Nos sale una Corporación Agripecuaria Industrial

El discurso del Presidente Maduro en la Avenida Bolívar incluyó un anuncio que tocó a las puertas de una vieja pregunta que me he hecho desde mi juventud y a su vez deriva en una propuesta que sería interesante estudiar.

El anuncio es el de su “dedicación intensiva a la Guerra Económica en los primeros meses del año próximo, para vencerla definitivamente”.

Tratándose de que la guerra económica ha sido tan efectiva por culpa de la existencia de viejos monopolios industriales e importadores, que dominan productos vitales y estratégicos, especialmente en el campo de la alimentación y los medicamentos; el Presidente Maduro está hablando de quebrarles la condición monopólica, procurando el abastecimiento intensivo de la población en todas esas áreas donde nos están atacando. Bastante se ha hecho mediante la importación masiva y la distribución por Mercal, PDval, etc.; pero más importante es que ha dicho que hará “grandes esfuerzos” por impulsar la producción nacional, industrial y agropecuaria.

Es allí donde me asalta de nuevo una vieja pregunta: ¿Por qué razón, siendo la agricultura y la cría de importancia vital para la humanidad, tan vulnerable a los comportamientos climáticos absolutamente incontrolables, tan amplia y heterogénea en cuanto a productos, tecnología, etc., tan requirente de profundidad científica… ha estado siempre, a la buena de Dios, en manos del “campesino”, que es la fracción más débil de la población? O reformulando la pregunta, a manera ya de propuesta: ¿Por qué no ha sido nunca motivo para una corporación científico-industrial estratégica del Estado, al estilo PDVSA para el manejo del petróleo o SIDOR para la producción de hierro y acero?

Mi propuesta excluye de antemano todo viso de ministerio, organismos promocionales, apoyos crediticios, etc., etc. Va directo a la concepción de una corporación (por región) capaz de instalar un complejo industrial agropecuario, sobre una extensión geográfica amplia y suficiente; emplear todos los niveles profesionales necesarios, científicos, tecnológicos, operativos, de servicios y auxiliares; crear las divisiones administrativas y gerencias de planificación de cada una de las unidades productivas y llegar incluso a desarrollar y conservar las áreas residenciales apropiadas al personal involucrado y todas las familias derivadas de tal movilización, mediante la creación de ciudades satélites o el apoyo infraestructural de las existentes poblaciones aledañas.

Dicho en cristiano, la corporación puede planificar la siembra de grandes extensiones habiendo hecho los estudios agrícolas, ecológicos, de suelo, climáticos, etc., prever las rotaciones necesarias para evitar el empobrecimiento de los suelos y el cumplimiento de metas por demanda, puede desarrollar operarios especialistas en el manejo de maquinaria agrícola, puede desarrollar grandes instalaciones de riego y técnicos especialistas en su manejo y operación; pero puede además, instalar talleres de fabricación de implementos agrícolas, fábricas de enlatados y empacadoras de productos de diversa índole; puede hacer algo similar en el área de la cría combinando además la capacidad agrícola para la alimentación animal con la recuperación del desecho animal para el abono agrícola; y lo más importante, crear las condiciones físicas, ambientales y anímicas para el surgimiento de un hombre o mujer “de campo”, o mejor dicho “una población campesina” productiva, trabajadora, profesional, citadina en cuanto a comodidad de vida, y satisfecha en cuanto a ingresos y seguridad social.

Los que vivimos la época inicial de la Corporación Venezolana de Guayana, CVG, recordamos la transformación que se originó en los pequeños pueblos ribereños Puerto Ordaz y San Félix con la creación de Ciudad Guayana. Hoy leemos en wikipedia, que “Ciudad Guayana es una ciudad planificada a partir de un concepto desarrollado por un equipo de profesionales venezolanos liderado por el general Rafael Alfonzo Ravard en colaboración técnica con el Instituto Tecnológico de Massachussetts y laUniversidad de Harvard, siendo luego ejecutado y concluido por la Corporación Venezolana de Guayana.

Hoy en día ciudad Guayana tiene fama de ser la mejor planificada de Venezuela y la segunda mejor planificada de América.” CVG creó las condiciones habitacionales y citadinas para atraer una cantidad de profesionales concentrados entonces en las grandes ciudades, para incorporarlos a los proyectos destinados al desarrollo del sur del país, dada la magnitud e importancia de los recursos regionales disponibles: mineral de hierro, amplia disponibilidad de energía hidroeléctrica, potencial agrícola y forestal, oro, diamantes, bauxita y manganeso, combinado con su situación adyacente a una formidable vía de comunicación fluvial: el río Orinoco. ¿Cuántos pueblos de nuestro vasto territorio están en capacidad de acoger nuevos pobladores en una reversión de las incontroladas migraciones de antaño hacia las grandes ciudades, contando ahora con una Corporación Agropecuaria Industrial que provea empleos seguros y recursos para el crecimiento planificado de nuevas ciudades, muy distinto a aquellas que se realizaron para sobrevivir en ranchos hechos en cordones de miseria y para emprender ocupaciones marginales e inseguras?

Fundamentalmente hay que cambiar el concepto de “la tierra es del campesino” en el sentido de la repartición de títulos de propiedad de parcelas, por “la tierra es de los venezolanos” en el sentido colectivo de ponerla a producir abastecimiento y soberanía para todos los venezolanos. El petróleo es nuestro pero poco podría hacer yo con un par de tambores de petróleo en el patio de mi casa. Tengo además la impresión de que el latifundio ha resistido tanto como esos perversos monopolios industriales e importadores, los aun débiles esfuerzos de la revolución; sin embargo, si vamos a combatir la guerra económica, con perspectivas de triunfo y con la espada de Bolívar en manos del propio Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro; deberemos ir con todo, contra esos tres grandes bastiones del enemigo, que se constituyen en pilares del imperio por ser acicates de la dependencia.

joseclaudiolaya@hotmail.com

Profesor Universitario



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José Claudio Laya Mimó

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