Ideas para reflexionar sobre información y comunicación en la "educación a distancia"

El texto que exponemos tiene el propósito de establecer algunas consideraciones epistemológicas, teóricas y metódicas críticas inacabadas para la necesaria reflexión crítica sobre el uso informacional-comunicacional de la red de Internet en la educación y más particularmente en torno a la denominada "educación a distancia".

Sospecha sobre el uso informacional mediático.

Sobre el uso de la tecnología existe una valoración general hegemónica como entidad, instrumento o herramienta neutra, así como sobre la información, esto es, que se les considera sin tomar en cuenta que son expresiones de un contexto social, cultural e histórico que las constituye y que, por tanto, las hace vehículo de relaciones socioculturales que condicionan su uso y a quienes las usan. Este condicionamiento es pasado por alto o subestimado por quienes aceptan o recepcionan las Tecnologías de Información y Comunicación (TICs) y su uso informacional acríticamente. Entre los condicionamientos que expresa la tecnología y el informacionalismo y que se han obviado o subestimado está su consideración como técnicas de poder, de significación y de subjetivación como lo propuso Foucault (1985). Condicionamientos que deben ser recuperados para la valoración más integral de las TICs y su uso informacional.

Como efecto recursivo sobre el individuo, su subjetividad se constituirá cada vez más a partir de sus interacciones o socialidad virtuales en la red de Internet, en un sujeto disciplinado informacionalmente, un alienado usuario o consumidor dependiente simbólicamente de información y no un autónomo productor de bienes informacionales para la reflexión que nos ocupa, según sea su adicción informacionalista por Internet (frecuencia de uso) y tipo de uso (enmarcación sociocultural de su empleo), porque su uso exigiría cambios de comportamiento o conducta que serían inducidos. De este modo, la libertad de movilidad o desplazamiento del cibernauta está controlada de antemano por el sistema diseñado (complejo de programas, software, y sus soportes activadores, hardware). Los movimientos estarían anticipadamente calculados y se regirían por un abanico de opciones preestablecidas. El individuo aunque le pareciera que vive su libertad informativa, no configura el control de la red, al contrario, la red le controlaría su libertad.

Esa sería una nueva forma de ejercicio del poder que se invisibiliza en su acción pero se evidenciaría en sus efectos de subjetivación en los individuos que subrepticiamente serían modulados por los discursos al respecto y los nodos controladores de la red virtual. Con Internet y el sistema de control informacional se propiciarían novedosos modos articulados de socialización, subjetivación y gestión del poder. Se ha tornado tan relevante y decisivo el control y difusión de información que Virilio (2006) advierte como la información se ha convertido en la tercera dimensión de la "guerra total" capitalista, la infowar (guerra de la información) en tanto es una guerra masiva contra lo real y su representación, "una desrealización por doquier en la que el arma de la comunicación masiva es estratégicamente superior al arma de destrucción masiva" (p. 43). Para luego decir sobre la infowar de manera contundente "se trata de romper el espejo de lo real para hacer perder a cada uno (aliados o adversarios) la percepción de lo verdadero y de lo falso, de lo justo y de lo injusto, de lo real y de lo virtual" (p. 50). Esto desmistifica la presunta neutralidad e imparcialidad informacional mediática y la redefine como un campo de lucha por el poder que se da bajo la cobertura ideológica de la "libertad de información". Demandando por ello, repensar y reconceptualizar críticamente el poder mediático informacional desde los supuestos discursivos en que se sustenta hasta sus efectos prácticos en los individuos.

A partir de la constatación de que la razón técnica o instrumental está mediando cada vez más los distintos ámbitos de las acciones humanas así como los modos de pensar de los sujetos, podemos sustentar que es un requerimiento político-intelectual de urgencia indagar con profundidad en torno a los significados y al sentido que la mediación discursiva de las TICs producen en los individuos por cuanto nada es neutro y han sido insuficientemente investigados esos significados y ese sentido. Como lo ha indicado Lanz "detrás de cada técnica hay una cultura" (2006, p. 29). Asimismo, Bougnoux (1999), ha resaltado que "una herramienta técnica es siempre una relación social, y las relaciones sociales toman forma y son mediatizadas por medio de dispositivos técnicos" (p.77). De aquí que podamos señalar que las TICs expresan una cibercultura que hay que estudiar en sus modos de enculturizar a los individuos, en este caso, respecto del uso informacional-comunicacional de la Internet en la educación.

Fundamentación epistemológica, teórica y metódica.

Los estudios en torno al uso informacional de la Internet en la educación pudieran soportarse epistémológicamente, entre otras opciones, a partir de la revisión crítica del vínculo sujeto-objeto, ya que es sobre este vínculo que se articulan raigalmente, explícita o implícitamente, los discursos respecto: 1º) de la relación información-comunicación que implica al concepto de conocimiento, y 2º) de la significación subjetivadora que la información mediática transmite o la que se construye comunicativamente en la educación.

Para realizar esa revisión crítica se considera que los aportes provenientes del paradigma del pensamiento complejo son indispensables. Desde este paradigma, un objeto no es complejo en sí mismo, en el caso hipotético de que se acepte que existe el objeto en sí, lo es para el sujeto que intenta conocerlo. El paradigma de la complejidad no acepta la disyunción sujeto/objeto de la ciencia clásica. Para el pensamiento complejo la complejidad si se la busca en el objeto se encuentra en el sujeto que conoce; si se la busca en el sujeto que conoce, se encuentra en el objeto en tanto el sujeto busca conocerse a sí mismo en su mente como objeto.

La complejidad no remite a lo que se conoce ni a quien conoce sin antes remitir a la acción de conocer; proceso este que reenvía en forma dialéctica tanto al conocedor como a lo que conoce, en el que lo observado y el observador dependen de la observación, y la observación a su vez depende de lo observado y del observador por ser sus condicionantes de posibilidad. En consecuencia, si se determina a priori al sujeto o al objeto de conocimiento, se indeterminará la acción de conocer, y viceversa, como indica Ibáñez (1990) "lo que existe es una relación sujeto/objeto, de la que sujeto y objeto son proyecciones" ( p. 5).

Esta posición epistemológica no resulta de la suma de dos complejidades disjuntas, la del sujeto, por un lado, y la del objeto, por el otro, sino del supuesto de su complementariedad y codeterminación, resulta del análisis crítico de la actividad cognitiva. De aquí el deslinde de lo epistemológico con lo ontológico, ya que se desontologiza al objeto y al sujeto con relación a la cognición cuando se deja de considerar que las nociones y conceptos usados son atributos de los objetos o los sujetos para concebirlos como emergentes de la interacción sujeto-objeto.

Las aportaciones epistemológicas del pensamiento complejo se hacen más pertinentes para las reflexiones al estimar las contribuciones de la cibernética de primer y segundo orden. Sobremanera, cuando ella, además de incluir al observador en lo observado y concebir al objeto como sistema, posteriormente al sujeto y al objeto como organización-acción sistémicas, incorpora las nociones de información y comunicación para comprender la organización (Aguado, 2003).

Con la primera cibernética se reduce la comunicación a transmisión de información y la de ésta a probabilidad de ocurrencia cuantificable en tanto cantidades de bits, conllevando esto a la exclusión del agente implicado, el sujeto, de la idea misma de información, aspecto que va a limitar, cuando no a imposibilitar, describir la complejidad organizacional en los términos de sujeto, información y comunicación.

Esa prevalencia de la información como determinante en el proceso de comunicación afectó la conceptualización del conocimiento mismo al relegarlo al estatuto de mero gestor de la información. El conocimiento aparece desde entonces como procesamiento de información (ob. cit.).

No obstante, las incongruencias de la primera cibernética condujeron a la reformulación crítica de sus ideas. Maturana y Varela (1996) calificaron como metáfora del tubo a la reducción de la comunicación a simple transmisión, señalando su improcedencia. Para estos investigadores "el fenómeno de la comunicación no depende de lo que se entrega, sino de lo que pasa con el que recibe. Y esto es un asunto muy distinto a "transmitir información"." (ob. cit., p. 130). Como es el caso cuando se define comunicacionalmente a la información con respecto a su significación, ya que ésta encierra la virtualidad de su transformación puesto que no es transmisible por cuanto está sujeta a la co-determinación interpretativa de la interacción "emisor-receptor". De aquí que la "pregunta por la comunicación no puede ser la pregunta por la transmisión de algo (información, significado), sino la pregunta por la construcción de algo." (Aguado, 2003, p. 186).

Pero es Morín (1999) quien propone desarrollos críticos más estrechamente vinculados con las investigaciones que proponemos. Para él la palabra cibernética remite a una teoría del mandato (pilotaje y control), en los sistemas en los que la comunicación regula su organización. En este enfoque la información que se transmite es un programa (instrucciones u órdenes), que controla las operaciones, como es el caso de los ordenadores, máquinas que tratan la información por un mandato automático. Los ordenadores no solamente controlan y mandan producciones materiales, sino también comportamientos con base en sus competencias informacionales.

Morín sostiene que la cibernética subordinó la comunicación al mandato, lo que hace que la defina como "la ciencia del mandato por la comunicación" (ob. cit., p. 272). Concluyendo que de ese modo, la información se impuso como entidad soberana, como imperio informacional en la mayoría de los ámbitos, cuya autenticidad quedó garantizada por su servidor, el ordenador, que se convierte en un aparato de mando. Con base en esto, señala que la "teoría cibernética oculta el problema del poder escondido bajo el mandato" (ob. cit., p. 273), del poder del ordenador que transforma en coerción (programa) la información.

Desde este punto de vista, Morín (ob. cit.) opina que no se pueden ocultar los constreñimientos sojuzgantes que la denominada "civilización maquinista" (o "tecnológica") impone a la cotidianidad de la vida y la degradación de su calidad tan denunciada hoy día. Por eso reivindica la pertinencia de la temática de "el hombre sojuzgado por la máquina", siempre y cuando se le sitúe en la ambigüedad de la emancipación/sojuzgamiento potencial y en una dialéctica que conjugue la emancipación energética de la máquina o tecnología y su sojuzgamiento informacional.

Ello hace necesario el desarrollo de una ciencia co-cibernética (física y sociológica) de la organización comunicacional que supere la imposición paradigmática de la simplicidad de la ciencia clásica y de la organización tecnoindustrial sojuzgante del trabajo de las sociedades históricas, esto es, la concepción de una organización en la que rija la comunicación y no el mandato, que invierta la soberanía o el poder del mandato en beneficio de la comunicación (ob. cit.), por extensión, en consecuencia, que supere también los discursos reproductores de ese sojuzgamiento. Como es el caso que se pudiera proponer de una investigación en torno del discurso sobre el uso informacional de la Internet en la educación.

Desde otra perspectiva epistémica pero coincidente, la de Lyotard (1989), que es estimada como premonitoria por su visión crítica anticipada, se consideró que la multiplicación de máquinas de información afectaría la transmisión de conocimientos y la naturaleza del saber. Sobre ello, señala "que se puede esperar una potente exteriorización del saber con respecto al "sabiente" ". (ob. cit. p. 16), agregando después algo que incidirá directamente sobre el proceso educativo, "el antiguo principio de que la adquisición del saber es indisociable de la formación (Bildung) del espíritu, e incluso de la persona, cae y caerá más en desuso." (ob. cit.), para finalmente, sentenciar que el saber así transmitido revestirá cada vez más la forma de mercancía o valor de cambio ya que "deja de ser en sí mismo, su propio fin, pierde su "valor de uso". (ob. cit.).

Cabe, por tanto, la sospecha epistémica formulada desde una perspectiva sociohermenéutica de que la información previamente codificada, tematizada y circulante como "conocimiento a accesar" a partir de "clickear" palabras clave o descriptores en los buscadores de la red de Internet, inducen precomprensiones o aprendizajes mecánicos o no constructivos en quienes interactúan con ella desprevenidamente, como pudiera ser el caso de los niños y adolescentes expuestos sin mediación comunicacional e interlocución sociocultural o pedagógico-educativa crítica significante.

Producción del sujeto informacional.

Sobre la producción social de una subjetividad específica, indica Foucault (1978) que el poder opera sobre los individuos tratando de incidir sobre sus posibles acciones, mediante la disciplina o tecnologías normalizadoras del yo para convertirlos en cuerpos dóciles y útiles. Práctica productiva sobre los cuerpos orientada hacia su individualización o subjetivación y que se proyecta en efectos de objetivación o saber.

En los desarrollos de Foucault (ob. cit.) las formas de socialidad y subjetividad conllevan a los dispositivos de disciplinamiento de los individuos que son sujetados o normalizados por los poderes en los distintos ámbitos que configuran. Estos ámbitos por excelencia han sido las instituciones de encerramiento disciplinario: cuarteles, fábricas, escuelas, cárceles y otras. Por dispositivo entiende una red de poder que orienta las relaciones de fuerza o sujeción hacia un cuerpo individual o colectivo.

Los dispositivos disciplinarios han actuado sobre los cuerpos desde el exterior regulando los espacios, los tiempos, las acciones, las relaciones y otros, estableciendo lo que consideran como normal a través de la fijación de normas y la vigilancia para ajustar conductas que evalúan como desviaciones de la norma pautada. Foucault (ob. cit.) denominó a esta vigilancia permanente en las instituciones de encierro como panóptica por cuanto se ejerce el poder por medio de un centro vigilante que impone su mirada escrutadora. En Deleuze (1999), esas formas de disciplinamiento o sometimiento se han reconfigurado histórica y socialmente en la actualidad. El ejercicio del poder por vía de la disciplina se ha relajado pero se ha incrementado por medio del control.

Entre los aportes que brinda Foucault (1978) al estudio del poder en la constitución social de los individuos, destaca la proposición de interponer como bisagra articuladora entre los dispositivos de poder y la producción de subjetividades a las tecnologías de significación y las normalizadoras del yo para sujetar domesticadamente a los cuerpos. De aquí que se pueda extender su aporte al análisis de las TICs y a su discurso, en particular de Internet, en tanto determinaciones constituyentes de nuevos modos de subjetivación de los individuos, de su "modo de ser sujetos" en su doble acepción: el sí mismo y la condición de ser sujetados.

Por ello, se debe indagar si los cuerpos escolarizados pretenden ser sujetados o disciplinados a través de convertirlos en sujetos informacionales para ser cuerpos dóciles y útiles, "en usuarios/consumidores y no productores de (contra)información", por medio de dispositivos tecnoinformacionales bajo el pretexto ideológico de la necesidad de "estar informados" que puede paradójicamente, producir desinformación por la banalidad y superficialidad informativa que se ofrece predominantemente y el uso desechable de los bienes informacionales que se promueve por su efímera duración. Cuerpos dependientes alienadamente del uso o consumo heterónomo y fetichista de la información transmitida primordialmente por la red de Internet en la que aparecería homologada a conocimientos y saberes verdaderos y legítimos, induciendo por este motivo, junto con la compulsión escolar a repetir, copias o plagios en la educación por vía de "cortar y pegar" dicha información. Para caracterizar lo que consideraremos como fetichismo informacional en la educación, recurriremos a la definición dada por Cullen (2004), "consiste en sustituir el valor de crítica y explicación, propios del conocimiento, por el valor de cambio e instrumentalización de la información" (p. 61), a lo que agrega más adelante "es necesario defender el lugar prioritario del conocimiento y situarse en el horizonte del pensamiento crítico y no de la mera información, que lleva a definir el conocimiento en el horizonte de la razón instrumental" (ob.cit.), para finalizar señalando que "el pensamiento crítico, no la mera información, es la condición de posibilidad de la educación y su resultado más esperado" (ob. cit.).

Lo referido conduce a que teóricamente definamos igualmente lo que proponemos significativamente por información con fines reflexivos. Por tal asumiremos las codificaciones representacionales gráficas, auditivas, visuales, etcétera, de tipo simbólicas que han sido significadas socioculturalmente como contenidos referenciales de conocimientos y saberes cristalizados u objetivados, así como de hechos, acontecimientos, sucesos, etcétera, para su uso comunicacional interpretativo o reconstructivo, o para su consumo instrumental como bienes informacionales producidos mediáticamente de modo prevaleciente.

De esta manera, se podrá asumir la conceptualización de bienes informacionales en tanto cristalizaciones simbólicas significadas mediáticamente de manera dominante como conocimientos o saberes instrumentales que son objeto de consumo como valores de uso (bienes culturales públicos), y/o valores de cambio (mercancías), que forman parte de un imperio informacional, parafraseando a Morín (1999), en tanto sistema de control simbólico global denominado "nuevo orden informativo y comunicativo mundial" que a su vez, está integrado al Capitalismo Tecnoinformacional de Redes Globorrecolonizadoras. En el que las TICs serán medios representacionales tanto de la información como de los bienes informacionales que operan por mandato al programar ambos, como lo ha referido también Morín (ob. cit.), y que por medio de las interfaces e interactividades que producen inciden en el comportamiento de los usuarios subjetivándolos.

Por diferenciación con los conceptos y nociones dados, proponemos entender la comunicación como proceso de interacción social de intercambio y (re)construcción dialógico de significaciones sobre los conocimientos, saberes, informaciones o bienes informacionales entre interlocutores que en el campo educativo contrarrestaría la aceptación acrítica y fetichista del uso informacional de Internet y la división social o brecha "digital" simbólica capitalista entre productores y consumidores informacionales.

Con apoyo en todo lo expuesto, finalmente, sustentamos que la denominada "educación a distancia", independientemente de las significaciones y connotaciones que se dan, debe revisar críticamente el uso informacional y comunicacional de las plataformas digitales o virtuales, sean fijas o móviles, para soportar su actuación con pertinencia educativa liberadora o emancipadora.

 

REFERENCIAS

 

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Castell, M. (1999) La sociedad red. Madrid España,: Alianza Editorial

------------ (2010) Comunicación y poder. Madrid, España: Alianza Editorial

Cullen, C. (2004) Perfiles ético-políticos de la educación. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós

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Foucault, M. (1972) La arqueología del saber. México: Siglo XXI editores

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---------------- (1985) Historia de la sexualidad (I). La voluntad de saber. México:

Siglo XXI editores.

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Lanz, R. (2006) Repensar la técnica. En Debate abierto sobre la Misión Ciencia T. I (pp. 29-31) Caracas, Venezuela: Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Lyotard, J-F. (1989) La condición posmoderna. Madrid, España: Editorial Cátedra

Maffesoli, M. (2009) Iconologías. Nuestras idolatrías posmodernas. Barcelona España: Editorial Península.

Maturana, H. y Varela, F. (1996) El árbol del conocimiento. Las basesbiológicas del entendimiento humano. Buenos Aires, Argentina: Editorial Lumen- Universitaria

Morin, E. (1999) El método. La naturaleza de la naturaleza. Madrid, España: Editorial Cátedra.

Ramonet, I. (2000) La golosina visual. Madrid, España: Editorial Debate

Virilio, P. (2006) Ciudad pánico. El afuera comienza aquí. Buenos Aires, Argentina: Libros del Zorzal







 



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