Capitalismo académico y Universidad productiva

"La universidad rentista [es] un modelo agotado, [por lo cual debemos] ir hacia la universidad productiva, hacia la universidad que no solo pide presupuesto, sino que genere ingresos propios [sin cobrarle] al pueblo", sentenció Jorge Arreaza en el 2016 cuando fungía como ministro del Poder Popular para la Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. Algunos críticos a esa Política Pública en vigencia para el subsector de educación universitaria venezolana, esgrimen interesadamente que la "universidad productiva es básicamente una definición de improductividad, en la medida en que proponer productividad es proponer eficiencia y no hay nada más ineficiente que el tratar de convertir a una comunidad universitaria en una comunidad productiva de bienes y servicios que pueden producirse a menor costo y con mayor calidad en los sitios específicos dedicados a tales tareas y actividades." (www.iesalc.unesco.org.ve/documents/V2.pdf).

La universidad productiva, tendría en todo caso, que desarrollarse en el contexto de un paradigma, el capitalismo académico. El capitalismo académico, es un concepto que identifican Sheila Slaughter y Larry Leslie en su libro "Academic Capitalism: Politics, Policies, and the Entrepreneurial University" publicado en 1997. Esos autores, conciben al capitalismo académico como la transmutación de las universidades públicas en corporaciones mercantiles para educación superior y en industrias productoras de conocimiento como fuente fundamental de riqueza en la era post-capitalista.

"Considerar que los empleados de las universidades públicas de investigación son capitalistas, parece una contradicción. Sin embargo, el capitalismo académico define el naciente entorno de las universidades públicas de investigación, en el que las facultades emplean sus recursos humanos en situaciones de competencia. En ellas los empleados universitarios están simultáneamente en el sector público al tiempo que cada vez son más independientes de él. Son académicos que actúan como capitalistas frente al sector público, pero son empresarios subsidiados por el Estado", exponen dialécticamente Slaughter y Leslie en su libro. Entendido así, el capitalismo académico es indefectiblemente un agente catalizador de la corrupción universitaria.

Para una reflexión final e invitar al debate en relación al "Capitalismo académico y Universidad productiva", se transcribe parte de un manuscrito que se intitula "Universidad y Política", de la autoría del sacerdote jesuita Ignacio Ellacuría: "Quizás la razón más profunda de la politización estriba en que la universidad, tanto en los países occidentales como en los socialistas, está dirigida a convertirse no en instrumento de saber, sino en instrumento de dominación. Se cultiva el saber, pero principalmente como medio de dominación. En definitiva, de dominación socio-política y económica. A veces esta función se desarrolla más en institutos especializados de investigación, donde se buscan nuevas técnicas para dominar mejor los mercados, cuando no para dominar mejor en una confrontación armada."

"Pero otras veces es la misma universidad, mediante contratos con los gobiernos o con las grandes compañías transnacionales, la que se dedica a esta tarea de dominación, la que investiga y estudia para que sus proveedores y sustentadores dominen más y mejor. Hasta los saberes humanistas y los saberes menos ‘prácticos’ se ponen a esta misma tarea de dominación ideológica, adornando lo que esa tarea tiene de ominoso y de contrario a la libertad y pureza del saber. No todo es así en las universidades, ni todos los académicos se dedican a esa macabra empresa de servir al Estado, de servir a una clase social, de preparar profesionales para la lucha por la vida. Muchas veces, al contrario, la universidad genera los críticos más severos de la dominación y del sistema en el que están inmersos. Más aún, se ven obligados a permanecer en esos centros tanto para desvirtuar su poder de dominación, como para aprovechar sus virtualidades liberadoras. Esto mismo prueba, aunque con signo contrario, la necesaria politización de la universidad." (http://www.uca.edu.sv), concluye el así diáfano análisis de Ellacuría.

 



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Luis Holder


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