Jesús Silva R.: la guerra sucia de Maduro

Quisiera Jesús Silva R ser un individuo consciente, autónomo, que Rafael Ramírez lo tomara en cuenta por alguna razón, pero nunca será así, el ministro está lejos de su alcance en muchos sentidos. Jesús Silva R. es un arma de guerra sucia. Todo lo que dice son verdaderas invenciones, ahora, en este momento es difícil de desmentir, cuando el general Quevedo, al mejor estilo Maduro, él mismo habla mal del ingeniero, en asmbleas, como una comadre chismosa; sin nombrarlo pero sin escrúpulos. Se trata del fondo de la cloaca donde se asienta la porquería más hedionda para luego sacarla y regarla a diestra y siniestra.

A Jesús Silva R, "ni con el pétalo de una Rosa", su osadía como individuo rebasa en mucho su capacidad de poderse defender en un choque frontal con el ministro, rebasa a su hombría.

Y el general Quevedo, además de los chismes, su capacidad solo puede con facilitar la privatización de PDVSA, acelerando la desbandada de técnicos e ingenieros, presionando para que otros más se vayan (amenaza, usa el sistema terror de la burocracia "come pan" para perseguir a los más valientes); engaña con falsos sindicatos, que son inútiles a los intereses de su clase –ni siquiera útiles para defender la integridad de los empleados- ¡en todo complejo petrolero!, Ministerio y PDVSA, donde todos los sindicatos hacen casi que lo mismo: están ahí al servicio de sus favores (los "favores" de Quevedo: arma de guerra sucia y palanca para la privatización); el ministro les hace el honor de convertirlos en sindicatos chavistas, por obra y gracia de la manipulación, cuando todos sabemos que el acecho es contra el chavismo verdadero, el socialismo y el llamado ramirismo, un fantasma que recorre los pasillos del complejo de la Campiña y más allá.

Con un decreto se entrega PDVSA a las empresas de servicio de siempre, Taladros, producción, refinación, comercialización, transporte; CERO independencia, se van nuestros técnicos y regresan Halibruton y Schlumberger: Oilfield Services, hasta Exxon Movil. Así de simple ¿Quién más puede poner en pie lo que ellos mismos destruyen con alevosía ahora?

En cinco años se desmontó el control de la industria, los planes y proyectos, relacionados a la energía y mucho más), se han suspendido contratos vitales para su funcionamiento. A Rafael Ramírez lo sacaron a su equipo, el liderazgo de la empresa que mueve al país y construía la revolución se vino abajo y dejaron de su cuenta a cuanto bicho inepto y aprovechado estaba al acecho.

Con la excusa de la corrupción en la empresa todavía hoy se persigue a sus trabajadores, muchos de ellos imprescindibles para la autonomía operativa e independencia de nuestros recursos, para la soberanía. Sin gente que sepa de petróleo (y mucho menos de socialismo e independencia) en su directorio y en la dirección de la empresa ahora renuevan los Contratos de Servicios a las trasnacionales de siempre, más chinos y rusos.

Acabar con toda la política de plena soberanía y con el equipo que la llevaba a delante les valió cinco años. Primero, la invasión política de los opositores a Ramírez y a Chávez. Una sola gerente invasora se dedicó a desaparecer las imágenes de Ramírez, de Chávez, Fabricio Ojeda y Fidel Castro (Hasta el mismo Diosdado se enteró del despropósito y tuvo que mandar a parar). Hoy ese personaje siniestro ayuda a Quevedo a falsificar las relaciones laborales como si fueran socialistas; y no es así, se trata del mismo clientelismo de siempre. Ayudó a acabar con la inserción del movimiento obrero en los planes de la empresa socialista, con el trabajo político, con el trabajo voluntario en la Misión Vivienda y en la formación de la conciencia del deber social. Una sola gerente… ¡imagine lo que hizo o dejó de hacer Asdrúbal Chávez! El resto del cuento lo pueden leer mejor en el artículo del propio Rafael Ramírez

Sin embargo, al tiempo, el entorno de Maduro tomó control de todo. Ahora sus mismos nombramientos o nombrados hoy están presos; pendejos conejillos de india, presos por no querer participar en "la política" como es debido, con lealtad y compromiso, pagando la de técnicos; fueron usados, como taladros viejos.

Tienen que estar muy desesperados para que el gobierno de Maduro (o lo que queda de él) esté en este momento usando armas de guerra sucia y mintiendo con la intensidad de ahora. Un kilo de carne cuesta 1800 bs, dos veces el sueldo mínimo, y el Petro no acaba de dar el golpe con su varita mágica, a cada rato se tranca una autopista por falta de agua o comida o porque no llegan los bonos, ya la cosa es normal en todo el país, el nuevo "cono monetario" ya se lo tragó la inflación estando en el embrión.

Por último, Invitamos a leer el texto "Los cuatro Culpables" es un texto teórico muy ilustrativo de las fallas políticas, y "El problema de PDVSA está en Miraflores" de Rafael Ramírez, donde se explica con más detalles el cómo del descalabro de la industria y del país.



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Marcos Luna


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