La emergencia económica nos obliga a repensar

Hay muchas cosas que tenemos que hacer juntos todos los venezolanos, para que Venezuela realmente sea en si misma una potencia. Realmente nuestro país se ha vuelto netamente comercial, y con una aberrante hiperinflación inducida.

Ya es hora que en que terminemos con la ola de fracasos y desaciertos en nuestra economía. Entendemos que no se ha querido hacer daño, pero no hemos sido asertivos.

El Comandante Chávez decía: "Al enemigo no hay que menospreciarlo, tiene muchas patas, y tiene todo el poder económico". Por ello creo se hace necesario corregir ciertos procesos para dar un giro al timón de la economía.

Quiero atreverme a plantear una propuesta para que sea analizada, partiendo desde cierta política aplicada recientemente en nuestro país.

Nos hemos propuesto a crear controles a todo, entre ello, a las remesas que entran a nuestro país, o sea, persigo a quien trae dinero fresco al país, pero dejo ir en miles de millones de dólares producto de la corrupción a otros países y sin ningún problema.

Ahora, como corregir. Recientemente, se intento crear una canasta de monedas, que mediante una subasta se ofrecerían, para la adquisición de insumos para el consumo interno, la cual creo que no surtió efecto. Luego, al ver la cantidad de remesas, implementamos un control sobre ellas, intentando canalizarlas a un precio impuesto desde el gobierno, las mismas están llegando por otros lados, esquivando los procesos impuestos.

Por todo lo anterior, propongo, que universalicemos nuestros pagos. ¿Cómo es eso? Nuestros precios, ahora mismo, son precios internacionales, y aun más caros debido a varias variables que ocurren alrededor de nuestro mercadeo. Aquí hay que excluir los productos de primera necesidad protegidos y subsidiados por el gobierno nacional. Para acabar con todo ello, y permitir la fluidez económica en lo interno, hagamos dos cosas necesarias para aplacar la furia inflacionaria y la incapacidad del trabajador venezolano para adquirir sus insumos necesarios:

1.- Permitir la libre entrada y la libre circulación de las principales divisas extranjeras, como el Euro, el Yuan, el Yen y el Dólar, de tal manera que en cualquier empresa, en sus puntos de ventas, puedan cancelar con sus divisas en posesión. El SENIAT y SUDEBAN quedarían encargados de su funcionalidad, ya que los impuestos se cobrarían, en función de las monedas percibidas mediante la transacción comercial y bancaria de la personal natural o jurídica. Los ingresos al Estado, serian a través de los impuestos, tales como el IVA y el ISLR, en proporción a cada tipo de moneda percibida.

Esto va a permitir, que las colonias chinas, árabes, europeas, entre otras, así como todos los venezolanos que tengas sus ahorros en otras divisas, las puedan traer, y ejecutar sus transacciones a través de ellas.

La banca tendría que ser más amigable en sus puntos de ventas, y para realizar las diferentes formas de transferencias bancarias, para hacerlo en las diferentes monedas. Para ello, tendríamos que mejorar un poco el internet, para que la información que requieren el SENIAT y otros organismos públicos, sea confiable. La Asociación Bancaria, se encargaría junto al gobierno, de solicitar los puntos de ventas y las tarjetas adecuadas para dinamizar todos los procesos. El Colegio de Contadores en conjunto al gobierno, determinarían las formas y procedimientos contables a realizar, y así evitar fraudes fiscales.

De esta forma, dejamos de perseguir a quien ingresa divisas, y nos da tiempo de perseguir a aquellos que se las llevan sustraídas del erario público.

2.- El salario del venezolano. Creo, que nosotros los trabajadores, estamos sumergidos entre dos fuerzas que nos golpean duramente a través de la guerra económica implantada desde lo interno y lo externo al gobierno y al país.

Por lo tanto propongo, liberar, en vista de la emergencia económica, la forma de pago al trabajador venezolano, reformulando las Leyes y reglamentos que lo regulan. Hasta ahora son muchos los trabajadores que prefieren renunciar y pasarse al comercio informal, debido a lo bajo de los salarios, y los que conservan sus cargos en el sector privado, es debido a los acuerdos entre patrono y trabajador. Se hace necesario, bajo una escala de nivel internacional, el pago de salarios por hora trabajada u honorarios profesionales por servicios.

Hace unos años, el Comandante Chávez se preocupaba en que nuestro salario no fuera inferior a los 500 dólares mensuales, pero eso en la actualidad seria muy difícil tanto para el empresariado, así como para el gobierno. Pero si se podría en este nuevo ámbito, tomar como base el salario mínimo de nuestros hermanos colombianos, o sea, 271 dólares mensuales, o aproximadamente 1 dólar por hora hombre trabajada.

O dicho de otro modo, pasaríamos a ganar, un aproximado de 4,5 Petros mensuales; en un día, 8 horas, serian 0,133 Petros, y por hora, 0,017 Petros aproximadamente.. Todo esto, para entrar en un proceso de transición de la dinamización de la economía, y el logro del fortalecimiento de la moneda, cosa que seria lo más importante en este proceso.

En esta forma de pago, no habría otro beneficio, que el acordado entre trabajador y patrono, ya que actualmente, los beneficios reflejados en nuestra legislación, no son atractivos, y se pierden en la espiral inflacionaria, por ello se hace necesario cambiar el método de pago, para así obtener una mayor remuneración en forma permanente, mientras dure el proceso de la emergencia económica actual.

Estas dos propuestas, cambiarían el rumbo de la economía de los trabajadores, y así tendríamos como adquirir los productos ya instaurados de hecho, a precios internacionales.

Los trabajadores del Estado, seguiríamos recibiendo incentivos salariales mediante bolsas de comida, uniformes de trabajo y escolares, útiles escolares, entre otros, mientras se logre el dinamismo económico esperado.

A mi parecer, con estas propuestas abriríamos aun mas las puertas al turismo, y nuestros comerciantes e industriales, tendrían acceso a las divisas traídas por estos, y por supuesto, ya no tendrían la necesidad de sacarlas del país, sino traficar con ellas dentro del territorio nacional. Por otra parte, se acabarían un poco las adversidades que existen para la instauración del Petro como moneda de intercambio.

Con este proceso, en vez de estar esclavizado a una moneda extranjera, tendríamos un grupo de monedas internacionales a nuestro servicio para el apalancamiento de nuestra economía.

 

Genarojesus2017@gmail.com



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