Cinco años después de Chávez

La brumosa tarde caraqueña transcurre con una modorra poco habitual para ser un lunes, aunque, desde hace algún tiempo, el colosal e infernal trafico característico de la ciudad ha mermado de manera dramática, la poca afluencia de vehículos en sus arterias principales no deja de ser una visión extraña de la sobrepoblada capital de Venezuela. Las colas son cosa del pasado, murmura la gente, Caracas luce tranquila durante el día, y en la noche se convierte en una ciudad fantasma, con apenas señales de la agitación de otros tiempos, cuando todo era normal, cuando Venezuela era rica, y no lo sabía.

Los disparos de cañón retumbaron puntualmente a las 4:25 de la tarde. Como cada año, en el último lustro, el cuartel de la montaña ha sido el escenario del acto central para conmemorar el pase a la inmortalidad del Comandante Hugo Chávez, líder y máximo referente histórico de la revolución bolivariana, fallecido el 5 de marzo de 2013, víctima de un agresivo cáncer que cerceno su vida de forma prematura, cubriendo de dolor a millones de seguidores tanto en Venezuela como en el resto del mundo.

Al contrario de los años anteriores, en este 2018 no se dieron las grandes movilizaciones populares para expresar la adhesión de la militancia bolivariana al legado del Comandante supremo, y mucho menos para reafirmar el compromiso de las masas con el heredero del carismático líder, más bien, podríamos afirmar que la fecha ha pasado sin pena ni gloria, solo actos oficiales donde el entusiasmo es un tesoro extraviado en algún recóndito y misterioso lugar del universo.

La ausencia de efervescencia revolucionaria sorprende a algunos, pero no a la mayoría de la población que se encuentra enmarcada en una dinámica muy distinta a la de los líderes y cuadros políticos del gobierno; los venezolanos están concentrados en su perentoria necesidad de sobrevivir, haciendo milagros para conseguir alimentos y medicinas, y multiplicando esos milagros para poder pagarlos, en un país donde el salario mínimo mensual no alcanza ni para cubrir el costo de un cartón de huevos. En la Venezuela de Nicolás Maduro se requieren más de 50 ingresos mínimos para cubrir las necesidades básicas de la familia, y esto no incluye artículos de aseo personal, u otro tipo de gastos como: entretenimiento, paseos, viajes, o consumo de gaseosas y cervezas, que ahora se han convertido en un lujo, en un recuerdo que se antoja cada vez más lejano y doloroso. El venezolano vive en la deprimente lucha diaria para evitar morir de hambre, atrapado en una prisión sin paredes, de donde ya varios millones se han escapado, y otros tantos lo harán en el futuro cercano, si tienen la posibilidad. El país se desgarra aceleradamente, no está para conmemoraciones, ni templetes, el ánimo colectivo se esfuma al sonoro rugir de millones de estómagos vacíos.

Floriana Carvajal, es una joven abogada constitucionalista, y acérrima seguidora del Comandante Chávez. Como militante del PSUV apoyo con resolución la candidatura de Nicolás Maduro el año 2013, era un compromiso del alma con el fallecido líder de la revolución bolivariana; sin embargo, muy rápidamente se convirtió en critica tenaz del heredero político de Chávez, siendo una mujer irreverente, y con los pies puestos sobre la tierra, no podía estar de acuerdo con la forma como el mandatario ha conducido a su país directamente al colapso económico, pero, sobre todo, no podía aceptar bajo ningún pragmatismo ideológico la progresiva incautación de la institucionalidad democrática de Venezuela.

El lunes 5 de marzo hacia el final de la tarde me acerque a casa de Floriana para entablar otra enriquecedora tertulia acerca de la situación nacional, siempre me ha sorprendido la claridad de su análisis, y la pasión con que expresa sus argumentos. Nos saludamos, y ella regreso de inmediato a lo que estaba haciendo justo antes de que yo la interrumpiera; la joven de 34 años se encontraba absorta pegada a la pantalla de su TV. Contemple la posibilidad de retirarme y pasar luego, ya que durante unos minutos que me parecieron exageradamente largos apenas me prestó atención, a cada intento por romper su concentración me respondía con algún gesto, o un simple monosílabo. En pantalla, la voluminosa figura del presidente Nicolás Maduro se esforzaba por mostrar su amor infinito frente al féretro de su maestro y padre Hugo Chávez, su discurso exaltaba el camino de tropiezos y victorias de los últimos 5 años: la guerra económica, el sabotaje, la materialización de su gesta heroica, la derrota definitiva del imperio más poderoso en la historia de la humanidad, la consecución de la paz, y la felicidad del pueblo venezolano, la ANC, la ANC, la ANC…. Mi amiga Floriana negaba con la cabeza, cada palabra del presidente obrero representaba una bofetada a la realidad, un insulto a la inteligencia, un asalto a la esperanza de millones que sueñan con una Venezuela de prosperidad, donde la democracia tenga un valor tangible, y no sea solo el vulgar juguete a la medida de una cúpula gobernante que se enriquece a expensas de todo un país.

¡Hipócritas! Termino exclamando Floriana. Yo no estaba muy seguro acerca de, a que se refería, sin embargo, no tuve que esperar mucho tiempo para averiguarlo; en una ráfaga de impotencia incontenible me explico su indignación por la utilización de la figura de Chávez con fines electoreros por parte del presidente y su corte. "Ellos son los únicos traidores, han hecho todo lo contrario a lo que el Comandante pregonaba", me dijo, con un fuego en la mirada que denotaba la rabia que sentía por los 5 años de engaños y frustraciones. Intente convencerla de que eso formaba parte de las prácticas políticas habituales de este lado del mundo, pero Floriana no estaba para explicaciones de lógica política, su carrete de comprensión se quedó sin rollo hace muchas lunas.

Antes de retirarme me miro directo a los ojos, y soltó una sentencia que aún resuena en mis oídos: "Estoy segura que cada 5 de marzo van al cuartel de la montaña para asegurarse de que mi Comandante está bien muerto, para así ellos poder seguir con su festín", y concluyó con otra frase lapidaria: "son los sepultureros del chavismo". La convicción de sus palabras no me dejo espacio para la duda, Floriana, al igual que miles de chavistas consideran al actual gobierno como meros usurpadores del proyecto del Comandante, destructores de su legado, fariseos que se aprovechan de la nobleza de los sectores más empobrecidos para continuar manipulando a nombre de una revolución que ellos se encargaron de liquidar sin ningún tipo de remordimiento.

Ni siquiera los más pesimistas se habrían atrevido a predecir que 5 años después de la muerte de Chávez Venezuela se encontraría ante una crisis de proporciones tan catastróficas como la que atraviesa el país actualmente. Venezuela ha perdido más de un tercio de su PIB en los últimos 4 años, sufre un proceso de híper inflación que ha llevado a que la pobreza extrema se dispare por encima del 85%, las exportaciones petroleras se han reducido en un 40%, y continúan en caída libre, mientras, PDVSA, la principal empresa nacional se encuentra al borde del colapso. Millones de venezolanos huyen del país en busca de mejores condiciones de vida, con la esperanza de poder enviar dinero para que sus familiares no padezcan la crisis humanitaria que se cierne sobre un territorio rico en recursos como pocos en el mundo, pero terriblemente conducido por sus gobernantes de turno.

Como un cuerpo enfermo la democracia venezolana sufre la perdida de sus signos vitales, los adversarios políticos son tratados como enemigos de la patria, y son perseguidos, encarcelados e inhabilitados; la disidencia es satanizada, y la protesta reprimida con saña. Las instituciones del estado se encuentran totalmente secuestradas, y puestas al servicio del gobierno. Se hacen elecciones que solo los partidarios de Maduro pueden ganar. El reconocimiento internacional no importa, hay que mantener el poder así la gente padezca la peor de las miserias; el objetivo es el control absoluto, convertir a Venezuela en su feudo partidista.

Cinco años después de Chávez el país marcha a la deriva, la desmoralización colectiva arropa a toda la nación, el ausentismo laboral y estudiantil es la prueba inequívoca de la falta de fe en el futuro cercano, nuestros jóvenes solo piensan en abandonar la patria que les niega la posibilidad de desarrollar sus potencialidades. La emigración masiva representa la peor de las amenazas, la perdida de nuestro recurso más importante; nuestra gente más joven y talentosa. La elección presidencial programada para este año tampoco termina de despejar las dudas, con un CNE que es la expresión viva del PSUV, son pocas las probabilidades de que el pueblo pueda elegir de forma transparente. Las elecciones de mayo son proceso electoral sin garantías, con unos candidatos de comparsa para avalar otra farsa, en la cual seguramente los venezolanos no saldrán a votar y, el gobierno montara un nuevo y descomunal fraude, que tal vez sea el último, porque el cerco internacional se estrechara con más sanciones, que a la postre acabaran ahogando a la destrozada economía nacional, y hará que la situación se vuelva más insostenible cada día. En este escenario terrible, una violenta explosión social está a la vuelta de la esquina, el hambre azota con fuerza, como los huracanes del caribe. Ante el abuso, y la arbitrariedad sistemática, el pueblo maltratado y humillado tendrá que tomar justicia por su mano, recuperar su democracia, y salvaguardar su propia existencia.

Cinco años después de Chávez las nubes negras cubren el cielo, anuncian tempestades, el país se desplaza cuesta abajo hacia un abismo sin fondo, un laberinto sin salida, por ahora. Sin embargo, es primordial mantener la esperanza a pesar las circunstancias, la maldad jamás prevalece por tiempo indefinido, todo ciclo tiene su punto culminante. Después de la noche más oscura le sobreviene un amanecer brillante y luminoso. Venezuela sobrevivirá a esta tragedia, costará reconstruirla, pero lo lograremos, con la participación de todos, sin importar ideologías, ni puntos de vista. Unidos saldremos adelante, y Venezuela volverá a ser el jardín de oportunidades que cobijo a millones de migrantes procedentes de todos los confines de la tierra.

 

Leisserrebolledo76@gmail.com



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