Ruralidades

Los vegueros marginados del petróleo

No sólo marginados. Que si lo hubiesen sufrido en su propio terruño, el dolor habría atenuado con la natural panacea de la montaña querida. Y cuando decimos vegueros, incluimos al conuquero de los cerreños conucos, otro rincón que nos dejaron los avaros terrófagos y sus circunstanciales aliadas: las empresas petroleras transnacionales. A lo que se sumaron los jefes civiles, quienes reclutaron juventud campesina ociosa de tanto impedirle el surco en esos “peladeros”, para que trabajaran con los gringos por un salario miserable, con el añadido antipatria de: “no te preocupes por la comida. Con lo que se te paga, la compras en el comisariato de la compañía”, surtido, decimos nosotros, con productos del campo, pero de “por ahí lejos”.

Ahora bien, como las petroleras de entonces mecanizaron la succión y llenaron los depósitos de reserva en su propio patio, demolieron campamentos y dejaron la aridez en despoblados. Poblaciones enteras se desorientaron y no les quedó más alternativa que dejarse llevar por la “bulla” de adecos y copeyanos en el poder, e irse a malvivir en las cumbres inestables de los cinturones de miseria de las ciudades. De aquí la continuación de nuestras luchas, a salto de monte, en esos barrios de Caracas, que nos enseñaron que la canalla antipatria había erosionado la solidaridad. Primero distanció al obrero de sus hermanos habitantes de los barrios pobres. Y con la diáspora, se debilitaron los sindicatos que ya empezaban a defender a los obreros del campo, con la anuencia del gobierno de Medina Angarita. Los hombres de la CTV se adueñaron de riquezas y se olvidaron de los que arrastraron a la miseria, encaramados en esos escalones de concreto de los cerros caraqueños.

Pero no hay mal que dure cien años camaradas petroleros. Ahora tenemos motivos para la euforia. Este altivejez empezó a escuchar de ustedes la palabra solidaridad con los hermanos del campo y de la tierra. Ello será un buen ejemplo para impulsar el socialismo, con Hugo Chávez Frías en la vanguardia. El espaldarazo a nuestra tierra oprimida por los avaros terratenientes, para que estos la liberen, es un jalón más para acabar con el desempleo y, de un gran paso, producir toda la comida que nos comemos, de manera de quitarnos de encima la enemiga agricultura de puerto, que tanto daño le hace a nuestra economía, y de la que se aprovechan, eventualmente, los desestabilizadores de la pantalla y de la ética.

Ya el camarada Presidente aprobó la filial agraria: PDV-Agraria. Vuestro apoyo, como venezolanos y como defensores de las reivindicaciones de los agremiados que producen los hidrocarburos, puede ser un aval para poner a producir la energía más importante para los seres humanos: la comida. Confiemos en el amplio equilibrio administrativo del ingeniero Ramírez que, con la sapiencia agraria del sociólogo Jaua, pronto veremos la tierra venezolana en plena y masiva producción agro-pecuaria, con la mano bondadosa de un centenar de miles de venezolanos y venezolanas. Y no es de gratis, camaradas. El suelo, como el subsuelo, también paga.

No nos queda más que decirles que ¡Viva la clase Obrera y sus Petroleros, sus Campesinos y Pescadores! ¡Patria, Socialismo o barbarie, Venceremos!

Pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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