A razón del día del estudiante universitario

En el año 1918 nace en la Universidad Nacional de Córdoba un movimiento de conquista que se convierte en el proceso de una política pública de Reforma Universitaria, iniciándose con el Grito de Córdoba, esto representa la contribución más original de América Latina al diseño de un esquema universitario propio y autónomo. Fue un fenómeno complejo, producto de múltiples circunstancias socioeconómicas y políticas, que rebasó los aspectos puramente universitarios y gestándose un movimiento de carácter contra hegemónico y de clases. Sin embargo, de él emergió la Universidad Nacional Latinoamericana con las características que aún hoy en día definen su perfil particular, y comienzan a lo interno de las universidades Latinoamericanas nuevas formas de enfrentarse a las medidas que amenazaban la estabilidad universitaria con hacer un cambio radical.

En agosto de 1966, este movimiento estudiantil latinoamericano se vuelve a reactivar con la apertura del Cuarto Congreso de Estudiantes Latinoamericanos, realizado en La Habana, después de haber fundado la Organización Continental de Estudiantes Latinoamericanos, organización destinada a "promover la solidaridad activa de los estudiantes del continente en la lucha contra el imperialismo, y a consolidar los vínculos que los unían con los campesinos y con los obreros" generando así una base para comandar reivindicación de clases que sufrían los sectores más empobrecidos a nivel latinoamericano.

En Venezuela como reflejo de Córdova para 1983 con el estallido que genera la masacre de Cantaura y la Operación Tenaza, los movimientos estudiantiles reactivan sus demandas de pasan a vivir en la praxis, su propio carácter contra hegemónico y de clases, conformando luchas estudiantiles en defensa de los temas de Lucha de Clase respaldando y acorpando a las demandas del Poder Popular.

En esta medida la proliferación de los conflictos tanto internacionales como nacionales fue aumentando a medida que el Gobierno Nacional aumentaba su adecuación hacia los organismos internacionales neoliberales, perdiendo la capacidad política y social para contener los movimientos estudiantiles y teniendo que recurrir directa e indirectamente a mecanismos de control violento de las manifestaciones estudiantiles, en esta medida Las políticas públicas sectoriales hacia la juventud ejecutadas en Venezuela, y operadas desde este paradigma, miraba a los jóvenes que manifestaban sus malestares por medio de movimientos estudiantiles, como un "grupo de riesgo" que se encontraban al margen de las normas, y aplicando diversas restricciones en función de la criminalización de la protesta por medio de la Ley de Vagos y Maleantes, más aún por medio de la Criminalización y Judicialización de la Protesta.

La esencia de lo que caracteriza los movimientos estudiantiles, es antipartidista, de lucha de clases, revolucionaria y anarquista de todo rastro de institucionalidad del Estado burgués que pudiera mermar la lucha; se trata pues, de movimientos estudiantiles de carácter global, clasista y anti sistémicos, donde la esencia de la lucha de clases se encuentra en los orígenes marxianos de las condiciones materiales de existencia y de permanencia en el poder.

Se pretendía que esta visión, se planteara desde una visión mercantilista de las políticas públicas como ciencia exacta y elitista, donde las necesidades económicas y capitalistas se encuentran por encima de las necesidades de los sectores vulnerables (estudiantes, sectores populares, trabajadores, indígenas, comunidades rurales y campesinas…), es por esto que, luego del defalque económico que se hereda de Luis Herrera Camping en 1983, y del viernes negro, se propone la diminución del gasto corriente por ende suntuario del estado (salud, educación, satisfacción de necesidades, alimentación escolar), aunado a la eliminación de las escuelas normalistas, donde las maestras de educación inicial y básica eran formadas y evaluadas constantemente.

Las políticas públicas neoliberales, se sirven de la política para ejercer sus intereses, es por esto que a nivel político y económico a partir de 1984 (el presidente Jaime Lusinchi) en la Venezuela post-viernes negro, dominada por ese bipartidismo que conforma al Estado, en virtud de la caída de la bonanza petrolera y la agudización de la protesta estudiantil, crea la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE), desde las entrañas de los intelectuales y tecnócratas de ambos bandos políticos, como línea estratégica reformista, aperturista y neoliberal, nuevamente viendo a los jóvenes como factores de riesgo para la estabilidad de las políticas públicas sectoriales.

La necesidad imperiosa de los altos ejecutivos por frenar la peligrosa reducción de los ingresos petroleros y sus consecuencias, llevará al gobierno recurrir a créditos externos para financiar programas de inversión pública, incrementándose el saldo de la deuda externa. La COPRE trae como recurso la estrategia de la sustitución de importaciones para el mercado interno, hacia otra en la que la actividad exportadora no petrolera ocupe un rol primordial.

La integración de la cadena agro-alimentaria desde el campo hasta la distribución e industrialización, es propuesta por la COPRE con criterios de privatización y libre competencia, para el desarrollo integral de tan esencial sector, tal como lo era el alimenticio. Novedosas estrategias que requieren un Estado fuerte, para una vigorosa economía privada de mercado, a pesar de que no fue puesta en práctica, estas ideas sirvieron de base teórica para las nuevas acciones de gobierno posteriores a 1984.

Pero en la realidad, el pilar fundamental de la nueva estrategia, empuja a la desconexión entre la política económica y la realidad de los hechos sociales que acontecieron. Los efectos adversos sobre la población, obligan al Estado de aquel entonces, a medidas compensatorias pretendiendo darle una importancia decisiva al aprovechamiento de las ventajas comparativas mediante las cuales se valora y "utiliza" a las masas potencialmente trabajadoras, como "capital humano", enfatizando los esfuerzos en su capacitación solo y exclusivamente como inversión altamente rentable. Es así como la educación pasa a ser un elemento "per se" de la producción, y por ende se agudiza la aplicación de la Ley de Vagos y Maleantes en tanto era necesario para mantener la estabilidad política y mediática del gobierno. Esta situación no solo dejaba entredicho el alto costo de la educación, sino la capacidad del Estado para cerrar los espacios alternativos de participación, de los sectores más pobres.

Simbolo de la utilización de la ciencia neoliberal para aplicarla a la planificación, era que ya para 1989 políticamente el Gobierno de Carlos Andrés Pérez, se fusionaba y se definía como un gobierno tecnócrata, prevenientes del Puntofijismo y con profesionales pertenecientes al IESA, institución que se definía como un centro de estudio condicionado bajo lineamientos neoliberales impuestos desde el FMI, y de esta manera solo ver a los jóvenes como éticamente correctos solo en la medida de que eran reproductores y generadores de las ideas neoliberales que ameritaba el estado, para mantener su intelectualidad y ética neoliberal.

Ahora bien la comprensión y análisis de las historias de vida de las luchas de los jóvenes venezolanos, de los movimientos estudiantiles y de las protestas ejercidas desde 1982 hasta 1992, se hace de carácter estratégico, por cuanto lo más importante para comprender las políticas públicas de juventud actuales, es la búsqueda de nuevos retos para la generación de políticas públicas de juventud, que se encuentren vinculadas hacia una preservación de los valores patrios, de la conciencia política y cultural del joven1,

Hacia la comprensión de la Política Publica desde la teoría crítica donde se centra en lograr legitimar una mayor participación del pueblo para afianzar el contra-poder de estos sobre de los procesos que generan la política pública, viendo a los beneficiarios no solo sujetos actores a donde van a ir focalizadas las políticas públicas, sino como protagonistas , mas aun como voceros y co-participes y regeneradores de las políticas públicas focalizadas en este caso hacia la juventud.

Hoy después de más de 30 años de este cambio radical, se nos viene la organización de un movimiento estudiantil de base que defienda las políticas universitarias revolucionarias, en un ámbito donde el proceso de formación ideológica corresponde a un proceso identitarios del pensamiento del comandante Chávez.

Es por esto que, hoy día del Estudiante Universitario corresponde al estado revolucionario reivindicar a los luchadores sociales y estudiantes insurgentes caídos en aras de las mejoras del sistema universitario de calidad, humanista y socialista.

Adelaida D Elia

Difusora e investigadora del Socialismo Bolivariano

 

1 Para Gramsci el valor de los hechos culturales como conformadores del hombre en la creación de su propia historia.

 

adelaidadelia@gmail.com

 



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