¿De qué se ríe, señor ministro?

Que quede bien claro: una cosa es defender los procesos revolucionarios, y otra muy distinta acompañar a un gobierno que, trajeado de socialismo, golpea a la clase trabajadora, estimula y practica la corrupción en todos sus niveles jerárquicos, se reúne y negocia con la burguesía monopolista, reprime y censura a quienes han querido levantar sus voces de descontento.

La última adquisición de Maduro para su tren ejecutivo es uno de los más sofisticados practicantes del oportunismo (en un gobierno donde abundan los oportunistas, con contadas excepciones). El problema aquí no es, por supuesto, el oportunismo, ya consagrado y convertido en praxis metodológica para ascender en la trama política. El asunto es que, mientras las condiciones de vida de los trabajadores venezolanos se hacen cada vez más precarias, con salarios de hambre y destrucción constante del poder adquisitivo, el presidente y sus ministros juegan al engaño, la burla, la ambigüedad, la disuasión, toda una tramoya goebbeliana creada y seguramente todavía dirigida por el célebre psiquiatra de Miraflores.

Burla: no hay otra forma de definir lo que el nuevo ministro de educación dijo en una entrevista, el pasado 3 de mayo. Quienes pudimos abrir la página de Aporrea (víctima de bloqueo por parte de las proveedoras estatales), o quienes vieron la entrevista en vivo en Globovisión, presenciamos una muestra más de cómo se pretende (revistiendo la verdad con el espurio palabrerío de costumbre) insultar la inteligencia del pueblo, un pueblo que está plenamente consciente de las agresiones y bloqueos impuestos desde Washington, y que está dispuesto a defender su soberanía, pero también sus conquistas, su salario, su derecho a una vida digna, derecho que le está siendo negado y confiscado por quienes conducen el país.

Las declaraciones de Piñate, tratando de explicar que el pueblo debería estar agradecido con el nuevo salario mínimo porque, de no tenerlo, "no pudieran comprar nada", y que los precios varían por regiones, que no es lo mismo comprar en Caracas que en San Fernando de Apure (un razonamiento de pensamiento profundo, tal vez quiso decir que vayamos a comprar queso en Apure), para luego querer escabullirse afirmando que habrá personas que no podrán comprar un kilo de queso, pero sí medio kilo (ergo, vas pal cielo y vas llorando), nos hacen recordar aquellos tiempos del más connotado puntofijismo de finales de los años 80, cuando ante la gravedad de la crisis y en medio de nefastas políticas neoliberales, los emisarios de CAP trataban de maquillar la realidad con pintorescas frases y escaramuzas.

Es momento de retomar el proyecto bolivariano de liberación nacional, contra el reformismo, el entreguismo, el neoliberalismo y el imperialismo. Recordemos a Alí: "El pueblo es sabio y paciente". La sabiduría crece y la paciencia se agota, el tiempo no da más para seguir soportando el cinismo de quienes nos gobiernan. Y a este señor Piñate, bufón de palacio, solo resta decirle, parafraseando a Mario Benedetti y luego de ver el desparpajo, la indolencia y la sonrisita con las que dio sus ya consabidas declaraciones:

"Seré curioso

señor ministro

de qué se ríe

de qué se ríe"

 

echeshire68@gmail.com



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