Pena, dolor y rabia

Estos son los componentes que servirán de combustible para acelerar la marcha de las revoluciones del mundo en contra de los que se excusan detrás de un mal concebido concepto de democracia burguesa capitalista, para masacrar aborígenes, campesinos y obreros. Amparados en una impunidad que les impone el poder de una potencia en decadencia desde todo punto de vista, pero que se caracteriza por los desmanes que comete en el planeta y están allí, sin castigo todavía.

Le ruego al Dios de los pobres -ese mismo Dios que está prisionero de las mafias del vaticano y del sionismo judío- que no permita que el corazón de los luchadores por la justicia mundial se llene de odio, que esa misma sed de justicia imponga la lógica y le permita anteponer los valores humanos como sur de su lucha. Más, la impunidad no puede tener lugar en esta nueva etapa de la lucha de los pueblos por su liberación.

Todos los caídos en las batallas por la vida, tienen que estar siempre en nuestros corazones, para que jamás olvidemos lo mortal del individualismo, el egoísmo y el capitalismo neo liberal. Campesinos y obreros de Venezuela, hermanos aborígenes de Chile, Argentina, Bolivia, mineros del carbón, del cobre, pobres del mundo, que son condenados a cargar sobre sus hombros y espíritus la culpa del derroche de lujo de unos zánganos, que basados en una plusvalía y en la competencia desleal, arrebatan lo mas sagrado que tiene la humanidad: la solidaridad, el respeto, la vida, la justicia, el amor, la dignidad. Los nuevos vientos del sur que soplan para la reivindicación de los seres humanos, han de curar las heridas que produjo la ambición desmedida de unos pocos, que conducen el planeta hasta la casi extinción de la vida en su faz.

Los nuevos valores morales, éticos y la corresponsabilidad en lo social, es la alternativa. La felicidad del ser humano no, está signada por un fajo de billetes mal habidos. Por el contrario, la distribución equitativa de las riquezas naturales y las creadas por el hombre en estrecha colaboración unos con otros, será la medida que balancee el equilibrio social, donde todos tengan igualdad de derecho, deberes y donde el vividor irresponsable y flojo no tendrá cabida. No tengan miedo los que creen que el socialismo es arrebatar o quitar. Es todo lo contrario es darle al hombre lo que se merece, es dar no solo en lo material, si no también en lo moral y en lo espiritual. En el socialismo, las guerras por intereses particulares o grupales no tiene sentido ni razón de ser. En el socialismo, las fuerzas creativas del ser humano son promovidas para beneficio social, no individual o egoísta. El carácter emprendedor; potenciado al beneficio colectivo, motivara una sana competencia por ser útil, trayendo consigo lógicamente una satisfacción personal al saberse útil y valorado por la comunidad. Otro mundo si es posible.

Pero algo si es necesario hacer: aplicar la justicia que lave todo los crímenes, que bajo el manto de la impunidad cómplice se mantienen. La curación de la conciencia del planeta, pasa por aplicar las sanciones necesarias a quienes valiéndose de un poder materialista, oprimieron y vejaron a los mas débiles. Es un necesidad.

Estas notas también están dirigidas a ese pueblo norteamericano, cuya vida y libertad está secuestrada en este momento por los mismos opresores del mundo. El llamado es a que se unan en un solo bloque libertario por sus derechos mancillados, contra la barbarie neo liberal imperialista. Uds. no están solos.

javiermonagasmaita@yahoo.es








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Javier Monagas Maita


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