Disposición emocional para enseñar y aprender a distancia en tiempos de pandemia

La motivación es un componente psicológico que orienta, mantiene y determina la conducta de un estudiante antes, durante y posterior al proceso de aprendizaje. Durante el proceso motivacional la tensión producida por la percepción de una carencia, mueve al estudiante a mantener un comportamiento de búsqueda y esfuerzo por logros concretos, que satisfagan su necesidad y reduzcan la tensión imperante. Son fuerzas psicológicas que lo mueven a actuar en la dirección correcta para lograr la satisfacción de alcanzar una meta. Es un estado emocional primario, como proceso psicobiológico responsable del desencadenamiento, el mantenimiento y el cese de un comportamiento emocional individual, donde el docente debe dirigir ese comportamiento hacia la satisfacción del estudiante, de aprender algo nuevo de manera significativa en un ambiente mediado por la tecnología.

Los comportamientos emocionales influyen en el rendimiento de nuestros estudiantes que aprenden a distancia, ya que determinan la disponibilidad de los recursos de atención, el estado de ánimo que puede influir en la recuperación de la memora, la autorregulación, el seguimiento, la implementación de estrategias de aprendizaje y los resultados obtenidos en la evaluación y autoevaluación. En tal sentido, los comportamientos emocionales facilitan el uso de estrategias de aprendizaje, para la elaboración y organización del material de estudio y el pensamiento crítico. Por tanto, se impone determinar ¿cómo trabajar eficazmente los comportamientos emocionales de los estudiantes en el aula de clases mediada por la tecnología? Esto puede lograrse diseñando entornos de aprendizaje emocionalmente eficaces e intervenciones dirigidas a regular las distintas emociones académicas del estudiante. Además, orientar el entorno hacia el aprendizaje autorregulado, promoviendo emociones positivas de aprendizaje, tanto a nivel individual como grupal, donde a través del aprendizaje colaborativo se logre determinar si el estudiante resulta competente para auto dirigir su aprendizaje. Para ello, los docentes debemos evitar utilizar estándares de comparación generalizada para evaluar el desempeño, promoviendo la evaluación personalizada, que permita favorecer tanto el éxito individual como el colectivo, así como generar emociones positivas.

Todo lo anterior, va a posibilitar al estudiante tener acceso al conocimiento al realizar una traducción y reconstrucción del mundo a partir de signos, ideas, discursos y teorías diversas, logrando aprendizajes pertinentes, significativos y eficaces, porque los va a preparar para poder comprender que el conocimiento se construye desde los puntos de vista de la unión y la separación, de la síntesis y el análisis. En tal sentido, el rol del educador será más que transmitir información, enseñar a los educandos a aprender por su propia cuenta, desarrollando los contenidos instruccionales desde su grado de complejidad e implicación.

Ahora bien, la disposición emocional de docentes y estudiantes en educación a distancia (EaD) se vincula a los conceptos de inteligencia emocional y aprendizaje emocional. La inteligencia emocional permite al docente influir en sus estudiantes para evitar que estados emocionales de angustia, interfieran con las facultades personales de aprender, en la capacidad de empatizar, de confiar en el docente y los demás estudiantes. En la capacidad de influir para perseverar en el empeño a pesar de las frustraciones, a regular los estados de ánimo, controlar los impulsos y diferir las gratificaciones. Para ello, el docente debe intervenir individual y colectivamente para que los estudiantes sean capaces de controlar y redimensionar sus impulsos; motivarlos, a actuar bien con los demás; ser autoconsciente, para reconocer, comprender y saber actuar ante diferentes estados emocionales; ser empático, al sentir y palpar las necesidades propias y la de los demás; así como, relacionarse y socializar, para desarrollar estrategias que promuevan relaciones afectivas. Sin embargo, desde el punto de vista educativo se utiliza el término educación emocional, para referirse a la capacidad de aumentar el bienestar personal y social del educando, que requiere que el docente sistemáticamente pregunte a sus alumnos: cómo te sientes, cómo crees que se siente tu compañero, cómo te sentirías en el lugar de tus compañeros, por qué crees que has hecho algo para propiciar tu aprendizaje y el del colectivo y qué habrías podido hacer además de lo que hiciste. Todo ello, contribuye a entender las motivaciones y emociones que están en la base de los conflictos y empezar a resolverlos. Contribuye a fomentar el aprendizaje emocional.

Sin embargo, para lograr el aprendizaje emocional el docente debe: estimular la cooperación, la solidaridad y la creatividad en los alumnos, exaltando el carácter ético y acentuando las actitudes académicas; liderizar, creando, innovando u originando de sí mismo la obra educativa que trasciende a sus alumnos; enfocar los debates académicos teniendo en cuenta el punto de vista de los estudiantes y el carácter ético de la discusión; así como, ejercer su autoridad a partir del reconocimiento de sus alumnos, con quienes interactúa y comparte su posición, normas y valores. También, el docente en su proyección hacia lograr la disposición emocional de sus estudiantes, necesita plantearse el esquema de necesidades educativas compuesto por un conjunto de habilidades sociales, que lo lleven a entender que ser empático, es saber lo que piensan o sienten los estudiantes; que mantener una actitud empática, es demostrar que entiende, escucha y está en sintonía con sus estudiantes; que ser auténtico, es actuar con honestidad y saber ganarse la confianza de sus estudiantes; que poseer conciencia situacional, es saber leer las actuaciones e interpretar comportamientos; así como, que ser claro y transparente, es actuar con claridad ante las diversas situaciones que aquejan a sus estudiantes.

Pero, en EaD existe una séptima habilidad social relacionada con la tecnología. El cambio en la manera de crear, compartir y distribuir información haciendo uso de las nuevas tecnologías constituye la base, que permitirá crear una nueva estructura innovadora de aprendizaje en los estudiantes que aprenden a distancia. Para ello, en primer lugar, el docente debe mantenerse actualizado sobre los principales avances tecnológicos, que le sirvan como apoyo al proceso educativo. En tal sentido, podrá promover y estimular el uso de las redes sociales, la producción de contenidos educativos para el intercambio social, el uso del software social mediante herramientas sencillas e intuitivas, fomentar sitios de contribución colectiva aprovechando la arquitectura de participación que brinda Internet y las redes sociales, entre otras. Además, como apoyo a esta habilidad tecnológica en el VII Encuentro Internacional de Educación, organizado por la Fundación Telefónica entre los años 2012 y 2013, se presentaron 6 visiones de la nueva pedagogía tecnológica. El aprendizaje invisible de John Moravec y Cristobal Cobo, la metodología TPACK de Judi Harris (technological pedagogical content, knowledge), la creatividad de Richard Gerver, el conectivismo de George Siemens, el aprender haciendo de Roger Schank, así como la educación personalizada de David Albury

El aprendizaje invisible John Moravec y Cristobal Cobo plantea que la tecnología es invisible y constituye un medio para que el estudiante realice sus tareas, pero nunca se instaura como un fin, siendo el reto: ¿cómo utilizar las tecnologías en el proceso de enseñanza y aprendizaje que se da en el aula de clases a distancia para que el estudiante aprenda? La metodología TPACK de Judi Harris, se fundamenta en la introducción de una tecnología en el aula de clases con una filosofía detrás de ella, que aborda el proceso educativo a distancia desde una triple perspectiva: pedagogía, contenido y tecnología. Su reto es: ¿cómo abordar el proceso educativo que se da en el aula de clases a distancia desde esa triple perspectiva? La creatividad de Richard Gerver, se presenta como la capacidad para encontrar cosas nuevas, explorarlas, moldearlas y jugar con ellas, para adquirir un nuevo concepto o habilidad acerca de algo. El aprendizaje se centra en preparar a los alumnos para resolver problemas. Su principal reto es: ¿cómo ser creativo con los estudiantes, lograr que ellos lo sean y aprendan significativamente a distancia? El conectivismo de George Siemens, está basado en considerar el conocimiento como una red que permite conocer las ideas y conectarlas entre sí, para determinar el nivel de aprendizaje del individuo. En tal sentido, los docentes deben enseñar a sus alumnos a diseñar y evaluar redes para crear conocimiento. De ahí se desprende como reto: ¿cómo enseñar a los alumnos a diseñar y evaluar redes a distancia?

El aprender haciendo de Roger Schank, consiste en reducir la brecha que existe entre el aprendizaje que ofrecen los centros educativos y el aprendizaje natural, que llevan a cabo los seres humanos y los animales cuando hacen cosas. Nadie aprende a patinar o a montar en bicicleta leyendo un libro, sino efectuando dichas acciones y, por supuesto, cayéndose. Las personas no aprenden porque se les habla, sino cuando intentan hacer algo y fracasan, cuando intenta descubrir por qué, en ese momento aprenden. Esto conlleva a preguntarse como reto: ¿cómo hacer que los alumnos aprendan haciendo de manera significativa a distancia? La educación personalizada de David Albury, destaca que la educación es esencialmente personalizada cuando tiene sus raíces en el propio alumno, en sus pasiones y capacidades. Cuando es personal, integrada, conectada, cocreada, colaborativa y generadora de poder. Por ello, los docentes estamos obligados a transmitir a los alumnos, la habilidad de descubrir el repertorio adecuado para cada circunstancia, de manera flexible, transformable y maleable. Donde cabe preguntarse como reto: ¿cómo lograr la educación personalizada de los estudiantes y que estos a su vez aprendan de manera significativa?

Por ello, el principal reto de los docentes y estudiantes que enseñan y aprenden a distancia durante la pandemia, es trabajar por mantener una disposición emocional que permita buscar lo nuevo; lo que no se ve; lo que requiere esfuerzo de concentración y búsqueda; lo que genera complejidad, porque resulta desordenado, enredado y ambiguo, por lo que se impone descubrirlo para ordenarlo, clarificarlo, distinguirlo; así como, lograr jerarquizarlo, para aprenderlo significativamente en ambientes mediados por la tecnología y la complejidad.

 



Esta nota ha sido leída aproximadamente 547 veces.



Sergio Teijero Páez

*Doctor en Educación. Post Doctor en Ciencias Sociales. Profesor e Investigador Titular UCV / UNEXCA

 steijero@gmail.com      @steijero

Visite el perfil de Sergio Teijero Páez para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:


Notas relacionadas