Un llamado a la sensatez. La crisis venezolana es promovida convenientemente desde una falsa solidaridad internacional

La Oposición Venezolana promueve a conveniencia La Crisis Económica.

Hay que empezar señalando que Dólar Today le hace un grave daño a la economía venezolana, y hay sectores autóctonos que justifican este mecanismo y lo han convertido intencionadamente en la principal causa de la distorsión económica que se vive. Quienes promueven este marcador son los mismos que piden y a su vez conciertan con la comunidad internacional un canal de Ayuda Humanitaria para Venezuela. Son los que le aplican sanciones económicas y acusan al gobierno por la falta de medicinas; bloquean cuentas del Estado para operaciones financieras vitales en el intercambio comercial, boicotean la adquisición de bienes esenciales de consumo masivo, imposibilitan el pago de bonos a sus tenedores, embargan mercancías, bloquean el zarpe de buques con alimentos, colocan restricciones a empresarios que realicen o pretendan realizar operaciones mercantiles con nuestro país, prohíben desde el exterior la exportación de insumos para reparar y mantener operativas las industrias venezolanas, bloquean cuentas e intentan boicotear a PDVSA, juegan con el precio internacional del petróleo. Son los artífices de la existencia de éste dólar ilegal, moneda que por cierto se convertirá más temprano que tarde en una moneda artificial que dejará de regir las transacciones financieras en el mundo.

Esa página, donde se "cotiza" de manera ficticia el dólar (tras ella se dice que hay un fuerte componente del narcotráfico), ha deteriorado de manera continua el poder adquisitivo del Venezolano. Un dólar ilegal que ha impuesto precios irreales a los bienes. Por ejemplo: un galón de pintura que costaba en agosto de 2017 Bolívares Treinta y Siete Mil con cero Céntimos (Bs. 37.000,00), en el mes de diciembre del mismo año llegó a costar Bolívares Un Millón Cuatrocientos Mil con cero Céntimos (Bs. 1.400.000,00), algo impensado el precio final de ese galón, que a lo mejor nadie compró y quedó desde entonces en el anaquel de algún comerciante. Y así muchos productos se afectaron de manera desproporcionada con relación al poder adquisitivo que prácticamente, en términos comparativos, ha continuado igual desde ese mismo período. Al principio se le endosaba la inflación a los aumentos salariales decretados vía Jefatura de Estado, hecho comprobado que no es así, y mucho menos hoy en día donde un comerciante ferretero puede pagar el salario integral mensual de un trabajador apenas vendiendo una cabilla. Todos los días hay un incremento inflacionario no menor al 2% sin haber incrementos salariales. Sabemos que hay otras incidencias como la afectación del parque automotor por falta de insumos y altos costos, esto promueve el incremento de los fletes, el contrabando de extracción manejado estrictamente en efectivo desde las fronteras, donde también se ingresan alimentos a precios desproporcionados sin control, cigarros cuya comercialización no deja trazos financieros, entre otros ilícitos que han mermado el flujo de efectivo en dinero físico tanto en el sistema bancario nacional como en la calle. Pero, la practica capitalista y la ofensiva que ella ha desatado en contra del socialismo, bandera del Gobierno, se ha escudado y aprovechado de ésta situación como un elemento para dañar la economía y por ende a los esfuerzos políticos del Estado por derrocar lo que ha definido cómo una Guerra Económica. Se han manejado tesis: "que no son los precios de los bienes y servicios los que están altos, sino los sueldos y salarios muy bajos", algo de cierto tiene, sin embargo la fórmula matemática para resolver la situación está por descubrirse. Los analistas económicos se han convertido en astrólogos. Recientemente el Gobierno ha promovido el lanzamiento de la criptomoneda El Petro, ya han salido detractores, tanto internos como norteamericanos incluyendo a Trump, lo que nos señala que realmente ésta medida podría mitigar la situación económica de nuestro país.

La Oposición tiene gran responsabilidad en la Crisis Económica.

El Venezolano ha percibido desde hace algunos años que había que ajustar los precios de algunos productos, sincerarlos porque estaban congelados por mucho tiempo y esto termina siempre dañando la economía, pero es inconcebible que ¡no ha logrado el Estado! Derrotar la colocación de precios a los bienes y servicios partiendo de un indicador ilegal como lo es Dólar Today o Dólar Paralelo. Vemos cómo una simple persona natural, sin ningún escrúpulo, puede colocarle precio a un artefacto electrodoméstico usado, dos mil, veinte mil veces o más al valor de adquisición del mismo de años de haberlo comprado. Cómo unos venezolanos que se quejan de la crisis, vendan en dólares paralelos desde la cama donde duermen, hasta las masetas de su casa para irse del país, lo más increíble es que hay quienes tienen la capacidad de comprarlos a precios irreales. Por otro lado, los que han logrado irse, y que les ha ido satisfactoriamente, sin hacerse ricos, y teniendo modestas condiciones, se han dado cuenta que lo que ganan en el exterior tiene más valor económico si es enviado a nuestro país; luego, los que logran enviar esta remesa a sus familiares, aquí hacen que estos contribuyan a que la inflación siga galopando porque tienen recursos para pagar al precio que sea los bienes ofertados especulativamente. Ahora, no a todos los que se van les ha ido bien, y no existe garantía de que en esos países no pueda ocurrir una crisis parecida a la nuestra. La posibilidad de que regresen estará dada en la medida que logre superarse esta situación en la cual se requiere mucha sensatez de unos actores políticos opositores confesos que no solo quieren destruir al gobierno sino que han afectado tanto al pueblo como a sus propios afectos, lo que han logrado es abrir una herida a las relaciones de convivencia en el país. Estos actores políticos que patean la mesa de dialogo, que por cierto el 70% de los Venezolanos aprueba, se quieren imponer como un supra poder apoyados por el imperio Norteamericano. Han demostrado un fuerte poder destructivo. Critican al Estado por falta de medidas económicas para superar la crisis, salen en búsqueda de una aparente ayuda humanitaria que esconde la verdadera intención de desatar un espiral ascendente y descontrolado de medidas en contra de Venezuela. Lo que conocemos como inflación o hiperinflación no puede describir el fenómeno económico que ocurre en Venezuela. Va más allá de lo económico, de la valoración de los bienes de consumo, es algo inducido a conveniencia política.

Sectores del pueblo han adquirido la mezquindad y la miseria del sistema capitalista.

Se vive un capitalismo atroz, habrá a quienes les suene redundante ésta afirmación. Existe una particularidad no tomada en cuenta por estos actores burgueses en contra del Gobierno, y es que la cúpula de cristal que los cubría como élites económicas, intocables, se les está derrumbando, se les ha revertido la crisis arrastrando consigo a buena parte de la clase media que se le ha venido demoliendo su poder adquisitivo, y como una salida casi improvisada, y en desbandadas salen "huyendo de Maduro", en loca carrera, para "refugiarse" en otros países donde supuestamente puedan sostener su ritmo de vida, buscando ese estatus social cómodo pero explotador, acogedor pero a su vez egoísta. En el caso de los comerciantes que han bajado su Santamaría para largarse, han recibido una cucharada de su propio remedio, ese privilegio económico del que gozaban en muchos casos y gracias a su sistema especulativo y explotador, se ha transferido al pueblo. Ese egoísmo, la ambición de enriquecimiento rápido, se ha desarrollado en los demás sectores sociales con el mismo ritmo de crecimiento de la crisis. Copiado el modo explotador de los anteriormente aludidos: aplican una especie de guerra de vivos en contra de los pendejos. Llámese como se llame éste fenómeno, se ha producido un efecto dominó que nos ha venido golpeando duramente en el estómago, sobre todo en los últimos tres años en los que buena parte de la sociedad venezolana ha envejecido de manera drástica, no sólo por el cambio en la dieta alimenticia, sino por el estrés y la guerra política promovida con apoyo de un componente foráneo de mucho peso. Para explicarlo de otra manera, en Venezuela actualmente se vive un capitalismo atroz, y sabemos que capitalismo sin explotación a los más débiles no es capitalismo; y por el contrario, no es el socialismo que ha carcomido la economía, es precisamente la puesta en práctica del capitalismo en su máxima expresión, donde podemos ver a una persona pobre aprovechándose de la necesidad de otro pobre, luego de copiar este modelo de enriquecimiento, puesto en práctica por los llamados bachaqueros, ahora es ejercido como un método de supervivencia por otros sectores de la población que buscan más allá de sus salarios una forma de sobrellevar la situación, una fuente de ingresos rápida, pero a su vez fugaz; lo que equivaldría a decir un globo que se infla rápidamente y que en cualquier momento puede explotar, trasladándose entonces la guerra económica a todos los sectores y deteriorando las relaciones de convivencia. Por supuesto, no es la regla general, el pueblo ha resistido, pero es algo atípico que causa impacto.

El Norte es un peligro.

Ya no hay que desclasificar documentos para saber de la intencionalidad en la política norteamericana, su apoyo a golpes de estado en Latinoamérica, su intervencionismo militar, la resolución a sus graves problemas económicos por medio de la guerra. Abiertamente declaran enemigos a países que no favorezcan su hegemónico y supremacista poder. Imponen sanciones unilaterales contra Venezuela para seguir estimulando y mantener una situación de inestabilidad social en el país y forzar la salida de Maduro. Es verdad que sufrimos problemas atípicos, y la era Chávez, es decir el tiempo que estuvo en la Presidencia Hugo Chávez, más allá del golpe de estado, paro petrolero, entre otros ataques que recibió, fue una época de estabilidad social y de progreso para muchos venezolanos. Pero sufrimos problemas tan graves como en otros países latinoamericanos, por no ir más lejos; lo que nos indica que hay una incapacidad internacional en resolverlos, sin excusar la parte que nos corresponde y sin querer justificar su existencia. También podemos decir que el mayor peso de sus causas está en el Norte, en los que fabrican las armas, en los que se han convertido en los mayores importadores y consumidores de drogas del mundo, en los que señalan que Venezuela es un paraíso para el tráfico de drogas, y en este caso hay indicadores que muestran lo contrario. Hay que señalar con firmeza que Venezuela no es Colombia, ni Perú, y no es un señalamiento xenofóbico ni nada por el estilo, pero estos países son grandes productores de droga ilegal que se comercializa en el Mundo. En el caso de Colombia, nuestra hermana Nación aliada a los EEUU, ha mantenido desde hace muchísimos años en su política exterior una relación hipócrita con Venezuela, desde allí se ha querido vender negativamente la imagen de nuestro país. Pero resulta que muchos Venezolanos percibimos a Colombia como el principal exportador de violencia hacia nuestro país desde los años Ochenta, la metodología que usa el crimen organizado se ha sofisticado, y luego desde la implementación del paramilitarismo la "cultura" de la violencia ha llegado a sobrepasar los límites de la imaginación en el socavamiento de la paz social y política dentro del territorio Nacional. Lo vemos en los hechos delincuenciales que se viven a diario, y en el intento de minar la política con las prácticas de terrorismo que sufre Colombia. Casos emblemáticos en nuestro país, los que podrían considerarse como magnicidios: el sicariato político del Fiscal Danilo Anderson con una bomba en su vehículo, el de Robert Serra ejecutado con armas blancas, todos partiendo de una planificación previa, el asesinato de Eliecer Otaiza. Pero hay que resaltar, y a diferencia de los que vivimos aquí, es que en Colombia se vive desde hace muchísimos años un terrorismo de Estado. El Estado en su conjunto penetrado por el Narcotráfico. Esto nunca lo deseamos para nuestro país. En Colombia al igual que en los EEUU hay sectores peligrosos para la paz de la región que odian a Venezuela por no tener acceso a sus riquezas. Muchos Venezolanos se han marchado a Colombia en su mayoría ciudadanos con doble nacionalidad que en su momento vinieron a nuestro país por razones que conocemos, ciudadanos con familia y parientes Colombianos, se han marchado, y a pesar de que algunos han conseguido llenar su nevera, no muchos podrán resistir por la falta de plazas o fuentes de trabajo estable en esa nación. Sin embargo, la cantidad de Venezolanos que han ido a Colombia constituyen una pequeña parte de los más de cinco millones de Colombianos que han llegado a nuestro país en las últimas décadas, y a los cuales nunca los gobiernos colombianos han creado las condiciones para su retorno, por lo contrario ha sido un alivio para sus arcas y problemas sociales sin resolver, para la gran falta de plazas de trabajo en ese país y para el pírrico gasto social que manejan en su presupuesto nacional.

La Oposición hace lo posible para destruir las garantías electorales.

Si no existen condiciones electorales como pregona la oposición con sus aliados internacionales, es porque ella misma hace lo posible por generar un ambiente de inestabilidad y falsa percepción de un proceso donde todos no tienen los mismos derechos de participación. ¿Qué tipo de garantías quieren? que les regalen la presidencia de la república sin participar en elecciones, por cierto tuvieron dos años pidiéndolas. Lo que pasa es que con todo el aparataje mediático y campaña sucia en contra del gobierno le ha salido el tiro por la culata y los votos que en otras circunstancias les podría dar un triunfo electoral se han ido en buena parte con los "migrantes económicos" que ellos mismos han empujado a su incierto destino. Así como la oposición ganó las elecciones a la Asamblea Nacional de manera abrumadora en diciembre de 2015, y habían razones de peso político para entonces, por errores cometidos en algunas políticas sociales en manos de inescrupulosos incrustados en el gobierno haciendo de las suyas, también perdió abrumadoramente las últimas elecciones a las gobernaciones en diciembre de 2018, y los números no fallan, y el sistema electoral venezolano es uno de los más confiables del mundo; y no es la "dictadura de Maduro" lo que generó ésta última derrota, porque el pueblo es sabio, pero el pueblo castiga cuando políticamente tiene que castigar, y así es el pueblo venezolano. Y la oposición perdió las gobernaciones porque principalmente desató una guerra irracional contra el pueblo, desconoció desde su Asamblea Nacional al Presidente Maduro y a los demás Poderes Públicos constituidos, por lo mismo ha desconocido en los últimos 18 años a un electorado mayoritario que ha legitimado en los procesos electorales al Chavismo, se ilegitimó así misma con éstas acciones, encendió al país en casi todo su territorio para crear falsa imagen en el mundo y llamar la atención a los organismos y comunidad internacional, promovieron el odio, jóvenes casi niños armando bombas molotov, y puputov con sus propias heces fecales, jóvenes casi niños convertidos en criminales rociando y quemando con gasolina a compatriotas transeúntes solo por parecerse a los chavistas, por poseer color de piel oscuro o aparentar condición social de bajos recursos, francotiradores asesinando a manifestantes y funcionarios militares, una tergiversación mediática mundial en contra de lo realmente ocurrido, hasta una foto de un manifestante opositor encendido en llamas por su propia y mala pericia fue candidata a un galardón internacional de fotografía, toda una estrategia comunicacional en el mundo como hicieron con países que hoy en día y por una acabada "justificación previa" están en guerra. Vimos en medios internacionales a un exhibicionista desnudándose frente a funcionarios antimotines de la Fuerza Armada de nuestro país, a mujeres y hombres escupiendo a los Guardias Nacionales incólumes cumpliendo sus funciones de orden público para garantizar la paz y seguridad a esos mismos manifestantes; habría que preguntar si éstas acciones se permitían en la cuarta república: mínimo veinte planazos hubiese llevado por el trasero el mencionado desnudista. Si en aquel entonces hubiere ocurrido eso, durante los gobiernos represores Adeco-Copeyanos de la Cuarta, directo hubiese ido a parar y en contra de su voluntad, a algún sótano, a recibir tortura sin garantía de sus derechos humanos. Por qué tanta agresión contra las fuerzas de seguridad del estado: simplemente porque sabían que no iban a ser reprimidos como ocurría cuando los "líderes" políticos opositores gobernaban este país. Por qué tanta provocación con armas de fuego a los funcionarios de seguridad del Estado, porque ha conveniencia tenían que crear la suficiente presión como para recibir una respuesta militar y vender la imagen de un gobierno represor, el de Maduro.

La Oposición debe recomponer el daño causado al país.

Lamentamos la partida de muchos venezolanos hacia el exterior, en su mayoría de vocación política opositora, no hay que negarlo, y en su mayoría opositora porque han visto troncados sus expectativas políticas por ineptitud de sus líderes que no han sabido entender que Venezuela no quiere volver al pasado y han sembrado en ellos un odio político que se compara con fanatismos étnicos, raciales, y hasta religiosos vividos entre países en conflicto como palestina e Israel. Su propia frustración los llevó, partiendo de una vulgar maniobra política de sus "líderes", decir que en Venezuela hay una dictadura, a promocionar la idea de irse del país como exiliados políticos, que por cierto esto lo empezaron a promover venezolanos con delitos penales que huyendo de la Justicia consiguieron "protección" en otras naciones como los EEUU, Colombia, Costa Rica, entre otros; para seguir deteriorando la imagen de Venezuela en el mundo y así forzar la salida del Presidente. Los opositores nunca quisieron reconocer al Presidente Maduro como legítimamente electo por mayoría de votos, más de 250 mil votos de diferencia con el candidato opositor, que ahora estos votos en el exterior ven comprometidos los intereses de los mismos líderes propiciadores del "exilio"; hoy si tomamos en consideración como dicen cifras de países políticamente en contra de Venezuela que han emigrado más de dos millones de coterráneos. Supongamos que son quinientos mil venezolanos que se han ido, y un 80% son opositores, es decir alrededor de 400 mil son opositores con edad de votar, y Maduro ganó con los votos de diferencia que ya mencionamos, significa que no hay ninguna posibilidad política de que pierda las elecciones, todo indica que abandonar la mesa de dialogo, cantar fraude antes de ir al proceso electoral, de no participar en él porque "no existen garantías democráticas verdaderas" entre otros elementos esgrimidos por las élites opositoras, repetidas de manera chillona por la burguesía latinoamericana, no cabe duda que es la desfachatez más grande ocurrida en la historia política de Venezuela. Y no solo por los votos de los que se han ido, la oposición saldrá derrotada, sino por todas las acciones perversas de los últimos años.

La Oposición debe pedir perdón.

Queremos que los venezolanos se queden aquí. Decir que hay perdón para quienes son capaces de quemar compatriotas vivos, por razones que van más allá de lo aceptable en política y que van más allá de lo aceptable como hermanos con valores humanos que han caracterizado nuestro gentilicio, es un tema que hay que discutir seriamente, no es poca cosa. Queremos que los venezolanos no se vayan, pero queremos que haya paz; algunos podrían pensar que si los opositores se marchan reinaría la paz en Venezuela, pero sabemos que no es un tema de bandera política, es un tema de sensatez política, pero más que eso es un tema de humanidad. El otro problema que se presenta luego de la partida, es cuándo y cómo volver, se deben crear las condiciones para el retorno de los Venezolanos en el exterior, muchos se fueron sin dejar nada. Como dice el Dicho: no hace falta el que se va sino el que se queda, u otro que vendrá, también podemos agregar que no todos los que se van son malos, pero tampoco todos los que se quedan son buenos. La verdadera crisis que vivimos es de Humanidad, le hace falta a Venezuela un receso de tanta guerra. Parte importante en la recomposición del país es que la oposición venezolana pida perdón por tanta miseria humana de sus líderes.


viabierta@yahoo.es



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