Un pueblo que despertó... un pueblo que estalló

A veces nos referimos al llamado CARACAZO como el día en que el pueblo despertó… quizá es esa la palabra exacta… Sin embargo, en estos tiempos de bombardeo político pareciera no ser tan nítido aquello que más bien pudiera catalogarse como el día en que la impotencia del pueblo venezolano estalló y que no solamente marcó el inicio de esta revolución bolivariana que ahora es indetenible sino que además dejó las cicatrices que a diario nos deben recordar las heridas de quienes hoy pretenden cuestionar el camino que hemos escogido como pueblo para nuestra autodeterminación y nuestra reivindicación social.

Mientras la historia contemporánea dejaba ver a la población nacional presidentes con sus barraganas vestidas de generalas, presidentes beodos inaugurando escuelas con aliento etílico y con su whisky servidos en una avioneta de lujo, en un país cuyas calles, hospitales, escuelas y ayudas populares estaban casi extintos y en donde los precios de los artículos de consumo básico eran festín de especulación y acaparamiento por decisión exclusiva de los grandes grupos económicos que los producían se realiza el cambio de gobierno de Guatemala a Guatepeor… del lúgubre Lusinchi al siniestro CAP. Entonces, deciden, ante la magnitud de la crisis por ellos mismos generadas en el abuso y exceso del gasto público en privilegios y subsidios para las clases pudientes aplicar el llamado paquete económico, coordinado desde Washington a través del FMI y con la tropicalización a cargo de Miguel Rodríguez, un ministro que increíblemente años más tarde, los medios dieron palestra inmensa para que diera sus recomendaciones económicas al entrante presidente Chávez… que voluntad…

El paquetico contaba con las siguientes características:

* Someterse a un programa bajo supervisión del Fondo Monetario Internacional con el fin de obtener aproximadamente 4500 millones de dólares en los 3 años siguientes.
* Liberación de las tasas de interés activas y pasivas en todo el sistema financiero
* Unificación cambiaria con la eliminación de la tasa de cambio preferencial.
* Determinación de la tasa de cambio en el mercado libre de divisas y realización de todas las transacciones con el exterior a la nueva tasa flotante.
* Liberación de los precios de todos los productos
* Anuncio del incremento gradual de las tarifas de servicios públicos como teléfono, agua potable, electricidad y gas doméstico.
* Aumento anual en el mercado nacional durante 3 años de los precios de productos derivados del petróleo, con un primer aumento promedio del 100% en el precio de la gasolina.
* Aumento inicial de las tarifas del transporte público en un 30%.

Fue entonces, que la impotencia y el agobio se apoderó de un pueblo noble que ya bastante había aguantado barraganatos, persecuciones, desmejoras, componendas salariales entre la CTV y Fedecámaras y por supuesto evolutivas e intensivas fórmulas de corrupción.

El estallido social que entonces se registró, quedará marcado en los anales de la historia como un episodio cauteloso que solo fue la punta de un gran iceberg que latente aguardaba el momento, factura en mano, de su genuino agobio y la cobranza de años de mal gobierno.

La respuesta no fue otra que girar la instrucción a la fuerza armada, repleta de líderes militares formados al fragor de la escuela de las Américas y que por ausencia de una guerra en tantos años, solo esperaban con el dedo en el gatillo cualquier excusa vaga para probar sus repulidas armas. Toda una tragedia de país, en un momento histórico al que solamente el actual presidente Chávez y aquellos militares y civiles patriotas pudieron descifrar no por la dificultad de hacerlo sino por la indiferencia tarifada del resto.

Por eso la memoria del pueblo debe ser implacable… el Caracazo será el monumento histórico al NO VOLVERÁN, al repudio de la vieja política y el emblema ideológico del camino que nos toca seguir en aras de la construcción de esta revolución que ya inició y que nos obliga al compromiso de un nuevo modelo de país… Solo en revolución es posible… El caracazo es pues, sino bien el día en que el pueblo despertó, pues ya bien despierto estaba del hambre y la miseria heredada entonces, es el día en que estalló su impotencia de ver como el saqueo de élite y de cuello blanco era institucionalizado para descubrir cuan criminalizado era el saqueo del hambre de los sectores populares.


artefactoca@gmail.com


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Luis Jonás Reyes Flores


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