La nada Suprema

Por supuesto, el título de este artículo no es un meme acerca de "Ser y Tiempo" de Heidegger o "El Ser y la Nada" de Sartre. Me refiero a las decisiones burdas y desgraciadas, nada jurídicas, del TSJ, verdaderas burlas a la Constitución y al pueblo trabajador, a propósito del llamado "Instructivo de la ONAPRE", cuya existencia no debe deducirse de las brumosas reflexiones de algún filósofo alemán o francés, sino de los pagos chimbos que recibimos maestros, profesores, empleados públicos en general, en aplicación de ese dispositivo administrativo cuyos efectos demuestran su existencia.

El Tribunal Supremo de Justicia demostró, nuevamente, que no es ninguna de las tres cosas: ni Tribunal, ni Supremo, mucho menos de Justicia ¿Es entonces la Nada? No, algo peor. Y aquí sí valen algunas referencias a los filósofos y, tal vez, hasta a los teólogos.

De la Nada viene nada menos y nada más que la Creación. No voy a disputar ni con los Testigos de Jehová ni con los judíos mesiánicos sobre el "Génesis" del libraco aquel. Pero para hacer ciertas cosas, como lo que se ha hecho, hay que partir de que hay una Nada total, institucional y política. Han venido creando de esa Nada (sus intereses como pandilla), un orden autoritario, arbitrario, fuera de la Ley y de la Constitución (por cierto, que alguien me explique por qué tenía que sentenciar la Sala Política Administrativa, si se trataba del respeto de Derechos Constitucionales). Altos funcionarios del gobierno, incluidos Diosdado Cabello y Pedro Carreño, y algún que otro parlamentario, incluido el payaso vociferante de la televisión oficial, defendieron ese ente inexistente, y hasta se basaron en él para acusar de agentes de la CIA los pensionados, los maestros, las enfermeras, los trabajadores de las industrias básicas, los universitarios, etc. O sea, si no se dieron cuenta, la sentencia del TSJ los ha puesto en ridículo a ellos también.

Esto no fue más que el recurso de un organismo que No-Es, para neutralizar algo que sí Es: la movilización de los trabajadores por sus justas reivindicaciones. Además, respaldado por una victoria a todas luces: el pago completo del bono vacacional. Pero lo inexistencia sigue amenazando en los pagos sucesivos de sueldos y salarios, además de todos los derechos laborales del país.

En el orden de exposición de la "Lógica" de Hegel, la Nada le sigue al Ser como una negación. Es decir, la Nada es el No-Ser. Pero para poder pensar esto, hay que pasar por un devenir, un cambio, una transformación. En nuestro caso, se trata de algo mucho más grave que la dialéctica que hace fluir al pensamiento de una categoría lógica a la otra. Se trata de un proceso de "nadificación" (dicho más directo, de destrucción) de los tres conceptos que ostenta ese grupo de confabulados contra el pueblo. Así, se ha "nadificado" el orden jurídico (la instancia del tribunal), convirtiéndolo en la extensión abusiva de una organización de poder y fuerza que se hace pasar por el Estado de una nación. Se ha "nadificado" lo Supremo, poque aquí la verdadera máxima instancia es el cúmulo de intereses económicos y políticos de un puñado de asaltantes, cuyo único asunto es taparse los delitos, liquidar a los que estorben al entramado de complicidades mientras son cómplices y mantener un equilibrio muy frágil (sea dicho de paso) para sostenerse en el poder por todos los medios, usando, como marionetas, los otrora "Poderes Públicos". Y, por supuesto, se ha "nadificado" la Justicia. La Justicia, dicho en una definición muy sintética, es darle a cada cual lo que le corresponde. En este caso, a los trabajadores su sueldo y salario completos, las conquistas laborales, completas, sus reivindicaciones, completas. Evidentemente, aquí se hizo otra cosa. Al desaparecer en el aire el "instructivo ONAPRE", hundiéndolo en las sombras de la inexistencia o el no-Ser, se negó la Justicia y la Ley.

"Lo Real es Racional", es decir, lo que existe es por alguna razón, tiene un complejo de causas y condiciones que lo han hecho posible y hasta necesario. "Lo Racional es Real", es decir, a la larga, la razón se impondrá, impulsando todo el proceso histórico. Así pensaba Hegel y, en parte, Marx. Pero la cosa no es tan sencilla como podría hacernos pensar este par de gigantes del pensamiento.

La movilización existió. El descontento existe. La indignación que cundió incluso en la base del PSUV y algunos gremios que, otrora simpatizantes del gobierno, vocearon esa consigna de que "gobierne quien gobierne, los derechos se defienden". La victoria de los trabajadores unidos existió, como lo demuestra el pago a la postre del beneficio legítimo. O sea, lo racional se hizo real, se realizó. Y eso no se puede negar ni hundir en nuevos escándalos, nuevos tópicos de debate, nuevas agitaciones en las redes sociales. Mucho menos con amenazas y multas.

Porque la nada suprema es esa merienda de delincuentes que evidenciaron de nuevo los ventiladores. Y estas últimas sentencias de la Nada Suprema, lo evidencian también. Tuvieron hasta el tupé de multar el intento de hacer funcionar algo que parecía ser la máxima instancia del Poder Judicial de la República. Es un intento de evitar futuras demandas. O sea, de anularse a sí mismos como administradores de Justicia. Con eso también dejaron de ser, aunque sigan existiendo como marionetas de los intereses de la pandilla en el Poder.

La razón seguirá realizándose con la movilización y la unidad de las luchas.



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Jesús Puerta


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