El camino de billetes verdes

De mi casa al trabajo son diez cuadras, las cuales camino a diario debido a la crisis del transporte. Sin embargo reconozco que disfruto el recorrido porque me entretengo caminando bajo la arboleda, contemplando las montañas que todos los días visten distintas tonalidades o simplemente mirando el cielo con su infinidad de formas y matices… Pero hoy me entretuve con algo bastante inusual y desconcertante. Después de cruzar la primera esquina comencé a ver pedazos de billetes de 50Bs dispersos a lo largo de la calle, no le di mucha importancia en esa primera cuadra pero cuando ya faltaba poco para llegar y los pedazos de billetes se habían vuelto una constante en todo el trayecto el asunto me resultó escabroso.

¿Acaso no es absurdo o más bien alarmante que en plena crisis económica uno consiga billetes rotos tirados en la calle? Más aún cuando se trata de un billete vigente, el cual, debido a la hiperinflación, está hiperdevaluado y ni siquiera el transporte público lo quiere aceptar.

No sabría decir si la acción de romper los billetes fue de una sola persona o de varias, sí era evidente que se trataba de una gran cantidad de papel moneda, sin embargo lo que realmente me interesa es reflexionar sobre los motivos. Se me ocurre que fue alguien que intentó pagar con ellos, su pago no fue aceptado, esto le generó indignación o rabia, sintió que aquellos billetes no tenían ningún valor y sencillamente los rompió, regándolos por la calle para subrayar su supuesta invalidez y hacerla pública a manera de protesta.

Lo cierto es que un billete difícilmente pierde todo su valor, incluso si sale de circulación (este no es el caso). Esta persona pudo haber ido a cualquier banco y depositarlos, así su "valor" se hubiese conservado. Sabemos que ante la hiperinflación el "valor" puede derivar en algo paupérrimo y hasta absurdo, pues ir al banco y perder varias horas en una cola supone más gasto del que los billetes a depositar puedan cubrir. Pero un billete también tiene otras formas de valoración más allá del asunto mercantilista: son portadores de símbolos identitarios.

¿Me pregunto si esta persona pudo haber pensado que estaba rompiendo el retrato de Simón Rodríguez? ¿O es que acaso ese personaje no le supone ningún significado? ¿De ser así podemos suponer que la historia del país tampoco le interesa? Me refiero a que un billete debería evocar sentido de pertinencia, de hecho; son patrimonio de la nación, y lo siguen siendo aunque no alcancen ni para comprar un caramelo, por ello no deberían ser objeto de destrucción o vandalismo. También son documentos históricos que hablan de una época, es sensato pensar que cuando salgan de circulación y pasen los años, con toda seguridad adquirirán mucho más valor del que representaban y costarán más que los billetes vigentes, esto es fácil de constatar a través de la numismática y la notafilia.

En pocos años hemos visto desfilar en Venezuela distintos conos monetarios, todo debido a la agudización de la crisis, y aunque algunos sueñen con colocar a Franklin y a Washington en el lugar de Bolívar y Guaicaipuro, y los coleccionistas aprovechen la oportunidad para llenar hermosos álbumes, y yo pueda transitar la alucinante y paradójica vereda de los billetes verdes rotos, no está demás recordar que la identidad está hecha de símbolos y de patrimonio y los billetes son ambas cosas, por eso la próxima vez que a alguien se le ocurra tirarlos a la calle, por favor no los rompa ¡tírelos enteros!



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