Venezuela… un país con muchos circos, pero sin dueños, sin magos y muchos payasos

"La vida es un circo. Cada día tiene sus funciones con magos y payasos. Pagamos para ver la función que queramos o podamos ver. Los dueños nos venden esas sus funciones fabricadas al precio de nuestro aliento y nuestras vidas. " I.M.

Todo el mundo aprende desde niño, que la atracción principal en un circo, son los payasos junto a los magos, aunque rara vez veamos a los dueños. Hoy en cada amanecer en Venezuela, nos hemos acostumbrado a ver a las personas que cobran las entradas para esas funciones día a día, de acuerdo a como les da la luna en cada anochecer y aunque much@s en Venezuela no lo crean, no lo vean o no lo sepan, en nuestro país hay desde hace algún tiempo, muchos circos, peeero muuuchos circos y muy malos. Lo común en todos ellos, es que a pesar de que hay funciones todos los días, en ninguno jamás se ven los dueños, ni mucho menos los magos, pero si muchos payasos con funciones diarias en cada circo. A diaria hacen magia de todo tipo aunque no se ven los magos cuando el público de esta heroica Venezuela va a ver que consigue en esas funciones.

La primera función que en Venezuela se ve, ocurre al amanecer cuando vemos que no hay café para sentir ese olor a patria fresca de la mañana ni el azúcar de la caña de las espesuras de nuestra Gloriosa Tierra para endulzar ese aroma de país soberano que somos. Un tiempo después aparecieron mágicamente esos artículos al igual que otros habían desaparecidos. Al principio, en la misma función se veía que no había aceite de ningún tipo, ni harina de maíz por ejemplo para empezar la función de hacer las arepas del desayuno, ni la mayonesa o margarina para untar el maíz tradicional que nos deleita desde hace décadas. Los dueños de esos circos o fábricas de esas funciones, decidieron que debían producir como ellos querían cada producto de su faena. La función seria limitada a cierto público en su cantidad, en su presentación y en su distribución para que ese público asistente no gozara de ninguna bondad y en vez de reírse, se entristeciera y llorara.

Ni hablar del mal llamado circo del transporte público. El público que asiste a esta función al amanecer de cada día, le cobran a como les pegó la luna al dueño la noche anterior. Ahora cobran la función de acuerdo a lo que los dueños digan ese día y adicionalmente, si la función tenía permiso desde la X hasta la Y, los payasos dan media función, es decir, hasta la mitad del camino, vacían el circo –el autobús- y luego arrancan otra función desde esa mitad hasta la Y. Así duplican de una, el costo para la misma función. Negocio redondo y sin control de los funcionarios de las diversas instituciones que brillan por su ausencia en las funciones del circo transporte público, sin ningún tipo de operativo de seguimiento y control. Todo es una función de payasos y un público que se las arregla para poder asistir a su función diaria caminando kilómetros antes y después de la función

Pero también ocurre lo mismo con los circos que deben dar funciones de salud como las farmacias, droguerías y las clínicas por ejemplo. Este es un gran ejemplo de cómo los dueños de estos circos, juntos con sus payasos hacen funciones a diario que arriesgan la vida del público que asiste a estos circos que deberían funcional con éxito porque cobran sumas millonarias por sus funciones, pero tienen unos magos que no se ven, pero que hacen desaparecer los artículos medicamentos, insumos e instrumentos que se necesitan para que funcionen bien, pero ese no es el fin de la función en estos tiempos de tanta ambición. Misterios de las ciencias médicas

Claro está, hay muchos otros circos que pudiéramos nombrar y decir las funciones que están dando a diario, la lista es interminable –el circo del efectivo y punto o los banqueros con funciones muy de moda por ejemplo-, pero la cartelera y la publicidad mediática ayudan mucho a consultar la función que se da cada día para repetir como un robot la asistencia a todas esas funciones a nivel nacional en Venezuela.

Los dueños de los circos estaban acostumbrados a no pagar los impuestos de sus circos, de sus funciones, los salarios que debían pagar a sus payasos y a poner los precios que se le antojaban comprando funcionarios –aun lo hacen- cada vez que lo deseaban. A muchos de esos dueños no les gusta estar apegados a las leyes y cuando se les empezó a poner las finanzas de sus circos chiquitas, dejaron de respetar al público presente en cada función cobrándoles hasta el futuro de sus hijos, dejando a todos sin aliento con los muchos payasos intermediarios que tienen para hacer de las suyas junto con los trucos que los magos hacen para desaparecer los artículos de la función diaria que comercian en cada función con extraordinario hipnotismo al público asistente.

Con estas interesadas y mágicas funciones, los dueños de muchos circos de café y azúcar, de harinas, alimentos, medicamentos, clínicas, transporte, repuestos, agencias de vehículos, de bancos, venden la función fabricación al mejor postor foráneo desestabilizador de voluntades y emociones de todo el público, con contratos inusuales y extraordinarios que ponen en riesgo nuestra paz espiritual dejando de gozar las excelentes funciones que tiene el circo de la vida. Los payasos intermediarios hacen malabarismos de todo tipo para preparar y presentarnos a diario funciones de cualquier tipo que nos convenza de que somos "estúpidos" porque tenemos que seguir asistiendo a sus funciones diarias y pagarles el precio que nos cobren. Los magos que nunca aparecen, hacen su magia desde cualquier lugar oculto u oscuro donde no los podamos ver desde donde nos engañan constantemente. Así se debe repetir cada función cada día, una tras otra, ir a los circos de la vida.

Antes nos encantaba ir a los circos, ahora nos desencanta, pero tenemos que ir por obligación y necesidad ¿Ojalá y los que controlan a los dueños de los circos entiendan que la función debe seguir, continuar cada día en mi país para despertarnos con alegría, con entusiasmo y con tesón para decir que valió la pena ser niño y disfrutar de las funciones de los circos de la vida venezolana? ¡Que vale la pena ser padres de los hijos que van a todos los circos, y que los abuelos que no pueden ir a las funciones por la edad que ya tienen por el ocaso de las cenizas, al escuchar a sus nietos decir con mucho placer espiritual y con una sonrisa de felicidad en su rostro venezolano! ¡Dios te bendiga mi niñ@ por hacerme recordar que yo también fui con mucho gusto y satisfacciones a esas funciones de todos los circos que tenemos en Venezuela! ¡Pero siempre veía a los dueños, a los payasos y los magos tan felices como los que íbamos a verlos a ellos en sus circos, en sus funciones!

¡Otro país es posible! Mucho depende de mi

Nuestro legado… también es sagrado



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Iván Méndez


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