Pobre Bolívar

"Si el Gobierno no sabe, no quiere o no puede combatir la inflación, hay en Venezuela muchos hombres que saben, quieren y pueden defender la moneda". Arturo Úslar Pietri, 1948

En Venezuela se han utilizado diversas monedas a lo largo de la historia, siendo la primera de estas el peso, este billete contaba con aspecto rudimentario y la primera emisión de los mismos se realizó en Agosto del año 1811. Para la fecha se emitió un millón de pesos sin respaldo, y posteriormente hubo otras emisiones por montos menores. Para ponernos en contexto, la cifra inicial de dinero impresa representaba una cantidad mayor al presupuesto de la nación, lo que trajo como consecuencia que la naciente Venezuela, producto de la circulación forzada de dinero nuevo, terminara padeciendo su primera inflación.

En ese sentido, los mismos venezolanos pidieron volver a los españoles y que eliminaran la moneda que tanto daño les estaba haciendo, y no fué hasta Enero de 1813 cuando el gobierno realista prohíbe el uso del peso y así recuperar la estabilidad económica del país. El libertador Simón Bolívar, refirió en 1815 sobre la caída de la primera república lo siguiente, "El papel moneda remató el descontento de los estólidos pueblos internos, que llamaron al comandante de las tropas españolas para que viniese a librarlos de una moneda que veían con más horror que la servidumbre".

Si Bolívar hubiera sabido que en la actualidad su nombre se iba a manchar de tal manera, con una moneda tan escuálida y pulverizada, jamás habría permitido que lo usaran. Han marginado al pobre Bolívar, lo han llevado al extremo, desprestigiado y devaluado y sin esperanzas de recobrar su convertibilidad, credibilidad y estabilidad.

Se debe agregar que, las elevadas cifras de inflación y pérdida del poder adquisitivo de la moneda, no es un asunto de casualidades, sí de causalidad tomando en consideración que es el resultado de una actuación caprichosa por parte de quienes están al frente del control de la economía del país, ante las probadas leyes económicas. Cada día se imprimen y se transfieren más cantidades de Bolívares al torrente económico, manteniendo el desequilibrio, de que los bolívares valgan menos y los dólares más.

Eso me hace recordar el famoso chiste sobre la creación del mundo. El mismo relata cómo favoreció Dios a Venezuela en plena creación.

Dios le dio a nuestro país muchas de las selvas más grandes, las cascadas más altas, los ríos más anchos, las montañas más hermosas, las islas más maravillosas, las playas más impresionantes, las tierras más fértiles, los depósitos minerales más abundantes, los mares más espectaculares, la flora más exótica, la fauna más variada, el clima más completo y, hacia el final, la combinación de gente más diversa, imaginativa y alegre. Ante tal aparente falta de imparcialidad los ángeles le preguntaron a Dios que cómo podía darle tantas cosas buenas a Venezuela y tan poco a los otros países. Dios les respondió sencillamente:

  • Solo tienen que esperar para ver los dirigentes que le voy a dar

Volviendo al tema que nos ocupa, y aunque fuese cierto el chiste, hay en Venezuela mucha gente capaz de darle solución al problema de la inflación, de buena reputación y con altos niveles académicos que sugieren cambios rotundos al sistema económico actual. El primero de los problemas a atacar es el de la imprenta generadora de pobreza y desigualdad, para acabar definitivamente con la inflación es necesario cerrar la imprenta, y devolver la autonomía al Banco Central para evitar más transferencias de bolívares ilusorios a manos de la gente, por cierto Bolívares que cada día tienen la capacidad de comprar menos. Al pobre Bolívar no lo dejan descansar en paz, cada día muere frente a tantas devaluaciones.

En definitiva, los Venezolanos merecemos una moneda que pueda recuperar y mantener el poder de compra de los salarios, que incentive el ahorro y se pueda recuperar el patrimonio, que baje la incertidumbre para invertir, nosotros queremos una moneda que no se devalúe, una que aliente la inversión extranjera y nacional, además nos gustaría recuperar la credibilidad, confianza y estabilidad, eliminando la incertidumbre y así contar con un medio que nos permita tomar mejores decisiones económicas y de inversión. Necesitamos hoy más que nunca, una moneda que permita restituir inmediatamente la estabilidad monetaria y recuperar la senda del crecimiento económico que hemos perdido desde que se inició el período inflacionario en Venezuela.

¿Se les ocurre alguna?

 

jifersonsantiago@gmail.com



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