Una revolución sin rodeos

Sin andar con rodeos una revolución se define como: “Un cambio brusco y violento en la estructura social o política de un estado, generalmente de origen popular. Cambio total y radical, transformación completa” de acuerdo a esta definición doy por entendido qué posición debemos tomar con respecto a la revolución bolivariana.

Ya van doce años desde que se inició este proceso de cambio y en el cual muchos hemos puesto nuestras esperanzas y lo seguiremos haciendo. Por lo tanto no podemos más que avanzar hacia una transformación completa de las viejas estructuras que nos condujeron a tomar este camino de lucha. Sin embargo revolución también significa dar un giro y siento que estamos atascados, no veo por parte de muchos dirigentes tomarse en serio el papel que deberían estar desempeñando en este proceso de cambios.

Se hace impostergable, la transformación del poder judicial en un aparato de justicia revolucionaria y verdadera hacia quien llevaba el mayor peso, los desposeídos. Las famosas “tribus” judiciales se habían enquistado en el poder judicial y siento con mucha pena que esto sigue ahí, vivito y coleando y haciendo más daño que nunca.

Estamos en manos de mafiosos, de individuos inescrupulosos, por decir lo menos, que siguen haciendo de la justicia un gran negocio. Los recientes acontecimientos de El Rodeo I y II así lo han confirmado. Aunque era una verdad a voces, nadie se interesó en erradicar este parásito social, y el fascismo que la fauna política nos dejó como herencia está haciendo fiesta con un problema que a todas luces había que haber resuelto con decisión y sin contemplaciones hace mucho tiempo.

Señores, con el fascismo no se negocia, no se transige, no se le da oportunidad para que vuelva a clavar sus garras de muerte y degeneración en un pueblo esperanzado. Aquí no hay medias tintas, aquí estoy seguro que hay un pueblo decente y honrado que quiere que se acabe de una buena vez la impunidad.

No podemos seguir viviendo de eufemismos politiqueros a la hora de girar el timón con decisión y coraje.

Hay que aplastar de una buena vez ese sistema heredado de la IV república y poner a funcionar un aparato de justicia expedito a la hora de decidir con equidad pero sin miramientos la administración de una justicia honrada y sin distinción social. Eso sí es revolucionario, el resto son palabras que se las lleva el viento.

De Venezuela se han escapado miles de delincuentes de cuello blanco y con los bolsillos repletos de dólares hacia el exterior con la mirada complaciente de jueces corruptos. Y lo que es peor, apoyados por gobiernos extranjeros dispuestos a todo por vernos derrotados y en manos de la oligarquía política y económica que nos dominó por años.

En esta encrucijada no hay otro camino sino la radicalización de este proceso, en cambios dignos y justos para todos. Estoy seguro que en lo que empiece a haber ese cambio la gente honrada, chavista o no, sentirá que se está trabajando de verdad por eliminar de una vez y para siempre esa podredumbre que nos dejó esa escoria política que todavía anda dando tumbos y no termina de caer bajo los pies de la justicia, no ciega, sino justa y verdadera.

"La Justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostiene la igualdad y la libertad."

Simón Bolívar


luisortega69@hotmail.com



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Luis Ortega


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