El que se mete con Venezuela, se seca

El que ríe de último, ríe mejor

Algunos economistas manifiestan, que para sacar a la industria petrolera venezolana de la caída estrepitosa, en que se encuentra sumida, producto de la incesante agresión Norte americana es necesario recurrir a la privatización, cediendo algunos de sus activos al capital privado. Esto me parece un regreso a la época cuarta republicana, en donde hicieron lo mismo con el hierro, el aluminio y las industrias estratégicas de la electricidad, la telefonía y nuestra línea aérea bandera: VIASA. Tal acción sería como una capitulación en una guerra, sin que esta tuviera un claro vencedor, como aceptar la derrota en una batalla que todavía no ha terminado, reconociendo el triunfo del Neoliberalismo, sobre el nacionalismo patriota de nuestra revolución, derrumbando a todos los sueños de liberación, que por décadas ha mantenido el bravo pueblo venezolano.

Ahora bien, ¿qué podemos hacer? Pienso que lo primero es entender que ya el negocio petrolero circunscrito solamente a la exportación de crudos petroleros, ha dejado de ser un negocio, capaz de soportar la supremacía en la economía de un país. Los países exportadores de crudo petrolero, han dejado de tener la hegemonía dentro del conjunto de países, que además de ser exportadores de petróleo mantienen una robusta industria de destilación de combustibles líquidos, así como también, son capaces de obtener valor agregado, producto del procesamiento "aguas abajo" del procesamiento de la cadena de hidrocarburos.

En un mercado dominado por las trasnacionales del petróleo, PDVSA juega el papel del outsider, en donde ellas, las trasnacionales, se encuentran cartelizadas con políticas monopólicas, que muchas veces rayan en la ilegalidad, llegando incluso al robo descarado y a la apropiación indebida, como está sucediendo en la actualidad en los pozos petroleros de la República de Siria. Esto trae como consecuencia una inestabilidad de los precios a nivel mundial, en la cual; las trasnacionales del petróleo, al pescar en río revuelto, salen en ganancia especulativa, porque los precios de los derivados líquidos se mantienen en alza permanente desde hace más de 50 años, producto de una cartelización monopólica de estas trasnacionales, que juegan al servicio del capital financiero internacional de occidente. Aquí es donde PDVSA debe salir en ventaja, debido a que cuenta con un excelente planta de refinerías, que si bien es cierto necesitan actualizarlas, esto será posible con la ayuda de nuestros socios que nos permitirá birlar al bloqueo de piezas, aditivos y procesos tecnológicos.

Es por eso que mientras más bajen los precios de los crudos, las multinacionales petroleras aumentan sus ganancias en la misma proporción, porque ellas se dedican principalmente a la venta de los derivados líquidos. Allí, en ese escenario es que debemos tomar el camino correcto, tenemos socios estratégicos, que están dispuestos a seguirnos comprando nuestro crudo petrolero, incluso China nos adelanta dinero, mediante el Fondo chino rotativo, a ser cancelado mediante entregas a futuro, sin injerencias de ningún tipo y siempre respetando nuestra soberanía y autodeterminación. La India está dispuesta a continuar comprándo nuestro crudo, pero no solamente debemos conformarnos a continuar priorizando la exportación de crudos, por tanto, es necesario rescatar nuestras refinerías, en las cuales se pudieran procesar hasta 1,3 millones de barriles diarios, en donde solamente "Cardón" es capaz de producir en óptimas condiciones hasta 900 000 barriles diarios. Con estos clientes, más la producción interna podríamos llegar a dos millones de barriles diarios de crudo petrolero, pero eso sí, deberíamos sacarle el mayor valor agregado con la venta de nuestros agregados líquidos y dejar de seguirlos regalando en el mercado interno. Es bueno señalar que en el Informe Anual de PDVSA del año 2018, en la distribución de combustibles líquidos PDVSA, ese año 2017 perdió la bicoca de más de 19 000 millones de dólares.

Además deberíamos seguir con el proyecto gasífero nacional, que permitirá la reconversión a gas de todo el consumo de energía de la industria básica y termoeléctrica del país, así como también la reconversión a gas del parque automotor, de acuerdo al plan del Presidente Hugo Chávez, que llegó incluso a proponer cambiar los antiguos "Catanares" por modernos carros iraníes de bajo consumo, así como también regalarles el consumo del gas durante el primer año, en que recibieran dicho vehículo. Además de proporcionar de manera gratuita el sistema de consumo dual de gas y gasolina, que incluye a la bombona y el dispensador.

Lo que muchos pensaron que era una medida populista del Presidente Chávez, la realidad era que se trataba de una medida de ganar-ganar, en la cual el Estado obtenía la mayor ganancia.

El enorme remanente de combustibles líquidos, que quedará luego de aplicar las políticas anteriores, se pueden colocar en los mercados del Caribe con Petrocaribe y los nuevos compradores que seguramente vendrán luego de la crisis actual de la pandemia y cuando agoten sus propias reservas, que están a punto de extinguirse, como sucederá con Colombia. Es que a Colombia, solamente le quedan pocos años de reservas de crudo petrolero y su capacidad de refinación está muy disminuida, pudiendo compensar su déficit, con el contrabando proveniente de Venezuela.

EEUU está en un dilema ante la crisis energética, que se presentó con la pandemia, que provocó la caída de los crudos por debajo de "cero" dólares por barril. La mayoría de sus empresas trabajan con la técnica del "rompimiento hidráulico" o mejor conocido como "fracking", que por sus elevados costos de producción, alrededor de 50 dólares x barril, tuvieron que cerrar y declararse en quiebra. Estamos hablando de la salida del mercado de más de diez millones de barriles diarios de crudo petrolero, más otros millones, provenientes de Alaska, que también van a tener serias dificultades para poder competir con sus crudos debido a sus altos costos de extracción de sus esquistos petroleros. Esto todavía no se siente en un mercado muy disminuido por la pandemia, pero pronto, de funcionar la nueva vacuna rusa contra el Covid 19, cuando el mercado comience a reactivarse, esta carencia de la oferta comenzará a sentirse y tendrán que buscar petróleo donde sea, al precio que sea. Es cuando el valor geopolítico de PDVSA y Venezuela debe comenzar a subir. Pero ojo, esto solo puede suceder si realizamos las políticas correctas, incrementando acuerdos energéticos con nuestros socios de oriente, que nos respaldan financieramente y de otra forma, de ser necesario. De allí, la gran importancia que tiene suscribir convenios con China y otros países, que estén dispuestos a aceptar el "Petro" para todas las transacciones financieras, dejando al dólar por fuera y liberándonos de su especulación definitivamente. Solo así podríamos decir: El que ríe de último, se ríe mejor.



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Jouseff Kan

Master en Ciencia Política. Enfoque Sur.

 joukap10@outlook.es

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