Venezuela continúa apostando por el Socialismo

Todo proceso de transformación social es un continuo ir y venir de aciertos y errores. Eso es innegable. El devenir histórico, cultural, social y económico de la humanidad se ha desarrollado por medio de la interacción de seres individuales, enmarcados en estructuras sociales que imponen determinados modelos económicos, culturales, formas de dominación-subordinación y, en resumen, unas prácticas de producción y reproducción social, algunas conservadoras y otras revolucionarias.

Las primeras, pretenden eternizar las relaciones sociales existentes en una determinada formación económica; las segundas, romper los lazos que impiden el desarrollo social. Esto frena las posibilidades de crecimiento para las personas en una sociedad nueva, que permitirían al ser humano, al medio ambiente y en general a la vida en el planeta, convertirse en objetivo de interés de todo el conglomerado humano, haciendo a un lado el ansia de la acumulación de Capital, objetivo impuesto en este momento histórico, como fin último de la actividad de las personas. Se paga, así, un altísimo costo en materia de degradación de la calidad de vida, aumento de los niveles de alienación y pérdida del único espacio viable para la existencia de la vida: la destrucción en últimas, del mundo que habitamos.

Hoy en Venezuela, a raíz de los intentos que se vienen haciendo por construir nuestro propio modelo social, al margen de los dictámenes que históricamente ha impuesto la sociedad capitalista –y particularmente el imperialismo norteamericano – a la nación venezolana, nos vemos enfrentados a una brutal y cada vez más intensa y sistemática agresión por parte del gobierno de los Estados Unidos y de los gobiernos de países latinoamericanos subordinados a la política internacional de Seguridad Nacional yanqui.

Prácticas que se han implementado hasta la saciedad a lo largo del siglo XX y lo corrido del XXI, desafortunadamente muy eficaces para los intereses imperialistas, se reeditan contra el pueblo venezolano en el afán del Capital Internacional, por descabezar la joven República Bolivariana de Venezuela y aplastar el deseo de venezolanas y venezolanos de avanzar hacia la construcción de una sociedad socialista.

Acciones hostiles y violatorias de las normas del mismo derecho burgués internacional –por no mencionar que son un atentado artero a algo mucho más importante, como son los más básicos principios de justicia, libertad y autodeterminación de los pueblos– se implementan contra Venezuela mediante acciones tan ruines como: el bloqueo económico y financiero, la difamación por medio de las grandes corporaciones de información, la actividad vende-patria de sectores de la sociedad venezolana que, en actitudes genuflexas, se pliegan a los mandatos de Washington, la preparación y ejecución de atentados y asesinatos contra líderes del proceso revolucionario venezolano, la práctica de métodos de guerra psicológica contra la población venezolana, la guerra económica, el sabotaje, en fin… la ejecución de todo lo aprendido durante la historia en materia de acciones desestabilizadoras contra los gobiernos incómodos para los intereses del Capital Internacional y el imperialismo norteamericano, que ve cómo su influencia en América Latina se menoscaba con el avance del proceso social que se viene desarrollando en Venezuela durante los últimos años, desde la llegada a la Presidencia del Comandante Hugo Chávez y, a continuación, con mandato chavista en la persona del Presidente Nicolás Maduro.

Es paradójico que, mientras el gobierno de los EEUU dice estar "preocupado" por una supuesta crisis humanitaria en Venezuela, los países en los que ellos han intervenido con un propósito "humanitario", abiertamente o de manera solapada mediante fuerzas oscuras dirigidas por la CIA con sus distintos tentáculos, se encuentran hoy en unos niveles tremendos de degradación de las condiciones mínimas de derechos humanos: sobreviven en las ruinas de sus ciudades, padecen de hambrunas, de brutales actos de violencia y, sobre todo, de abandono de los países culpables de dicha situación, unos por acción directa contra esos pueblos y otros por no hacer nada para impedir la "agresión humanitaria" imperialista.

Basta solo ver cifras que la ACNUR publica sobre algunos países que han padecido dicha "intervención humanitaria", ya sea por parte de tropas de los EEUU y la OTAN o por la intervención de fuerzas de países fronterizos, así como también por conflictos étnicos agudizados por el modelo económico impuesto a nivel global y que, en el fondo, siempre tienen un componente de saqueo de los recursos que estos países poseen. Sufren, hoy sí, unas graves y verdaderas crisis humanitarias ante cuyos dramas los países imperialistas que las han causado, no asumen su responsabilidad. Veamos:i

Yemen: Esta crisis humanitaria que deja al 75% de la población del país dependiente de la ayuda humanitaria, ha sido catalogada como una de las peores tragedias de nuestra generación. En enero de 2018, meses de violencia prolongada, el cierre de las fronteras a organizaciones humanitarias y el peor brote de cólera de la historia, hicieron saltar todas las alarmas. Aun así, apenas el 3% de los fondos necesarios para 2018 han sido recaudados.

Libia: Durante los últimos meses, Libia se ha convertido en un auténtico infierno para refugiados y migrantes. Quienes logran salir del país reportan torturas, esclavitud, tráfico sexual y detenciones ilegales. En el camino entre África y Europa, el paso por Libia se ha convertido en una ruta todavía más peligrosa que la del Mediterráneo. ACNUR hacía en noviembre un llamamiento desesperado a otros países para reasentar a personas especialmente vulnerables: niños y madres, solas en su mayoría, a los que ya han empezado a evacuar.

Rohingya: La persecución de esta minoría étnica llegaba a su punto más álgido a finales de 2017, cuando más de 600.000 rohingya (de un total de 790.000 según estima la ONU), se habían visto obligados a huir de sus casas. Estaban siendo éstas quemadas y su población masacrada. Cientos de mujeres declararon haber sido violadas y miles de niños perdieron a sus padres en el camino a Bangladesh. 36.000 de ellos se han quedado solos y los mayores se han convertido en cabeza de familia para sus hermanos.

Siria: Los últimos bombardeos en la ciudad siria de Guta, a pesar del alto al fuego, vuelven a aumentar las cifras de muertos en una guerra que cumple 7 años. 3 de cada 4 sirios han tenido que huir de sus casas en este tiempo, y mientras ciudades como Alepo resurgen de sus cenizas. La situación en otras zonas del país, la sitúan como una de las crisis humanitarias más preocupantes de 2018.

Irak: En 2018, el conflicto de Irak es una de las crisis humanitarias más graves de la tierra. Al triste récord de poseer 2 de las 3 ciudades más peligrosas del mundo, a Irak le acompañan años de guerras y conflictos, asedios en Mosul y Faluya y 11 millones de personas en necesidad de ayuda humanitaria, la mayoría atrapadas dentro de Irak, donde la población es perseguida por el Estado Islámico. Llaman mucho la atención hechos como que uno de los contratistas de USAIDii, "Creative Creative Associates International Inc. (CAII)", se adjudicó un contrato por el valor de 157 millones de dólares, destinados a comprar pizarras y tiza para los colegios previamente destruidos por los misiles estadounidenses.

República Democrática del Congo: En 2018, los enfrentamientos étnicos en el país y atrocidades como el robo de niños en el sudeste, donde se han registrado más de 500 casos de abuso sexual, ponen este conflicto en el punto de mira internacional. Una crisis humanitaria que ahonda en los problemas de un país sumido en la violencia desde su descolonización.

República Centroafricana: Una nueva escalada de violencia en el corazón de África deja a miles de personas en riesgo de hambruna, en una de las peores crisis humanitarias de nuestros tiempos. Además de ser uno de los países más pobres del planeta, la guerra que comenzó en 2013 deja a su población en una situación desesperada. Más de 10.000 niños son forzados a trabajar, a convertirse en niños soldado o en esclavos sexuales.

Somalia: Tras atravesar la peor sequía de los últimos 70 años, las condiciones en el Cuerno de África siguen siendo alarmantes. La falta de agua que ha causado la muerte de pastos y ganado en el sur del país, provoca una situación de inseguridad alimentaria y miles de casos de desnutrición entre quienes llegan a Etiopía, tras días sin haber comido nada más que lo que encuentran por el camino.

Sudán del Sur: Además de ser una de las crisis humanitarias que más rápido creció en 2017, la hambruna declarada en febrero por la ONU deja a esta guerra marcada por el hambre. Los niños son más del 65% de la población del país.

Ucrania: Tras 4 años de luchas en el este del país, el invierno en el Donbass es especialmente difícil para quienes no han podido huir. Son sobre todo ancianos, con acceso limitado a medicinas y combustible para calentarse. A pesar de que ACNUR ha distribuido 9.000 toneladas carbón, se necesitan más fondos para proteger a millones de personas atrapadas en una guerra sin visos de terminar.

Según la ACNUR, en 2018, las crisis humanitarias concentradas principalmente en África y Asia, alcanzan el número más alto de personas forzadas a huir desde la II Guerra Mundial.

En este punto, vale la pena tener en cuenta la postura de los EEUU en junio del 2018, cuando el Secretario de Estado Mike Pompeo y Nikki Haley, embajadora de Estados Unidos ante Naciones Unidas, anuncian que se retiran del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, por considerar que dicho Consejo mantiene un "prejuicio crónico contra Israel", entre otras razones. Cabe recordar que el señor Mike Pompeo, fue director de la CIA, ha defendido los programas de recolección masiva de datos personales por parte de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés), es defensor de que se mantenga activo el centro de detenciones en la base naval de Guantánamo, en Cuba, así como también que el señor Pompeo defendió a la CIA cuando el mismo Senado de los EEUU acusara a dicha agencia de seguridad de practicar torturas y sistemáticas violaciones de los derechos humanos.

Por otro lado, se puede apreciar que, por lo general, después de las intervenciones "humanitarias" de los EEUU y la OTAN, ciudades otrora vivibles se han convertido en lugares donde la peligrosidad alcanza niveles aterradores. Según El Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS por sus siglas en ingles), 8 de las 10 ciudades más peligrosas del mundo están en Oriente Medio. Bagdad, la capital de Irak, es la ciudad más peligrosa del mundo. Según el CSIS, en ella se produjeron 2.900 ataques terroristas en sólo cuatro años. Karachi, la ciudad más poblada de Pakistán, sumaba 1.000 ataques terroristas. Mosul, la segunda ciudad de Irak, está en la lista de las ciudades más peligrosas del mundo debido a los 808 ataques registrados. Bengasi, Libia, después del derrocamiento y asesinato del Presidente Muamar el Gadafi, se sitúa como la cuarta ciudad más peligrosa del mundo debido a que sufrió 704 atentados. Kirkuk, la tercera ciudad iraquí de la lista, en el norte de Irak, se sitúa en el puesto número 8 de las ciudades más peligrosas. Faluya, Irak, es la última de las 10 ciudades más peligrosas del mundo y ha sufrido sucesivas ofensivas militares y el asedio bajo el control del Estado Islámico.

Para los revolucionarios, la verdadera Ayuda Humanitaria la entendemos como la lucha por alcanzar mayores niveles de justicia social real para todas las personas; una lucha sin cuartel contra los intereses individualistas del Capital Internacional; una lucha permanente y continuada contra las clases que históricamente han mantenido sumidas en la miseria, en el analfabetismo, en la iniquidad a las clases oprimidas; una lucha constante por el derecho de las mujeres a compartir con los hombres el mundo que habitamos en condiciones de respeto e igualdad de derechos, oportunidades, niveles de autonomía en cuanto al manejo de su existencia y su condición de mujer; una lucha continua contra la enajenación de las personas mediante el trabajo asalariado, por la búsqueda de espacios en los que el trabajo sea fuente de crecimiento humano, es decir de humanización del proceso productivo; una lucha por la reivindicación de los derechos de las distintas culturas, por la abolición de todo tipo de discriminación racial, étnica, cultural, religiosa, y de cualquier tipo que socavan los derechos de todo ser humano a su identidad, a su libre determinación y al goce pleno de la libertad; una lucha por la preservación del ambiente, por la eliminación de métodos destructivos en la producción que afecten la integridad del planeta, de los seres vivos que en él habitamos y, en últimas, de las condiciones necesarias para la preservación de la vida en la tierra; una lucha por el derecho a la educación creadora, donde la formación de las personas no esté determinada por las necesidades del mercado y la acumulación capitalista, sino por la búsqueda de mayores niveles de crecimiento, una educación desalienante, científica.

Hemos de entender la verdadera Ayuda Humanitaria como un proceso constante de rebeldía contra toda forma de dominación impuesta por la sociedad capitalista. La verdadera Ayuda Humanitaria ha de consistir en el enfrentamiento constante y generalizado contra todas las formas de explotación de unas personas por otras, por la búsqueda de nuevos tipos de relaciones humanas enmarcadas en nuevos valores como la solidaridad, el respeto, la dignidad, la libertad plena y verdadera.

Los imperialistas yanquis tratan en forma permanente de acorralar todo proceso social transformador, pues ellos, autoerigidos como garantes de la "democracia" y la "libertad" mundial, pretenden imponer sus intereses (los intereses del Capital transnacional), a escala global a sangre y fuego.

Hoy es el turno de Venezuela, la chavista, la revolucionaria, la bolivariana, la que está empeñada en construir un modelo socialista para el futuro. Venezuela está amenazada con la intervención militar por parte de los EEUU y los gobiernos títeres que en América Latina siguen las órdenes del Departamento de Estado yanqui, reprimiendo dentro de sus fronteras toda manifestación de protesta popular, imponiendo nuevamente medidas económicas neoliberales y atacando a la República Bolivariana de Venezuela, como buenos perros de presa obedientes de las órdenes del Imperio.

La coyuntura que se vive hoy por hoy en América Latina, puede marcar el devenir del futuro mundial. Los movimientos sociales progresistas y las izquierdas a escala global, apoyan ampliamente el proceso revolucionario, que con altas y bajas, con errores, eso es innegable, pero también con aciertos, avanza en la búsqueda por encontrar un camino hacia el Socialismo en Venezuela.

Fuerzas dirigidas desde el Pentágono, el Departamento de Estado norteamericano y la CIA, trabajan abiertamente por el derrocamiento del orden constitucional en Venezuela, buscan con afán una excusa para desatar contra Venezuela toda su maldad con el argumento manido de la "defensa de la democracia". Figuras creadas en los laboratorios de la CIA, como el señor Juan Guaidó, son no sólo desconocidas y sin ningún liderazgo en la sociedad venezolana, sino sacrificables por los planes golpistas estadounidenses, en su afán de justificar una agresión militar contra Venezuela.

Es responsabilidad de los revolucionarios a nivel mundial el mantenernos en pie de lucha por la defensa del proceso revolucionario que en Venezuela se adelanta; la confrontación desde cada espacio en todos los países del mundo contra el imperialismo norteamericano, pues el Imperialismo yanqui, por fuerte que sea, no es más fuerte que la humanidad entera.

Es necesario que los procesos de coordinación y unidad revolucionarios cada día sean más eficientes. En la defensa de los intereses de los oprimidos de cualquier parte del mundo, está la defensa de los oprimidos de todos los países de la tierra.

El enemigo común es el Capital transnacional y el Imperialismo yanqui. En todas partes, la resistencia y el combate a su presencia y a su influencia es fundamental. Son los intereses de las mayorías explotadas del mundo los que tienen que salir airosos en esta coyuntura.

 

i Datos tomados de la ACNUR. https://eacnur.org/es/actualidad/noticias/emergencias/las-10-peores-crisis-humanitarias-de-2018

ii La Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en ingles), reconocido operador de la CIA, se dedica entre otras cosas a la propaganda y el espionaje.

 

josemejiaxxi@gmail.com

 



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