Mensaje a Mario Silva: ¿Quién nos está robando el Cocuy?

La planta de Agave Cocui estuvo atada a la cosmología de las comunidades indígenas Ayamanes, Gayones y Jira-haras, las tenían incorporada en su sistema de creencia, como sustancia medicinal era asociada a la curación de diversas enfermedades materiales y espirituales, en el desarrollo de la vida cotidiana era utilizada para producir azúcares naturales y la fibra del dispopo con el cual se fabricaban hamacas, alpargatas y mapires. Los conquistadores de ayer y hoy, hicieron de la planta sagrada la semilla prohibida. La historia de la satanización de las plantas sagradas continua hoy día, ejemplo de ello son, Cannabis, que en la antigüedad era utilizada por los iniciados en el proceso de conexión de los ancestros y la coca perteneciente al mundo de la vida y la muerta en las comunidades de los pueblos andinos. Ambas son perseguidas y erradicas.

Un testimonio importante que jugaba la Agave Cocui en la vida de las comunidades tradicionales, nos las proporciona José María Sosa citando al colonizador español Gonzalo Fernández de Oviedo, narraba en su obra Historia General y Natural de las Indias: "El cocuy es útil y buena hierba, porque se hacen de ella muchas cosas: hilo, cuerdas y sogas. En tiempos de necesidad, a falta de maíz y casabe, es manjar para suplir el hambre y no tiene mal sabor". https://komienza.com/2016/05/cocuy-de-pecaya/

Es necesario destacar, que los españoles una vez conquistado el territorio venezolano prohibieron la siembra de uvas y su procesamiento para evitar que entraran en competencia con el vino producido en la metrópolis. Explotaron la caña y desarrollaron una industria nativa que producía para el mercado europeo ron. Precisamente la revuelta de los comuneros de Santa Fe de Bogotá en 1781, constituyo una repuesta de los mantuanos a las reformas borbónicas, la cual perchaba con altos impuestos el tabaco, la azúcar, ron y el chimo. Este conflicto se extendió a casi las colonias españolas en América, y se asume como uno de los primeros movimientos pre independentista. El cocuy esto resguardado por los ancestros.

En los años cincuenta, Marcos Pérez Jiménez, aprobó por vía decreto, la ley que establecía que las bebidas alcohólicas que circularan legalmente en el mercado venezolano no podían superar los 50 grados alcohólicos. El cocuy en su primera fase de destilación alcanza más de ochenta grados de alcohol, y calibrado con agua destilada se lleva a 46 grados. Esta situación hizo que el licor de cocuy pasara a la clandestinidad, al igual que el miche andino, el cual se hace con destilado de agua de caña o papelón. El chirriche la bebida alcohólica propia de las comunidades Wuayu corrió la misma suerte,

Durante los gobiernos que siguieron ese momento histórico, el cocuy continuo siendo una bebida restringida al mundo campesino, perseguida y penalizada, la cual acarreaba la destrucción de los destiladores y confiscación del producto, incluso eran procesados judicialmente a los involucrados en su producción y distribución.

Es necesario destacar que el 2001 cocuy de Pecaya, recibió la "Denominación de Origen" por parte del gobierno nacional, realizando un acto de justicia y de conservación de la bebida la cual forma parte del patrimonio de los venezolanos. La denominación de origen es una norma reguladas por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, OMPI, fundada por las Naciones Unidas en 1967, con sede en Ginebra, Suiza.

José María Sosa (Mayo 14 de 2016), "se trata de un certificado que otorga el Estado a un producto cuya calidad o características se deben fundamental y exclusivamente al medio geográfico en el que se produce. De esta manera, el Estado protege a los productores -bajo un estricto marco legal- y se le brinda al consumidor una garantía de atributos únicos en el mundo". https://komienza.com/2016/05/cocuy-de-pecaya/

Posteriormente en 15 de noviembre de 2005, se declaró al Agave cocui como patrimonio natural, ancestral y cultural de la nación. Y se ha desarrollado todo una política para proteger su producción y socializar su consumo como alternativa al consumo de bebidas alcohólica manejada por las transnacionales, la cual requiere de una gran variedad de insumos extranjeros que consumen parte de la divisa captada como renta petrolera en los mercados internacionales.

Algo sumamente grave está ocurriendo la espiral inflacionaria, también está afectando terriblemente la producción de cocuy, que depende de la utilización de una gran cantidad de azúcar para disparar el nacimiento del alcohol. Si la adquisición de la azúcar se realiza en el mercado que evade la regulación, el precio de un litro de cocuy sufrirá diariamente la variación de su precio hacia el alza. Si contrariamente el azúcar es facilitada a precio subsidiado por el gobierno, estamos frente a una escalada especulativa.

En todo caso, el precio del cocuy va muy acelerado, dentro de un corto tiempo, un litro tendrá un costo superior al licor industrial que se encuentra en el mercado. La bebida nativa y popular por el camino que va, se hará privativa y elitizada, que solo podrá consumir un sector privilegiado de la sociedad. Pareciera que todo lo que toca el mercado, una vez transformado en mercancía se desarraiga y traspasara exorablemente a la trama especulativa. Lamentablemente los revendedores son los beneficiarios de una ganancia incluso superior de quienes se toman la ardua tarea de producirlo.

Ya Sófocles en la tragedias relacionada con Antígona, en la voz del Rey Creonte decía: "No ha habido entre los hombres inversión más funesta que la del dinero: ella devasta las ciudades. Ella saca a los hombres de sus casas, ella los industria y pervierte sus buenos sentimientos, disponiéndolos para todo hecho punible; ella enseño a los hombres a valerse de todos los medios y a ingeniarse para cometer toda clase de impiedad".

A ello se suma el otro entramado de la tragedia, que nadie menciona, al ritmo de producción que discurre, al cabo de pocos años las plantaciones de Agave Cocui estarán al borde de la extinción, dada la intensidad que ha alcanzado la industria artesanal para destilarlo, ya que no existe una política de replantación para evitar su diezmado, pues es recolectado de manera natural de sus ecosistemas. Ecosistemas donde confluyen una gran variedad de especies.

El Cocuy que fuera de producción y consumo insumiso, quizás el "papa" de la resistencia material y cultural del pueblo venezolano, que lo tenía guardado como bolsón cimarrón, vive su proceso de fetichización de la mercancía, ira perdiendo su valor de uso y develándose ante nuestros ojos por su valor de cambio (Subsunción Formal del Trabajo en el Capital). Al respecto Carlos Marx planteaba: "El proceso de trabajo se convierte en el instrumento del proceso de valorización, del proceso de la autovalorización del capital: de la creación de plusvalía. El proceso de trabajo se subsume en el capital (es su propio proceso) y el capitalista se ubica en él como dirigente, conductor; para éste es al mismo tiempo, de manera directa, un proceso de explotación de trabajo ajeno". (https://kmarx.wordpress.com/2012/02/28/subsuncion-formal-del-trabajo-en-el-capital/)

Al ritmo de las pulsiones que trascurren, pasará de ser la bebida del pueblo a ser la bebida de una elite adinerada que se apropiara no solo del proceso productivo, sino que también transformara a los artesanos en esclavos modernos, controlara la distribución y los precios.

Agregaba muy sabiamente Karl Marx, en la Introducción a la crítica de la economía política 1857, p. 81 decía: "Producción no sólo produce un objeto para el sujeto, sino también un sujeto para el objeto. Más claro no canta el gallo, el que tenga oído que oiga, el que tenga ojos que vea.

Para evitar que la burguesía nos robe el cocuy tendremos que realizar un proceso descomunal para la socialización de las prácticas de siembra, proceso de producción y un tipo de intercambio comunitario. Por ello, aunque parezca descabellado, las Comunas en la figura de su Clap deben ser actores materiales de la cristalización: toda comuna a cultivar Agave Cocui. Todos somos cocuy.

La siembra de Agave Cocui y su procesamiento en los espacios comunalizados, es la única garantía para que el cocuy permanezca curtido con el color y el sabor del pueblo. De no ocurrir este esfuerzo desde el seno de la sociedad para preservar su herencia espirituosa en poco tiempo esteremos diciendo:" Cocuy goodbye goodbye". "Ciao ciao addio".

Si Carlos Marx esta en lo cierto, que la sociedad se divide en explotadores y explotados, la lucha de clase es el motor de la historia, y la figura ofensiva y defensiva de los explotados es el sindicato, asumamos la figura de un Sindicato de Consumidores de Cocuy, para evatir la reprivatizacion del valor de uso. Consumidores de cocuy del mundo, unios.

Sino nos esteremos preguntando en tiempo: ¿QUIÉN NOS HA ROBANDO EL COCUY?

 

garridoradicallibre@yahoo.com



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