La Inseguridad y el Armamentismo

Mientras los que estamos con esta revolución liderizada por Hugo Chávez Frías asumimos que “Las armas del socialismo son las ideas” (Carmen Bohórquez, IV Foro Internacional de Filosofía en Venezuela), los traidores a la Patria, cada día con mayor empeño, están provocando lo que ellos mismos llaman un caos en Venezuela a través del sensible flanco de la inseguridad.

No negamos que en algunos sectores de nuestra gente pobre hay temor. Pero esto no afecta, de ninguna manera, a las plañideras cocodrílicas de Globovision, quienes se arremangan (las mangas) para desafiar al Ministro Rodríguez Chacín porque “nos están matando”, como exclamó una dama de Primero Justicia por la pantalla del judío Mezerhane y del converso al revés Federico Ravell.

De todas maneras lo de la inseguridad no es un problema que podamos ni debemos ocultar. Existe. Es palpable, antiguo y doloroso por cuanto son seres humanos los que sufren las consecuencias de los que incitan, y hasta pagan, para que todos los días las páginas y las pantallas de la insidia se encadenen hasta su máximo eslabón infernal ubicado allá en la casa blanca.

Claro que el convencimiento que tenemos en cuanto a que la rabiosa oposición al gobierno presidido por el camarada Hugo Chávez Frías, es quien incita a la guarimba mental de una parte de los jóvenes confundidos a través de la droga maldita, no es suficiente. No debemos quedarnos sólo con esa apreciación, si no queremos que la víbora nos abrace y triture a todos. Por lo mismo una queja. Veamos.

Aunque por nuestra parte, a pesar de que nos sentimos como el anima sola en el planteamiento para que nuestro gobierno deje de tener contemplaciones con el incremento paulatino, pero sostenido, del armamentismo en nuestro país, hemos alertado en varias oportunidades, desde que García Carneiro tasó aquella chatarra (no podía ser de primera en los barrios pobres) sin escudriñar dónde están los arsenales, que lo son hasta de guerra y superior al parque policial. Es que el Mossad, de la mirilla telescópica, desprecia el igualitarismo.

Comprendemos a García Carneiro hombre humanista que, en ese momento, no quiso aplicar la impertinente “razzia” en los barrios. Pero tampoco aplicó la inteligencia militar, sobrancera en él, para registrar los nidos donde adecos y copeyanos y sus seguidores o afines, esconden sus “huevos” solo mata gente. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es clarísima en su artículo 324: “sólo el Estado puede poseer y usar armas de guerra…La Fuerza Armada Nacional será la institución competente para reglamentar la posesión y uso de otras armas, municiones y explosivos”. Y cuchillos, navajas y machetes, que deben ser de cocina, barberos y agricultores, completamos nosotros.

En estos días leímos un informe parcial de la Policía Metropolitana, en el que se participa respecto de la incautación de tres mil y tantos armamentos como producto de la última operación. Es una presa para la puntualidad. Pero es que la dinámica conspirativa se ha vuelto intuitiva y rotatoria. Más astuta en cada reubicación a escala nacional. Como tal hay que combatirla. Es cuestión de La Seguridad de la Nación. Por lo tanto, hacer del problema una emergencia para que el Consejo de Defensa (artículo 323 de la Constitución) acuerde un desarme general en todo el territorio nacional y a nivel de Cancillerías, acordar el control de los caminos verdes para evitar el contrabando. Además, por ahí viene Uribe, el de la frontera caliente….

¡Patria, Socialismo o Barbarie. Venceremos!


pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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