Pronunciamiento Público: diagnóstico consecuencias y propuestas

Profesores Universitarios llaman a enfrentar el Colapso Universitario

15 de mayo de 2018.-

Un grupo de profesores de distintas universidades del país, entre quienes se encuentran Roberto López Sánchez, Johnny Alarcón Puentes, Karina Navarro, Zaidy Fernández Soto, Fernando Sánchez Salas,  Belinda Colina Arenas,  Carlos Alberto Añez y  Marysol Ansa de la Universidad del Zulia (LUZ); Lino Meneses y Gladys Gordones Rojas de la Universidad de Los Andes (ULA); Jesús Puerta, José León Uzcátegui, Rafael Durán, Jesús Urbina y Freddy Bello de la Universidad de Carabobo (UC); Darío Gómez de la Universidad Politécnica Territorial de Lara Andrés Eloy Blanco (UPTAEB) y Hugo Méndez de la Universidad Nacional Experimental "Rafael Marial Baralt" (UNERMB), han hecho un pronunciamiento público sobre la situación que hoy viven las universidades del país y que han denominado: ¿CÓMO ENFRENTAR EL COLAPSO DE LAS UNIVERSIDADES?

En el mismo se refieren a la profunda crisis que hoy viven las universidades autónomas como las experimentales, las creadas por el gobierno bolivariano e igualmente las  privadas, donde no vacilan en calificar como un “colapso de la Educación Superior venezolana”.  Valga agregar que en la universidades públicas, incluyendo la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV) y la Universidad Nacional Experimental Politécnica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (UNEFANB) están pendientes, producto de una mora electoral de varios años con periodos vencidos de las autoridades universitarias, las elecciones con participación de los empleados, obreros, rectores, decanos y profesores, lo cual constituye no solo un acto electoral sino una oportunidad de debate y toma de decisiones en toda la comunidad universitaria que permitiría enfrentar el colapso al que se refieren en el siguiente pronunciamiento:

¿CÓMO ENFRENTAR EL COLAPSO DE LAS UNIVERSIDADES?

La relevancia de las universidades para el desarrollo, autonomía, pensamiento crítico y soberanía de las naciones es un hecho reconocido mundialmente, aunque al mismo tiempo los poderes imperiales globalizados desarrollen sus propias agendas educativas que buscan someter la producción humanística, de ciencia y tecnología a los intereses privados del gran capital, sobre todo en los denominados países dependientes. En diversas ocasiones el discurso del ejecutivo nacional expresa una vacía aspiración de que Venezuela se convierta en una potencia latinoamericana. ¿Pero cómo lograr ser una potencia con el debilitamiento y aniquilación progresiva de nuestras universidades y de la educación superior en general?  Para nosotros el objetivo de transformar la educación universitaria para colocarla al servicio del cambio social es antagónico con la aniquilación de las universidades como cuerpo de instituciones. Las universidades han sido y son un actor clave y estratégico, baluarte del conocimiento científico complejo que las potencias mundiales no han dudado en robustecer y en convertir en aliadas (ya sea que estemos de acuerdo o no) de su poderío económico, industrial, tecnológico, cultural, militar y en muchos otros ámbitos. Desde mucho antes del proceso bolivariano hemos sido profundamente críticos de las deficiencias y vicios de nuestras universidades, y por años hemos luchado por una transformación a fondo de nuestra educación superior para colocarla al servicio de las grandes mayorías trabajadoras y de los planes de soberanía económica de la nación. Es por ello que vemos con gran preocupación cómo las universidades venezolanas, tanto las autónomas como las experimentales, las creadas por el gobierno bolivariano y también las privadas, están viviendo una profunda crisis que no vacilamos en definir como colapso de la educación superior venezolana. Los elementos más resaltantes del diagnóstico de dicho colapso los planteamos de seguidas:

  1. La crisis presupuestaria recurrente, agudizada por la giga inflación que vive nuestro país que afecta de manera directa a todas las actividades inherentes a la docencia, investigación y la extensión de las universidades venezolanas, incluyendo el mantenimiento de la infraestructura de las instalaciones universitarias.
  2. Deserción masiva de estudiantes, generada por la crisis económica que atraviesa Venezuela. Muchas familias ya no tienen ingresos para seguir costeando los estudios de sus hijos; muchos jóvenes han buscado trabajos diversos y dejado los estudios por esta razón. También afecta la enorme migración de jóvenes hacia países de Latinoamérica, los cuales han abandonado sus estudios universitarios sin haberlos culminado. De esta forma la matrícula universitaria ha descendido en más de un 50 % aproximadamente, y muchas carreras se están quedando sin estudiantes. La realidad es que buena parte de los estudiantes que continúan asistiendo a las universidades pertenecen a los últimos semestres de sus respectivas carreras, y su perspectiva es abandonar el país apenas hayan culminado sus estudios.
  3. Deserción masiva del personal docente y de investigación, profesionales, técnicos, administrativos y obreros, aunque en menor porcentaje que los estudiantes. En el caso del personal docente y de investigación, la migración hacia universidades de otros países del continente se produce en las áreas científico-técnicas y en el sector salud principalmente, tanto de profesores activos como jubilados. Muchos docentes con un alto grado de preparación y experiencia de investigación prefieren jubilarse e irse a otros países suramericanos donde tienen asegurados contratos por salarios cincuenta veces superiores a los devengados en Venezuela. En el caso de los docentes y administrativos más jóvenes, la ausencia de condiciones mínimas de trabajo en las universidades los llevan a renunciar, y prefieren buscar suerte en otros países aunque las posibilidades de ser empleados en su respectiva profesión sean inciertas. La proporción de renuncias de profesores alcanza porcentajes superiores al 20 % de la actual planta docente, lo que unido a las jubilaciones, a los frecuentes concursos desiertos para ingresar nuevos docentes, y a los que se ausentan por permisos no remunerados de hasta un año, ha disminuido considerablemente la cantidad de profesores en nuestras universidades y comienza a vislumbrarse como inexistencia de la necesaria generación de relevo. Fuga masiva de estudiantes y docentes, actores fundamentales de los que se nutre cualquier sistema educativo. sin docentes ni estudiantes no hay educación posible.
  4. Paralización casi total de la investigación y la extensión universitaria, por falta de presupuesto. Los financiamientos para la investigación otorgados por el FONACIT se redujeron a mínimos históricos y los pocos que se otorgan se hacen se hacen de manera discrecional atendiendo a una agenda no consultada con los investigadores del país. Los financiamientos que otorgan las universidades cubren montos irrisorios que apenas alcanzan para un cartucho de tinta o una resma de papel por 18 meses de trabajo investigativo, sin recursos para pagarle a auxiliares de investigación ni para adquirir equipos, reactivos y materiales diversos. Grandes limitaciones o imposibilidad de realizar trabajo de campo  en  zonas alejadas de los centros académicos y de los domicilios de profesores y estudiantes ante el encarecimiento desorbitado del transporte y de los alimentos.
  5. Dificultades cada vez mayores para el ejercicio de la docencia con los pocos alumnos que aún asisten a las universidades. Muchas aulas y laboratorios se encuentran sin condiciones mínimas para su uso docente, sin servicios de reproducción, sin aulas virtuales, sin equipos audiovisuales, sin aires acondicionados (esenciales en climas muy cálidos), sin servicios de internet dentro del área universitaria, sin reactivos químicos, equipos, transporte y demás materiales para las prácticas de laboratorio y salidas de campo de los estudiantes, bibliotecas desactualizadas y sin posibilidades de acceder a libros físicos y digitales por que se perdieron las suscripciones a bases de datos internacionales. La docencia está retrocediendo a la época del pizarrón y la tiza, una involución de 60-70 años que entraba considerablemente la posibilidad de actualización del conocimiento de los docentes y el propio proceso de enseñanza-aprendizaje.
  6. Paralización absoluta de todos los mecanismos democráticos de participación de las comunidades universitarias en la conducción de cada institución. Mediante una componenda de facto entre gobierno y autoridades, las universidades autónomas no realizan elecciones para cuerpos rectorales y decanales desde hace una década. Las actuales autoridades fueron electas para un período de cuatro y tres años (rectores y decanos respectivamente), y ya se encuentran en su tercer y cuarto período consecutivo sin que se vislumbre ninguna propuesta de solución a esta irregularidad e ilegalidad que ha suspendido la democracia y aniquilado todos los espacios de participación dentro de las universidades.
  7. Decadencia de la lucha gremial universitaria. Una parte de los gremios universitarios, alineados con el gobierno y organizados en la FTUV, han convalidado la antihumana política salarial que el gobierno de Maduro ha ejecutado durante cinco y medio años, desmovilizando a los trabajadores (docentes, administrativos y obreros) y perdiendo la visión académica de nuestras instituciones, expresado en las tres contrataciones colectivas firmadas en este período y que en los hechos han significado el derrumbe de las escalas salariales, de las condiciones mínimas de trabajo y el abandono de la visión de universidad comprometida con las grandes mayorías sociales. El otro sector gremial, liderado por FAPUV, integradas por diversas Asociaciones de Profesores, se ha disipado al ritmo de la derrota política de la tendencia partidista con la cual se han identificado, la MUD; sin convocar elecciones desde hace una década (al igual que la FTUV), la FAPUV carece de discurso académico y su complicidad con las autoridades rectorales y decanales ilegítimas la hace partícipe de la componenda política que ha confiscado la democracia en las universidades.
  8. También se ha extendido en los espacios universitarios la inseguridad generada por la delincuencia que saquea los bienes de la institución y agrede a su comunidad incluso directamente en los salones de clase. Conduciendo a la paralización de actividades docentes, administrativas y obreras debido al hurto de materiales y equipos indispensables para su funcionamiento, tales como cables de electricidad, cajeras, bombas de agua, aires acondicionados o piezas de estos, equipos e insumos de laboratorio, equipos de computación y vehículos de universitarios, entre otros.
  9. En las universidades públicas, tanto las llamadas autónomas como las controladas por el gobierno, se ha generalizado en estas últimas décadas una política de envilecimiento de los líderes estudiantiles, cooptándolos mediante prebendas económicas e institucionales, lo que ha conducido a un liderazgo de estudiantes mediocres, que nunca se gradúan, que actúan dentro de la institución como ficha y respaldo político de las autoridades de las cuales son clientes. Esta situación ha liquidado casi completamente al movimiento estudiantil crítico, participativo y transformador que históricamente existió en Venezuela a todo lo largo del siglo XX.

CONSECUENCIAS INMEDIATAS DE LA CRISIS UNIVERSITARIA:

  • Reducción al mínimo de la cantidad de estudiantes universitarios en Venezuela. Quienes quedan como estudiantes regulares proceden de estratos sociales medios y altos, en su mayoría, pues las familias más humildes no pueden costear los estudios de sus hijos. Hay una elitización en progreso en toda la educación universitaria venezolana.
  • Reducción de la planta de profesores por renuncias, deserciones, jubilaciones y no participación de aspirantes en concursos para nuevos ingresos.
  • Dificultades para la actualización y creación de nuevos conocimientos mediante la investigación. Los aportes desde la universidad para el desarrollo económico, social y cultural del país se disminuyen considerablemente.
  • Reducción al mínimo de las actividades de extensión, de la vinculación universidad-comunidad.
  • Pérdida de varias generaciones de profesionales en todos los campos del conocimiento, con alta preparación y experiencia docente-investigativa, que será imposible sustituir en el corto plazo (salvo que regresen de nuevo al país). Particularmente la migración de profesores se desarrolla en las áreas más prioritarias para el desarrollo del país: ingeniería, ciencias básicas, salud, educación.
  • No existen espacios de participación democrática hoy en las universidades. No se realizan desde hace una década las elecciones de rectores, decanos y tampoco de los principales gremios como FAPUV y FTUV. En las universidades controladas por el gobierno la situación es peor, con autoridades impuestas que no reúnen requisitos mínimos para ser rectores y con relaciones laborales despóticas que imponiendo un pensamiento único proceden a despedir a todo docente que discrepe científicamente de las políticas del gobierno.
  • Caída del espíritu universitario, de la disposición al trabajo, del deseo de superación en su desempeño laboral por parte de los trabajadores (docentes, administrativos y obreros); incluyendo a los estudiantes que evidencian desmotivación y falta de entusiasmo, por una parte, ante una universidad que no les ofrece ninguna garantía para su formación y desarrollo profesional y por otra parte, ante la situación de incertidumbre que domina todas las áreas (incluyendo la laboral) del país y la desintegración y descomposición de su núcleo familiar. Anulación del movimiento estudiantil como factor crítico que debería interesarse y proponer soluciones a la gran crisis que afecta a las universidades.

PROPUESTAS PARA COMENZAR A ENFRENTAR EL COLAPSO UNIVERSITARIO:

  1. Lucha para recuperar la democracia dentro de las universidades, tanto las autónomas como las controladas por el gobierno, esto pasa en la actualidad por la renuncia de todas las autoridades universitarias —Consejos Universitarios, Rectores, Decanos, Directores de Escuelas y Departamentos, Consejo de Facultad y de Escuela, Claustros Universitarios, Asambleas de Facultades y delegados estudiantiles— y gremiales, para propiciar la constitución de un gobierno universitario de crisis que permita construir un plan de emergencia académico-administrativo que conduzcan a las universidades en esta época de colapso institucional.
  2. Exigir la renuncia de los directivos de FAPUV, FTUV y todas las federaciones sindicales del sector universitario para la realización inmediata de elecciones que nos lleven a contar con nuevas juntas directivas que den repuesta a la situación crítica que viven nuestras universidades.
  3. Exigir al ministerio respectivo y a los FUNDACITES  regionales la convocatoria inmediata de asambleas de investigadores e innovadores para debatir la crisis de la investigación científica del país y generar propuestas para superarla. Dichas asambleas elegirían nuevas autoridades provisionales de los FUNDACITES mientras se reglamenta ese mecanismo de manera democrática.
  4. El propio ministerio que se ocupa del sector universitario debe ser renovado designando como ministro y viceministros a universitarios calificados que tengan una meritoria y considerable trayectoria académica en procura de instituciones que aporten al desarrollo nacional independiente y propongan soluciones a los principales problemas del pueblo trabajador.
  5. El plan de emergencia debería contener entre otras acciones:

E.1. Establecer la democracia participativa y protagónica consagrada en nuestra Constitución Bolivariana. Realizando asambleas de estudiantes, profesores, administrativos y obreros en cada universidad, para debatir, proponer y aprobar programas mínimos de medidas urgentes a tomar en cada institución, así como las que se le exigirán al gobierno nacional (como es el caso de recuperar los salarios reales de los universitarios).

E.2. Ejecución de los mecanismos de lucha gremial que sean necesarios para conquistar una verdadera nivelación de los salarios universitarios, teniendo en cuenta que han declinado por más de cinco años hasta llegar a niveles inhumanos. Sólo la lucha organizada de las comunidades universitarias logrará conquistas que permitan avanzar en el enfrentamiento y superación de la crisis actual, evitar que continúe la deserción de profesores y hacer más atractiva la participación en concursos universitarios para docentes.

E.3. Exigir soluciones al problema del transporte universitario. Que el Ministerio, Gobernaciones o  Alcaldías las unidades automotoras universitarias y  doten de lubricantes, cauchos y acumuladores aquellas que se encuentren paralizadas por la falta de estos insumos. Que se establezcan rutas financiadas por la Gobernación y las Alcaldías.

E.4. Que se ejecuten planes de reactivación de los comedores a través de organismos como Mercal para surtirlos de productos para la elaboración de los almuerzos donde tengan acceso los estudiantes, empleados, obreros y profesores. Que se establezca una coordinación que supervise el buen funcionamiento de esta política.

E.5. Que se haga un plan para abastecer de insumos necesarios a los laboratorios de las universidades. Y precisar convenios para que desde los mismos laboratorios universitarios se produzcan insumos para la industria y productos elaborados de consumo masivo.

E.6. Definir y ejecutar proyectos de producción agropecuaria, industrial y servicios de acuerdo a las capacidades instaladas en cada universidad (laboratorios, centros de computación, granjas agrícolas), con el financiamiento respectivo y con personal de las mismas instituciones, incluyendo al estudiantado de las carreras involucradas.

E.7.  A través de los fondos editoriales del Estado dotar de libros a las bibliotecas.

E.8. Rescatar inmediatamente la infraestructura, salones, laboratorios, oficinas, baños, bibliotecas, cafetines y equipos de computación, así como garantizar la continuidad de los servicios (flujo eléctrico, agua, internet, telefonía fija y otros). Aquí podrían ayudar las escuelas de ingeniería, arquitectura y computación de cada una de las universidades. Todo esto también contando con personal dentro de las universidades.

E.9. Que se instaure un sistema de horarios compacto y aprovechando el mayor tiempo posible por día para que los alumnos no se desplacen todos los días a la Universidad.

E.10. Que se dote de un sistema de vigilancia permanente (diurna y nocturna) con un personal calificado, libre de antecedentes penales y con un sentido de pertenencia y respeto hacia los bienes y hacia el personal universitario en general. Que el sistema de cámaras sea revisado y se le realice mantenimiento constante a fin de que cumpla con su cometido oportunamente.

Ratificamos que la crisis universitaria está directamente derivada de la crisis social, política, económica y moral del país, a saber, el colapso de la economía bajo el peso de la giga inflación, la devaluación del signo monetario derivada de una muy equivocada política gubernamental profundizada por la corrupción y la mala gerencia. A lo que se ha unido en el último año el cerco financiero que le ha tendido el imperialismo a Venezuela, bajo el formato de "sanciones", que no son otras que medidas coercitivas, ilegales e inhumanas que profundizan y exacerban todo lo que hay de errado en las políticas económicas del gobierno, si es que hay alguna política de estado frente a este cerco y los fenómenos concomitantes que acarrea consigo. Allí está el nudo gordiano de la situación actual y cualquier remedio a la crisis y el virtual colapso de las universidades pasa ciertamente por este punto. 

Es apremiante que el estado adopte medidas fiscales, cambiarias y monetarias, con carácter urgente, con la celeridad que el problema merece, en lugar de estarse regodeando en la tesis de la "guerra económica". Guerra que existe y es abierta, sobre todo en la última etapa con las medidas adoptadas por la administración Trump, pero que no puede seguir usándose como excusa para ocultar los déficits de política económica del Estado venezolano, para atender los efectos devastadores de la crisis que se ha desatado sobre el pueblo venezolano.

Maracaibo, Mérida, Valencia, Barquisimeto. 13 de junio de 2018.

Roberto López Sánchez - LUZ

Johnny Alarcón Puentes - LUZ

Lino Meneses - ULA

Jesús Puerta - UC

Karina Navarro - LUZ

Zaidy Fernández Soto - LUZ

Fernando Sánchez Salas - LUZ

Belinda Colina Arenas - LUZ

Carlos Alberto Añez - LUZ

Gladys Gordones Rojas - ULA

Darío Gómez – UPTAEB

Hugo Méndez – UNERMB

Marysol Ansa – LUZ

José León Uzcátegui – UC

Rafael Durán – UC

Jesús Urbina – UC

Freddy Bello - UC



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