"Yo no tiene miedo, voy a morir por este tierra" Lucía, Yukpa

(una mañana de sol radiante, abela ciao. Salí a buscar al opresor)

Desde la invasión europea de 1492, hasta ahora, nuestros hermanos originarios aborígenes, los auténticos hijos de la pachamama. Están muriendo por sus tierras. Hasta ahora no hay un solo sentenciado por ese genocidio histórico- continuado. Luego de andar libres en sus espacios naturales, hoy están arrinconados en porciones de suelo, que se creían sin valor, más cuando descubren riquezas , los atacan , les cortan la vida con alambre de púas. Y Luego les dan la estocada final cuando al reclamar sus derechos, les acosan con las armas de la patria para defender los derechos de unos terrófagos asesinos, Forjadores de odio, racismo y despojo. Se ofende la dignidad de la patria, que debe defenderles por ser la cadena mas débil en el orden social, cuando disponen de unidades del ejercito para impedirles incluso hasta el legitimo y sagrado derecho de libre desplazamiento. Contra éllos hay un diligente accionar que sorprende. Para éllos: la respuesta es adormecida y encerrada en los cavernales y oscuros rincones de la inoperancia y la decidía. Ni siquiera por que son asesinados por sicarios al servicio de terratenientes invasores reconocidos e identificados con nombre y apellido, se les hace justicia.

Así se viola la soberanía de una nación. Cuando el pueblo débil, desamparado por las instituciones del estado, ve como le vejan, maltratan, matan y no hay nada ni nadie que los proteja de los asesinos impulsados y pagados por interese AJENOS A LA MADRE PATRIA. En nuestro continente aborigen caribeño, llevar la honrosa sangre rebelde primigenia, es un delito. Un delito que se paga con sangre y reclusión, con represión y desprecio, con odio y desdén.

Señor presidente: por más ocupaciones que tenga. No existe ninguna justificación para permitir que se siga ofendiendo la dignidad del corazón de la patria a través del castigo inmerecido y cobarde en contra de nuestros hermanos aborígenes, llámense como se llamen, sea por lo que sea. Éllos fueron y son primeros en estas tierras. No se combate el latifundio, haciendo de la injusticia y la tolerancia del crimen, una practica diaria. Para eso no se está haciendo revolución. La revolución se hace para dignificar a esos seres históricamente perseguidos y despojados de todo lo que les pertenece. Es hora de voltear la tortilla. Presidente: hay una canción revolucionaria que dice: “la hierba de los caminos , la pisan los caminantes y a la mujer del ,obrero y del aborigen( lo último agrego yo) la pisan cuatro tunantes de esos que tienen dinero…” y termina así: “que la tortilla se vuelva. Que los pobres coman pan y los ricos mierda mierda”.

¿Cuándo llegará la revolución a los mas débiles y primeros habitantes de estas sufridas tierras?. Revolución deriva de revolucionar, cambiar, derribar lo viejo, acabar con lo injusto, etc. Etc. Etc. Los yukpas y todos los primigenios de estas tierras, son seres humanos casados con la natura. ¿Hasta cuando serán criminalizados por sus orígenes? Éllos merecen una patria, engrandecida por el socialismo. Aun por sobre la muerte.

Por todas las Lucias, por todos los Sabinos : PATRIA SOCIALISMO O MUERTE… VENCEREMOS. ES UN COMPROMISO HISTORICO.

Camarada presidente de TODOS los Venezolanos: Ud. Avivó la candela revolucionaria, esa llama ahora debe incendiar todas las causas de injusticias sociales. Esa llama camarita, ya es inextinguible. Echémosle más leña para acelerar el triunfo definitivo. “Y si yo muero en el combate pongo en tus manos mi fusil”

javiermonagasmaita@yahoo.es


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Javier Monagas Maita


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