Comerciantes advierten a consumidores que el cartón de huevos subirá a 40 mil bolívares (un salario mínimo) a partir del lunes 12

Los huevos se hacen inalcanzables para la mesa del venezolano

Los huevos se hacen inalcanzables para la mesa del venezolano

Credito: Archivo

Al salir hoy los consumidores venezolanos a buscar desesperados los productos de la canasta básica encontraron que de martes a jueves el cartón de huevos subió de 28 mil a 36 mil bolívares. Y advierten los comerciantes que para el próximo lunes 12 podría llegar a 40 mil el cartón, dentro de esta situación decidimos hacer un recorrido por Antímano, una de las zonas mas populares de la capital.

Los huevos que otrora eran considerados un alimento popular, se han convertido en un producto de lujo, una unidad se cotiza entre 1.200 y hasta 1.500, dependiendo del tamaño y si se compra por unidad.

En Antímano que es un pueblo amable, y no pareciera pertenecer al área capital, porque tiene mas reminiscencias de los pueblos del interior de la república, tiene un bulevar que une a las poblaciones de Mamera y Antímano, donde de lado y lado los negocios de portugueses, árabes, chinos y uno que otro venezolano se reparten por todo el bulevar el espacio comercial, acompañados de los vendeores informales, población cada vez mas creciente en búsqueda del rebusque diario. Comenzamos a ver el vaivén de los que tratan de estirar lo que tienen, tratando de conseguir lo mas barato, pero dicen que ya no hay nada barato, porque lo que antes se desechaba o regalaba como los pellejos, se venden sin ningúntipo de prurito, y es que algunos comerciantes se aprovechan de la necesidad y venden los desechos de pollo y de res, en bolsas de pellejos por 3 mil y cuatro mil respectivamente.

En ese trajinar cotidiano, salen y entran de negocios las amas de casas, con caras de angustia, preguntando por precios que cambian en cuestión de un dia y hasta de horas. Tres niños, tal vez entre los diez y doce años, deambulan por allí con morrales tricolores a sus espaldas, caminan con sus ropas sucias, el cabello rojizo, típico signo de malnutrición. Mucha gente camina con zapatos viejos y rotos; perros que caminan de arriba abajo tratando de conseguir alguna bolsa con restos de comida, en cualquier basurero.

Allí consultamos a los que luchan por "llenar el tanque" aunque sea una o, con suerte, dos veces al día, en general se negaron a ser fotografiados por aquello de no ser castigados y meterlos en una lista y sacarlos del CLAP.

Y comenzamos por los precios incomprables de los huevos.

Mercedes Marín, comerciante en el bulevar de Antímano nos confesó que, mientras los demás venden el medio cartón por 17 mil, ella mantiene un precio razonable de 15,500 por medio cartón, pero que el lunes tendrá que incrementar el precio porque tendrá que comprar la caja a un precio superior.

María Galindo, ama de casa camina de arriba abajo el bulevar cazando precios y lo mas barato que consigue es el kilo de pellejo de pollo por 3 mil bolívares, del cual aunque haga daño, con su sueldo es la única proteína animal que pueden adquirir pues hasta el bofe, considerado comida para perros cuesta 12 mil novecientos el kilo, ya no puede comprar tomate para aliñar la pasta que viene en el CLAP, porque no puede pagar 15 mil a Bs 20 mil el kilogramo y en su casa comen huevos cuando son distribuidos a través del CLAP, que de forma irregular los venden cada dos o tres meses. Ella pide, encarecidamente, que en la caja del CLAP incluyan pasta de tomate, atún y margarina para poder hacer los espagueti que se venden en las Cajas, que cada vez dice, vienen mas 'fallas' sin caraotas ni mayonesa y con apenas un paquete o dos de harina de maíz y que el cartón de huevos sea distribuidos de forma regular, cada mes.

Pedro García es chofer de una institución del estado, tiene esposa y dos hijos, gana un poco mas del sueldo mínimo, recibe cada dos meses una caja en el trabajo y otra caja en su barrio, a veces cada mes, pero en ocasiones se tarda y llega con retraso de dos meses. Dice que no puede comprar huevos a ese precio y que en su barrio el CLAP no les vende la caja popular de huevos. Nos confiesa que de su almuerzo, que le proveen en el trabajo, aparta comida para llevarle a sus hijos, para poder completar la cena. La única proteína que consumen es la de las sardinas que también subieron, antes las compraba a 2.500, pero hoy jueves amanecieron cartelizadas a 3.500. Ya sus hijos dicen estar cansados de comer tanta sardina. Ni huevos, carne ni pollo consumen en su casa, porque no le alcanza su sueldo.

Hipólita Meneses, es una señora jubilada, con su pensión solía ayudar en su casa, pero "en los tiempos de Cháves, porque ahora con Maduro, eso se convirtió en sal y agua" ya no sabe qué hacer para que le rindan los reales, dice. "Ya no cree en nada ni en nadie" nos indica, mirando los huevos como algo que le provoca, pero que simplemente no le da, mientras se voltea con un gesto de rabia y prosigue su camino con sus bolsas de tela vacías.

La pesadumbre ronda las calles llenas de mercancía, pero desiertas de compradores. Y nos preguntamos, ¿quién controla estos precios? ¿quién protege al consumidor? que se ve incapacitado con un sueldo que no alcanzará ni para comprar un cartón de huevo. Los compradores nerviosos se mueven de Catia a Coche, de Antímano a Carapita, de La Vega a los alrededores del mercado de Quinta Crespo con la esperanza de conseguir algo de proteínas para llevar a la mesa, pero el presupuesto se encoge cada vez más y más, llenando de desesperanza y de amargura a los venezolanos que no pueden ni comprar un cartón de huevos que amenazan con subir el lunes a un salario mínimo de 40 mil bolívares.



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