Colas de gasolina

Sigo pensando que nuestro carácter afable, positivo, bromista, amigable y otras virtudes, se han transformado en nuestros principales defectos para afrontar la serie de vicisitudes que nos toca enfrentar a diario, a ves uno se pregunta, que otra cosa nos tienen que hacer para reaccionar, vemos como en Ecuador, Chile, España por menos de lo que nos toca vivir, han incendiado el país, y nosotros sin luz, sin agua, sin luz, sin comida, sin medicina, sin internet, sin seguridad y ahora para más ñapa; ¡¡Sin gasolina¡¡

Algo jamás imaginado, porque si algo nos sobraba era combustible, en los talleres se lavaba las herramientas y se limpiaba el piso con gasolina, los bomberos ni se asomaban cuando uno se surtía personalmente porque más era el fastidio de caminar, que la mísera cantidad que cancelábamos y nadie "echaba el carro" en una bomba. Pero analizando el comportamiento humano, fruto de nuestra idiosincrasia, puedo concluir que podremos soportar las desgracias que vengan por esa forma tan "antiparabolica" que tenemos de asumir las situaciones.

En las colas de gasolina encontramos las más variadas muestras de nuestra variopinta sociedad y trataremos de clasificarlos en orden. El Obstinado: Este es el personaje que pasa todo el tiempo maldiciendo al gobierno, a Maduro y toda su comitiva, que no saluda, no habla con nadie y no puede ver un movimiento raro porque sale a formar peo creyendo que se le están "coleando".

El Amistoso: Este es la antítesis del anterior, es el "pana" de todo el mundo, conoce a los bomberos, los guardias, el que vende café, recorre la cola metiéndose en todos los grupos, saludando como reina de carnaval y siempre con una sonrisa de oreja a oreja.

El negativo: Este es el loco que no sirve sino para bajarte la moral, es el que afirma que gandola no surtirá hoy, que tiene información que la gasolina se acabó en los llenaderos, que la poca que llegara no alcanzara para todos, que los tanques tienen filtración y se evapora, en fin, candidato al suicidio.

El Ansioso: Es una ladilla, es el que se sale de la cola cien veces y deja cuidando el puesto para recorrer las otras estaciones de servicio con la esperanza de echar primero, si está en la cola camina veinte veces a los surtidores, pregunta mil veces por la gandola y se entera que viene en camino sale a escoltarla, pasa dos mil mensajes por wsp y cinco sms para preguntar la misma vaina.

El Ludópata: El que se instala en la cola con su mesa plástica, sus sillas y al ratico tiene montado un casino, carga en su carro barajas, dominó, dados y hasta un juego de bolas criollas por si las moscas, si cerca de la bomba hay un pool ¡Lo perdimos¡.

El Talibán: Es el que trabaja revendiendo, tiene un carro viejo pero viejo, ocho cilindros que el tanque agarra 150 litros con un trabajo de extensión para 100 más y cuadra a los bomberos y demás personajes con real. Luego publica en la red y resuelve la semana.

El Salado: Es el que después de pasar dos días en la cola, dormir dentro del carro todo picado de plagas, aguantar hambre, sed, sueño y con la misma ropa, lo "rebotan" de la entrada porque no le tocaba ese día por el número de placa o la gasolina se acaba con el carro de adelante.

El desconfiado: Es el que está picado de culebra y llama a la mujer 50 veces al día, le pide que prenda la licuadora para comprobar que está en la casa, que le manden fotos, que le pasen a los carajitos para hablar, etc. se le acaba pila del celular en un ratico y después, que siga el entierro¡ Hay muchos más, pero por falta de espacio, seguiremos en otra oportunidad. Con este tipo de gente, nos quitan el aire y no reaccionamos. Seguiremos conversando.-

 

claudiozamora06@gmal.com



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