El covid-19 y la hipocresía del capitalismo

El covid-19 inevitablemente pasó a la historia 2020 y eso no es lo más trascendente, lo importante son las circunstancias en las que el mortal virus se presenta, pues, ninguna de ellas deja de tocar la geopolítica en la que hoy se debate el mundo.

Ya nadie oculta que la geopolítica, entendida como intereses para EE.UU., se ha convertido en la fórmula que permite entender las contradicciones que vienen existiendo desde el principio humano, por supuesto, todo en función de controlar los diversos recursos para la subsistencia, bien sea hacia lo individual o lo colectivo.

Esta primera contradicción, lo individual versus lo colectivo, caracterizada por la disputa como fórmula de resolver los asuntos controvertidos, ha conllevado a la creación de mecanismos que garanticen, a cada quien, la consecución de objetivos divididos en perspectivas distintas desde la aparición del particular interés económico, es decir, bienes materiales, cuándo fue, vaya usted a saber.

Siendo así, la capacidad entra en el escenario y se refleja por el manejo de las diversas variables y condiciones: número de integrantes, medios, ubicación, conocimiento, fuerza, intelecto, armas, en síntesis, el control del poder.

El desarrollo histórico social y las desbastadoras consecuencias

Saltando parte importante y amplia del desarrollo histórico social y las desbastadoras consecuencias para la raza humana, me permito llegar al siglo XXI; aquí nos encontramos con que las contradicciones se han profundizado tanto que la disputa se ventila entre la vida y la muerte, de quién, bueno, depende de la correlación de fuerza, no necesariamente bélica.

Tomando prestadas algunas consideraciones del filósofo, Enrique Dussel, hago referencia de la distinción hace entre los seres vivos gregarios y la excepción comunitaria del ser humano dada la vulnerabilidad de éste ante el hábitat, conllevando a este, mediante una tendente y originaria voluntad, a evitar la muerte y la extinción.

Ahora, qué tiene que ver lo anterior con el Covid-19 y el capitalismo?

Bueno, ante la pandemia declarada y las lamentables consecuencias para el ser humano, no han faltado las reacciones de quienes ostentan el poder económico capitalista que a su vez controla el poder político .

Entre denuncias, acusaciones y prepotencias no disimulan que sus objetivos estratégicos siguen siendo la unipolaridad y sus principales exponentes, Donald Trump y Boris Johnson, USA e Inglaterra, sin estupor se abstienen de aportar en algo que no les garantice ganancia alguna, porque para ellos, por encima de la vida humana está la defensa de su sistema económico.

Asimismo, con toda la potencialidad productiva a límites inimaginables, gracias a la revolución tecnológica en todas sus facetas, asimismo, pudiendo alcanzar una producción que sobradamente supera la necesidad humana, la voracidad capitalista como es su esencia, nada aportan para paliar el hambre y la enfermedad humana existente en el planeta.

Solo les interesa que las operaciones financieras, segundo tras segundo, les indiquen la acostumbrada billonaria movilización de dólares hacia sus endemoniadas arcas, lo demás importa menos. Esta realidad viene mostrando el profundo abismo entre la "prosperidad" de pocos y la pobreza de millones, como nunca antes lo hubiera imaginado la humanidad.

El ser humano y la prolongación de la vida

Como lo define el maestro Dussel, la política una actividad humana ejecutada mediante el poder o la voluntad general, la misma ha de organizar y promover la producción, reproducción y aumento de la vida prolongada de sus miembros.

Ahora, al encontrarnos en la contradicción histórica de ricos contra pobres, o viceversa, enfrentando las concepciones de poder de acuerdo a los intereses de clases, nos damos cuenta que hoy se especifica en superrico, medio rico y rico contrapuesto al pobre, medio pobre y superpobre. Leer más: Juan Carlos Valdez dictó cátedra de economía en La Isabelica. Revolución a Diario.

Los extremos se tocan y se exaltan hacia el individualismo

Tomando referencia la disputa como fórmula de ventilar los asuntos controvertidos, no debe subestimarse que la condición humana está vinculada indefectiblemente a la socialización de la vida, ahora bien, si se asume como esencia el individualismo estaríamos hablando de la vestialización humana; dónde está el extremo y cómo se materializa, bueno, en el capitalista superrico y el superpobre.

La opulencia del primero carece de la solidaria compasión hacia el prójimo, pues, la "libre empresa o competencia" pregonada como el perfecto fetiche, se transforma en la apetencia que le devora el "alma", haciéndolo capaz de liquidar al otro una vez convertido en enemigo de su presa: el capital ; en el segundo, la disputa se personifica detrás una presa depositada en un oscuro, insocial e inmundo basurero.

Cada clase, en sus objetivos estratégicos, viene definiendo los mecanismos, medios, fórmulas, valores, métodos y/o instrumentos para imponer o anular la voluntad del contrario.

Los capitalistas haciendo alarde de "libertad y autonomía" de los ciudadanos, al fetichizar las instituciones desnaturalizan el poder para convertirlo en un instrumento de destrucción.

Haciendo uso del totalitarismo ejercitan el poder por medios no políticos: fuerza, militares, policías, bombas, virus, mientras tanto se anuncia lucrativamente y para el consumo individual, fórmulas que "evitan" la mala entrada de los años venidos ante el indetenible envejecimiento al mejor estilo 4Life.

Máxima expresión del individualismo

Los capitalistas, como máxima expresión del individualismo, al contrario de poner a disposición su capacidad productiva para la prolongación de la vida de toda la comunidad humana, ante el caso del Covid-19, segrega rapazmente como han hecho ante las calamidades, desgracias, hambrunas, enfermedades, guerras, terremotos, inundaciones, etc., que, muchos siendo producidos por ellos mismos, siempre procuran las mejores y mayores ganancias particulares.

En sentido contrario la comunidad humana, ante el individualismo que irrespeta la prolongación de vida del semejante, ha de esmerarse en la socialización estratégica de los intereses colectivos como única garantía de resolver los problemas de la humanidad, de allí que ante el Covid-19 cartas están echadas, solo faltan las jugadas correctas que pronosticó el Comandante Eterno en los 4° y 5° Objetivos del Plan de la Patria.

 

gusclaret@hotmail.com



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