Mutatis mutandis

Mucho he escrito sobre las debilidades del proceso revolucionario y haciendo denuncias de estas debilidades en las áreas por mi frecuentadas y las otras que son notorias. No puedo entender como tantas cosas que han podido hacerse, aun ostentando todos los poderes, me refiero a: nacionales, estadales, municipales, comunales, etc.; eso en el ámbito territorial, en los cuales hemos tenido la mayoría desde hace 20 años; y las institucionales, y de servicios, a nivel global, poco o nada se haya podido lograr. Tampoco entiendo como después de este tiempo, no se haya hecho un balance sobre todo el dinero invertido para poner en marcha diferentes proyectos tendientes a solucionar los problemas que hemos venido arrastrando por años, pero que muchos se han agudizado. Menos aún en ver sancionados a los responsables de dolo o de mal uso del dinero consignado para la ejecución de muchos programas y demás actividades.

Pareciera que o no hay disposición a hacerle frente a esos problemas o los funcionarios responsables de solventarlos no están capacitados para ello.

No voy a enumerar aquí y repetir lo que he venido señalando como fallas, posibles de haber sido corregidas. El alto gobierno las conoce.

En este escrito quiero reconocer la capacidad de reinventarse que tiene el presidente Nicolás Maduro, lo cual evidencia su verdadera intencionalidad de avanzar hacia una sociedad más justa que al menos minimice los problemas y sea modelo en la satisfacción de las necesidades de nuestra población. Pero su equipo ejecutivo deja mucho que desear.

El Plan que ha sido propuesto por el presidente, después del nuevo intento de golpe de estado que tuvimos el 30 de abril, solicitando el concurso de toda la población en el señalamiento de las fallas derivadas de una mala ejecución del Plan de la Patria, es una excelente idea. Como también lo fue en su momento, el Plan de los 15 o no sé cuántos motores, que visiblemente no se ven los resultados, pero es una manera de reinventarse. Y la población se mantiene en una esperanza viva. No lo digo con ironía. Al contrario, entiendo la buena intención y por lo tanto espero que un día veremos los resultados de tantos planes, proyectos y programas que se han diseñado. Muchos de ellos han tenido vida efímera, pero es que verdaderamente, la población no ayuda. Siento que dejar en manos de la población que no está capacitada para poner en marcha esos planes, es condenarlos al fracaso desde el mismo comienzo. La ejecución de esos planes, sin un control por una instancia superior, casi siempre se convierte en pérdida de dinero, esfuerzo y demás recursos. Solo recordemos los Supermercados Bicentenario, las areperas Bolivarianas, las panaderías populares, los Mercal, PDVAL, los CDI, los Consejos Comunales, los centros endógenos de desarrollo, etc.

Como lo dijo nuestro Liberador en su época y luego recogido por el comandante Chávez, el UNICO logro que hemos tenido después de tantos años de lucha, ha sido la defensa de nuestra soberanía y con ello, nuestra independencia. Lo cual es bastante, es inmenso logro. Pero mucho dinero se ha invertido para que al día de hoy pudiéramos estar disfrutando de algunos de los pilares que sustentan el proyecto revolucionario, como por ej.: salud, educación, servicios, transformación de materia prima, por decir los más relevantes. Eso, está muy lejos de lograrse. Y no se diga que es motivado al acoso del imperio y al bloqueo, que repito, existe de una manera brutal, pero internamente muchas cosas pudieran servir de vitrina para decir que vamos por buen camino. Yo al menos no veo la relación inversión de dinero y tiempo-logro de objetivos.

Pero quiero volver al título del artículo. El presidente ha llamado a un MUTATIS MUTANADIS, que es muy necesario, pero si vamos a seguir con los mismos personajes responsables que esos cambios necesarios puedan producirse, es muy poco lo que podemos esperar. Hay que diseñar con responsabilidad un Plan ambicioso, para que esos cambios sean trascendentales, permanentes, estructurales, que sirvan para que la población pueda disfrutar algún día de la máxima felicidad posible. Dejemos ya de cambios de etiquetas en los planes y vayamos a la esencia. Dejemos de hacer maquillajes y vayamos a la acción estructural.

No puedo evitar de recalcar que los problemas del sector de la Tercera Edad, no han sido afrontados con verdadera diligencia. Pues si bien es cierto que se puede ver como un logro de la revolución el haber incorporado a la población de este grupo etario a los beneficios de una pensión, bien sabemos que dadas las circunstancias que estamos confrontando, eso sencillamente no resuelve realmente la satisfacción de las necesidades asociadas al vivir: comer, vestirse, recrearse, atención en salud, por decir lo menos. Pero peor aún es la necesidad de una atención digna en su vejez, sobre todo si se trata de casos con discapacidad o sencillamente dependientes para el cuido.

Por razones de mi edad, estoy rodeada de personas que superan los 70 años, muchos de ellos con grandes limitaciones tanto motoras, como mentales producto de enfermedades como el Alzheimer, Parkinson cáncer u otro tipo de dolencia que le limita tener una vida plena. A eso se agrega que muchos de ellos se han quedado solos por la migración de sus descendientes hacia otras latitudes, quedando muchos a expensas de vecinos, amigos o de quienes quieran hacerles un favor en un momento dado. Los he visto en las colas para comprar los alimentos básicos, como son llevados por algunas personas que las humillan, las gritan por su lentitud, su dificultad de movimiento, de pensamiento y de acción. Este problema inmenso que tenemos hoy día no ha sido abordado con diligencia. Loa Geriátricos y demás centros de atención de este sector de la población, además de ser insuficientes son absoluta y totalmente ineficientes. Siguen siendo depósitos de ancianos y no son vigilados y controlados por instancias competentes. El INASS es un elefante blanco, igual los geriátricos dependientes del IVSS. Conozco muy bien este sector. Que nadie me diga que no estoy diciendo loa autentica verdad.

Cuando se propuso la elección de la Asamblea Constituyente, se habló de la elección de unos representantes de este sector. Sí; fueron elegidos, pero, tal como los otros diputados de esta Asamblea, son invisibles, inabordables, pero además, incapaces de dar respuesta oportuna y eficaz a éste sector.

Si algún ente ad-hoc interesados en un aporte en cuanto a ideas para abordar este problema con miras a dar respuesta eficaz, estoy dispuesta a ofrecer el mío para que sea analizado y sea incorporado al MUTATIS MUTANDIS propuesto por el presidente Maduro.

 

alborada2176@gmail.com

 



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