Vuelta a clases democrático y social

El capital internacional se babea con la sola idea de volver a arrebatarnos nuestros recursos. Les importa un carajo el Covid19 y los estragos que causa. Si tienen dudas, revisen las estadísticas de aquellos países en donde la derecha rige lo poco que pueda quedar de destino para la clase patenelsuelada. Ni la cuarentena misma logró menguar la brutal -advertida por Bolívar en su momento- escalada de bombardeos humanitarios gringos -a confesión de parte- contra la economía por parte de los socios del carnicero del Mozote y sus aliados, el cerco comercial, robo-congelación de fondos del pueblo venezolano, expropiación de empresa petrolera de refinación y hasta los ingleses lejos de la herencia de Beowulf, muy a lo Grendel, coño nos robaron nuestro oro.

Aguas arriba del caudaloso Orinoco Padre, nuestra patria lucha titánicamente en la búsqueda de los mecanismos democráticos que nos permitan consolidar un compromiso histórico inscrito en las líneas de nuestro glorioso librito azul bajo la premisa paradigmática del estado democrático y social de derecho y de justica. En nuestra tierra hoy como ayer, germina esa semilla tierna que encarna la gran apuesta filantrópica de redención política y social. No es poco lo que el liderazgo bolivariano revolucionario le ha entregado a los herederos de Bolívar y Chávez. Pero el compromiso es ir caminando, más allá de la utopía. Conscientes -digo yo- de la trascendencia de la responsabilidad generacional entre manos, un grueso de soldados del ejército de sol esequibienses marchamo día para cumplir y hacer cumplir los principios axiomáticos inscritos en nuestro contrato social de 1999. Pero existe una maldita camarilla que con el pretexto de oligarquía revolucionaria, heredera legítima de quienes otrora traicionaron a Gual Y España . Enfrentando duros y cruentos embates, esperanzados en un futuro de equidad y justicia que hoy como nunca jamás con el presento estado de derecho constitucional hemos comenzado a probar, pandemia a cuestas, Venezuela se empina y apuesta a la educación.

Urge la vuelta a las aulas. Es impostergable la apertura de escuelas, liceos y universidades para que los hijos de la patrian socialicen el nuevo estado de derecho heredado del pensamiento y lucha de líderes propios y extraños. Comparto la preocupación del presidente obrero Nicolás Maduro por el regreso a clases para garantizar la reproducción del estado democrático y social de derecho y de justicia no sin antes pasearme por la histórica tragedia contractual magisterial, Covid19 incluido, con una deuda que marca con una "H" de "famélica" la profesión que he abrazado con orgullo por más de 30 años. A unas precarias condiciones laborales como las descritas anteriormente, se añaden aquellas propias del momento que nos azota: el elevado ritmo de contagio cada vez que se flexibiliza la pandemia al menos en Miranda, Caracas, Zulia, Apure y Táchira. Estoy seguro de que el gobierno irá progresivamente llamando a clases en aquellas regiones en las cuales el ritmo de contaminación sea bajísimo observacionalmente sistematizado a ritmo de tres a cuatro semanas, por lo menos. Pero las condiciones contractuales deben mejorar del cielo a la tierra en todos los niveles y modalidades de la educación pública. No podemos enviar a nuestros profesionales con hambre y desprotegidos socialmente a exponerse y a poner en peligro a nuestros hijos. Con experiencias exiguas en lo concerniente a educación a distancia y un sistema de telefonía del estado que al incluir más de 5 millones de usuarios descuidó la velocidad de navegación, la dotación de equipos para el docente, el acceso a Internet con fines académicos se perfila más como problema que como fortaleza. Muchos docentes no poseen vivienda propia y viven en apartados centros urbanos en los cuales el transporte público tortura y hasta frustra los más elementales, desinteresados y esperanzados filantrópicos anhelos de servir. Pero nuestro pueblo insiste en la educación. Nuestra gente le apuesta a salir adelante por la vía del esfuerzo. A pesar de la brutalidad guerrerística del capital endógeno y exógeno junto con sus socios del bando de la canalla y aquellos del capitalismo revolucionario, los venezolanos esperanzados en el estado de derecho democrático y social de derecho y de justicia seguiremos poniendo la fe, la esperanza y los muertos. Anhelamos la vuelta a clases con la misma vehemencia con la que deseamos mejores condiciones socioeconómicas para que valga la pena el esfuerzo de llevar a nuestros hijos al kínder, la escuela, el liceo y la universidad, ganen en el terreno de la lucha profesional mejores condiciones de vida y puedan hacer lo propio por los de ellos en el contexto, léase bien, del protagonismo y la participación, propias de una nación inspirada en la doctrina bolivariana, sin ningún tipo de discriminaciones.

La canalla oposicionista a fuerza de zancadillas y todo tipo de violaciones a los derechos humanos de las mayorías, ha estimulado el temple administrativo y sobretodo la creatividad gubernamental: Plan Bolívar 2000 y la Misión vivienda contra el robo en los desarrollos de viviendas; Misión barrio Adentro contra la salud atomizada y la negativa a atender la tragedia de la Guaira en el 99; Misión Rivas, Robinson y Sucre contra la educación segregacionista y discriminatoria; Misión Mercal y CLAP Comité Locales de Abastecimiento Popular contra la especulación alimentaria; Misión Identidad contra la fórmula puntofijista "acta mata voto"; Misión Negra Hipólita para salirse al paso a la proliferación de personas sin hogar, y tantas misiones más.

Hago un llamado a los entes gubernamentales correspondientes y opinión pública nacional general para que prive la sindéresis y el equilibrio y el retorno a clases -del mismo modo en que la lucha contra el Covid19- sea una contundente victoria sobre aquellos quienes estimulan la vuelta a clases con aviesos intereses. Pero es preciso asistir al sector educación en todas sus modalidades y niveles. Urge acceso equitativo a la salud y medicinas. Así mismo, a alimentación, uniformes y esparcimiento. Hay que profundizar el art 21 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. No puede ser que solamente CICPC, Dirección de la Magistratura, CNTQ, SENIAT entre otros que no logro recordar, posean sendos beneficios contractuales mientras amplios sectores de vitalidad crítica -de ellos depende la reproducción del modelo constitucional- pasen la dentera.

Por una auténtica unidad que nos conduzca monolíticamente a la defensa del ideario en el librito azul de la CRBV,

Profesor 

Consejero de la Universidad Nacional Experimental Simón Bolívar

Profesor de la Universidad Nacional Experimental de Caracas.

CREA Francisco de Miranda.

Profesor de Inglés Jubilado

Ministerio del Poder Popular de Educación.



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