Universidades: Aumento salarial. complicidad y continuismo

Ante la hiperinflación desatada que ha devenido en la ruina económica de todos los trabajadores venezolanos, la Central Bolivariana Socialista de los Trabajadores, por intermedio de la Federación de Trabajadores Universitarios de Venezuela (FTUV-CBST), ha llegado a un acuerdo con el gobierno que preside Nicolás Maduro Moros, en el que han alcanzado un "Salario de Guerra", contingencial, que seguirá en ascenso, para paliar o continuar en la seguidilla de aumentos salariales detrás de la hiperinflación diaria, la que está haciendo aún más ricos a los ricos, es decir, híperpluscuammillonarios.

El resto de sectores que se arrogan una representación y representatividad que no tienen, nuevamente han defraudado a los trabajadores, es decir, a los obreros, empleados y profesores (aunque algunos pedantes estúpidos no se sientan trabajadores, sino más allá del bien y del mal, tal y como lo declara uno de ellos, abusando de su poder circunstancial y montado en la onda insurreccional, como podemos ver y escuchar en este video del que ningún tribunal ha hecho justicia aún y "por ahora", pero que no soltaré hasta que se haga justicia:

https://youtu.be/JHZ1h6uS8Jo

Por supuesto, en esta dinámica de terrorismo económico, ningún sueldo, ningún salario y ningún bono estarán por encima de la hiperinflación anárquica. Tal y como expresara el dirigente gremial y Constituyentista, Carlos López, "urge detener la espiral inflacionaria y sus causas".

Ahora bien, desde una perspectiva realista, por una parte, son imperativas propuestas y acciones concretas que surjan de nuestras universidades. Lo penoso es que de nuestras universidades sólo han salido terroristas llamados guarimberos, conspiradores y teóricos que justifican a la derecha con la ignorancia aprendida y con el síndrome de Jonás, es decir, con la conseja de que si cae Nicolás Maduro, esta crisis acabará.

Por otra parte, el gobierno nacional debe acometer, con urgencia, acciones concretas que conjuren el terrorismo económico, más que con la noción reactiva y paternal, ha de ser junto al Pueblo, con trato preferencial al Pueblo, más allá de bonos y más salarios. Aparte del discurso, reuniones con sectores privilegiados de la economía, actos televisados y fraseología incendiaria frente al Pueblo, no se están atacando, ni las causas de la hiperinflación, ni a los autores materiales e intelectuales de esta guerra económica.

Los de abajo y oprimidos no estamos "tirando flechas" y tenemos el mismo o mayor derecho a ser escuchados, que los banqueros y beneficiarios de dólares preferenciales. En las universidades hay intelectuales orgánicos, de quienes merecen ser escuchadas sus propuestas, con respeto y atención, para construir una nueva economía productiva. Eso no está sucediendo. Y, ahí están los resultados.

Urge la revolución en las universidades. No se trata sólo de salarios que compitan con esta hiperinflación, siempre por debajo de otras instituciones, a cuenta de que no tenemos cuarteles, ni cañones (ni siquiera de ideas), hecho que el gobierno estadounidense se ha aprovechado, por intermedio de la U.S. Embassy en Venezuela, para controlar a casi todas las universidades venezolanas, sobre todo, a las nucleadas en la asociaciones de los rectores de la ultraderecha, AVERU, delito denunciado formalmente ante las instancias correspondientes, pero como no son mediáticos, ni la Fiscalía, ni los tribunales se han molestado en atender este asunto.

Podemos empezar por democratizar las universidades. Respecto de ello, los rectores de la derecha, para seguir atornillados como reyezuelos, pidieron un "Recurso de Interpretación" a lo evidente y taxativo en la ley, gozando de la cabronería institucional, es decir, de la complicidad de la Sala Constitucional de nuestra revolucionario Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), como si la revolución y la justicia fuesen de conveniencias o circunstancias, además de olvidar que toda justicia tardía es injusta y cómplice. Peor aún, toda revolución sin cambios profundos del sistema educativo y sin transformación de sus universidades al servicio del Estado Comunal, es una revolución boba, para el continuismo gatopardiano. Bien por ellos.



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Luis Alexander Pino Araque


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