Binóculo N° 410

Maradona

Era zurdo y era de izquierda. En realidad, yo lo veía como un artesano, como un orfebre, capaz de bordar o dibujar con sus piernas aquel tapiz de 100 metros de largo y 45 de ancho. También lo veía como un luthier, porque Diego era capaz de sacar música a sus piernas y en un inolvidable ballet, partir desde la media cancha para desgraciarle la vida a los ingleses y reivindicar la fe latinoamericana de que algún hecho mágico ocurriera que nos llevara a olvidar la derrota de Las Malvinas. Aquel gol que debió hacer saltar de sus tumbas a los 630 soldados argentinos que murieron en la isla. Aquel gol que debió hacer vomitar a la dirigencia inglesa que aún saboreaba el triunfo sobre una soldadesca arrastrados por el patriotismo, sin que pudieran ver la manipulación de los dictadores militares argentinos. Los gritos de aquel gol se escucharon desde México hasta La Patagonia, y El Pelusa entró en la historia más allá del futbol.

Diego Armando Maradona, no necesito más de 1 metro y 65 centímetros para deslumbrar al mundo y para convertirse en una especie de Shazzan, aquel genio de carácter sabio y pacífico que ayudaba a los buenos. Ni se imaginó él, ni sus detractores, que aquel chico de Villa Fiorito, sería tan grande que todos en el mundo querrían estar a su lado. La magia de sus piernas y su bondad humana, lo llevaron a conocer lo divino del mundo. Ya lo humano, la tristeza, el hambre, el dolor, la vejación, las había conocido mucho antes. Pero el Pibe, comenzó a entender a la sociedad cuando palpó otras realidades. Por ello se enfrentó a la FIFA, ese supragobierno que se ubica por encima de todos los gobiernos del mundo y que impone reglas y leyes de las que nadie vinculado al fútbol se salva. Esa FIFA a la que Pepe Mujica definió como una "manga de hijos de puta" cuando sancionaron al Conejo Luis Suárez. "Pero ¿quién se creen que son ustedes? ¿Por qué no lo mandan a Guantánamo ustedes? ¿A quién mató?", dijo entonces Maradona. Ya antes había declarado que los capos de la FIFA eran corruptos, y que su presidente de entonces Gianni Infantino le había prometido cambiar todo en la FIFA y no cambió nada.

Le pasó por encima a sus conductas de "Dios sucio" como dijo Galeano, porque nunca olvidó su condición ni su tarea de ciudadano latinoamericano. Ayudó a las nuevas generaciones, fue un embajador de la solidaridad y un abogado de las causas perdidas, o como dijera Pepe Mujica, un "sembrador de alegría para todos los perdedores de la vida", quien en conversación con Alberto Fernández, destacó "Agradecerle porque no tuvo cortapisas frente a lo conveniente, a lo políticamente correcto, sino que siempre salió de sí lo que pensaba sin medir consecuencias y como tal vivió, totalmente apostando a lo que pensaba y a lo que sentía".

Exactamente, lo que sentía. Por eso conversando con Francisco, el papa argentino, le dijo, en referencia a Juan Pablo II "Entré al Vaticano y vi el techo de oro. Y me dije cómo puede ser tan hijo de puta de vivir con un techo de oro y después ir a los países pobres y besar a los chicos con la panza así. Dejé de creer, porque lo estaba viendo yo".

Nada de eso le perdonó la burguesía, y mucho menos la arrastrada pequeña burguesía, traidora por naturaleza a decir de Lenin. Podía llegar a cualquier aeropuerto y ni siquiera presentar su pasaporte. Todos sabían que era Maradona. No necesitaba sus nombres, solo su apellido: Maradona. Rompió todos los esquemas, se burló de la sociedad hipócrita y pacata. Esa sociedad que lo acusaba de drogadicto, esa sociedad que trafica y consume droga en bacanales, pero un andrajoso de un barrio miserable de Buenos Aires, no podía hacerlo. Como dijera Galeano: "Este ídolo generoso y solidario había sido capaz de cometer, en apenas cinco minutos, los dos goles más contradictorios de toda la historia del fútbol. Sus devotos lo veneraban por los dos: no sólo era digno de admiración el gol del artista, bordado por las diabluras de sus piernas, sino también, y quizás más, el gol del ladrón, que su mano robó… Cualquiera podía reconocer en él una síntesis ambulante de las debilidades humanas, o al menos masculinas: mujeriego, tragón, borrachín, tramposo, mentiroso, fanfarrón, irresponsable. Pero los dioses no se jubilan, por humanos que sean".

Qué no le perdona ni la FIFA, ni la burguesía, ni la arrastrada y traidora por naturaleza clase media, que Maradona pasó a la historia y ellos no. Que Maradona hablaba con el Papa y ellos no. Que Maradona era amigo de presidentes y ellos no. Que Maradona era amigo de líderes mundiales y ellos no. No importa cuánto dinero tengan, no pueden comprar esas relaciones. Maradona no tuvo que pagar por ellas. Se ganó la historia y el corazón de millones de personas que le perdonaron su vida horrenda de hombre pecador, que también era víctima.

La historia nunca va a decir que Diego Armando Maradona era un borracho, loco, drogadicto y fanfarrón. Siempre reseñará que fue uno de los más grandes jugadores de futbol de todos los tiempos; y para nosotros los latinoamericanos, que hizo la jugada más importante del futbol, la que nos hizo llorar, porque sabíamos que habíamos visto en las piernas del Pibe, el gol de la dignidad, la venganza por los muertos de Las Malvinas y la burla a la soberbia inglesa.

Claro que volará alto… como suelen volar los dioses.

Caminito de hormigas…

Tremenda sorpresa se llevó un alto oficial de ejército cuando fue enviado por Nicolás a redimensionar Cavim y se encontró con un montón de equipos de ultima tecnología comprados por Chavéz a China, y que nunca fueron instalados. En verdad no sé qué les sorprende. Vayan a Jóse y verán las monstruosas maquinarias que nunca se instalaron, llevando agua, sol y sereno… Por cierto, Chávez compró 60 plantas termoeléctricas a China para resolver el problema de la electricidad. Sé que se instalaron dos, una en Carabobo que funciona solo al 10%. Dónde están las otras 52 plantas.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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