La escuela...más allá del coronavirus

Sin lugar a dudas el acontecimiento pandémico que azota la humanidad entera en este momento ha estremecido y conmocionado todas las esferas, dimensiones y contextos de la civilización humana. El coronavirus (COVID-19) entró en escena revirtiendo en su complejidad todo orden, toda norma, incluso las formas mismas de pensar y hasta sentir en los sujetos. Por ello, la realidad pospandemia que aguarda al mundo viene teñida de una nueva nomenclatura política, económica, cultural y por supuesto geoestratégica. 

Una de las dimensiones o bien pudiéramos decir que el sector que más ha sentido las lecciones de toda esta experiencia ha sido “el educativo”; todas y todos estamos de cara ante un hecho que invita a reflexionar; y más que ello, interpelar la forma en que no solo el sistema educativo venezolano sino todos los sistemas de formación en el mundo entero han venido operando.  Esta emboscada universal que el coronavirus perpetró contra la existencia humana ha demostrado que “no estamos educados ni educando para la emergencia de una pandemia letal”. De allí; bien podríamos problematizar el hecho en cuestión a partir de las interrogantes: ¿qué papel ha jugado la escuela ante este brote viral en defensa de los ciudadanos?; ¿Cómo se ha comportado esta ante el desafío de cortar rotundamente la cadena de propagación del virus?.

Cómo política de salud pública nuestro presidente NICOLÁS MADURO MOROS ha tomado la iniciativa (noble, inteligente y necesaria) de suspender todas las actividades propias del Sistema Educativo Nacional en el marco de la cuarentena colectiva voluntaria; en verdad una decisión salomónica. Más sin embargo una verdad nos interpela en este momento; y es que como escuela debemos comenzar a trabajar en las aulas de clases, con los representantes y la comunidad organizada (Consejos Educativos, Movimiento Bolivariano de Familia y Consejos de participación Social) todos los aspectos preventivos ante emergencias epidémicas y/o pandémicas. Este virus lo vamos a derrotar y de hecho lo estamos derrotando; pero quedan abiertas las lecciones y aprendizajes que nos permitan madurar ante ello. Pues no hace falta ser profético ni tener una bola de cristal para saber que tarde o temprano nuevos desafíos globales nos acecharán. 

En estos momentos, el Gobierno Bolivariano a través del ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE) en conjunto con el Ministerio del Poder Popular para la Salud (MPPS) ha puesto en marcha el Plan Pedagógico de Prevención y Protección: “Cada familia una Escuela” con el propósito de promover la concientización de la escuela, familia y comunidad a través dela campaña de divulgación, prevención y protección contra el COVID-19; desde tan importante iniciativa los padres, madres y representantes emprenden un acercamiento más íntima en los procesos de formación socio-cognitiva desde los hogares. Este es un espacio ideal para que la escuela afianza los lazos con la comunidad y los núcleos familiares; este representa un eslabón que une, articula y conecta un espacio de sinergia “una oportunidad que no debemos desaprovechar como educadores” para potenciar el engrane ideal: escuela-familia-comunidad.

Más allá del coronavirus se avizoran importantes objetivos y metas que debemos asumir con carácter impostergable e intransferible. Es hora de comenzar a hablarles a los niños y representantes sobre la importancia del uso del tapabocas, ya la escuela debe comenzar a educar en la manera correcta de usar este importante y valioso material preventivo. En las aulas docentes y estudiantes deben integrar a los padres para socializar y comprender desde la interiorización lo que significa y representa una cuarentena voluntaria, sobre el papel del aislamiento social en materia de salud pública. Urge una práctica educativa que  reivindique la prevención como medida estratégica ante emergencias como estas y valore la conciencia como estado psicológico y emocional instituido.

Lo más neurálgico…pasada esta cuarentena nuestros niños y niñas van a recibir una sociedad donde saludarse de mano es peligroso, donde abrazarse resulta una amenaza a la salud, donde estar justos atenta contra la vida. Es allí donde debemos actuar con mucha más fuerza; por ello el título referido “más allá del coronavirus”; ya que debemos reconciliar nuestro espíritu de afecto, de hermanos, de compatriotas; exaltar los valores humanos, la hermandad, la solidaridad. En fin, aprender a querernos más.

La pandemia del COVID-19 apareció para que cada ser humano exprese su mejor versión y de lo mejor de sí; o simplemente lo peor. Queda de la escuela educar y conmover al sujeto ante ello. Una cosa si es segura: Después del coronavirus tendremos una nueva arquitectura global; por lo tanto debemos contar con una nueva arquitectura del pensar y el hacer en las escuelas… Para allá vamos.

 

diazpedro7814@gmail.com



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