¿Decreto 3444? ¿Y la Educación qué?

El decreto 3444 ha demostrado ser tremendamente útil para develar cuán profundamente se halla colonizada la mente tanto de quienes se dicen opositores como de muchos que se dicen revolucionarios bolivarianos.

Ha develado que quienes se dicen “preocupados por la educación” se olvidaron del Ser Humano y vuelven a la carga con que la educación es un problema social, político, económico, jurídico, ideológico… y, entre muchas cosas más, ha develado que a la mayoría poco le importa el prójimo, así como y cuánta ignorancia existe en el manejo de los problemas Humanos.

Tanto que se habla de las ideas educadoras de Simón Rodríguez, las mismas ideas de Bolívar, de ilustres maestros venezolanos como Luis Beltrán Prieto Figueroa, de destacados profesores como Ángel Rosemblat y Rafael Cadenas, que han planteado claramente los problemas de nuestra educación y ahora el gran escándalo se produce no por el analfabetismo y la ignorancia de una enorme cantidad de docentes y alumnos que pululan en todos los niveles de la educación. El escándalo no se produce por la colonización mental que han vivido los alumnos; el papel protagónico en la decadencia de la educación venezolana de los docentes militantes en la derecha y en la izquierda; la ausencia de cristianismo en las escuelas privadas católicas…

Nadie se escandalizó nunca porque las autoridades universitarias no fueran elegidas entre los profesores más destacados por su labor y aportes a la educación. No, las elecciones de las autoridades universitarias parecían una vulgar elección interna de cualquier partido político y eso parecía normal a la comunidad universitaria, a los medios de comunicación... Los centros de estudiantes, aunque han sido oficinas representativas de los intereses de los partidos políticos y aunque durante los años han revelado haber sido penetradas por delincuentes comunes, a muchos ello les fue indiferente.

Nada de lo que he dicho pareció afectarle a nadie durante más de 40 años, pero ahora el escándalo es porque el decreto 3444 agita la hoya podrida de nuestra educación porque el poder es transferido administrativamente desde un sector institucional hacia otro.

Dicho sea de paso, quienes han estado envueltos en la creación del decreto 3444 tampoco entendieron nada. Los cambios en la educación no se van a producir por cambios administrativos, por transferir el poder. Ya los vivos, los avispaos se encargarán de pasar por encima de todo ello y así, pasará lo de siempre: “muchos sacarán provecho pescando en río revuelto”. Ya lo vivimos durante más de 40 años. Cambia una administración y viene otra. Se hacen cambios políticos y administrativos, no se toca la esencia de los problemas, salen unos burrócratas y llegan otros nuevos, otros son eternos, siempre interfieren en todo, los planes educativos se hacen a medias, muchos sacan provecho ¿y?

Pero ojo, no caigamos en la trampa de que quienes actúan de esta manera son malos, son inmorales… y yo no. Esta manera de actuar es el resultado de una mentalidad utilitarista e individualista que nos ha ido penetrando en el tiempo y que, aunque existan las mejores intenciones, a la mayoría le resulta imposible pensar de otra forma, porque nadie nos enseñó a pensar y actuar de otra forma. Mejor dicho, se nos dijo que debíamos ser morales, que debíamos ser decentes, pero con el ejemplo, en realidad, se nos enseñó que quien era ético y decente es un paju… un idiota, un pendejo. Se nos educó para hacer “como si”, y en ello, se refleja nuestra actuación: “Como si fuéramos revolucionarios y como si supiéramos educar”; cuando ni sabemos qué es revolución ni qué es educar.

Tan enfermizas son nuestras relaciones interpersonales que nuestra sociedad es un fracaso en todos los sectores. Una sociedad sana y triunfante no tiene cárceles, no tiene manicomios, no hace negocio con la enfermedad de la gente, no tiene una educación masificadora, no necesita de una burrocracia tan descomunal como la nuestra…

Sí, así es de fracasada nuestra sociedad que los valores más altos como la sensibilidad humana, nuestros sentimientos, nuestra inteligencia… son usados como cebos para manipularnos.

Y me preocupa que tanto escándalo vaya a terminar en una suma de 1 más cero, o lo que es lo mismo, el mismo perro con otro hueso.

Si planificamos una educación cerrada aunque sea hecha con las mejores intenciones, esto es un fracaso. Desde luego, que la educación que planifiquemos debe ser coherente con el espíritu de la Revolución, pero esa misma coherencia se pierde si la volvemos doctrina. Al volverla doctrina masificamos y al masificar estamos en contra de la realidad que nos dice que el Ser Humano es una individualidad única que convive en sociedad.

Siempre se habla mucho en las ciencias del Hombre y en la Educación de que cada Ser Humano es una individualidad irrepetible, pero comenzando por la Psicología y la Educación y más atracito la Sociología, a todos nos quieren homogeneizar, masificar, que todos pensemos igual, sepamos lo mismo y nos “portemos bien”.

Después de tanta jeringonza sobre las diferencias individuales y el respeto, se nos plantean extraordinarias teorías, ideas, doctrinas, que nos modelan e imponen un techo a nuestras capacidades, resultado de lo cual es que se nos capacita para observar, ver, oír, pensar, sentir…, ciertas cosas, pero se nos incapacita para otras.

Esta educación nos capacita para ver el mal comportamiento de los demás grupos, pero no del nuestro, incapacita el ejercicio correcto de nuestra consciencia, por lo que cuando hablamos de revolución nos mostramos incapaces de cambiar y actuamos siguiendo las buenas reglas de la mentalidad que nos ha sido inculcada.

Entonces, como se deduce, no es que enfrentamos un problema de gente malvada, sino un problema inherente a toda ideología y como creemos que ella es lo mejor para todos, somos incapaces de ponerla en duda.

La educación no puede seguir siendo obligatoria, menos aún en el sentido que le hemos dado socialmente, es decir, para que el muchacho no eche vai.. en la casa; para que se gane y sea alguien en la vida; para que no sea un delincuente.

Si es así, volveremos al fracaso. Si el fin de la educación son esas cosas nos estamos engañando y profesores y alumnos seguiremos jugando a policías y ladrones. Los profesores nos convertimos en vigilantes de los que quieren escabullirse de la prisión escolar; resultado de una educación tecnicista que concibe al Ser Humano como chorizos.

Si ir a la escuela es para ser alguien, algo anda fallando. Si hay que ir a la universidad para conseguir empleo, porque es la única manera de tener un sueldo decente, es porque nuestra sociedad es tremendamente injusta, hay desequilibrio en el valor del trabajo y es tan injusta que nos obliga a ser médicos para sobrevivir cuando nos gustaba la mecánica. Además, vamos a repetir la historia de Europa en los años 60, 70 y 80, así como en parte la nuestra: “médicos, ingenieros, arquitectos, abogados… de taxistas, de vendedores, visitadores médicos…

La educación no es un fin, es un medio a través del cual el Ser Humano puede desarrollar su emocionalidad, su espiritualidad, su sensibilidad, su solidaridad, su inteligencia, su consciencia, su capacidad de amar, sentir, ver, escuchar, observar…






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