Ruralidades

Por un desarme general

No solamente de los chopos que de paso, también matan. Al decir general queremos insinuar, o mejor dicho: proponer, una vez más, que se decomisen todas las armas en manos del público; desde las navajitas de Carlos Andrés Pérez, hasta las calibradas en punto 50 del traficante Pérez Recao, hoy en día diseminadas por todo el país, y en manos del sicariato. Lo que, a pesar de ser parte de la violencia, no lo sería tanto si no fuera porque las hace circular en los barrios pobres a titulo de alquiler, los mismos tenedores que son los biliosos antichavistas. Los que se abrogan la potestad, y que nadie se lo impide, de graficar la muerte de la flor roja de la revolución, con una pistola 45.

En cuanto a las mujeres y los hombres que estamos con el socialismo, hoy en día liderado por el Presidente Hugo Chávez Frías, algo hacemos, cada vez que los medios de comunicación en manos del pueblo se hacen eco del llamado para que pongamos nuestro “granito de arena”, que ya son muchos, en la lucha contra la violencia que se perpetuó en Venezuela desde que los adecos, en conchupancia con Pérez Jiménez, tumbaron al Presidente constitucional del entonces General Isaías Medina. Es decir que uno, desde su rincón, aunque sea pega un grito. Por su puesto, sin señalar culpables por temor a quedar en la indefensión ante la reincidencia. Además, seguimos confiados en los cuerpos de seguridad y la justicia los que, en la mayoría de los casos, saben donde están los nidos de esa reincidencia, cobijada con la colcha de la impunidad.

Otro grito fue el que escuchamos, hace unos cuantos meses, de parte del camarada Mario Silva, en su espacio televisivo del canal ocho (“La Hojilla”), cuando alertaba respecto de la proliferación de armas de guerra en manos de tipos poco conocidos y tratando de hacer camaradería con jóvenes de los barrios de Petare. Desde acá no podemos sopesar los resultados de investigación alguna, si es que la hubo, a raíz de esa alerta de “La Hojilla”. Pero de lo que si nos pudimos enterar por la prensa, fue de una operación aislada, acá en Lechería, también vecina de los barrios pobres, donde la inteligencia policial detectó un arsenal de armas, que le servían al traficante, detenido entonces, como objetos de muerte para el arrendamiento.

Lo de Petare fue como un reto del sicariato a Jesse Chacón, entonces Ministro del Poder Popular para la Justicia, después que le dio inicio por allí a la operación nocturna contra la violencia consecuencial de la droga y el licor. Deducción casi lógica. Lo que no sabemos es si ese exhibicionismo de las llamadas “fucas” de guerra, de los que ya no se cohíben los perturbadores contrarrevolucionarios, es para amedrentar también a los cuerpos de seguridad del estado. Pues los sicarios de baja “alcurnia” se están valiendo de las dagas del Mossad, para cometer sus crímenes por encargo. Ahí están, como testimonio, las muertes salvajes y con enseñamiento de la medico cubana, en Mesura de Petare, y ahora la de ese gran actor humanista, Yanis Chimaras. Ambos por la espalda.

En otro aspecto del gravísimo problema de la violencia, tenemos que hacer referencia una vez más, a los peligrosísimos “picos de botella”. De esta arma solo nos hemos preocupado por la también desgraciada desfiguración de rostro. No así porque ese “erizo” ocasiona heridas mortales. Es impensable pretender que a esa arma mortal se le aplique la operación decomiso. Proponerlo es risible. Pero sí eliminar la fuente. En este sentido, el 31 de Diciembre pasado publicamos un articulo referente a la prohibición definitiva de las licorerías, que son la fuente de los tales “picos” de botella, pues es de esos locales donde sale el licor en botellas tapadas (es de ley). Y no se trata de una botellita que uno pueda llevar a su casa. Son millones de litros y cuatro de estos, que quedan esparcidos en las calles, todas y cada una de las noches hasta las 6 am.

No es desde hace 8 años para acá que en nuestro país se menos-aprecia la dignidad y la vida de nuestros compatriotas. ¿porqué los dueños de esos establecimientos no abren nuevos locales, donde el venezolano y los bienvenidos de otras partes del mundo, puedan consumir, sin tener que cargar con los envases.

Su palabra vaya adelante, Ministro Carreño.

pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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