Los héroes del campo

Ya son 14 años de revolución, de trabajo arduo y permanente para levantar al país del caos neoliberal en el cual fue sumergido. Mas sin embargo existe todavía una deuda que no hemos podido sufragar: la deuda para con nuestros trabajadores del campo venezolano.

Aunque parezca extraño pero desde 2002 tenemos una de los instrumentos legales más avanzados en la materia: la ley de tierras. Instrumento que fue formulado por el comandante Chávez y que busca una verdadera redistribución de la tierra para desarrollar una profunda reforma agraria y así acelerar el desarrollo de la sociedad venezolana. “Ahí está el futuro, ahí está el más grande potencial para el desarrollo del país, a través de la agricultura; y no sólo para producir alimentos, sino para producir—y lo digo con Kléber— dignidad; y para producir —y lo digo con el Che— el hombre nuevo, la mujer nueva, la sociedad nueva, así el comandante nos ilustraba la importancia que tiene la labor en el campo. La ley tiene un contenido tan avanzado que busca planificar el desarrollo agrícola en base al consumo y las necesidades alimenticias de un país y no en relación cantidad de hectáreas cultivadas, es decir una planificación estratégica integral. La Revolución a logrado que el campo produzca, pero no en la cantidad suficiente que el proceso de inclusión demanda.

¿Qué ha pasado entonces? Desde nuestra óptica este instrumento legal choco de frente con el estado burgués que no hemos superado y que actúa bajo el modelo rentista importador. La burguesía parasitaria, es decir la que no es productiva y que vive y especula a la sombra del superávit petrolero, no invirtió en el campo al igual que no ha invertido en la industria. El verdadero productor y los miembros de una burguesía nacional, que si existe pero que lamentablemente son minoría, han asumido el costo. Un costo que ha significado sacrificios y enormes esfuerzos para levantar el campo venezolano. No es una falacia que aún pervive no solo en espíritu, relaciones de tipo terrateniente, grandes extensiones de tierra improductiva en pocas manos. El comandante Chávez ideo el tan recordado método “Chaz” para recuperar tierras ociosas y dárselas a quien las merece: el campesino. “La tierra es de quien la trabaje” es la máxima revolucionaria que impulsa esta recuperación del campo venezolano.

Fue un ejercicio practico de el “socialismo en lo concreto”. Para el comandante Chávez la tenencia de la tierra, su propiedad en el modelo socialista es “un derecho, no un privilegio. Es un derecho humano fundamental”. Pero la burocracia y la falta de conciencia social por parte de funcionarios públicos (no necesariamente chavistas o revolucionarios) ha impedido parcialmente la consumación de una verdadera reforma agraria.

Muchos funcionarios no entienden que los tiempos del campo no son los mismos tiempos de la oficina, que para muchos de nuestros “héroes del campo” es mucho más fácil producir 50 hectáreas que bajar una planilla de internet o cumplir con un papeleo que muchas veces luce interminable y que aleja al campesino de su derecho legitimo de producir en y con las mejores condiciones posibles, es decir que tenga a su alcance los insumos necesarios como abonos, pesticidas, alimentos, vacunas, semillas, asistencias técnica financiera y crediticia cuando realmente los necesite y no cuando el “oficinista de turno” lo decida.

En relación a esto la ley de tierra es muy clara en su Artículo 8: “Se garantiza al sector campesino su incorporación al proceso productivo a través del establecimiento de condiciones adecuadas para la producción. En tal sentido, se promueve la estructuración de los fundos mediante la adjudicación de las tierras y la destinación de bienes inmuebles, muebles, incluidos los semovientes, al fin productivo de las mismas”.

Chávez, como líder histórico lo visualizo “Un pueblo que no produzca sus propios alimentos, es un pueblo cuya seguridad y soberanía está profundamente vulnerada”. La ley es un instrumento de avanzada, que se acopla perfectamente al modelo de estado comunal, articulo 4 “Las organizaciones colectivas económicas para la producción agrícola se establecerán teniendo como base los principios de mutua cooperación y solidaridad, privilegiando el sistema colectivo, cooperativo, comunitario, consejos de campesinos y campesinas, consejos comunales y cualquier otro tipo de organización colectiva”. Así la construcción del Estado comunal privilegia al campo y motoriza su productividad. El trabajo productivo y el trabajo digno no sujeto a la explotación latifundista ni a al tercerización capitalista es condición primigenia para acelerar la trasformación del campo venezolano. Teniendo la estructura legal correspondiente solo hace falta desburocratizar la gestión, acercarla más a nuestro trabajador del campo y a su producción.

Formemos ejércitos de verdaderos técnicos capaces de apoyar al campesino en su labor diaria. Es nuestra responsabilidad histórica continuar su legado y enaltecer la labor de nuestros “héroes del campo” para construir la Patria del futuro.


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Hugbel Roa

Ministro para Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología

 @hugbelpsuv

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