Más sobre la Medicina Integral Comunitaria

El tema realmente entusiasma desde el punto de vista académico. Es una lástima que, tanto el gobierno como la oposición, lo hayan transformado en parte del debate electoral, que no político del momento. Los argumentos no pueden ser que estos galenos no van a ser aceptados para hacer postgrado, como han señalado algunas autoridades de la UCV, ni tampoco que serán quienes tendrán los cargos que salgan a oferta pública en los hospitales, como han señalado algunos funcionarios del gobierno. En ambos casos, se está discriminando a unos venezolanos, que han sido formados en programas oficiales existentes y, por lo tanto, legales. Todos son egresados venezolanos con iguale derechos y recordemos todos que la Carta Magna proscribe la discriminación.

Recientemente, el Director del Hospital Vargas, quien también es profesor de la Escuela de Medicina de la UCV del mismo nombre, ha dicho que los profesionales de Medicina Integral Comunitaria están perfectamente preparados para el ejercicio profesional ambulatorio y hospitalario, lo cual es contradictorio con la opinión expresada por una comisión evaluadora del mismo hospital, que no de la Universidad, la cual señaló la existencia de graves deficiencias en la formación médica del 80 por ciento de estos profesionales. ¿Por qué estas diferencias tan absolutas de opinión? ¿Se deja llevar el director del hospital en su juicio por su lealtad al gobierno? ¿Se dejaron llevar los miembros de la comisión evaluadora por un hipotético sentimiento antigubernamental? ¿Hemos perdido entonces la posibilidad de ser objetivos en nuestros juicios?

Un problema importante en esta polémica ha sido el secreto de años con que el Gobierno cubrió la enseñanza de la Medicina Integral Comunitaria, causante de un desconocimiento de todo el mundo sobre la profesión y las características de sus egresados. Los programas nunca estuvieron disponibles para que todos pudieran analizarlos y evaluarlos, tampoco se expuso con claridad el sistema de enseñanza (tipo de actividades docentes, duración de las mismas, destrezas a ser adquiridas por los estudiantes, la formación científica y social aspirada y la evaluación de los cursantes), ni se fue claro en la preparación de los médicos docentes cubanos utilizados. Cuando el tema se trató, se lo hizo politiqueramente, acusando de peseteros y traidores a los formados convencionalmente

Este secreto bien guardado, que alguna razón ha debido tener, más la presencia de docentes cubanos como responsables absolutos del programa y la confrontación política venezolana, han significado un obstáculo para la comprensión del programa, unido al sectarismo que supuestamente existirá en la asignación de los cargos asistenciales y en la determinación de los sueldos. Pareciera que no hubo interés en que el programa fuera aceptado sino todo lo contrario. El interés como que era hacer del programa otro caso más de enfrentamiento polarizador, para lo cual, como siempre, hubo una cooperación de la oposición, tan beneficiaria como el Gobierno de esta práctica universal, descubierta e impulsada desde hace muchísimo tiempo por el sistema capitalista internacional.

Un estudio reciente de investigadores cubanos, en un municipio del estado Nueva Esparta, publicado en el volumen 11 N° 1 de la Rev. Hum. Med., en abril de este año, descubre que los profesores médicos cubanos del programa tienen poca experiencia docente y sus conocimientos y habilidades académicas son defectuosos, aunque no dice que deba eliminarse. La investigación echa más leña al fuego de esta discusión que, repito, pareciera no importar mucho en relación con su fondo. Todos quieren sacar provecho electoral con la materia. Más nada. La asistencia médica de calidad de los venezolanos no es lo importante.

¿Por qué el presidente Chávez no designa una comisión de gente experta, no afectada por el virus del fanatismo de ningún tipo, para que estudie seriamente el caso y a la brevedad dé sus conclusiones y haga las recomendaciones adecuadas? El Presidente no ha tenido miedo en diferir leyes y medidas cuando se convence que son contraproducentes. Se trataría de una comisión seria, con académicos responsables, no prejuiciados, ajenos a quienes crearon o coordinaron el programa y también a la ortodoxia reaccionaria politiquera. Estoy seguro de que hay salidas para cualquier problema sin afectar negativamente a nadie.


lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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