El caos capitalista, exógeno y endógeno, pretende ordenar la anarquía de lo ya agotado

"Si no se echan las bases del proceso revolucionario en la intimidad de la vida productiva, la revolución quedará como un estéril llamado a la voluntad, un mito nebuloso, una fata morgana (espejismo) falaz: y el caos, el desorden, la desocupación, el hambre devorarán y triturarán las mejores y más vigorosas energías proletarias."

Antonio Gramsci

Cuadernos de la cárcel Italia 1927

Los estudiosos economicistas, escolásticos y academicista antimarxistas defensores del capitalismo, insultan la sapiencia del proletariado revolucionario.

Ocultar solapadamente con subterfugios tecnicista, todo este caos antieconómico, donde las lacras sociales como: el hambre, la pobreza, la insalubridad, el alcoholismo, la prostitución, la violencia de género, la drogadicción, la corrupción… flagelos sociales de nunca acabar, sino que al contrario se elevan a la enésima potencia; fruto del ya agotado sistema de explotación del ser humano y la expoliación de los recursos naturales, como es el capitalismo, tanto a nivel global como a nivel nacional.

Para ir desmontando toda esa perogrullada envolvente de éstos eruditos, me apoyare en algunos trozos de EL CAPITAL, para activar intelecto colectivo del pueblo trabajador, e iniciare por una parte de la circulación de las mercancías y sus formas, con la finalidad de descifrar la manipulación inflacionaria de los precios:

La forma directa de la circulación de mercancías es M – D – M, o sea, transformación de la mercancía en dinero y de éste nuevamente en mercancía: vender para comprar. Pero, al lado de esta forma, nos encontramos con otra, específicamente distinta de ella, con la forma D – M – D, o sea, transformación del dinero en mercancía y de ésta nuevamente en dinero: comprar para vender.

El dinero que gira con arreglo a esta forma de circulación es el que se transforma en capital, llega a ser capital y lo es ya por su destino.

Examinemos más de cerca la circulación D – M – D. Este ciclo recorre, al igual que la circulación simple de mercancías, dos fases contrapuestas. En la primera fase, D – M o compra, el dinero se convierte en mercancía. En la segunda fase, M – D o venta, la mercancía se convierte nuevamente en dinero. Pero ambas fases, unidas, forman el proceso total, en el que se cambia dinero por mercancía y esta misma mercancía nuevamente por dinero: o lo que es lo mismo, en el que se compra una mercancía para venderla, o, si queremos pasar por alto las diferencias formales de compra y venta, en el que se compran mercancías con dinero y dinero con mercancías. El resultado en que desemboca todo este proceso es el intercambio de dinero por dinero, D–D. Sí compro 2,000 libras de algodón por 100 libras esterlinas y las vuelvo a vender por 110, no habré hecho, en último resultado, más que cambiar 100 por 110 libras esterlinas, es decir, dinero por dinero.(…)

Ambos ciclos se desdoblan en las mismas dos fases contrapuestas, M – D, venta, y D – M, compra. (…)

Como agente consciente de este movimiento, el poseedor de dinero se convierte en capitalista. El punto de partida y de retorno del dinero se halla en su persona, o por mejor decir en su bolsillo, El contenido objetivo de este proceso de circulación –la valorización del valor– es su fin subjetivo, y sólo actúa como capitalista, como capital personificado, dotado de conciencia y de voluntad, en la medida en que sus operaciones no tienen más motivo propulsor que la apropiación progresiva de riqueza abstracta. El valor de uso no puede, pues, considerarse jamás como fin directo del capitalista. Tampoco la ganancia aislada, sino el apetito insaciable de ganar. Este afán absoluto de enriquecimiento, esta carrera desenfrenada en pos del valor hermana al capitalista y al atesorador; pero, mientras que éste no es más que el capitalista trastornado, el capitalista es el atesorador racional. El incremento insaciable de valor que el atesorador persigue, pugnando por salvar a su dinero de la circulación, lo consigue, con más inteligencia, el capitalista, lanzándolo una y otra vez, incesantemente, al torrente circulatorio.

Entonces, como no entender ese voraz apetito criminal del capitalista comercial, en inflar a diario los precios de los productos de primera necesidad para enriquecerse a una velocidad espantosa, sin la mayor inversión veamos:

Comprar para vender, o dicho más exactamente, comprar para vender más caro, D – M – D’, parece a primera vista como si sólo fuese la fórmula propia de una modalidad del capital, del capital mercantil.

En este juego de inflación e hiperinflación también participan los capitalistas industriales y bancarios, es decir, incrementar las ganancias bajo la expoliación especulativa del dinero por más dinero:

Pero no es así: el capital industrial es también dinero que se convierte en mercancía, para convertirse nuevamente en más dinero, mediante la venta de aquélla. Los actos que puedan producirse entre la compra y la venta, fuera de la órbita de circulación, no alteran en lo más mínimo esta forma del proceso. Finalmente, en el capital dado a interés la circulación D – M – Dse presenta bajo una forma concentrada, sin fase intermedia ni mediador, en estilo lapidario por decirlo así, como D – D’, o sea dinero, que es a la par más dinero, valor superior a su propio volumen. D – M – D’ es, pues, en suma, la fórmula genérica del capital, tal y como se nos presenta directamente en la órbita de la circulación

CAPITULO IV

COMO SE CONVIERTE EL DINERO EN CAPITAL

1. La fórmula general del capital

Págs. 95-99

Ahora bien, nuestra mayor mercancía como nación, son todos los recursos naturales, codiciada por los capitalistas comerciales, industriales y bancarios; tanto exógenos y endógenos. Que sin la menor duda, no vacilaran en continuar expoliándolas aplicando las formas de la circulación del capital, a su vez, explotando la otra mercancía: la fuerza manual e intelectual de la clase obrera del campo y la ciudad. ¿Hasta cuándo puede ser tolerada toda esta impunidad de la manipulación economicista de la cultura burguesa y pequeñaburguesa? hasta que el proletariado con conciencia de clase, asuma su rol histórico y concrete la unión práctica de las obreras y los obreros, de las campesinas y los campesinos, y, se entienda de una vez por todas, la necesidad urgente de luchar contra todo el mecanismo burocrático de las organizaciones del Estado burgués, que son el apoyo más sólido de toda esta artimaña dilapidadora de los intereses del pueblo trabajador, y, que muestran sin ningún pudor político-social la obra anti- económica de oportunistas como: parlamentarios, ministros, religiosos, juristas, militares, sindicalistas… propios y extraños, todos alienados a los conceptos reformistas, tendientes a sofocar todo movimiento revolucionario de las masas trabajadoras de la ciudad y del campo.

Por lo tanto, no es verdad, que estemos en socialismo proletario y menos aún científico; se adjetive como se adjetive. Algunos saldrán exclamando pero se ha logrado esto y aquello, pues bien, bienvenido sea, y, hay que defenderlo y consolidarlo, porque es parte de los logros conquistados por la rebeldía del movimiento revolucionario obrero-campesino-popular. Pero en materia de planificar, organizar, acumular, procesar, controlar y distribuir la producción de obras, bienes y servicios; el proletariado, brilla por su ausencia, porque es excluido por las elites corrompidas por el sistema de explotación y expoliación capitalista.

Salir de este holocausto silencioso infligido por las capas socialdemócratas reaccionarias y acolitas del imperialismo estadounidense-europeo, es decir, a la fusión del capital bancario, comercial e industrial; convertido en gigantes monopolios financieros que se transforma en capitalismo expoliador y monopolista de Estado, fortalecido por el aparato burocrático y militar. Ante esta realidad, no queda de otra, que organizar en colectivo el programa de lucha de la Unidad Obrera-Campesina-Comunera-Popular, para trazar las líneas de la revolución social-económica proletaria, bajo las leyes de sustitución del capitalismo: Dirección Colectiva de las masas trabajadoras por la Clase Obrera; consolidar la alianza de la clase obrera con las masas de las y los campesinos y otras capas trabajadoras; abolir la propiedad privada capitalista de los medios y objetos de producción, fortaleciendo la propiedad social de los mismos; acelerar la conversión de la agroindustria al socialismo; dinamizar el desarrollo armónico y proporcional de la economía nacional, iniciándose por los consejos del poder popular, dirigida a elevar el nivel de vida de las y los trabajadores; ejecutar la revolución social en los ámbitos de la formación ideopolítica y la cultura, fortaleciendo la intelectualidad revolucionaria fiel a la clase obrera, al pueblo trabajador y a la causa del socialismo científico; suprimir la expoliación nacional y establecer la igualdad, fraternidad y amistad con los pueblos que luchan por su liberación y autodeterminación; defender y consolidar los logros de la revolución social, contrarrestar las presiones antiobreras internas y externas de la contrarrevolución imperialista; fortalecer los lazos de solidaridad de la clase obrera de cada país, apuntalando el internacionalismo proletario.

Para eso debemos elevarnos a la categoría de verdaderos productores y productoras (Clase Obrera) directos de obras, bienes y servicios, que permita romper esa estigma de ser esclavos asalariados; asumiendo el principio de la cualidad retributiva de acuerdo a la máxima socialista: "De cada uno, según su capacidad; a cada uno, según su trabajo". Esto significa que la retribución al trabajador o trabajadora para satisfacer sus esenciales necesidades, es por el esfuerzo laboral en cantidad y calidad que haya invertido en la producción; dando un salto en la transformación de las relaciones capitalistas en las socialistas.

¿Cómo desarrollar esta propuesta de revolución socio-económica?

Al hacer la praxis revolucionaria del ejercicio de la Soberanía Popular contemplado en el Artículo 5, bajo el precepto refundacional, lo primero, es activar la Economía Popular Alternativa, de acuerdo al Artículo 118 de la CRBV. Organizando Empresas Comunitarias, como expresión de la economía social, estableciéndose un nuevo orden en la producción micro-económica, pasando a una economía intermedia y posteriormente a macro economía, con su propio sistema financiero, si y sólo si, si se exige la descentralización y transferencia de los servicios, como se establece en el Artículo 184.

Son retos para establecer los principios de la autogestión, la cogestión y la corresponsabilidad; para no continuar siendo consumidores de bagatelas de la importación, ya esta época demuestra la decadencia de la economía vulgar capitalista agotada, lo mismo que ha sido en sus días clásicos. Y dejar de ser simples aprendices, ciegos émulos y adoradores, modestos vendedores a domicilio de los mayoristas extranjeros.

Así que, la salida no es maniqueista, ni menos fondomonetarista; es la voluntad del proletariado en elevarse a clase liberadora instaurando la SOBERANÍA PROLETARIA. Recurramos al Libertador Simón Bolívar, si todavía hay dudas de liberarnos del imperialismo, hoy, del estadounidense-europeo, entre otros:

"… unirnos para reposar, y para dormir en los brazos de la apatía (burocracia tecnocrática), ayer fue una mengua (ineficacia e ineficiencia), hoy es traición (entreguismo, corrupción y fascismo)… ¿Qué nos importa que España (la oligarquía criolla apátrida quiere ser esclava del imperio estadounidense-europeo) venda a Bonaparte sus esclavos o que los conserve, si estamos resueltos a ser libres? Esas dudas son tristes efectos de las antiguas cadenas. ¡Que los grandes proyectos deben prepararse en calma! Trecientos años de calma ¿no bastan? (…) Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad sur-americana: vacilar es perdernos."

Simon Bolívar

Discurso pronunciado en Sociedad Patriótica

Caracas, 4 / julio / 1811

Destrocemos las gríngolas de la socialdemocracia burguesa y pequeñaburguesa, impuesta por la cultura capitalista, y derribamos el sistema de monstruosidades de crimines de lesa humanidad producidas en nuestra nación y en globo terráqueo. No cerremos los ojos, ni dejemos de oír.

"Perseo se envolvía en un manto de niebla para perseguir a los monstruos. Nosotros nos tapamos con nuestro embozo de niebla los oídos y los ojos para no ver ni oír las monstruosidades y poder negarlas."

CARLOS MARX

Critica a la Economía Política.

Londres, 25 de julio de 1867.

¡VIVA LA CLASE OBRERA ORGANIZADA!

¡VIVA LA UNIDAD OBRERA-CAMPESINA-COMUNERA-POPULAR!

¡PROLETARIOS DE MI PATRIA UNIOS!

 

siempreclaseobrera@gmail.com



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