Múltiples hurtos dejan al IMT casi inoperativo

En el Instituto de Medicina Tropical de la UCV se robaron hasta las bacterias

Los trabajadores de la institución se encuentran desesperanzados ante la desidia de autoridades nacionales y universitarias

Los trabajadores de la institución se encuentran desesperanzados ante la desidia de autoridades nacionales y universitarias

Credito: Contrapunto

25-01-18.-La cantidad de servicios que presta el IMT disminuyeron a causa de los robos. De casi 30 exámenes médicos ahora solo se pueden hacer cuatro: toxoplasmosis, toxocariasis, descarte de enfermedad del chagas y hepatitis B (VHB)

Del Instituto de Medicina Tropical (IMT) de la Universidad Central de Venezuela (UCV) se lo llevaron todo. Neveras, puertas, cerraduras, lámparas, bombillos, aires acondicionados y tubos de ensayos fueron robados. Ni los ratones de laboratorio, ni las bacterias se salvaron de la más reciente acción de la delincuencia que azota al organismo desde hace dos años.

Desde 2016, cuando comenzaron los hurtos, sus trabajadores ya perdieron la cuenta de las veces que los ladrones han entrado para desmantelar el instituto.

Hasta octubre del año pasado tenían registro de más de 60 robos, pero en lo adelante ha ocurrido con tanta frecuencia que ya no tienen certeza de la cifra. Se hizo una práctica común, a la que los trabajadores no se acostumbran y por la que responsabilizan tanto a las autoridades de la casa de estudio, como a los organismos que deberían velar por la seguridad del instituto: "desidia", así lo resumen.

Jefferson Muñoz, técnico del laboratorio de inmunología del IMT, desconoce si existe abierta una investigación del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) por alguno o varios de los robos, aunque los funcionarios del organismo acudieron en diversas oportunidades al instituto luego de los sucesos.

A la fecha no se tiene tampoco un pronunciamiento de las autoridades de la UCV. La única ayuda que han recibido de las universidad fue para el desmalezamiento de la entrada que comunica los espacios del instituto con el barrio La Charneca, en un intento por prevenir los robos.

Con cada robo desaparece la esperanza de volver a tener un espacio de trabajo acorde para seguir prestando los servicios de investigación, docencia y prácticas profesionales, coincidieron tres los trabajadores del Instituto de Medicina Tropical con los que conversó Contrapunto en esta visita.

Se sienten abandonados ante la indolencia: "Pareciese que el objetivo fuese desmantelar la universidad", dijeron.

Los trabajadores han tenido que improvisar soluciones ante la falta de ayuda. Entre ellas, mover a otros laboratorios el mobiliario de cardiología para poder atender a los pacientes con chagas. Otra de las soluciones ha sido tener que llevarse algunos equipos a sus casas para poder custodiarlos.

Muñoz recalcó que son los empleados del Instituto de Medicina Tropical quienes asumen los costos de la reparaciones. "Si se daña un tubo nosotros mismos lo arreglamos", afirmó.

Se robaron hasta los animales

Un chorro de agua recibe a quienes se aproximan al terrario, donde antes habitaban serpientes y otros animales que también fueron robados.

El bote es causa del robo de una tubería, que no puede cerrarse porque afectaría el bioterio.

En el terrario estaban las serpientes que se utilizaban para estudios y extracción del veneno necesario para la fabricación de suero antiofídico con el cual tratar mordeduras. Este suero ya no se elabora porque no hay condiciones de trabajo.

El laboratorio de péptidos, que estaba en plena remodelación, también fue robado. De allí se llevaron el mobiliario. Los padrones rompieron las paredes para llevarse poceta, lavamanos, llaves, tuberías y enchufes.

"Aquí no tenemos ni luz porque las lámparas se las llevaron, no dejaron nada. Este era mi trabajo donde acudía con todo el amor para atender a los reptiles; ahora me deprimo", contó Angelina Guillén, quien tiene 25 años de servicio en el instituto.

Guillén se encargaba de atender a las serpientes: alimentarlas, bañarlas y cuidarlas. También tenía a su cargo arañas y escorpiones, a los que les daba de comer grillos y cucarachas que criaban en la institución. Ahora su día se va en esperar a que pasen las horas para volver a su casa.

"De todos mis años de servicio, los últimos dos los he visto caer al piso. Yo no quería irme así", manifestó Guillén, a quien también le gustaba trabajar con los estudiantes de medicina para enseñarles sobre los reptiles. Esta práctica desapareció.

Los delincuentes se llevaron hasta los animales de laboratorio infectados con parásitos como el T. Cruzi, causante de la enfermedad del chagas.

La salud de los hampones está en vilo, porque un chipo puede picar un ratón y comenzar así un foco de infección.

A duras penas

El IMT tuvo que reducir los servicios que prestaba.

De los casi 30 exámenes médicos que ofrecía, ahora solo puede garantizar 4: toxoplasmosis, toxocariasis, descarte de enfermedad del chagas y hepatitis B (VHB).

"Solo se está atendiendo a 12 pacientes diarios, cuando antes se atendía un aproximado de 300 casos semanales", indicó Muñoz. En el instituto también se trata a mujeres embarazadas y pacientes con VIH.

Desde hace más de un año el IMT no recibe a los estudiantes de medicina a quienes les enseñaba a identificar agentes patógenos como el T. Cruzi. Ahora los tienen que ver en un libro y no como lo hacían antes: en los microscopios, que también se los llevaron. Los animales de experimentación corrieron con la misma suerte.

"Cada uno de estos animales representa a una persona real que está siendo tratada, por lo que se está perdiendo toda la investigación y los tratamientos para curar", acotó el técnico del laboratorio de inmunología.

El biotero, ente encargado de suministrar los animales para la experimentación, está totalmente desmantelado. Se robaron gallinas, conejos, ratones, computadoras, microscopios, uniformes, carretillas, sillas y hasta la comida de los animales, aseveró José Jáuregui, trabajador del instituto con 24 años de servicio.

Por los espacios solo corretean un conejo y dos gallinas.

"Todos los fines de semana se meten a robar. Cuando llego los lunes consigo laboratorios abiertos y paredes destruidas. Son tan rateros que se llevan todo a su paso, y lo que no, lo destruyen: de 40 peceras solo quedan 5", relató.

Pese a esta situación Muñoz destacó que el instituto sigue aportando 14 investigaciones científicas cada año, pero el único apoyo que nos dieron fue un aporte de 2.500 bolívares por ganar el premio Doctor "Luis Razetti" a la Investigación Científica.

Entre los aportes del IMT se encuentra haber descubierto el primer caso de chaga de transmisión oral que cuenta con la literatura más grande hasta ahora realizado y en consecuencia la atención que le ofrecen a la población de Chichiriviche de la Costa, afectada por la transmisión de esta enfermedad.

A duras penas, pero con compromiso, siguen prestando el servicio a la comunidad que acude a los espacios de la UCV en busca de un diagnóstico efectivo contra las diversas enfermedades que son propias del trópico. Es lo que queda.

 



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La fuente original de este documento es:
contrapunto (http://contrapunto.com/noticia/en-el-instituto-de-medicina-tropical-se-robaron-hasta-las-bacterias-182840/)



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