ser. Esta actividad debe desarrollarse sobre todo en la fase de circulación de bienes sin que ello signifique prohibición para que pueda hacerlo igualmente la iniciativa privada. Lo ideal es que compitan las empresas comerciales privadas con aquellas de propiedad colectiva. También en el área de la producción deben competir ambos tipos de empresas.

El estado podrá reservarse la propiedad de algunas empresas de energía o de industria pesada, pero la economía en general deberá estar en proporción importante en manos de la iniciativa privada y a la par se estimulará la creación de empresas colectivas distribuidoras de alimentos, confección, manufactura y otras apoyadas con créditos bien estudiados y dirigidos a los sectores prioritarios en primera instancia.*

El estado tendrá un programa de recuperación de empresas declaradas en quiebra pagando una porción de las deudas que quedarían finiquitadas. Las entregaría a sus trabajadores de esa empresa para que retomen la producción con líneas de crédito cuya ejecución estarán sometidas a exámenes periódicos. Ante el fracaso que la quiebra supone para el particular que es dueño de la empresa se da la oportunidad a la propiedad colectiva para administrar con buen criterio gerencial.

En principio, no habrán expropiaciones. Sólo aquellas estrictamente necesarias y porque responden a una indispensable solución a problemas sociales. Jamás se podrá expropiar bienes por venganza de clase, grupos o estamentos sociales, si ello ocurriese la señal es que las cosas andan mal. Los propietarios individuales o colectivos

 

*Hablamos aquí en términos generales. En Venezuela es necesario que el Estado mantenga la propiedad de PDVSA, la rescate y utilice como palanca de desarrollo.

 

 

deberán ser resarcidos por la inversión que hayan realizado en bienes de capital e insumos, si los tuviese en inventario. Empresa expropiada no deberá ser administrada por el estado ni por sus trabajadores en cogestión con el estado. Serán sus trabajadores quienes las administren como sus nuevos dueños.

Se requerirá un cuerpo de leyes que apoye y regule las relaciones interhumanas que ocurrirán en la administración de empresas estadales y colectivas. Ello es necesario para evitar desmanes del pasado. No así para la empresa privada cuyos propietarios particulares asumen su responsabilidad administrativa y las consecuentes pérdidas. Naturalmente que las empresas de capital abierto si están sujetas a cumplir con requisitos legales especiales.

La labor contralora del estado en cada una de sus instituciones, empresas estatales e industrias y comercios receptoras de créditos del gobierno deberá fortalecerse. No podrán hacerse nombramientos para cargos que manejen recursos sin un concurso sincero de credenciales y será la ley quien proveerá los requisitos.

La contraloría social será una institución respetada y tendrá canales de expresión que vayan más allá de la tradicional denuncia ante el Ministerio Público. Prensa escrita, televisión y radio deberán tener espacios para su ejercicio.

Los servicios públicos estarán en manos del estado: agua, electricidad, mantenimiento de calles, carreteras y autopistas. En los demás rubros de servicios, el estado podrá competir con los privados.

La voz de las comunidades tendrá que ser escuchada por las autoridades antes de emprender cambios en su hábitat, ninguna iniciativa podrá llevarse a cabo sin cumplir este requisito, sólo en caso de evidente emergencia podrá saltarse la consulta que quedara sujeta a control posterior.

Todos debemos pagar impuestos, personas naturales y jurídicas, sin importar si la propiedad es particular, estatal o colectiva. El estado será el manejador de esos ingresos para sostener sus instituciones, pagar situado constitucional, mantener bienes y servicios, crear fondos crediticios y otros fines. Se elimina el IVA nacional. Por disposición legal los estados podrán crear y administrar un IVA regional para poder financiar la desconcentración administrativa y, además, entre ellos compitan por atraer el mayor número de inversiones. Los excedentes anuales de los ingresos de las empresas estatales nacionales como PDVSA o las industrias básicas, después de pagado el impuesto sobre la renta y realizadas las reservas, serán entregados al Tesoro de la República. De igual modo procederán las empresas creadas por Gobernaciones y municipalidades pero llevando los excedentes a los tesoros estadales y municipales.

A partir de la exitosa recaudación y eficiente gasto de los impuestos, además de la inversión en obras públicas, también se puede hacer una política de justicia social que distribuya riqueza representada en servicios hospitalarios de primer mundo, educación de calidad, programa de créditos para adquisición de vivienda, real masificación del deporte, expansión de la cultura en todos sus órdenes, creación de estructuras de recreación y diversión, asistencia social, créditos familiares para mejora de viviendas, viajes. Es aquí donde se dimensiona el compromiso solidario del socialismo de distribuir para todos y no para élites.

Debemos ser realmente nacionalistas. Sí, hay que honrar los compromisos que por convenio o tratado debidamente firmado por el Poder Ejecutivo y aprobado por el Poder Legislativo, pero no en desmedro de los intereses de nuestra población a quien el gobierno se debe antes que nada. Eso es ser nacionalista. Nuestra política internacional debe estar inspirada siempre en la defensa de nuestros intereses. Habrá naciones con quienes tenemos intereses comunes e incluso encontraremos las que tienen intereses nacionales como los nuestros, pero también tropezaremos con las que tienen intereses distintos y entonces hay que negociar buscando los puntos de coincidencia, pero cuando los intereses son divergentes no puede haber negociación ni acuerdo.

La meta es un estado socialista comprometido con una política de profundización de la democracia, de respeto a los derechos innatos del hombre, que se afana por incentivar la producción nacional a través de canales privados con apoyo de incentivos, si es el caso, que socialmente está convencido de que es rescatable la capacidad de los grupos humanos de acometer empresas industriales y comerciales y les presta apoyo, que se siente capaz de manejar con probidad los dineros públicos en función de los fines del estado, que presta apoyo a sus administrados con un Poder Judicial autónomo y profesional para la solución de los conflictos que se presentan en la vida en sociedad, un estado con un gobierno civil que siente el deber de la defensa soberana y por ello tiene una fuerza armada preparada para ejercer esas funciones y no otras, un estado que asume el compromiso con los débiles sociales para colabora en el sostenimiento de sus derechos con una legislación igualitaria y apoyarlos en sus iniciativas de trabajo y emprendimientos, un estado que respalda a las familias, a la juventud dentro de la armonización social, entendiendo que las contradicciones no se mantienen sino que se resuelven en síntesis que no son necesariamente destructivas de una de las partes por más gananciosa que pueda resultar para la otra.

El socialismo como lo visualizó Marx y que abarca la sociedad entera y la totalidad de los medios de producción puestos en manos de los trabajadores no es viable ahora ni dentro de varios siglos. Puede ser que lo sea en el próximo milenio cuando las relaciones de producción lleguen a tal madurez que el cambio se produzca de manera natural. En estos tiempos, es imposible que un estado con una economía totalmente socializada pueda competir en un mundo capitalista sobretodo como el actual que es vorazmente hacedor de dinero por cualquier medio. Eso es imposible. Y mucho menos llegar a un estado comunista que funcionaría sin gobierno porque superada la desigualdad de la propiedad de los medios de producción, el desarrollo de las relaciones sociales está perfectamente conformado para complementarse armónicamente. Eso es más que imposible.

El voluntarismo de los que han venido ejecutando la revolución socialista ha generado más daños que avances, más vicios que virtudes. Esa no es la vía a seguir. Llegó el momento de repensar el socialismo y de proponer algo nuevo que –como en todas las etapas de la historia- recoja lo bueno de lo viejo y cambie lo podrido y decadente, remueva la injusticia e instale una sociedad de justicia y paz.

Asumamos esta tarea, entendamos que el socialismo llega gradualmente y los tiempos históricos pueden llevarse muchos años, hasta siglos. Seamos imaginativamente realistas y reinventemos el socialismo. Hagamos que sea posible un socialismo de estos tiempos económicamente sustentable, profundamente democrático, respetuoso de los derechos humanos, igualitario ante la ley, proporcionando las mismas oportunidades a todos, estimulador de la libertad creativa de la libre empresa para individuos y colectividades, atendiendo con humanidad e inteligencia al mercado, favoreciendo a los necesitados, garantizando los derechos de todos, siendo campeones de la probidad y modelando con el ejemplo.

Este cambio de paradigma debemos asumirlo para darle futuro al socialismo que fue la fuente desde la cual bebimos nuestra formación de izquierda con todo lo que ello significa. La Izquierda es contestaría, apoya siempre al débil social, se estremece de rabia frente la injusticia. Ser de izquierda es asumir una conducta que reivindica valores democráticos y de justicia social, es ser moralmente pulcro y comprometido con la eficiencia y la justicia. No debemos ni podemos ser dogmáticos, la experiencia nos indica a qué nos ha conducido reducir el socialismo a un puñado de dogmas cuyo cumplimiento se demanda acríticamente, derivando en desviaciones que han horrorizado a la humanidad como los sistemáticos fusilamientos y encarcelamientos que ordenaba Stalin a todo aquel que disentía de ellos.

Max Weber, en su obra "Economía y Sociedad" señala que el socialismo en Rusia, debido a la abolición de la propiedad privada de los medios de producción y del libre mercado y sus mecanismos, resultaría en una sobre burocratización más que a un alejamiento del Estado, como predijo Marx. Esto es una verdad del tamaño de una catedral. En todas partes donde se implanta el socialismo sucede lo mismo, la

burocracia crece como la mala yerba. En lugar de ir liberando a la humanidad, la somete y castiga si no obedece. Luchar contra esta manera de comprender y aplicar el socialismo es un deber de todo revolucionario de izquierda. Hay que actuar repensándolo y recreándolo amparados en el método dialéctico marxista pero también con el empuje y el coraje que emana de nuestros corazones, con el mismo o similar romanticismo a aquel que inspiró nuestras luchas de juventud.

taurosaturno@gmail.com

EPILOGO,

A MODO DE DESPEDIDA.

A Teodoro Petkoff, un amigo que se marchó.

En 1997, fuiste entrevistado en un documental, "Los guerrilleros en el poder" de Miguel Curiel. En ese entonces eras el Ministro de Planificación del gobierno que presidió Rafael Caldera.

Casi al final del documental, tú mismo te preguntas:

¿Por qué hago proposiciones como de privatizaciones de industrias básicas, o llamadas básicas, o asumo una política de ajuste macroeconómico? ¿Qué tiene eso que ver con la izquierda?

Y respondes:

"Pues mucho más de lo que se piensa.

Un marxista, hoy en Venezuela, tendría que estar asumiendo esto. Por supuesto, tú vas a encontrar todos los restos nostálgicos del marxismo en Venezuela, que nunca entendieron nada y que ahora tampoco entienden nada. Que no pueden entender una proposición marxista, de Marx, de Carlos Marx, [que es] clave.

Y es que las sociedades comienzan a cambiar cuando el desarrollo de sus fuerzas productivas chocan con las relaciones de producción.

Ahí es cuando se producen los instantes de cambio social. Cuando el desarrollo de las fuerzas productivas rompe un determinado modelo de relaciones de producción [debido a las] por relaciones de propiedad. Bueno, a nosotros nos pasó en Venezuela que el capitalismo de estado, que en Venezuela es poderosísimo, porque no sólo es petróleo, [son] todas las empresas grandes, [es] la industria pesada.

Además, un estado [que] interviene pesadamente en la vida económica, y creó un tipo de relaciones de propiedad que asfixiaron el desarrollo de las fuerzas productivas en Venezuela."

(negrillas y corchetes nuestros)

Exactamente, amigo. Era entonces necesario, y aun lo es, cambiar las relaciones de propiedad para que se impulse la industria y el comercio y nazcan nuevas relaciones de producción. Se genere riqueza y se posibilite su distribución social.

Nos diste una lección que no comprendí antes porque como otros compañeros aun volaba con las ideas de una revolución de las fantasías -frase prestada por Domingo Alberto Rangel- mientras tú, hacía tiempo ya, habías aterrizado en la utopía concreta de lo posible.

Teo, un abrazo a tus moléculas errantes. Sé que estarán presentes y se incorporarán al nuevo paisaje social de los cambios que habrán de venir.



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