La Renta Petrolera: Joya de la corona en Venezuela

Venezuela no es el único país en el mundo que centra sus principales ingresos en la venta de petróleo como fuente de obtención de divisas, muchas naciones tales como Noruega, México, Arabia Saudita entre otras, son grandes productores del oro negro y ven en el mismo su principal fuentes de recursos.

Sin embargo, nuestro país presenta unas características muy propias de una economía vulnerable y expuesta a riesgos tanto exógenos como endógenos debido a la excesiva dependencia del precio del mercado internacional del crudo y de la venta del insumo energético, sumado a la política financiera del estado, venezolano quien en medio de una transición del modelo rentístico a pesar de ser el mayor receptor de divisas, pues el 95 por ciento de los dólares provienen de la renta internacional y que su vez se traduce en canje por bolívares que entregan a  las empresas tanto privadas como públicas a los efectos de lograr satisfacer la  demanda de bienes y servicios de nuestra población.


Ante esta realidad, nos preguntamos ¿Podemos realmente lograr una sociedad socialista solo a partir de la renta petrolera? ¿Cuánta disposición debe existir para pasar de un estado rentístico a un estado productivo que genere valor agregado nacional a todo lo que vendamos? ¿Qué hacer para evitar la mutación del "cadivismo" después de la cruzada que ha planteado el presidente Nicolás Maduro? Todas estas preguntas nos llevan a una sola respuesta  y es la lucha interna contra el sector parasitario y el “cadivismo”.


Esta anomalía es solo un subproducto más de la cultura capitalista, la usura y la avaricia muy por encima de sentimientos patrios y de pertenencia con la nación venezolana. Para poder avanzar hay que concientizar que no basta medidas o políticas públicas para solucionar los problemas, la solución debe venir del pueblo organizado y a la vanguardia de la lucha política.


Solo podremos ganarla en la medida que consolidemos la soberanía  económica  a partir del trabajo productivo y de la construcción de un modelo de inclusión donde el pueblo  produzca sus alimentos, su calzado, su vestido, que fabrique la maquinaria para el trabajo del campo y la agroindustria, que las universidades sean productivas y generen investigación para maximizar la calidad de nuestros productos y lo más esencial que exista un cambio en la cultura consumista que nos sembraron durante más de 100 años en nuestras conciencia, por otro lado, la clase política en toda su dimensión debe asumir como una política de estado la construcción del aparato productivo nacional donde no sea la acumulación de capital lo que motive la producción, sino el sentido de patria y de desarrollo humano de nuestra población  un nuevo imaginario colectivo como epicentro de la Venezuela socialista.


El presidente Nicolás Maduro asumió  la cruzada pero es necesario el apoyo de un pueblo dispuesto a cambiar códigos de comportamientos, que asuma la calidad de vida y el desarrollo humano a partir no solo de la satisfacción material, sino desde  lo espiritual y de la conciencia de que país queremos. Buscar el tránsito a una sociedad donde se imponga el desarrollo humano desde una visión integral tal como lo han plateado teóricos como el economista hindú Amartya Sen premio Nobel de economía en 1998 “El desarrollo humano,  como el   aumento de la riqueza de la vida humana en lugar de la riqueza de la economía en la que los seres humanos viven, que es sólo una parte de la vida misma”. Romper con la visión de una sociedad marcada por los vicios del capitalismo es la tarea esencial que busca la cruzada que inicio nuestro presidente y la revolución bolivariana, el nuevo republicano, a partir de la refundación de los valores y de una nueva ética política.

 



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Hugbel Roa

Ministro para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología

 @hugbelpsuv

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