Dilema: Quienes padecen no pueden solucionar y quienes pueden solucionar no padecen

Venezuela tiene hoy en día muchos y muy graves problemas que afectan directamente a la mayoría de su población. No hay dudas de que el bloqueo de EEUU sobre nuestro país ocasiona grandes dificultades al normal desenvolvimiento de la vida del ciudadano común. Pero no hay dudas tampoco, de que todos nuestros males no son producto de las "sanciones" gringas. El gobierno parece intentar colocar "paños de agua tibia "que no alcanzan a solucionar ninguno de estos problemas, lo que hace que la situación llegue a niveles desesperantes.

Tal vez una estrategia a considerar sería orientar todos los esfuerzos y recursos en resolver uno a la vez, para que se vayan viendo y sintiendo algunos resultados, lo que hasta la fecha no ocurre.

En mi opinión el problema de la generación y distribución de la electricidad es principalísimo por cuanto involucra otras áreas del quehacer común, a saber; servicios de salud, comercio, comunicaciones, despacho de combustibles y un largo etcétera. Prácticamente no hay actividad que no se vea afectada por los cortes o fluctuaciones de corriente eléctrica.

Quien escribe tuvo la oportunidad de visitar en noviembre del 2013 la provincia de Santi Spíritus en la hermana República de Cuba, afable región muy apartada de la Habana y otras ciudades turísticas. Durante mi estadía de diez días nunca falló el fluido eléctrico y por cierto tampoco el suministro de agua potable. Por otra parte, tengo un familiar que tiene poco más de dos años viviendo en Perú, quien me refiere que en ese tiempo nunca, ni una sola vez, se ha "ido la luz".

No voy a extenderme en comparaciones, aunque éstas quizás refuercen mi planteamiento, solo traigo a escena la experiencias por tratarse, por un lado de una nación socialista, víctima también de las groseras e injustas "sanciones" gringas y en contraposición otro país evidentemente proclive al capitalismo. Entonces; si Cubanos y Peruanos no sufren este problema ¿Por qué en Venezuela las continuas fallas del servicio a lo largo y ancho del país son asunto de todos los días?

Saboteos, sequías, robo de cables, y otras muchas excusas no logran aminorar la arrechera de la señora que, cansada de hacer colas por horas interminables durante el día, no puede por la noche desestresarse con su telenovela favorita, ni la impotencia de los niños de cualquiera de nuestras ciudades calurosas que deben sacrificar su sueño ante el ataque de los zancudos porque, otra vez, "se fue la luz", ni el sufrimiento del enfermo o anciano que al suplicio de su enfermedad, debe añadir el no poder descansar por que se le dañó su aire acondicionado o ventilador en uno de los múltiples "apagones" de tres, cuatro y hasta seis horas.

Una frase escuchada de boca de un ciudadano del común encierra una lastimosa verdad: "si ni siquiera tienen voluntad para informar con seriedad sobre los cortes, para uno tomar alguna previsión, menos van a tenerla para solucionar el problema".

¿Será cierto que la situación es tan grave porque quienes la padecen no pueden solucionarla y quienes pueden solucionarla no la padecen?

Voluntad con compromiso, planificación estratégica, toma de decisiones trascendentales y acciones audaces, con enfoque en salir de este gravísimo trance, pudieran ser la última esperanza de remediar definitivamente la problemática y recuperar la mermada confianza del pueblo.

Por el Venezuela...por Bolívar...por Chávez.

 

osanpa003@gmail.com



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