Lucha de clases y movimiento estudiantil

El sector estudiantil se ha caracterizado históricamente por su capacidad de movilización, su accionar combativo, y sobre todo por su papel fundamental en la agudización de las contradicciones de clase de cualquier sociedad. Venezuela ha sido testigo de crisis políticas, donde el movimiento estudiantil ha sido protagonista de primer orden. Allí se destacan, el Frente Universitario, organización estudiantil que cooperó notablemente para que se lograra el derrocamiento del dictador Marcos Pérez Jiménez (enero de 1958). Los estudiantes revolucionarios que emprendieron la lucha armada en los años sesenta. Y todos los movimientos estudiantiles que en las décadas siguientes, ejercieron la protesta y la resistencia. Donde por mencionar algunos, se pueden reseñar los compañeros de la Universidad de Carabobo que participaron y fueron masacrados en el contexto de las insurrecciones cívico- militares de 1992, y la lucha que adelantamos los estudiantes a favor del pasaje estudiantil y contra el PLES, Proyecto de Ley del presidente Caldera que en los años noventa pretendía privatizar la Educación Superior.

Es necesario aclarar que, en todos los ejemplos mencionados, ha sido el Movimiento Estudiantil Revolucionario en sus diversas expresiones, el principal protagonista. El cual se ha enfrentado y ha sido perseguido por todo un sistema de poder; un estado burgués que además de lacayo del imperialismo, ha mostrado siempre y sin vergüenza su carácter represivo y asesino. A una estructura antidemocrática, cómplice y justificadora de dicho estado, como lo ha sido la Universidad venezolana, encarnada en sus autoridades. Y a la descalificación de los sectores poderosos del país a través de los medios de comunicación de su propiedad.

Ahora bien, más allá de los análisis históricos, es preciso reflexionar la situación actual. Que nos presenta un movimiento estudiantil que cuenta con ostentosos recursos y con un despliegue comunicacional, que se moviliza en contra de un proceso social y político, cuya finalidad es construir una sociedad libre y soberana, que elimine para siempre la explotación y la injusticia del sistema capitalista. A estas alturas ya es obvio que existe una contradicción. Donde cabe preguntarse, en qué momento y en qué circunstancia, el movimiento estudiantil se ha convertido en un defensor de los intereses del imperialismo y de la burguesía. Y principalmente, cuándo el movimiento estudiantil se convirtió en una fuerza de la derecha venezolana.

La respuesta es simple. El movimiento estudiantil nunca ha sido exclusivo de una tendencia política. Por tanto es imprescindible revisar las condiciones de cada momento histórico:

1- En el periodo de la “democracia adecopeyana”, los movimientos estudiantiles, con un discurso claro y argumentos sólidos, y en conjunto con trabajadores del campo y la ciudad, mujeres, pueblos originarios, vecinos y muchos otros sectores, luchamos en contra de un modelo de sociedad, el modelo capitalista. Independientemente que la coyuntura sirviera como escenario para concretar la lucha, y trascendiendo lo reivindicativo, todas las movilizaciones y protestas tenían un objetivo. La transformación de la sociedad mediante la destrucción del estado burgués.

2- En el contexto del proceso revolucionario que se desarrolla actualmente, un movimiento estudiantil inédito y muy particular (donde participan estudiantes de universidades y colegios privados, y sectores de la universidad pública que nunca habían protestado), en conjunto con Fedecámaras, los jerarcas de la iglesia católica, los sectores políticos herederos del punto fijismo, ¡los rectores de las universidades! y los medios de comunicación privados, pretenden imponer el modelo de sociedad neoliberal, con un discurso que además de mediocre carece de argumentos.

Este escenario permite una lectura que sin lugar a dudas es esclarecedora. El movimiento estudiantil, como ya se ha mencionado anteriormente, se oponía al capitalismo y expresaba su solidaridad con las luchas populares de los excluidos en este país (que paradójicamente representan la mayoría del pueblo venezolano). Mientras que el tan publicitado sector estudiantil actual, se identifica con el capitalismo, y es defendido por los sectores oligárquicos, que antes se dedicaron a descalificar y perseguir al movimiento estudiantil. Contando con los medios de comunicación, como sus aliados más explícitos. Los mismos medios que nunca ofrecieron espacios de difusión y opinión a los estudiantes, y nunca denunciaron las constantes y múltiples violaciones a derechos humanos y acciones represivas de los gobiernos adecopeyanos.

Como se enunció, las contradicciones son obvias. Y es lógico que esto ocurra, pues el tan publicitado movimiento estudiantil de la actualidad, concreta en su seno la división social de clases propia del sistema capitalista. Por tanto, no es de extrañarse que un sector del movimiento estudiantil que nunca protestó, que no luchó por las reivindicaciones sociales del pueblo, que no movió un dedo por transformar el modelo de universidad neoliberal, que siempre fue cómplice de la persecución, represión y el asesinato de sus compañeros, que calló ante el proyecto de privatización de la educación y que se cree una élite intelectual por acceder a un espacio que ha estado cerrado a las mayorías. Por todas las razones enumeradas, no es de extrañarse que ahora, este sector del movimiento estudiantil represente los intereses de una clase social específica, la burguesía, aunque en muchos casos éstos estudiantes no pertenezcan a ella.

Por eso no es de extrañarse que en todas las instituciones, que en todos los sectores y que en todos los espacios, existan contradicciones y divisiones. Al contrario, es lo más normal y previsible, pues atravesamos un momento histórico que se caracteriza por presentar un escenario donde la lucha de clases se expresa por doquier. Es un contexto donde el pueblo trabajador, los campesinos pobres, los excluidos, los intelectuales, profesionales y estudiantes que defendemos la tendencia revolucionaria, hemos decidido, en conjunto, agudizar las contradicciones de clase. En otras palabras, hemos decidido asumir aquí y ahora, la vital tarea de construir una sociedad justa e igualitaria. Verbigracia; el Socialismo Bolivariano, en y del siglo XXI.


*Estudiante

ULA Táchira

Miembro del Colectivo Revolucionando

Cordero Estado Táchira

boltxevike89@hotmail.com


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Jorge Forero*

Integrante del Colectivo Pedro Correa / Profesor e Investigador

 boltxevike89@hotmail.com      @jorgeforero89

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