Las Primarias, un legado de Chávez proscrito

Aunque la conciencia socialista logre asimilar el golpe, no hay acción más desagradable en el desarrollo de la revolución que la imposición por metodología cualquiera, de candidatos a los diferentes cargos de representación popular. Al atribuir Chávez a las bases socialistas, la gran responsabilidad de escoger democráticamente las diferentes opciones de representatividad, estaba simplemente allanando las posibilidades de inestabilidad en el movimiento revolucionario y creando a su vez una imperturbable aureola de confianza en los cuadros de representación popular.

Por eso el ensayo de las elecciones primarias constituyen un importantísimo legado de Chávez, que por lo menos esta vez, quienes debieron tener la fe y suficiencia política para practicarlo no lo desearon adelantar. Pareciera percibirse que, ausente la personalidad imponente de Chávez, no hubiera el suficiente arraigo y el liderazgo auténtico necesario para enfrentar un escenario discusional que conlleve a la genuina escogencia de los líderes populares. Porque es que un proceso de escogencia por las bases no solamente arroja el acreditado resultado de firmes candidato con amplia fortaleza, sino que incentiva la militancia a la participación, genera la discusión para la adquisición de conciencia revolucionaria y algo más importante aún, estimula en amplios sectores de la oposición blanda a inmiscuirse en el proceso y participar en él desde la periferia, incrementándose sustantivamente la aportación popular. La revolución entonces no debe jamás perder las oportunidades electorales para darle un envión de avanzada a los procesos que la sostienen.

Y el inconmensurable liderazgo de Chávez en eso estaba tan ostensiblemente claro que con toda seguridad su decisión en esta coyuntura hubiera sido un proceso electoral primario para la escogencia de candidatos socialistas. Porque es lógico pensar que siendo ésta próxima elección, el proceso más cercano a las comunidades y sus líderes, nada mejor que incentivar la discusión popular para avanzar en lo ideológico y en lo organizativo. Pero así las cosas próximamente las autoridades del partido anunciarán los candidatos, con los cuales se tendrá que batallar hasta el 8-D y más allá. Ojalá la antipática metodología usada no deje pesadas rémoras para el avance del proyecto Chavista. No obstante, la vieja conseja revolucionaria de irreverencia en la discusión y lealtad en la acción tendrá que seguir su curso. Sólo que esta vez no se le dio a gruesos sectores de la revolución la insigne oportunidad de mostrar su irreverencia.


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Neri La Cruz


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