Imperialismo capitalista, dolarización y revolución Bolivariana

 No hay nada más peligroso para un proceso revolucionario, cualquiera sea su fase de desarrollo y transformación, cuando el dogmatismo, sectarismo e ideología, en general, comienza predominar para desacreditar análisis críticos hechos de los factores reales o subyacentes que obstaculizan, traban y ponen en peligro el avance y consolidación de ese proceso. El análisis y evaluación que se hacen de estos procesos deben ser para eliminar y suprimir los factores que están presentes u ocultos y se convierten en contrarrevolucionarios. Como resultado de ellos deben plantearse medidas, políticas y acciones que impulsen el desarrollo y consolidación de la vía revolucionaria trazada y definida. De lo contrario es querer paralizar y revertir el proceso revolucionario. 

Algo de esto está presente en la actual situación en que se encuentra el proceso revolucionario Bolivariano iniciado por el Comandante Hugo Chávez F. Distintos artículos se han publicado en diversos medios de comunicación analizando críticamente la presente crisis económica que vive Venezuela, donde se han expuesto como causas de la misma dos factores: el primero, la guerra imperial capitalista de EEUU-UE-gobiernos títeres de América Latina y sectores locales extremistas de derecha; y el segundo, a determinados planes y medidas económicas que el Gobierno del presidente Nicolás Maduro y BCV han ejecutado para enfrentar y superar tal situación. A esta problemática se une corrupción, burocratismo, derroche y saboteo provocados por infiltrados dentro del proceso revolucionario. Se ubica la línea económica gubernamental y BCV como un elemento en los análisis, puestos que existen determinadas críticas, válidas y pertinentes sobre los fundamentos que sustentan tal política. Pero estos planteamientos antes de ser asumidos en una discusión respetuosa  los que han respondido defendiendo la acción gubernamental lo han hecho descalificando y atacando con soberbia a quienes los han expresado. Lo más sintomático de sus respuestas está en el tipo de argumentación utilizada para confrontar los hechos o procesos objeto de crítica: como pauperización de salarios de trabajadores/as, la perversa dolarización del país y fundamentar la economía bajo un enfoque pragmático y monetarista. Las respuestas emitidas pueden calificarse de reduccionista, de acuerdo a lo que Edgar Morin llama principio de reducción, definido como aquel “que conduce a restringir lo complejo y múltiple a lo simple” (Edgar Morin: los siete saberes necesarios para la educación del futuro (2001:42)  

Abordar este complejo y dialéctico mundo capitalista en que se inscribe la revolución Bolivariana de imperialismo y dolarización es el objeto de este artículo. 

En primer lugar, cuando se habla de imperialismo capitalista se entiende como una unidad supra nacional territorial que bajo la hegemonía de EEUU integra en la defensa plena del orden mundial establecido por ellos a otros países con visiones imperiales europeas (principalmente Francia, Reino Unido, Alemania, España y Países Bajos) que se valen de la utilización de cualquier forma de defensa de sus intereses y dominación (guerras, invasiones, medidas imperiales de todo tipo, bloqueos) para someter pueblos y países soberanos e independientes que construyen sus propios procesos para lograr que el conjunto de la población logre un desarrollo autosostenido, auténtico, de pleno bienestar social y vivir bien. Imperialismo es una realidad multifacética global: cultural, económica, militar, diplomática, comunicacional, ideológica y biotecnología. De estos procesos como factores determinantes del imperialismo capitalista están los económicos-militares que en la actualidad se enmarcan en el contexto de la globalización neoliberal, procesos de colonización y neocolonialismo que intentan imponer en países, territorios o regiones enteras.  

La siguiente conceptualización del imperialismo sirve para reafirmar su principal caracterización: “El concepto de comunidad imperial enfatiza la dominación, opresión, expoliación por parte de los Estados imperiales, corporaciones multinacionales y bancos sobre los países de la periferia y las clases trabajadoras” (Libardo Sarmiento Anzola Sistema mundo capitalista Fabrica de riqueza y miseria (2004:69). Esta comunidad imperial capitalista está conformada por EEUU (país hegemónico), la UE, y subsistemas del poder financiero (FMI-BM), comercial (OMC), el orden y derecho internacional establecido desde la ONU, así como organismos multilaterales regionales como la OEA, entre otros. 

En segundo lugar, siendo el imperialismo capitalista un modo de producción con más de cinco siglos de construcción mundial y global, basado en la propiedad privada de medios de producción, significa que ha sido una realidad construida como proceso eminentemente histórico de relaciones sociales de producción donde la burguesía como clase social dominante ha oprimido, subordinado y explotado a la clase social trabajadora o al proletariado. De manera, que según Carlos Marx en la economía capitalista la producción, la distribución y el consumo no son cosas sino el resultado de relaciones sociales de producción donde unos son propietarios y otros son trabajadores/as asalariados/as (explotados/as). Por lo tanto, la riqueza que obtienen los capitalistas es mediante la reproducción del capital a través de la plusvalía. Así se da el proceso de producción y obtención de riqueza en el capitalismo: capital que se reproduce bajo una relación social de explotación. Por lo tanto, no hay otra forma de obtener riqueza dentro del capitalismo. Cualquier acusación de extremistas de izquierda o marxistas trasnochados háganselas a Carlos Marx y a Federico Engels quienes fueron los que debelaron históricamente al capitalismo en sus propias y esenciales entrañas y metieron en este berenjenal teórico, conceptual e histórico a millones de personas que en el mundo han creído y protagonizado praxis sociales revolucionarias.  

En tercer lugar, el imperialismo capitalista es un poder mundial y global de opresión, dominación y expoliación que se impone y difunde valiéndose de todos los medios a su alcance: militares, económicos, sociales, tecnológicos, biotecnológicos, culturales, psicológicos integrados en la ofensiva del proceso de globalización neoliberal. Dentro de la globalización capitalista neoliberal  para continuar hegemonizándola los EEUU tienen el interés de sujetar la economía de otros países a la dolarización como un proceso impositivo de intercambio comercial-financiero, donde la divisa norteamericana sea el medio más expedito para la defensa de sus intereses y garantizar al máximo la reproducción y acumulación de sus capitales. De esta forma el proceso de dolarización junto con otros factores fortalece la hegemonía global de los EEUU; realidad que no es solo  económica sino también ideológica-cultural cuyo establecimiento y solidez depende de la difusión de valores que se identifiquen con aspiraciones y modo de vida de la cultura anglosajona, principalmente, asumidos de forma alienante por la población. Así que concebir a la dolarización solo como un proceso legal donde determinados países asumen el dólar norteamericano como su propia moneda en sustitución de las monedas nacionales, es una argucia y una manera simple de entender ese proceso; que termina, además, confundiendo a los pueblos. 

A partir de esta concepción formal-legal de la dolarización se pretende negar o disminuir el significado de la dolarización en Venezuela, difundida en parte por el discurso oficial y otros sectores que la califican como algo práctico y coyuntural al cual apela el gobierno para solventar la crisis económica que confronta el país. En este sentido, se niega el carácter imperial-capitalista y de pauperización que sobre el pueblo venezolano y destrucción de la economía nacional tiene la dolarización, sustentada en la libre, arbitraria y mafiosa fijación del precio diario y continuo del dólar criminal cuyas fuerzas y fuentes el Estado por impotencia no ha podido enfrentar y vencer. Por otro lado, de manera tibia se admite que social, cultural e ideológicamente la dolarización afecta la construcción del socialismo del siglo XXI puesto que el factor de medida, valor y fijación de precios de los bienes y servicios que la población demanda y requiere se fijan (ahora) con base al dólar en lugar de nuestra moneda nacional. Es indudable que el proceso de dolarización está en entera contradicción con lo que representa el proyecto de construcción de una República soberana, independiente y socialista del siglo XXI; proyecto original del presidente Hugo Chávez.  

En este contexto se encuentra Venezuela en su crisis económica. La guerra imperialista contra nuestro país en los últimos cinco años destruyó gran parte de los cimientos económicos, calidad de vida y bienestar social que construyó Chávez con la revolución Bolivariana. En la actualidad en la base chavista existe expectativa de cómo enfrentará esta crisis el presidente Nicolás Maduro, cuáles serán las medidas y políticas que finalmente ejecutará cuando sobre el país se han utilizado presiones y ataques para acabar, desviar o cambiar el rumbo y camino trazado por el Comandante Chávez. 

El mes de febrero simboliza y representa los hechos más importantes que en la última década del siglo XX fueron protagonizados por el pueblo venezolano y un sector de las Fuerzas armadas venezolanas en contra del neoliberalismo y gravísima crisis en que había caído la cuarta República: la revuelta popular del 27 y 28 de febrero de 1989 y la revuelta militar del 4 de febrero de 1992 liderada por el Comandante del Ejército venezolano  Hugo Chávez. En recuerdo de ello y siendo el neoliberalismo la vía global capitalista que aún tienen las potencias imperiales para continuar subyugando  y explotando a pueblos culmino con esta cita del escritor ecuatoriano Pablo Dávalos: “Comprender en ese sentido de transformación del neoliberalismo es una cuestión vital de América Latina, porque detrás de las retóricas y prácticas antineoliberales subyace, por paradójico que pueda parecer, una renovación y puesta a punto del neoliberalismo pero bajo otros andariveles y con otras discursividades aparentemente críticas” (La democracia disciplinaria El proyecto neoliberal para América Latina (2011:16)”. Espero que esto no sea el caso de Venezuela. Aunque para estar alertas se recomienda leer artículo de Luisana Colomine titulado Fedecámaras: solo faltó y “exoneren a Pedro de toda culpa” (aporrea 28/02/2021). Por algo será que esta organización golpista presenta ese documento a la AN. Algún compromiso habrá…  

 



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Amado Moreno Pérez

Sociólogo (UCV). Profesor Titular activo de la Universidad de Los Andes. Dr. En Ciencias Humanas.

 amadoula@hotmail.com

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