Fracaso del diálogo: ¿Tenemos que rezar?

He estado atento a la realización del tan esperado encuentro gobierno/oposición.  Vamos a contextualizar el asunto. La mayoría (más del 80%) de los venezolanos desean que se realice un diálogo (respetuoso y democrático) entre los factores políticos determinantes en este momento, el chavismo en el gobierno (porque hay unos que no están de acuerdo con lo que se decide en Miraflores) y los disímiles partidos de la MUD.

Pero, además, el país (más del 70%) desea que la agenda del diálogo sea la materia económica como punto más urgente por la crisis que padecemos todos, claro, menos los bachaqueros que están haciendo su agosto en el mercado negro.  Otro dato clave: también los ciudadanos (70%) sostienen que debe evitarse cualquier injerencia foránea en los asuntos internos del país y el 95% se opone, como es lógico y deseable, a una intervención armada extranjera.  Presentado de esta manera el ambiente que rodea al diálogo está clarito: es un clamor nacional.

Los representantes de iglesia católica venezolana que, como lo hace el Nuncio Apostólico y el Papa Francisco, deberían ser un factor de paz y de invitación al uso de medios pacíficos, constitucionales y democráticos para atender los asuntos urgentes que sufre el país, ha terciado en favor de la MUD.  Declaró el vocero de la Conferencia Episcopal que sin realización del revocatorio no hay diálogo posible.  Al decir esto quedó incapacitada para mediar en el conflicto, ellos mismos lo saben y Monseñor Diego Padrón lo dijo sin titubeos. El alto clero comete una pifia en esta materia, allá ellos con su conciencia.

La MUD dejó de asistir a la posible reunión de la semana pasada, señaló lo que ya sabemos: reiteró sus condiciones de honor para que el encuentro suceda.  El gobierno, mediante un vocero calificado (Héctor Rodríguez), indicó que “no ponen condiciones al diálogo, pero tampoco las aceptan”.  Los mediadores de UNASUR/OEA, me imagino, están destracando el juego entre bambalinas.  Aquí quiero reconocer la paciencia y buen talante de Rodríguez Zapatero y su equipo de expresidentes. ¿Y por qué un sector de la clase política no valora estas actuaciones que están matizadas de buena fe?  El equipo mediador quiere incorporar al Vaticano para dar mayor respaldo a sus gestiones, por cierto, el 90% de los venezolanos queremos que el Papa Francisco se incorpore a la mediación internacional. En caso de que ello se cristalice, pienso yo, tremendo papelón hacen los representantes de las autoridades de la iglesia católica. ¿Será que piensan que sus feligreses no están con la paz y el diálogo? Cosas veredes, diría un español muy conocido.

Los que boicotean el diálogo, ¿por qué no piensan en lo que país quiere y necesita?  Este es el momento de reiterar una afirmación que ya he realizado: la dirigencia política del momento y otros factores importantes (jerarcas de la iglesia católica, algunos empresarios) no están interpretando adecuadamente el momento que vive el país.  Apuestan por sus intereses particulares e inmediatos y no ven más allá de sus narices.  Creo que piensan que ganarán con una solución violenta de la crisis venezolana, están jugando a destapar la caja de pandora de una deseada revuelta popular, cuyas condiciones están dadas y “maduras”. Sin fracasa el diálogo solo quedará la sangre de venezolanos inocentes en las calles. ¡Cómo se puede jugar a eso!

Personalmente he meditado sobre este asunto, creo que es lo mejor que puedo hacer, pero estoy consciente que las decisiones las toman otros.  Pero sigo pensando que el camino del diálogo debe seguir y dejar solos a los violentos de lado y lado, porque los hay en todas partes.

Es imposible que se sienten en una mesa a conversar los factores políticos si se ponen condiciones previas, como sabemos, esta es una manera cínica de decir “nosotros no nos sentamos con ustedes”.  Los que creen que la fuerza va a decidir la crisis están equivocados porque puede que el gobierno de Maduro caiga, pero el chavismo seguirá existiendo y, estoy seguro, será más coherente y fuerte sin un gobierno que no lo representa.  Por ello un cambio político debe ser constitucional, electoral y democrático.  La apuesta de la MUD, de algunos empresarios y del alto clero católico es jugar a los dados de la muerte y la incertidumbre y, como todo albur, a veces se gana y también se pierde.

Por otra parte, el gobierno debe dejar de jugar a la provocación de los factores radicales (la ultraderecha) de la MUD oponiéndose sistemáticamente al revocatorio, deben dejar de presentarse como voceros del CNE y descalificar el revocatorio como forma posible de resolver el conflicto.  Este es un procedimientos limpiamente democrático y constitucional. La estrategia de inducir una “salida/guarimba” salvadora podría dejar mucha sangre de venezolanos en el camino para que un gobierno que la mayoría del país rechaza siga en su ruta de sobrevivencia política y orfandad electoral. El gobierno no va a aceptar el revocatorio porque sabe que hasta ese día estará en Miraflores y el pueblo chavista pedirá cuenta a los responsables de los que entierran el legado de Chávez. Prefieren la sangre a los votos y a verle la cara al pueblo que creyó en el Comandante eterno.

El CNE no puede hacer mutis institucional en un momento como el que vivimos.  Lo pienso y no entiendo cómo les permiten a los voceros del PSUV tomarse atribuciones del poder electoral.  Meter la cabeza en la tierra no dice bien del CNE, las consecuencias de tal postura son impredecibles y le restan majestad a este poder tan importante en el país.
Y entonces, ¿qué hacemos los ciudadanos de a pie?

Sólo nos queda una salida: apostar a la Constitución, a la democracia y a la paz. ¿Cómo? Muy sencillo, ejercer nuestro derecho a cambiar mediante el revocatorio a un gobierno que ya no nos representa.  Si se coincide en esto con la oposición, no importa.  Se coincide es con la democracia.  Chávez, que veía más allá del horizonte, nunca dejó que la conquista del revocatorio le fuese robada por la oposición, enseguida aceptó el reto de medirse y, como dijo, “cultivó la semilla de la democracia participativa”.  Lamentablemente quienes están en Miraflores sólo quieren ganar tiempo para llegar al 2018 y no les importa nada, ni el legado de Chávez y mucho menos la paz, la democracia y la Constitución.  Como escribió mi amigo Jesús Puerta, este análisis “no es pesimista, es que la realidad está pésima”.



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Nelson Suárez

Docente/Investigador Independiente (Literaratura, Ciencia, Tecnología y Sociedad)

 suarez.nelson2@gmail.com

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