Transformación del rol estudiante-docente en el sistema educativo nacional

En la pandemia, las técnicas educativas de enseñanza-aprendizaje cambiaron en 180 grados y no digo 360 grados porque en nuestro país existen instituciones educativas que manejan la educación a distancia y online, pero la gran mayoría aun cuando normalmente conocían las tecnologías no las pusieron en práctica y ahora andan en una carrera contra el tiempo para difundirlas, y eso es bueno para todos.

Pero aún, existe una relación que debe revisarse, mejorar y transformarse que es el rol estudiante- docente, donde el estudiante este consciente que los aprendizajes depende de él en forma individual y grupal, que la creación de conocimientos es un hecho colectivo en el cual las potencialidades individuales se pongan a la orden de lo social y así, tomar conciencia del compromiso dentro de su entorno, sea éste compañeros de aula, comunidades, sociedad, organizaciones, instituciones y otras.

Existe una gran cantidad de escritos sobre habilidades para trabajar a distancia, las cuales deben ser comprendidas, interpretadas y reflexionadas por los estudiantes y docentes, pero el estudiante debe tener la claridad de que el docente es un medio de orientación y guía para sus aprendizajes y no un dador de clases magistrales, y que él no puede seguir siendo un ente pasivo dentro de un ambiente de clase sino que sea el protagonista de sus aprendizajes, proactivo, con actitud crítica y hacedor. Muchos autores de la pedagogía claman para que los aprendizajes sean autoaprendizajes dirigidos por docentes y eso nos daría un estudiante más investigativo, interpretativo, creativo y empoderado de lo que desea aprender, donde el docente sea un motivante estratégico para ello.

Estas ideas, llevan consigo el deber de incluir dentro de las mallas curriculares educativas, desde el inicio del sistema educativo, unidades curriculares que induzcan y orienten a los niños, jóvenes y adultos al autoaprendizaje dirigido y orientado, donde se enseñarían técnica, herramientas, habilidades y estrategias de como enrumbarse en ello por sí mismos y donde se tome consciencia de que la producción, tanto intelectual, económica y de otra índole es importante para que nuestro país enfrente los desafíos que tiene en el presente y en especial en el futuro, como un país potencia donde lo queremos enrumbar.

Esta nueva pero vieja visión que han tenido muchos pedagogos pero que no la han podido llevar a cabo en la práctica traería nuevas epistemologías e heurísticas que fortalecerían la educación, investigación, ciencia y tecnología, y donde nuestros egresados de universidades tendrían una visión y misión diferentes a las actuales, tales como ser grandes emprendedores con compromiso social, con autocontrol, independencia, seguridad en sí mismos, motivación, empoderamiento, disciplina, disposición, cumplimiento de metas u objetivos, manejo en el tiempo y espacio, manejos eficiente de las TIC, comunicativos e interactuantes, por decir algunos.

En Venezuela tenemos una gran cantidad de excelentes educadores, pero debemos seguir, interpretar y comprender a Simón Rodríguez y a Luis Beltrán Prieto Figueroa que tanto le dieron a la educación y dejaron sus legados a nuestro país y a Latinoamérica y el Caribe, en el ámbito de las enseñanzas y los aprendizajes, pero que aun en esta época no los hemos logrado descifrar realmente en sus enseñanzas para fortalecer el sendero educacional de la patria y que redunde en un conglomerado de emprendedores productivos donde se transforme el rol estudiante-docente.

 

gamboagustavo17@gmail.com



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